MARXISMO HOY Nº 4 
Una alternativa socialista a la unión Europea



..Fundación Federico Engels

Mayo 1998

A dos años de gobierno PP (2)
Una ofensiva permanente contra los trabajadores

Continuación

La recuperación de la economía española

En poco más de dos años, la burguesía española ha logrado imponer medidas regresivas apoyándose en la inestimable ayuda de los dirigentes obreros. Este hecho no puede pasar desapercibido ya que marca la situación a corto plazo. Con estas coordenadas no podemos extrañarnos de la espectacular recuperación de la tasa de beneficios, pero la cuestión sigue siendo la misma: en plena recuperación económica las ventajas para la clase obrera siguen siendo mediocres y los retrocesos importantes. El ciclo económico de crecimiento ha entrado en su quinto año, pero los desequilibrios y debilidades del capitalismo español se mantienen. El gobierno ha logrado éxitos parciales, ¾ contención de la inflación, reducción del déficit público, reducción del déficit comercial¾ , y está emborrachado de propaganda. Ni el crecimiento económico, ni el crecimiento del consumo privado, ni el de la inversión son para tirar cohetes si los comparamos con los de la recuperación de los años 80. Por el contrario, los datos de crecimiento del paro y de la precariedad sí son para estar preocupados.

La recuperación es el producto de la explotación más brutal de la clase obrera. En estas condiciones incluso un cambio en la coyuntura económica, y eso es inevitable, puede provocar cambios bruscos en la situación política. Es necesario correr el telón de la propaganda e interpretar las cifras de la economía sin perder de vista la situación del movimiento obrero en el estado español e internacionalmente y los procesos del capitalismo mundial. Si nos limitamos a una visión coyuntural, a corto plazo, rindiéndonos ante los hechos consumados seremos víctimas de desagradables sorpresas.

Mirando de cerca la evolución de las cifras, no todo marcha bien en el capitalismo español.

Producto Interior Bruto
En tasas de variación anual

Consumo privado
a precios constantes
(En tasas de variación anual)

Consumo público
a precios constantes
(Tasas de variación anual)

Formación bruta de capital fijo
(Tasas de variación anual)

Período

Período Período  Período 
1986-1990

4,5%

 1986-1990

4,7%

1986-1990

6,6%

1986-1990

11,6%

1992

0,7%

1992

2,1%

1992

4,0%

1992

-4,4%

1993

-1,2%

1993

2,2%

1993

2,3%

1993

-10,6%

1994

2,1%

1994

0,8%

1994

-0,4%

1994

1,8%

1995

2,8%

1995

1,5%

1995

1,3%

1995

8,2%

1996

2,1%

1996

2,0%

1996

0,2%

1996

0,7%

1997 

3,4%

1997 

3,1%

1997 

-0,4%

1997 

3,7%

Las cifras son bastante claras. La tasa media de crecimiento del PIB tomando el período de 1994-1997, es poco más de la mitad que la de 1986-1990; si lo comparamos con otros períodos, entre 1961 y 1973 la tasa de variación anual del crecimiento del PIB en el Estado español fue del 7,2% para caer entre 1975-85 a un raquítico 1,4%.

En cuanto a la formación bruta de capital, es decir en la inversión productiva, las cifras son igual de significativas. Entre 1992 y 1993, la formación bruta de capital cayó un –15%, para recuperase en los cuatro años posteriores y alcanzar el 13,4%, todavía por debajo de la caída precedente.

La economía española ha atravesado una profunda depresión de la demanda interna. A diferencia de los años ochenta, donde el tirón del consumo público creció entre 1986 y 1990 a un ritmo medio anual del 6,6%, entre 1994 y 1997, el incremento ha sido de un raquítico 0,7% medio anual.

Por otra parte la congelación salarial, la pérdida de poder adquisitivo, la precarización en el empleo, y el crecimiento del paro ha retraído la demanda espectacularmente. En lo referente al consumo privado la comparación es peor. Si el crecimiento medio entre 1986-1990 es del 4,7% de 1994 hasta 1997 no supera el 1,6%. En el período comprendido entre 1961 y 1973 la tasa de variación anual era de 7,2% para caer al 1,6% entre 1973-1985.

