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MARXISMO HOY Nº
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Economías emergentes |
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Una visión global de los datos |
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El capitalismo ha concentrado la riqueza en un puñado de grandes potencias, y dentro de éstas en una pequeña minoría. |
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Eloy Val |
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Para comprender lo que está pasando con la economía mundial merece la pena que observemos el fenómeno globalmente, en su conjunto y analicemos cómo ha evolucionado. Marx y Engels anticiparon genialmente en el Manifiesto Comunista, escrito en 1848, el proceso imparable de concentración del capital: "Merced al rápido perfeccionamiento de los instrumentos de producción y al constante progreso de los medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de la civilización a todas las naciones, hasta a las más bárbaras, los bajos precios de sus mercancías constituyen la artillería pesada que derrumba todas las murallas de China... La burguesía suprime cada vez más el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población. Ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos". Y como Marx y Engels previeron, el capitalismo que implicaba progreso, se ha transformado en el devenir del tiempo en su contrario. Si de la barbarie surgió la civilización, actualmente vivimos una época de crisis orgánica del capitalismo a nivel mundial. Según el último Atlas Mundial, publicado por el Banco Mundial y hecho público por El País del 21-96, "La renta media mundial por habitante aumentó un 1% en 1994, después de tres años de descenso continuado". El capitalismo es hoy un freno absoluto en el desarrollo de las fuerzas productivas. Para sobrevivir, esto es, para seguir incrementando el capital, destruye los elementos característicos de civilización en los países avanzados, el llamado "Estado del Bienestar": sanidad pública, educación, pensiones, subsidio de desempleo, derechos sociales que fueron conquistas de la lucha de la clase obrera y que están ahora en el punto de mira del capitalismo en un país tras otro. La distribución de riqueza en el mundo está experimentando un proceso de concentración cada vez en menos manos. Un estudio de Paul Bairoch, que para comparar las cifras las ha equiparado a dólares del año 1960, aporta los siguientes datos:
Sin embargo, los datos distribuidos geográficamente esconden una realidad mucho más dura para las clases más desfavorecidas tanto en el Norte como en el Sur. Así, en la actualidad, de 5.500 millones de habitantes:
Esta situación tiende a agravarse a pasos agigantados tras la caída del estalinismo. Con el dominio del capitalismo en todo el planeta la concentración de capital se ha disparado. en la actualidad 500 multinacionales controlan el 90% del comercio mundial. Según datos de la Reserva Federal, la población de EEUU en su conjunto, menos del 5% del total mundial, acapara el 26% del total mundial de la producción de bienes y servicios. Pero de ellos, el 1% 4e las familias más ricas, 834.000 familias, acaparaban en 1989 el 37% del patrimonio neto de los EEUU, 5,7 billones de dólares. Sin embargo, 83 millones de familias norteamericanas restantes, el 90% del total de familias, sumaban en su conjunto menos patrimonio neto que esas 834.000 familias mencionadas, o sea 4,8 billones de dólares frente a los 5,7 billones citados. En 1989, el 10% de las familias más ricas acapararon el 69% de la riqueza neta de los EEUU. En Brasil, tan sólo veinte grandes terratenientes controlan veinte millones de hectáreas, más tierra que tres millones de pequeños propietarios que sólo acumulan 19 millones de hectáreas. El 1% de los dueños de tierra acapara la propiedad del 45% de las tierras del país y las multinacionales ocupan otro 34%. De forma que más del 