MARXISMO HOY Nº 6 
El nuevo orden mundial del imperialismo
       


  Septiembre 1999


..Fundación Federico Engels


 

Un balance de la política burguesa de recuperación del sector minero en Bolivia


En América Latina, a más de una década de aplicación de las tristemente célebres políticas de ajuste estructural, se constata en la experiencia diaria, que aquéllas sólo profundizaron las malas condiciones de vida y de trabajo de las mayorías explotadas. En Bolivia, uno de los países más pobres del mundo, el desempleo y el subempleo aumentaron notoriamente; el salario real cayó de forma continúa y un ejército de hombres y mujeres desocupados llegaron a las ciudades, de las minas y del campo, para dilatar los barrios pobres2. Las calles inundadas de niños trabajadores y de niños destruidos por la clefa, el crecimiento visible de la mendicidad en todas las edades, son sólo algunas de las manifestaciones de la barbarie del capitalismo que en su búsqueda incesante de acumulación destruye la fuerza productiva más importante, la fuerza de trabajo.

 

Tania Aillón Gómez

Una parte de la historia, que explica la situación que viven los explotados en Bolivia, país minero desde épocas remotas, se halla en los derroteros por los que transcurrió la reestructuración del sector minero desde 1985. Reestructuración sustentada ideológica y políticamente por la burguesía minera mediana. Este pedazo de la historia social y económica de Bolivia llama a los latinoamericanos a reflexionar sobre similares procesos que, cobijados en el limbo ideológico de la "globalización", acaecieron en distintas latitudes de nuestro territorio. Reparar en las consecuencias sociales, políticas y económicas de estos hechos y en la necesidad imperiosa de transformar el estado de cosas existente, es la intención de este ensayo, que aunque meditado en un gabinete de investigación, se basa en testimonios de obreros y habitantes de poblaciones mineras.

Los ajustes a la crisis de la minería estatal en Bolivia

A fines de los años setenta y principios de los ochenta, la producción minera en Bolivia transitaba el período terminal de la minería estatal. Durante más de tres décadas, el proceso de acumulación de capitales se había sustentado en la producción de este subsector3. Un conjunto de determinaciones económicas, políticas y sociales4 condujeron a la minería estatal a la imposibilidad de una acumulación ampliada de sus inversiones productivas5. Y si bien sangró recursos para fortalecer a la burguesía agroindustrial en el oriente boliviano y a la burguesía minera mediana, no se logró consolidar una clase dominante capaz de industrializar el país y de cumplir sus tareas históricas.

Las tendencias del capitalismo central profundizaron la crisis de reproducción que enfrentó la minería estatal. Una caída sostenida de la demanda de estaño, debido a la sustitución de materiales tradicionales por otros, caracteriza el período6. La crisis del fordismo y la implementación de nuevas tecnologías, planteó la necesidad de utilizar materiales que redujeran la dependencia de la producción capitalista de materias primas tradicionales.

Sin posibilidades de industrializar el país, con el principal sector generador de divisas en crisis y una hiperinflación que refleja el grado de deterioro del modelo de acumulación capitalista sustentado en la minería estatal, la burguesía buscó una salida al atolladero por la vía neoliberal, en consecuente asentimiento de las políticas propugnadas por el capital en el ámbito mundial.

La legitimación de los lineamientos de política económica y social neoliberales, se asentaron en un discurso abiertamente antiestatista. La excesiva intervención del Estado habría generado distorsiones en el funcionamiento del mercado, deformando las expectativas de los diferentes agentes económicos. La presencia estatal redujo el campo de acción de las fuerzas económicas privadas (Ramos 1987). En consecuencia, el proceso de privatización y "Capitalización" de la economía se convertía en la panacea que enmendaría errores y curaría todos los males, generando empleo y desarrollo, además de disminuir las desigualdades sociales y los altos índices de pobreza, característicos en estas latitudes. Más parece que no fue la panacea sino el ave agorera que anunció el inicio de un proceso de recrudecimiento de las contradicciones del capitalismo, soga corrediza en la garganta de los explotados.

A consecuencia de la aplicación de las medidas de contenido neoliberal, un contingente impresionante de fuerza de trabajo fue echada del sector minero estatal a mediados de la década de los ochenta. Ex mineros deambularon por las ciudades con carpas de plástico como vivienda y míseras indemnizaciones como esperanza de sobrevivencia, mientras se lograba conseguir trabajo nuevo. Irónicamente, el gobierno, entonces en manos de los mineros medianos, los llamó "relocalizados". Constituyeron el saldo histórico que dejó el capital minero nacional en la búsqueda de revertir la crisis7.