El crecimiento económico de los cuatro años precedentes ha sido muy peculiar. Respecto al triunfo sobre la inflación cabe preguntar, ¿cómo pueden subir los precios cuando la demanda pública y privada ha estado durante tres años deprimida?

El crecimiento se ha basado por encima de otras causas en el tirón exportador. Según datos oficiales la competitividad de las exportaciones españolas mejoró en los mercados internacionales. Las causas fueron varias. En primer lugar la devaluación de la peseta que abarató los productos españoles en el extranjero. En el último año la depreciación de la peseta en términos nominales ha sido del 2,3%; en el mercado de divisas, con una caída del 10% respecto al dólar, un 8,1% respecto a la libra, 7,9% respecto al dólar canadiense y un 5,6% respecto al yen. Sin embargo, en el marco limitado de la Unión Monetaria estas devaluaciones tan beneficiosas para prolongar la recuperación están descartadas.

El otro factor que ha incidido en el crecimiento de la productividad y la competitividad de los productos españoles es la moderación salarial, que ha repercutido en la caída de los costes unitarios de trabajo. De esta forma los capitalistas han reducido los costes de producción. En un informe reciente sobre escalas salariales en la Unión Europea, se señalaba que el coste medio de la hora trabajada en España es casi la mitad que en Alemania. Este factor también incide en la baja inflación.

En 1997 la subida media salarial registrada en la negociación colectiva fue del 2,7%. Para 1998, los sindicatos guiándose por las previsiones de inflación del gobierno Aznasr han demandado una subida salarial del 2,4%. Ni siquiera los dirigentes de CCOO y UGT se aplican el viejo principio del sindicalismo de recuperar el poder adquisitivo perdido en los períodos de recuperación económica.

Por ahora, Aznar, Rato y sus alegres amigos disfrutan con la propaganda: "Todo está muy bien, pero todavía va a mejorar más", se dicen contentos. En este coro no hay voces discrepantes. Si acaso el PSOE lamenta que en las privatizaciones no se les invite a dar su opinión, que se desgrave tanto a las rentas del capital ¾ en ambos casos el gobierno del PSOE abrió el camino¾ , o algunas otras menudencias por el estilo.

El consumo privado se ha beneficiado de la caída de los precios, pero el incremento todavía es modesto: la demanda interna no es lo suficientemente fuerte como para asegurar un robustecimiento del crecimiento. Sigue estando casi dos puntos por debajo de la media de los años ochenta. Además es lógico que los empresarios intenten reactivar la economía disminuyendo los precios, ¿qué otra cosa podrían hacer después de tres años de estancamiento continuado? El ahorro familiar que había crecido lentamente se puede permitir ciertas alegrías gracias también a la caída de los tipos de interés, pero es muy pronto para asegurar si este proceso va a continuar increscendo ininterrumpidamente.

¿Cómo se puede conciliar más consumo privado con topes salariales, precariedad en el empleo y una tasa del 22% de desempleo?

En las cifras del gobierno han confluido también otros elementos favorables. El crecimiento de los ingresos por turismo que en 1997 fueron récord, junto con el incremento de las exportaciones, han logrado que la balanza de pagos arroje superávit.

La caída de los tipos de interés, los ingresos por privatizaciones y el recorte de un billón en el gasto público de los presupuestos de 1997 han permitido una reducción del déficit público hasta el 2,9% del PIB.

¿Van a poder mantener esta tasa de disminución del déficit ininterrumpidamente?. De entrada están apoyándose en la caída de los tipos de interés, para reducir la carga de intereses de la deuda, pero este es un elemento muy fluctuante. Los tipos pueden subir si hay un repunte de la inflación. En segundo lugar, se apoyan en las privatizaciones, pero esto es pan para hoy y hambre para mañana. En tercer lugar, en la reducción del gasto público y los gastos sociales, y en este terreno todavía falta por aplicar el bisturí a lo grande como exigen muchos círculos empresariales.

 

Las privatizaciones

Las privatizaciones están contribuyendo a enjuagar el déficit público y facilitando a los inversores privados, a los capitalistas saturados de beneficios, fuentes de inversión rentables, especialmente en sectores (eléctricas, telecomunicaciones…), donde las plusvalías pueden ser espectaculares. El ejemplo del Banco de Santander, que habiéndose hecho con el 2% de las acciones de Telefónica, las vende un año más tarde obteniendo 40.000 millones de beneficios, es significativo.