98% de los propietarios de tierras no suman más que la quinta parte de ellas. LA FAO, el 18 de octubre de 1990, anunció que más de 52 millones de brasileños, más de dos de cada cinco, estaban hambrientos. Los que no comen lo suficiente suman setenta millones; los pobres son cien millones, entre los cuales treinta millones padecen una miseria extrema. El enanismo afecta ya a la cuarta parte de las personas en Brasil. Según las Naciones Unidas, en 1980 el 36% de los 240 millones de latinoamericanos estaban debajo del límite de pobreza mientras que en 1990 los pobres eran ya el 60%. En enero de 1989 en el 40% de los hogares del continente se vive alguno de los grados de la escala de desnutrición. El 44% de la fuerza laboral se encuentra sin trabajo o subempleada. El 68% de los habitantes se aloja en viviendas inadecuadas. Entre 82 y 100 millones de habitantes viven en fabelas, campamentos, poblaciones... en condiciones de hacinamiento, insalubridad y desamparo social. Según datos de la Comisión Económica para América Latina, en 1989 el producto por habitante es un 8% inferior al alcanzado a comienzos de los 80. La inversión total se contrajo en un 20% y la capacidad productiva en un 15%. De 1980 a 1990 el salario promedio real se redujo en un 40%. Sin embargo, sólo entre 1982 y 1988 desde América Latina se efectuó una transferencia neta de recursos financieros equivalente a 178.700 millones de dólares. A pesar de ello, en el mismo período, la deuda externa de esta región ascendió de 331.000 millones a 401.000 millones de dólares. Esto ha supuesto que la renta per cápita en los últimos diez años haya disminuido en un 30%. El Banco Mundial reconocía que la mitad de la población de esta zona, el 49,7% está por debajo del umbral de pobreza. En la República Sudafricana, que es el único Estado africano que figura entre los 36 países del mundo con mayor PNB, había en enero de 1.993 18 millones de habitantes, el 45% del total, por debajo del nivel de subsistencia. Más de 150 millones de africanos sufren diversos grados de desnutrición, entre ellos sesenta millones son niños menores de cinco años a los que si esa desnutrición no les mata, les mutilará para siempre el desarrollo físico y mental. Un millón de africanos murió de hambre sólo en Etiopía, Somalia y Sudán en la segunda mitad de 1991. "Parece bastante claro que parte del entusiasmo por invertir en países en vías de desarrollo en la primera parte de los años 90fue una fiebre especulativa típica. Una modesta recuperación en las perspectivas económicas respecto a los lúgubres años 80 hizo que los pocos inversores que habían estado dispuestos a poner dinero en los mercados inversores del tercer mundo, obtuvieran grandes incrementos de capital. Su éxito hizo que otros inversores se sumaran a ellos, con lo cual los precios subieron aún más" (Le Monde Diplomatique). En Octubre de 1994, en la reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que se celebró en Madrid, alguien avisó de que "el aumento de los flujos de capitales reflejaba un entusiasmo indiscriminado por los mercados emergentes más que una confianza bien fundada en las perspectivas económicas de los países receptores", pero como se reconoce en la revista antes citada, "Todo aquel que hace dos o tres años, intentara mostrarse si quiera levemente escéptico acerca de las perspectivas de los países en vías de desarrollo sabe lo difícil que era causar alguna impresión en los líderes financieros y políticos: ¿Cómo podía ser alguien tan bobo como para decir esas cosas agoreras?" Dos meses después, la crisis del peso mexicano, obligando al Gobierno a devaluar su moneda, llevó a una catástrofe económica que ningún estratega del capitalismo supo anticipar y que no tenía precedentes en la historia de ese país. EEUU y el FMI facilitaron 50.000 millones de dólares al Gobierno mexicano mediante la concesión de un paquete de "ayuda" destinado en su mayor parte a pagar a los grandes inversores