MARXISMO HOY Nº 7 
En el filo de la navaja
Perspectivas para la economía mundial


  Septiembre 1999


..Fundación Federico Engels


 

Crítica de libros

Lenin y Trotsky, lo que realmente defendieron

 

Juana Cobo

 

El próximo mes de agosto se conmemorará el 60º aniversario del asesinato de León Trotsky a manos de un agente de la GPU. Coincidiendo con este aniversario la Fundación Federico Engels publica el libro Lenin y Trotsky, lo que realmente defendieron, escrito por Alan Woods y Ted Grant y editado por primera vez en Gran Bretaña en el año 1969 (próximamente aparecerá la cuarta edición en inglés). Escrito en forma de polémica, es una respuesta a Monty Johnstone, por aquel entonces uno de los teóricos más destacados del Partido Comunista Británico (PCB).

 

Johnstone publicó en 1968 en la revista Cogito, órgano de la Liga de la Juventud Comunista (YLC), la primera parte de una trilogía dedicada a revisar las ideas y el papel de Trotsky con la intención de abrir un debate en la base de la YLC y del PCB. Este hecho brindó a Alan Woods y Ted Grant la oportunidad de escribir esta obra, dedicada no sólo a responder las calumnias y falsedades sobre Trotsky vertidas por los estalinistas durante décadas, también a estimular a los militantes comunistas y activistas del movimiento obrero y la juventud para conocer a Trotsky, su obra y trayectoria revolucionaria.

En su trabajo Johnstone no utilizó argumentos nuevos ni originales, recurriendo a las viejas retahílas estalinistas, aunque trufadas de un lenguaje "más refinado".

 

1968, el año de la revolución

Después de años de mentiras, calumnias, silencios ignominiosos sobre la figura e ideas de Trotsky, ¿por qué en ese momento la dirección del PCB se decide a abrir ese debate? Para encontrar la respuesta a esta pregunta debemos remontarnos a los acontecimientos de ese año clave: 1968.

En mayo estalla en Francia una huelga general revolucionaria que no sólo pone en jaque al gobierno De Gaulle, sino que sacude los cimientos del propio sistema capitalista. "El juego ha terminado. En pocos días los comunistas tomarán el poder", estas palabras de De Gaulle al embajador norteamericano resumen gráficamente la situación. Pero ¿por qué ese maravilloso movimiento de los obreros y jóvenes franceses no terminó derrocando al capitalismo? La causa hay que buscarla no en las masas, como acostumbran a hacer los dirigentes estalinistas y reformistas, sino en la política del Partido Comunista Francés, que a pesar de tener una influencia decisiva en la clase obrera francesa no sólo fue incapaz de aprovechar la oportunidad de llevar adelante la revolución socialista en Francia, sino que con su política de colaboración de clases condujo el movimiento a la derrota.

La revolución de Mayo del 68 además ponía punto y final al sueño de la posguerra de "paz social" indefinida. Fue un acontecimiento que pilló por sorpresa a la burguesía e hizo aparecer de nuevo en la Europa capitalista y civilizada el espectro de la revolución, pero también agitó al movimiento obrero europeo y en particular a la militancia de los partidos comunistas.

En agosto de ese mismo año la URSS enviaba los tanques a Checos-lovaquia para aplastar las "reformas democráticas" del gobierno Dubcek, que hubieran podido servir de ejemplo a la clase obrera rusa creando un serio peligro para la supervivencia de la burocracia soviética. La invasión de Checoslovaquia polarizó a la base de los partidos comunistas y, de hecho, en muchos de estos partidos apareció el germen de lo que posteriormente se calificaría como eurocomunismo. Lo más importante, no obstante, fue que muchos militantes comenzaron a cuestionarse todo lo que ocurría en la URSS y si realmente representaba aquello que Lenin defendía. Era normal que en este proceso surgiera un interés cada vez mayor por las ideas de Trotsky.

El otro gran acontecimiento que sacudió el mundo se produciría en Asia. En Vietnam una guerrilla campesina dirigida por el partido comunista combatía con éxito al todopoderoso imperialismo americano. Paralelamente los jóvenes y trabajadores americanos protagonizaron un vasto movimiento contra la guerra que unido a las humillaciones militares que sufrió el ejército de los EEUU provocó la derrota de la potencia imperialista más importante del planeta. La lucha del pueblo vietnamita sirvió para que en Europa y EEUU estallara un movimiento que llevó a muchos jóvenes a buscar en las ideas revolucionarias una salida a la situación.

La dirección del PCB y la YCL intentó controlar el proceso de radicalización de sus bases y el deseo de conocer las ideas de Trotsky; para ello encargó a Monty Johnstone un artículo sobre Trotsky, eso sí, que se ajustara perfectamente a sus necesidades e intereses; encargo que también tenía sus riesgos porque, aunque de forma distorsionada, la simple mención del nombre de Trotsky estimulaba el deseo de conocer su vida y su obra.