En los últimos seis años se han realizado trece ofertas públicas de venta (OPV), privatizaciones parciales de seis empresas públicas: Repsol, Telefónica, Argentaria, Gas natural, RENFE, Endesa, que han reportado al estado 2,1 billones de pesetas, 1,3 durante la etapa del PSOE y 0,8 en estos dos años de gobierno del PP.

Se ha realizado la venta de otras empresas públicas industriales, como CSI (un 35%), que en 1996 obtuvo 15.600 millones de pesetas de beneficios, e Inespal; la primera ha sido adquirida por el grupo luxemburgués, Arbed y la segunda por la multinacional norteamericana Alcoa. En ambos casos se trata de empresas con miles de puestos trabajo amenazados.

Los sindicatos convocaron movilizaciones en el caso de la CSI durante los meses de junio y julio de 1997 pero no contra la privatización, sino para exigir que el comprador tuviese un "plan de futuro" para la siderurgia y que el estado mantuviera el 50% más de una de las acciones. En la práctica fue una renuncia a defender y garantizar los puestos de trabajo de comarcas enteras que dependen de la producción del acero

La compra de la CSI por Arbed, significa la extensión del monopolio luxemburgués al mercado del sur de Europa y América Latina. Con la sobrecapacidad del sector del acero europeo, esta compra elimina un competidor y facilita la competitividad a Arbed pero no evitará futuras reconversiones. De hecho en el acuerdo no hay ninguna cláusula en donde se diga explícitamente que se mantendrán las plantillas. Inespal sigue la misma dinámica pero a peor: Alcoa ya anunciado despidos y desmantelamiento de segmentos de la empresa.

La empresa pública industrial está sometida a un ataque prolongado. Si el PSOE tuvo que retroceder parcialmente en algunos sectores, sobre todo en la última fase de la anterior legislatura ante la rebelión de los trabajadores de la naval, hay asignaturas que siguen pendientes. Las reconversiones desde 1982 han sido brutales; las plantillas de la Agencia Industrial Española una de las corporaciones en que se dividió el INI, pasaron de 98.276 trabajadores en 1982 a 42.087 en 1997, afectando sobre todo a la minería, sector naval, siderurgia y defensa. En un primer momento privatizaron las empresas más rentables para los capitalistas, que no tardaron mucho en proceder a nuevos recortes de plantillas. Esta es la norma en todo el mundo. Las empresas públicas deficitarias o con problemas serán sometidas a nuevas reconversiones, y o bien cerrarán o serán vendidas una vez saneadas. En el diario La Vanguardia del 25/5/97, se publicaban las cifras de las posibles reestructuraciones de personal en empresas sujetas a privatización:

Endesa................ 4.000
Telefónica ........20.500
Repsol.................2.000
Banco Exterior... 2.100
Iberia ...................3.100

La mayoría de estos despidos se intentarán pactar en acuerdos globales con los sindicatos, utilizando las fórmulas clásicas de bajas incentivadas, prejubilaciones, pero en ningún caso van a ser captadas con alegría. Habrá inevitablemente una respuesta por parte de los trabajadores

La lucha minera

De acuerdo con el plan firmado por el Ministro de Industria y los Sindicatos en mayo de 1997, para el período 1998-2005 habría una reducción de 11.000 puestos de trabajo en la minería, aunque se contemplaba que otros 3.500 trabajadores ingresen con el fin "de asegurar el equilibrio funcional de las plantillas y evitar la descapitalización de profesionales cualificados". La reducción neta de empleo sería de 7.000 puestos de trabajo, de los que 3.500 corresponderán a la minería asturiana.

El método utilizado para hacer tragar el sapo es conocido: se ha reducido la edad de prejubilación de 55 a 52 años, y aplicando los coeficientes reductores vigentes en minería (antigüedad y peligrosidad), los mineros podrán acogerse a la prejubilación con algo más de 40 años de edad cuando reúnan la antigüedad requerida. Al PP no le quedaba más remedio que comprar la paz social en las cuencas, por lo menos durante un tiempo.