Esta fuerza de trabajo encontró refugio en actividades no capitalistas de producción de bienes y /o servicios en las ciudades, otra parte se refugió en el subsector minero cooperativo y la minoría fue contratada por el sector minero mediano8, en la medida que se acomodaba a las novedosas reglas del juego.

El crecimiento del desempleo y del subempleo, luego de la aplicación de las políticas de ajuste, aumentó la sobrepoblación relativa, telón de fondo en el que se establecen las condiciones de compra venta de la fuerza de trabajo, favoreciendo el despotismo del capital.

De suerte que, a través de medidas violentas, legitimadas9, el capital ajustó la cantidad de fuerza de trabajo requerida a sus necesidades de valorización. La reducción de fuerza de trabajo vino aparejada a innovaciones tecnológicas, reproduciendo la tendencia secular del capital a incrementar relativamente más el capital constante en desmedro del variable10. Las consecuencias de estos cambios se ilustran con las modificaciones del proceso productivo en dos empresas capitalistas del subsector minero mediano, tal vez las más importantes en este período histórico: "Inti Raymi" y Mina "Bolivar"11.

Concentración de capital minero e incremento de su composición orgánica

A unos 15 kilómetros de Oruro, siguiendo un dilatado camino que cruza transparentes parajes altiplánicos, se encuentra "Inti Raymi", una de las minas de oro más importantes en Bolivia. De propiedad transnacional, con 85% de participación canadiense en sus acciones y un tratamiento de l9.000 a 20.000 toneladas de material al día, constituye una empresa minera mediana tipo.

Cerca al yacimiento y al ingenio, se alzan las ruinas de lo que fue "Chuquimia", pueblo abandonado por sus habitantes, debido a la contaminación que produjo la explotación de la mina. Actualmente, sus pobladores se han trasladado a un campamento del mismo nombre, construido con fondos propios y en parte otorgados por los dueños de "Inti Raymi".

Esta mina en funcionamiento desde los años setenta, originariamente de propiedad nacional refleja la acelerada transformación que tuvo el sector minero en Bolivia para adaptarse a las condiciones establecidas a partir de mediados de los ochenta12.

El ajuste cuantitativo y cualitativo de fuerza de trabajo en la empresa, vino aparejado a una concentración masiva de medios de producción, en busca de incrementar la productividad del trabajo13. Se cambió la tecnología en el proceso de lixiviación del oro, de lixiviación en pilas a lixiviación en tanques de agitación que aminoró significativamente el tiempo de tratamiento y recuperación del oro, reduciéndolo de días a horas. Con el fin de alargar la vida útil de la mina, el capital transnacional financió una planta piloto para experimentar en bioxidación14, se logró óptimo resultado de recuperación del oro ya no sólo en óxidos (material a cielo abierto) sino también en sulfuros (material bajo tierra).

Mina "Bolivar" ubicada en un paraje desolado del altiplano, cercano a la ciudad de Oruro, rodeada por un caserío de pequeñas viviendas que cobijan a las familias obreras, cuenta con importantes reservas polimetálicas de plomo, plata y zinc. Su explotación se privatizó a principios de los noventa, mediante un contrato de joint venture entre el Estado boliviano y los accionistas de COMSUR15. A partir de entonces, la empresa se dio a la tarea de poner en marcha importantes innovaciones tecnológicas, tanto en la fase de explotación y extracción del mineral como en la de beneficio.

El sistema de Level Stoping16 para la extracción de material mineralógico, redujo los costos laborales al elevar la productividad y disminuir la dependencia del capital respecto del trabajo, el método implementado permite el movimiento de grandes volúmenes de material en menos tiempo. El proceso de concentración de plomo y zinc, en la planta de mina "Bolivar" se automatizó en un 90%, mejorando el porcentaje de recuperación de concentrados y elevando la productividad del trabajo.

A medida que se producía la privatización de las condiciones y de los medios de producción de propiedad de la minería estatal (vía joint venture, alquileres, etc.)17, en cumplimiento a las disposiciones de la política neoliberal en marcha, se llevó adelante una concentración de capitales en el subsector minero mediano con implementación de tecnología de punta.

Ajustes a la explotación de la fuerza de trabajo del proletariado minero

La formación de un importante contingente de fuerza de trabajo superflua, debido a los cambios tecnológicos, generó dos procesos contradictorios y complementarios dentro de la minería capitalista: alargó e intensificó la jornada laboral, debido a que la lógica en el uso de la fuerza de trabajo mostró dos tendencias: reducir la fuerza de trabajo empleada y hacer más productiva a la contratada.