Durante décadas Trotsky fue declarado persona non grata en el movimiento comunista internacional, se le tildó de contrarrevolucionario, fascista, se prohibieron sus obras, se borró su nombre de los libros de historia de la Unión Soviética. En los años ochenta, en la Enciclopedia Soviética se podía encontrar artículos extensos sobre Hitler o Mussolini pero ninguno sobre Trotsky. En las Obras Completas de Lenin publicadas en Moscú, sólo se podía encontrar una pequeña nota dedicada a Trotsky en la que se le describía de la siguiente forma: "el más pérfido y odiado enemigo del leninismo".

 

Una obra imprescindible

Después de leer el libro de Ted Grant y Alan Woods podemos afirmar que nos encontramos ante una de las obra más completas escrita hasta ahora sobre las ideas de Lenin y Trotsky, y sin duda la respuesta más contundente y rigurosa a las falsificaciones y calumnias estalinistas.

En el libro encontramos contestado ese viejo mito del Partido Bolchevique uniforme y monolítico. En el pasado los teóricos estalinistas presentaban las diferencias entre bolcheviques y mencheviques de una forma engañosa. Por un lado Lenin y los partidarios de un partido "fuerte y centralizado", y por el otro los que preferían un partido "más relajado"; de esta manera ocultaban el verdadero debate que se dio entre ambas tendencias y que se centraba en aspectos de fondo, políticos, tácticos y estratégicos: ¿qué actitud debía tener el partido revolucionario con los partidos de la burguesía? ¿Debía conformarse la clase obrera con las reformas democrático-burguesas o continuar con la lucha por el socialismo? En definitiva la vieja lucha entre reformismo y comunismo.

En el libro se dedican dos estupendos capítulos a la teoría de la revolución permanente; en ellos los autores demuestran que Trotsky no se sacó esta teoría de la chistera, sólo tuvo que desarrollar y aplicar en la práctica las ideas de Marx y Engels. Otros aspectos que se abordan ampliamente son la polémica sobre los sindicatos en la etapa del comunismo de guerra en la URSS, la paz de Brest-Litovsk, el debate sobre la industrialización de la URSS y la lucha de la Oposición de Izquierdas.

Uno de los capítulos más importantes analiza la teoría estalinista del socialismo en un solo país. Para Monty Johnstone la lucha que libró la Oposición de Izquierdas contra esta teoría antimarxista fue un "debate escolástico sin importancia práctica para el movimiento obrero". En realidad este debate era crucial: el socialismo en un solo país está en contra de todo lo que defendieron Lenin y Trotsky; basta recordar el empeño de éstos en crear la III Internacional, el ejemplo práctico de cómo concebían los bolcheviques la revolución, no como un fenómeno nacional sino como un acontecimiento internacional; sin esa perspectiva la Revolución de Octubre no habría tenido sentido.

La verdad siempre sale a la luz y los acontecimientos ponen a prueba todas las teorías, ideas y programas. Hoy las cosas han cambiado, ya no se habla en los partidos comunistas de las "virtudes" del socialismo en la URSS, en muchos casos sus dirigentes se dedican a debatir cómo se puede gestionar el capitalismo, después de haber abandonado cualquier referencia al socialismo, pero las bases sí buscan una respuesta a todos los acontecimientos ocurridos en los últimos ochenta años. Ésta es la razón por la que no estamos ante un libro anticuado, ni ante un debate irrelevante sobre ideas caducas. Tras la caída del muro de Berlín, hace poco más de diez años, la burguesía ha emprendido una ofensiva feroz contra el marxismo y el comunismo, por ese motivo este libro, que representa la defensa del método, ideas y programa del marxismo, es un jalón necesario en el rearme ideológico de la izquierda.

Estamos seguros de que este libro animará a todos los militantes comunistas, a los jóvenes y a los trabajadores a interesarse por la figura de Trotsky, a leer sus obras, a conocer sus ideas y con ello a redescubrir las ideas del marxismo, que posibilitaron el triunfo del Partido Bolchevique en 1917. Pero para conseguirlo, en palabras de los autores, "todos los auténticos marxistas deben luchar por educarse y formarse en las ideas básicas, métodos y tradiciones del marxismo".

Los escritos de Marx, Engels, Lenin y Trotsky no son algo académico e irrelevante, contienen las lecciones y la experiencia viva del movimiento obrero de todo el mundo durante siglo y medio. Si los militantes comunistas queremos jugar un papel destacado en la construcción del movimiento que transformará la sociedad en líneas socialistas tienen que tomarse en serio esta tarea.