Los dirigentes de los sindicatos mineros tanto de CCOO, como de UGT, se apresuraron a echar la firma al acuerdo. Después de años insistiendo en que el carbón no tiene futuro y aceptando la filosofía de la burguesía sobre el precio del carbón asturiano o leonés frente al polaco o sudafricano, la firma de este acuerdo es una consecuencia de su propia lógica.

Después de la extraordinaria movilización de 1992, cuando los mineros de las cuencas del Nalón y del Caudal se levantaron en huelga espontánea contra los cierres y despidos, lucha que fue finalmente aislada por los dirigentes, el ambiente mayoritraio entre los mineros fue aceptar sin alegría ni ilusión la jubilación con el 100% del salario. Al fin y al cabo hay formas y formas en una reconversión.

El PP ha continuado con la estrategia del PSOE de palo y zanahoria. Las pérdidas de empleo se compensarían garantizando a los mineros prejubilados el 100% del salario, lo que explica que no haya una explosión social por el momento. El coste del plan ascendería a más de un billón de pesetas, y las subvenciones a la explotación se reducirán entre el 20% y el 25% a razón de un 3% ó 4% anual acumulativo por el recorte de la producción. Sólo las prejubilaciones supondrán un coste superior al medio billón de pesetas.

La burguesía no se sentía capaz de aplicar el bisturí por las bravas en Asturias, necesitaba amortiguar el golpe con el colchón de las prejubilaciones, y la colaboración de los sindicatos.

Todo el plan saltó por los aires en diciembre, cuando la Unión Europea rechazó los acuerdos gobierno sindicatos sobre el futuro de la minería, exigiendo topes a las subvenciones por despido, e incrementar el número de despedidos y el cierre de nuevos pozos.

La respuesta de los mineros no tardó en producirse, desde el 11 de diciembre de 1997 y hasta febrero de este año las cuencuas mineras edl Caudal y del Nalón se pusieron en pie de guerra. La huelga se extendió a todos los pozos de forma similar a lo que ocurrió en 1992. Los dirigentes del SOMA-UGT y la federación minera de CCOO orientaron toda su estrategia a que el PP se comprometiera a defenfder el acuerdo frente a las presiones de Bruselas. Pero en las cuenbcas la radicalización de los jóvenes y los mineros reflejaba la profundidad de la frustración acumulada durante años. El conflcito contagió a toda la población que apoyaba unánimente a los mineros.

Durante un mes y medio de lucha la decisión de los mineros para luchar por los puestos de trabajo fue mas que evidente. La repersión policial feroz se desató en todas las poblaciones de las cuencas, así como la resistencia en las barricadas. La juventud jugó un papel decisivo en la lucha, especialmente en los estudiantes que convocados por el Sindicato de Estudiantes,. Protagonizaron dos jornadas de huelga general en las cuencuas.

Durante todo el conflicto la estrategia de las direcciones del SOMA-UGT y la federación minera de CCOO fue evitar la celebración de asambleas para discutir los objetgivos de la lucha, obviando la realización de acciones de solidaridad de la población con el colectivo minero. A pesar de las presiones, no se convocó ninguna huelga general de las cuencas, ni siquiera una manifestación para que la población pudiera respaldar la lucha. El conflicto tuvo un saldo trágico con la muerte el 12 de enero del minero Lorenzo Gallardo, atropellado por un coche cuando participaba en un piquete.

Finalmente el gobierno y los sindicatos alcanzaron un acuerdo que empeora el firmado en mayo de 1997, aumentando en 500 el número de puestos de trabajo destruidos.

Ahora corresponde a los trabajadores sacar conclusiones. "Los implicados en el carbón han negociado y ultimado en estos días la penúltima reestructuración" (Cinco Días, 26/1/98). El penúltimo combate así lo ve la burguesía anunciando que el próximo será el decisivo. En este ya han exibido algunas de sus armas: el balance de un muerto y varios heridos por la acción de la brutal represión policial.

LA burguesía quiere acabar con la minería y espera hacerlo con un gobierno fuerte de la derecha al que no le tiemble el pulso. ¿Lo conseguirá?. Esta última lucha ha supeusto un retroceso real para los mineros: menos empleo y unb futuro más indeterminado. Sin embargo, no supone una derrota, se frenó un recorte más amplio y sobre todo se constató que hay fuerza suficiente para plantar cara al enemigo en el futuro combate

 


A dos años de gobierno PP (3)
Fundación Federico Engels