La explotación de la fuerza de trabajo con métodos arcaicos que recuerdan los albores del capitalismo, se fue aplicando sin contemplación, con el amparo en las políticas de libre contratación y en el desbande del combativo proletariado minero18. Desbande producido, entre otras cosas, por la desintegración de la minería estatal.

El salario a destajo es uno de los métodos aplicados para extender e intensificar la jornada laboral. Los testimonios obreros denuncian el pago de este tipo de salario, reconocido según avance de rajadura en mina. Generalmente, el salario a destajo se combina con un salario por tiempo, bajo. Así se obliga al obrero a realizar sobrehoras para cubrir cierta medida de rajadura con el fin de aumentar su nivel salarial19. El resultado es la extensión e intensificación de la jornada laboral a 12 y hasta 14 horas de trabajo.

La intensificación del trabajo eleva su productividad al reducir el tiempo necesario dentro de la jornada laboral y en consecuencia, ampliar el tiempo de trabajo excedente, tiempo en el que se genera plusvalía. No es casual que la creciente centralización de capitales en el subsector minero mediano, vaya aparejada a la intensificación de la jornada laboral con reducción de personal; de esta forma, el obrero produce el equivalente al valor de su salario en menos tiempo que antes, de modo que se da un incremento en la duración del trabajo excedente. Por otra parte, el alargamiento de la jornada laboral extiende de manera absoluta el tiempo dedicado a la producción de plusvalía, ambas tendencias enclavadas en la lógica de producción del capital minero, intensifican la explotación de la fuerza de trabajo extrayendo plusvalía absoluta y relativa20.

La subcontratación de fuerza de trabajo, a través de un intermediario que oficia de contratista, es otro de los métodos ejercidos para ampliar el tiempo de trabajo dedicado a la valorización del capital. Dicho método resulta ser uno de los más aplicados por la minería mediana para reducir los obreros de planta y la inversión en capital variable. Los subcontratados son obreros temporales sin seguridad alguna en el trabajo ni reconocimiento a beneficios sociales, es fuerza de trabajo intermitente, que el capital toma y deshecha cuando requiere, de aquí se deduce que es fuerza de trabajo dispuesta a reproducirse en condiciones de sobreexplotación21. Los testimonios obreros hablan de la proliferación de esta forma de utilización de fuerza de trabajo en esas latitudes de soledad y olvido que constituyen los campamentos mineros.

Los contratos eventuales que no lleguen a los 90 días, para que la parte patronal no esté obligada a reconocer antigüedad ni indemnizaciones, se cuentan entre las formas de utilización de fuerza de trabajo en la minería mediana. Con este tipo de contrato se produce despido y recontratación intermitente cada 88 días, los obreros ni siquiera tienen duodécimas para cobrar aguinaldo a fin de año.

Las condiciones del mercado laboral perfiladas por la política económica neoliberal y los cambios tecnológicos, consiguieron además, ajustar los grilletes con los que el trabajador está atado a las necesidades de acumulación del capital minero. Una disciplina férrea, cuyos métodos son hasta anecdóticos, como la aplicación de alcoholímetros22 a la entrada de la mina, ilustran claramente que a la hora de controlar el tiempo y la calidad del trabajo, el capital no mide ni escatima recursos. La tendencia a recortar el tiempo dedicado al "pijcheo" de coca, antes de iniciar una jornada de trabajo23, práctica ancestral de la cultura andina, se cuenta también entre las formas de ajustar el tiempo dedicado a actividades que no se ligan directamente al proceso productivo. La falta de oportunidades de trabajo y el subempleo creciente, explican el temor de los obreros a la pérdida del puesto de trabajo y la sumisión a disposiciones patronales que lindan en el despotismo.

Pero la "hambruna" de plustrabajo no se detiene, el capital minero retribuye la fuerza de trabajo por debajo de su valor. Si en el valor de reproducción de aquélla no sólo cuenta el salario directo, sino también otros componentes como beneficios sociales, bonos, primas, servicios de salud y de educación, éstos fueron reduciéndose paulatinamente en el lapso de mediados de los ochenta a esta parte. Los años posteriores a la revolución de abril de 195224 hasta 1985, se caracterizan por el reconocimiento de bonos de sobreproducción, primas semestrales y anuales, pulpería subvencionada. En salud se prestaban servicios médicos en las distintas especialidades, la invalidez por accidente de trabajo se reconocía con 30% de discapacidad; las mujeres trabajadoras tenían derecho a períodos post y prenatales; las escuelas estatales eran dotadas de material escolar y desayuno para los niños, etc.