norteamericanos y extranjeros (30.000 millones de dólares en tesobonos) exigiéndoles además contrapartidas como han sido los compromisos de privatización de PEMEX (Petróleos Mexicanos) y un plan de austeridad dramático para la clase obrera mexicana con el fin de reducir la deuda pública. Actualmente la deuda externa pública y privada suma más de 170.000 millones de dólares, un porcentaje del PIB superior al que tenía México en 1982. La demanda interna se ha desmoronado. (Las ventas de vehículos en México, en lo que va de año se han desplomado en un 70%. La economía en su conjunto se ha contraído un 6% en 1995 lo que representa la peor caída de la economía en medio siglo. Hay un millón más de despedidos este año en un país "con un déficit ocupacional de más de medio millón de empleos al año desde hace 15 años: todas estas pesadillas de cualquier dirigente mexicano conforman un cuadro de crisis como no había vivido México desde los años treinta y quizás desde la época de la revolución" (Jorge G. Castañeda, El País 1 - 11-95). No es casualidad que el lº de Mayo millón y medio de trabajadores se manifestasen en Ciudad de México. Sin embargo, la crisis mexicana ha tenido repercusiones mucho más allá de sus fronteras, como se reconoció en la Conferencia de Davos: La crisis provocó ventas masivas en los mercados de valores latinoamericanos, cuya capitalización -el valor de las compañías en bolsa- ha caído en 150.000 millones de dólares (20 billones de pts.) en menos de un mes según los datos de David Hale, economista jefe de la firma financiera Kemper Financial Services. (El País, 6-2-95) Argentina está hundida en una profunda recesión económica agravada por la caída del consumo. Según cálculos de Silvio Machiavello, directivo de la Camara Argentina de Comercio, la actividad económica ha retrocedido un 25%. El consumo de electrodomésticos cayó un 50%, el de autos un 38%, los servicios personales un 40%, la medicina privada un 97%, la educación un 10% incrementándose el paro drásticamente. Los países en desarrollo, a pesar de haber pagado en la década de los 80 el equivalente al total de la deuda que tenían entonces, son cada vez más dependientes del capital financiero internacional. Así, si en 1973 su deuda en porcentaje del PIB (Producto Interior Bruto) representaba el 48%, en 1988 era el 58%, en 1994 e170% y en 1995e174%. Venezuela por ejemplo dedica el 62% de su PIB para pagar el servicio de su deuda externa y Filipinas el 59%. Esta dependencia que lejos de disminuir se agrava cada vez más les ata de pies y manos a la hora de tomar cualquier decisión para intentar sanear sus maltrechas economías. El imperialismo les obliga a privatizar su sector público, a rebajar sus aranceles, a permitir la libre circulación de capitales posibilitando la repatriación de los beneficios de los especuladores y a destruir cualquier atisbo de "estado de bienestar" y las conquistas de los trabajadores. Por su parte, los Gobiernos corruptos de estos países comparten y defienden esta política que también a ellos les reporta beneficios a costa de la miseria más espeluznante para las masas condenadas al hambre, el cólera y otras enfermedades endémicas. La recuperación económica en la mayor parte de los países de la Unión Europea y Japón está siendo más débil de lo inicialmente pronosticado por los analistas burgueses, se trata de una recuperación "sin alegría", con altas tasas de paro y ataques al nivel de vida de las masas y al llamado Estado del bienestar mediante recortes de los gastos sociales y una transferencia neta de recursos de las naciones más pobres a las más ricas, de las clases más pobres de la sociedad a las más ricas. Las ilusiones en el desarrollo del capitalismo que pronosticaban los analistas burgueses tras la caída del estalinismo chocan con una realidad cada vez más cruda, y como se afirma en un artículo de Paul Krugman: "Si la realidad no es tan buena como el mito, la burbuja revienta".