Con el recorte de estos beneficios25, el capital logra ahorrar sustancialmente en costos laborales, a la vez que al valorizarse a costa de una parte del tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo, destruye una de las fuerzas productivas más valiosas. Tanto el obrero como su familia se reproducen en condiciones de sobreexplotación: menos alimento, menos salud y menos educación. Esta es una manifestación del carácter reaccionario del capitalismo en la actualidad, su incapacidad para reproducirse en condiciones medias de explotación de la fuerza de trabajo y su necesidad inmanente de apropiarse de una parte del tiempo de trabajo necesario dedicado a la reproducción de aquélla.

La desnacionalización en el proceso de concentración de capitales en la minería boliviana

La creciente concentración de capitales, mediante la aplicación de tecnologías de punta al proceso productivo, en el marco establecido por el neoliberalismo, mostró sus particularidades. Las nuevas inversiones fueron protagonizadas por el sector privado; para que éste se involucre en la carrera tecnológica, el Estado como administrador de los intereses de la clase dominante, fue creando condiciones favorables. Al margen de las generadas para la explotación de la fuerza de trabajo, desde el plano superestructural, un nuevo Código de Minería se puso en vigencia, con la finalidad de dar más apertura a la participación del capital privado sea este nacional y/o extranjero26; la liberalización en la comercialización y tenencia del oro, incentivo a la empresa privada, que hasta 1995 destinó el 40% de sus inversiones a la exploración del metal precioso. La realización del objetivo de privatización de las condiciones y medios de producción en el sector, cambió cualitativamente las relaciones sociales de propiedad, en 1993 el 86% de las inversiones provenían del sector privado y sólo el 14% constituía inversión estatal.

La burguesía minera nacional, la más importante en Bolivia, por el carácter minero exportador del país, así incluso minúscula en sus posibilidades de respuesta a los requerimientos que las condiciones históricas exigían, para enfrentar la crisis y sanear los procesos de acumulación de forma independiente. Recurrió a la desnacionalización de las acciones mediante un cúmulo de formas de sociedad con capitales transnacionales27. La pretensión de desarrollar una burguesía nacional fuerte quedaba en el olvido, la ley del desarrollo desigual del capitalismo a nivel mundial se imponía y demostraba que, para los países atrasados, el cumplimiento de las tareas democrático - burguesas, y en esta medida, el desarrollo económico y la mejora de las condiciones de vida miserables en que se reproducen hombres y mujeres, no pasaba ya por los senderos del capitalismo, éste, "remozado" en su versión neoliberal, mostraba su mueca amarga. Mueca que ni siquiera los discursos edulcorados de "economía social de mercado", "alivio de la pobreza" y otros por el estilo lograron camuflar.

De manera evidente el sector minero salió de la crisis de acumulación en que se encontraba, para esto tuvo además que dar un viraje estratégico de diversificación en relación a las materias primas explotadas. El estaño, el "metal del diablo", como se le llama en el país, dejó de ser demandado por el mercado internacional, las nuevas tecnologías requerían otro tipo de materiales. Se inició un corto pero significativo periodo de auge del oro y repuntó la explotación de plomo, plata y zinc.

En esta tarea llevó la batuta el sector minero mediano transnacionalizado que cubre la mayor proporción de volúmenes y valores de producción28 desde fines de los años ochenta a los noventa. La inflexión que cambia la tendencia hacia la recuperación del sector se produce entre 1987 y 1988, a tres años de aplicación de las medidas de ajuste estructural. El sector había enfrentado tasas de crecimiento negativas entre 1982 y 1987. En 1987 aparece la primera tasa positiva de crecimiento que constituye el indicador elocuente de que la tendencia negativa se revierte y, hasta 1996 el sector crece; de una tasa de crecimiento de -25.90 en 1986, se pasa a una tasa de crecimiento de 32.96% en 1988.

Cabe recalcar que el crecimiento se concentra en el sector capitalista, que de minería mediana, pasa a constituirse en gran minería. De participar apenas en el 20% de las exportaciones de minerales en 1980, en 1988 el sector minero privado pasa a participar en 45%. Para 1996 el proceso de privatización se cristaliza definitivamente, sólo la minería mediana compone el 56% del valor de las exportaciones y junto a la minería cooperativizada y chica llegan al 80% de las mismas, en diez años la situación se ha revertido (Muller y Asociados 1988, 1996).

Pese a que las exportaciones tendieron a diversificarse, entre mediados de los ochenta y los noventa29, es notorio que el sector minero sigue siendo uno de los rubros de exportación más importantes y, a pesar de las peroratas de industrialización del país por medio de la liberalización de la economía, los rubros evidentemente significativos en la inserción de Bolivia al conjunto de la economía mundial, son todos de carácter primario (minerales, hidrocarburos y productos agrícolas), productos que componen en 1997 el 85% de las exportaciones nacionales (UDAPE 1998).

Los ajustes esenciales en el proceso de concentración del capital minero

El discurso ideológico de la burguesía, atribuyó el repunte del sector minero a la mayor eficiencia de la gestión privada y en esta medida a las "bondades" del proceso de privatización y penetración del capital extranjero que apadrinaba el neoliberalismo. En el plano fenoménico, tendríamos que darles la razón; pero la verdad no se construye sólo con la apariencia sino también con el aspecto esencial de hechos.

Desde el atribulado marxismo, la verdad, como realidad concreta, es unidad de forma y esencia (Kosic). El repunte del sector minero en Bolivia y la recuperación de su proceso de acumulación, aspecto fenoménico, desde sus determinaciones esenciales, tiene entre sus contenidos los siguientes.

La crisis de reproducción del proceso productivo minero en su esencia es crisis de las determinaciones que influyen en su proceso de creación de valor y de valorización. El cambio en las relaciones sociales de propiedad sobre los medios y condiciones de producción abre el espacio al capital privado, que en el marco histórico existente, constituye el protagonista del ajuste a las determinaciones esenciales del proceso de trabajo, proceso de creación de valor y de valorización30.

La primera determinación del proceso productivo que se ajusta es la fuerza de trabajo, la contradicción entre el valor de uso de la misma y su valor de cambio, se manifiesta como expulsión de gran cantidad de fuerza de trabajo, su valor de uso se vuelve superfluo para la valorización del capital minero, de ahí que no puede transformarse en valor de cambio y debe buscar otros mecanismos de inserción para reproducirse como fuerza de trabajo.

El segundo ajuste es el de los medios de producción utilizados en el proceso productivo. Se busca elevar la composición orgánica del capital, con una fuerte concentración de inversión en tecnología de punta, para aumentar la productividad del valor de uso de la fuerza de trabajo, hacer que el valor dé cabida a mayor cantidad de valores de uso en un mismo lapso dentro de la jornada laboral. Mediante la manipulación de estas dos determinaciones se disminuye el costo en capital variable y la posibilidad siempre latente de enfrentar serios conflictos sociales con los trabajadores.

La reversión de la crisis a través de la concentración de capital constante y ajuste al capital variable, amplía las subsunción del valor de uso de la fuerza de trabajo a las necesidades de valorización del capital minero, en la medida en que aumenta el ejército industrial de reserva, manifestación fenoménica de la contradicción esencial entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. El capital abarata el valor de cambio de la fuerza de trabajo, incluso la retribuye por debajo de su valor de reproducción promedio, a la vez que intensifica su uso, con estos métodos alarga el tiempo de trabajo excedente y reduce el tiempo de trabajo necesario; es decir, aumenta el tiempo dedicado a la producción de más valor, de plusvalía. La existencia de gran cantidad de fuerza de trabajo desempleada y subempleada se convierte en palanca de valorización y acumulación del capital.

El proceso de concentración y acumulación de capitales no sólo se viabiliza a través del cambio en las relaciones sociales de propiedad sobre los medios y las condiciones de producción, sino que se efectiviza mediante la penetración creciente de capital externo. La contradicción entre el proceso de concentración y centralización de capitales y las fronteras de los estados nacionales; es decir, entre el desarrollo de las fuerzas productivas (tendiente a la expansión de la concentración y acumulación capitalista) y las relaciones sociales de producción (propiedad privada sobre los medios de producción), se resuelve desde el plano superestructural con la legitimación de mecanismos legales que faciliten la penetración del capital externo. Así la contradicción entre la necesidad de dotar al proceso de producción capitalista de valores de uso (medios de producción), aptos para su valorización y la insuficiencia de valor acumulado en el país, la minería mediana la resuelve con la aplicación de los contratos de riesgo compartido (joint venture) o con la venta de acciones.

Estos ajustes en las determinaciones esenciales del proceso de generación de plusvalía, son los que nos permiten explicar la recuperación del sector minero. Desnacionalización, privatización, concentración de capital constante, sobrexplotación del capital variable junto a su disminución relativa constituyen no sólo mecanismos de recuperación del sector, sino también los linderos por los que se verifica el desangre de los recursos naturales y sobre todo el tributo de plusvalía generada por el sobretrabajo de los obreros bolivianos a los procesos de valorización y acumulación del capital transnacional.

No hay duda que todo enfoque de política económica y social para revertir las crisis crónicas del capitalismo, tienen su contenido de clase, en el caso del sector minero de Bolivia, el contenido de clase burgués de los métodos aplicados para la recuperación de la crisis del sector, significó que la privatización y desnacionalización de las condiciones de producción generen mayor desempleo, sobreexplotación de la fuerza de trabajo de los obreros y serios daños ecológicos en las regiones mineras, allá cerca a "Inti Raymi" una dirigente campesina decía: "Aquí ya no crece ni el pasto y cuando nuestros animales comen estas yerbas se hinchan y mueren, de la mina sale el veneno que arruina el suelo y los pastos, de qué vamos a vivir…" (Testimonio de una dirigente campesina, 1998).

Es una certeza histórica que, de seguirse imponiendo la perspectiva de clase de la burguesía en la solución de los problemas que enfrentan los que están del otro lado del camino, pronto no habrá de qué vivir. Salvar a la humanidad y a la naturaleza de la barbarie, significa y exige la construcción de una sociedad sin clases. Discursos y medidas de toda gama, vertidos y aplicadas por la clase dominante, no son más que cantos de sirena y malabarismos en el vendaval de la desocupación y el hambre que acorrala a la mayor parte de los "ciudadanos del mundo".

Cochabamba, 15 de marzo de 1999

 

Notas

1.

Este ensayo se basa en el Informe, que acerca de una investigación en el sector minero, se efectúo, durante 1998 en el Instituto de Estudios Sociales y Económicos de la Universidad Mayor de San Simón de la Ciudad de Cochabamba en Bolivia. La investigación estuvo a cargo de la autora del presente ensayo.

2.

Informes de investigación del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral (CEDLA) señalan que, entre 1987 y 1991, a pesar de la leve recuperación de la economía, el subempleo registró un continuo, resultado no sólo de deficiencias estructurales de la demanda de trabajo sino que también fue consecuencia de las políticas económicas puestas en marcha desde l985. El período mencionado, se caracterizó por la creciente extensión de la subutilización de fuerza de trabajo en todas las categorías ocupacionales, siendo aún más agudo el problema entre los asalariados quienes, desde que se introdujo el Programa de Ajuste Estructural han experimentado la prolongación de sus jornadas de trabajo y el congelamiento o la caída del poder adquisitivo de sus ingresos laborales (CEDLA-ILDIS L994).

3.

La minería estatizada, a partir de 1952, constituyó el eje central, alrededor del cual se generó excedente económico, para trasladar recursos a otros sectores de la economía, como la agroindustria en el oriente y la minería mediana en el occidente (Grebe 1986).

4.

Entre estas determinaciones resalta la política cambiaria, mecanismo de trasiego de fondos de la empresa minera estatal hacia otros sectores económicos. La sobrevaluación del peso boliviano que se adopta como política central, desde 1956, significó en los hechos la renuncia al potenciamiento del sector minero y a la industrialización del país (Grebe 1986).

5.

Los datos son ilustrativos: a fines de los setenta y principios de los ochenta se produce la caída de la ley de cabeza de minerales tradicionales. Entre 1977 y 1982 el volumen de producción de estaño se reduce en 34% y la ley de cabeza de 0.72 a 0.55 ; la ley de cabeza del zinc cae de 5.75 a 3.21 (Barragán 1986). La ausencia de inversiones en exploración se traduce en la continúa subida de los costos de producción con efectos negativos en los niveles de productividad y competitividad.

6.

Si entre los años 50 y 70 la tasa anual de consumo de estaño era de l.5 y entre el 70 y el 73 llegó a 4.5, de 1975 adelante la situación vira en l80 grados , la tasa de consumo anual a nivel mundial cae a -1.1 a fines de los años setenta y, a inicios de la década de los ochenta, la tendencia se profundiza reduciéndose a demanda hasta -4.4% y -7.15 (CEPAL 1985).

7.

Aproximadamente 27.000 trabajadores fueron echados de la empresa minera estatal (Corporación Minera de Bolivia) en el marco de las políticas de ajuste tendentes a redimensionar el Estado y restringir su intromisión en actividades productivas.

8.

El sector minero en Bolivia, reproduce el carácter combinado de la economía nacional, en él se tiene un sector capitalista, denominado minería mediana, que ha pasado en la última década a constituirse en gran minería y un sector no capitalista, formado por la minería cooperativizada. La minería estatal como actividad productiva, prácticamente ha desaparecido en el proceso de privatización creciente que ha seguido el sector de 1985 a esta parte.

9.

Las medidas asumidas se legitimaron mediante el Decreto 21060 que determinó la "relocalización" de importantes contingentes de fuerza de trabajo del sector estatal hacia actividades privadas. En los hechos se trató de despidos llanos sin posibilidades de recontratación inmediata. Las medidas violentas se aplicaron ante la reacción de los trabajadores, es el caso de la represión a la multitudinaria "marcha por la vida" en l986, efectuada por despedidos de los centros mineros desde éstos hasta la ciudad de La Paz, centro administrativo y político del país.

10.

Una de las tendencias históricas del capitalismo es que de forma simultánea a la acumulación se verifica el proceso mediante el que, el capital invierte relativamente más en medios de producción (capital constante) que en fuerza de trabajo (capital variable), con el fin de mejorar los niveles de productividad. Se trata de un mecanismo a través del que responde a la competencia y a la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, generando continuamente, no sólo concentración, sino también centralización de capitales (Marx, 1985).

11.

Se considera estas dos minas debido a que resultan ser representativas del subsector, por los volúmenes de exportación, innovación tecnológica y tamaño de sus operaciones (Memorias de la Minería Mediana y Apreciación de los técnicos que trabajan en el ramo, 1998).

12.

Estas condiciones están referidas a la transferencia del rol protagónico del sector en la economía nacional, del subsector estatal al privado, concretamente al subsector capitalista, el de la minería mediana, mediante la transferencia de condiciones de producción y la formulación de un conjunto de leyes tendientes a fortalecer los procesos de acumulación en el mismo.

13.

A este respecto son sugestivos los comentarios de los técnicos de la minería mediana, que consideran que los cambios tecnológicos han permitido un significativo ahorro en mano de obra, a la vez que ha incrementado la seguridad laboral (declaración de técnicos de las minas consideradas, entrevista 1998).

14.

La bioxidación consiste en el uso de bacterias para oxidar los sulfuros y convertirlos en óxido, de esta forma se recupera el oro del material refractario, donde se encuentra atrapado en estructuras como la pirita (extraído de la entrevista al superintendente de investigaciones metalúrgicas de una planta de la minería mediana).

15.

COMSUR, la Compañía Minera del Sur, es dueña de mina Bolivar, está constituida por capitales nacionales y extranjeros, mediante la modalidad de joint venture.

16.

Mediante este método, la extracción de material se produce con volquetas; se implementa en vetas donde las galerías tienen un mínimo de 4 metros de ancho por 3.70 de alto.

17.

Aspectos fundamentales que limitaban la penetración del capital privado, sobre todo internacional, prescritos en el Código de Minería de 1965, fueron modificados por las Ley 1243 de abril de 1991. En el Código de Minería puesto en vigencia en 1997, se establece que la Corporación Minera de Bolivia (Empresa Estatal), ya no se dedica a actividades de explotación minera, su actividad se reduce a la dirección y administración de actividades mineras a través de contratos de riesgo compartido (joint venture), prestación de servicios y/o arrendamiento.

18.

El proletariado minero en Bolivia constituyó la vanguardia del movimiento popular, debido a su claridad política e ideológica y a su combatividad. Sobresalen entre sus aportes históricos la "Tesis de Pulacayo" en la que se plantea claramente la necesidad de la dictadura del proletariado como único camino para resolver los problemas del país y de las mayorías oprimidas.

19.

El salario a destajo en la teoría marxista, aparece como la forma más adecuada a las necesidades de valorización del capital, pues deja un amplio margen de maniobra para intensificar y alargar la jornada laboral, debido a que el obrero no ve que se trata de un salario por tiempo mistificado, encubierto, y le parece que gana más si produce más, sin tomar en cuenta la sobreexplotación de su fuerza de trabajo; por otra parte, permite al capital ahorrar en personal encargado de controlar el proceso productivo, pues el mismo trabajador se autocontrola, buscando producir la mayor cantidad de piezas posible en un determinado período de tiempo (Marx, 1985).

20.

La plusvalía absoluta está relacionada con la extensión del tiempo de trabajo excedente, en el que se produce la plusvalía, mediante la extensión de la jornada laboral; mientras que la plusvalía relativa, consiste en la extensión del tiempo de trabajo excedente mediante la reducción del tiempo de trabajo necesario, el último resultado se obtiene a través d el desarrollo tecnológico que permite reducir el tiempo dedicado a la reposición del valor de la fuerza de trabajo, o sea el tiempo de trabajo necesario, dentro de la jornada laboral (Marx, 1985).

21.

Un obrero de la minería mediana mencionaba: "Un contratista agarra y contrata trabajadores y les hace trabajar, los patrones de la mina le pagan al contratista y este recién paga a sus contratados, el contratista se saca la mejor parte y de esta manera explota a sus contratados. Digamos yo hago una microempresa y me contrato 20 personas y me adjudico un contratito específico de la mina, digamos cementar canaletas, el contrato lo hago por 10.000 bolivianos y contrato a la gente por 5.000 bolivianos. Los contratados no tienen ninguna relación con la empresa, ésta ya no tiene riesgo en salud, ni accidentes, ni paga ningun tipo de beneficio social (Testimonio obrero, 1998).

22.

Un compañero minero comentaba al respecto: "Ahora tienen un control estricto, no es como en la estatal, que cuando un compañero tenía un acontecimiento, un cumpleaños, le echaba una cerveza, un trago, ahora ya no se hace eso, tienen un control de alcoholímetro, para ver si estas con el tufo a alcohol, si está se tiene que ir a casa, si se repite tres veces se lo despide, esta política está empleando la empresa privada (Testimonio de un obrero de la minería mediana, 1998).

23.

El "Pijcheo" consiste en mascar coca para lograr mayor fuerza y resistencia en el trabajo. Trabajo que en muchos casos se realiza en malas condiciones de salud y de alimentación.

24.

En abril de 1952 se produce la revolución nacionalista en Bolivia, entre sus medidas está la nacionalización de las minas, expropiando a la oligarquía minera y la Reforma Agraria, por la que se dota al campesino de parcela propia. Al calor del ascenso de masas, se logran importantes conquistas sociales en salud, educación, etc.

25.

Desde 1985 a esta parte, se fueron recortando bonos, primas, aumentos salariales. El Nuevo Código de Salud busca recortar aspectos referidos a la conservación de la fuerza de trabajo, hacer desaparecer los beneficios de maternidad, reconocer renta de invalidez, sólo si la incapacidad llega al 60% (Entrevista al Secretario de Conflictos Sociales de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros, 1998).

26.

Sólo como ejemplo de las modificaciones legales en favor de la penetración del capital privado, principalmente extranjero, cabe anotar que mientras el Código de Minería de 1965 manifestaba en su artículo 13 que: "Los Estados y gobiernos extranjeros, así como las corporaciones y otras entidades que de ellos dependa, no podrá ejercitar actividad minera ni obtener derecho alguno, bajo ningún concepto, ni título, ya sea directamente o por interpósita persona, ni ser admitidos como socios", la modificación de abril de l991 (Ley 1243) versa que: "Las corporaciones y entidades dependientes de Estados y gobiernos extranjeros, con personalidad de derecho privado, los organismos internacionales multilaterales y las entidades de que ellos dependan, así como las empresas multilaterales, organizadas como secuencia de convenios internacionales suscritos por la República de Bolivia, podrán ejercitar las actividades mineras y obtener los derechos contemplados en el presente Código de Minería (Gaceta Oficial de Bolivia 1991 nº l687. Ley 1243. Art l3).

27.

Es ilustrador en este aspecto el hecho de que "Inti Raymi", la Empresa más importante en explotación de oro, sólo tenga en su composición accionaria un 15% de accionistas bolivianos; mientras el restante 85% queda en manos extranjeras. ComSur trabaja bajo la modalidad de joint venture con una empresa inglesa "Rio Tinto Zinc", Emusa, otra empresa minera mediana, en el periodo analizado, firmó contratos de riesgo compartido con compañías canadienses y estadounidenses como "Jordex Resources Inc.". Hasta 1997 las tendencia de concentración y centralización de capitales vía privatización, con penetración de capital extranjero continúa. La asociación de la Minería mediana, considera que a pesar de la crisis asiática, en 1997 existen 37 empresas entre "senior" y "junior" que continúan realizando inversiones. Destacan ASAX, ASARCO, SILVER STANDARD ORVANAY, etc (Memoria de La Asociación de Mineros Medianos).

28.

Entre 1996 y 1997, la minería mediana produce el 76% del oro, el 58% de la plata, el 83% de plomo y el 66% del zinc (Memoria de la Asociación de Mineros Medianos 1996).

29.

La diversificación se basa en la exportación de productos agropecuarios del oriente boliviano como soja, café, ganado, azúcar, castaña, goma, cueros, etc. (UDAPE 1998).

30.

El proceso de producción capitalista es proceso de trabajo, porque es creador de valores de uso, proceso de creación de valor porque reproduce el valor de la fuerza de trabajo asalariada como mercancía y proceso de valorización porque en el se produce plusvalía, es decir, se valoriza el capital invertido (Marx 1985).


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