Las economías emergentes Durante los últimos años han estado de moda las llamadas "economías emergentes" refiriéndose a menos de una docena de países de América Latina (México, Argentina, Brasil, Chile) y del Sudeste asiático (China, Indonesia, Corea del Sur, Tailandia, Singapur, Taiwán,...) cuyos crecimientos económicos entre el 3,2% en el caso de México y el 11,5% en el de China durante el año 1994 supusieron un balón de oxigeno para la malograda economía de los países capitalistas avanzados y sobre todo, una fuente de ganancias espectacular para los inversores y especuladores. El crecimiento económico de estas llamadas economías emergentes" donde viven cerca de 1.700 millones de personas y principalmente China con 1.210 millones de habitantes creó ilusiones en la posibilidad de que estos países supusiesen un amplio mercado donde colocar los excedentes de mercancías y capitales de los países capitalistas avanzados. Sin embargo, el "mercado" en términos burgueses no se mide por el número de cabezas ni por las necesidades insatisfechas, sino por la capacidad de consumir bienes de primera necesidad o de lujo por parte de las distintas clases de la sociedad, lo cual depende de su poder adquisitivo. Los marxistas aplaudimos las inversiones en los países menos desarrollados en la medida que la afluencia de capitales posibilite la creación de nuevas industrias, infraestructuras, y por lo tanto contribuya a fortalecer a la clase trabajadora. Según nuestros datos, el flujo de capitales hacia los países en desarrollo que era de 47.000 millones de dólares en 1990, pasó en 1993 a 130.000 millones de dólares, subiendo a 173.000 millones en 1994 (unos 24 billones de Pts.), que representa aproximadamente la quinta parte de los flujos de capitales anuales que se mueven por el mundo según el Banco Mundial (1995, Pág. 13). De estos 173.000 millones de dólares de inversión en 1994, sólo 78.000 millones o sea el 45% son inversión directa, inversión en crear activos de capital. El resto, o sea 93.000 millones de dólares, la parte más importante, es inversión especulativa que entra al país no para financiar la creación de nuevos activos, sino para comprar los que ya existen haciéndolos circular y sacando una plusvalía de ésta. Este tipo de inversión especulativa que en los últimos años crece cada vez más alentada por la obtención de rápidos y grandes beneficios es un cáncer que lejos de crear riqueza la detrae a cambio de nada. Por su parte la inversión productiva incrementa la demanda en primer lugar de bienes de equipo, infraestructuras etc. En este sentido, Mikey Kantor, representante personal de Bilí Clinton para asuntos relacionados con el comercio exterior, calcula que, en los próximos diez años, China podría llegar a gastar 744.000 millones de dólares en proyectos de infraestructuras; Corea del Sur, 269.000 millones; e Indonesia, Filipinas y Malasia, en conjunto, podrían necesitar inversiones por otros 404.000 millones de dólares. Esto representaría, de llevarse a cabo, un volumen de negocios suficientemente jugoso como para que las grandes potencias compitan fuertemente entre sí por alcanzar el mayor trozo de la tarta, sin embargo, lejos de lo que puedan parecer estas cifras, el tamaño de estas economías no es muy grande comparado con los 7 Grandes: China tiene un PIB de 452.000 millones de dólares y una renta per cápita de 370 dólares (es inferior al español con 490.000 millones de dólares y una renta per cápita de 12.500 dólares) Corea del Sur tiene un PIB de 430.000 millones de dólares y una renta per cápita de 9.600 dólares y el de Taiwan es de 267.000 millones de dólares de PIB y una renta per cápita de 12.620 dólares, compárese estas cifras con los 17.530.000 millones de dólares que suman los PIB de los seis países más ricos del mundo. La inversión en la bolsa de los países emergentes sólo representa un 10% del total de las inversiones en bolsa en 1994. Si bien esa cifra ha subido del 4% que representaba en 1984, diez años antes, aún el grueso del movimiento de capitales y mercancías a nivel mundial se realiza entre los grandes países de la OCDE. En EEUU, por ejemplo, el 95% de las acciones y el 97% de los bonos poseídos por los norteamericanos lo eran de su propio país. Los fondos de pensiones de los veinte países más ricos del mundo suman 6,725 billones de dólares de los cuales apenas un 1% ó 2% está invertido en los "mercados emergentes".
Otras economías emergentes de las que apenas se habla Sin embargo no todos pierden, algunos ganan cifras fabulosas: las auténticas economías emergentes son las de multimillonarios como 'Ted Turner de la CNN, Rupert Murdoch de News Corporation Limited, Buí Gates de Microsoft, Jeffrey Vinik, de Fidelity lnvestmentes, Larry Ron g, de China Trust And Jnternational lnvestment, Robert Alíen de ATT George Soros y otras docenas de los auténticos dueños del mundo, ninguno de ellos han sometido sus proyectos al sufragio universal. La democracia no está hecha para ellos. Están por encima de esas interminables discusiones en las que conceptos como el bien público, el bienestar social, la libertad y la igualdad todavía tienen sentido. No tienen tiempo que perder. Su dinero, sus productos y sus ideas atraviesan sin obstáculos las fronteras de un mercado mundializado" (Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique). Según la lista de los 358 multimillonarios publicados por la revista FORBES en 1994:120 son de los EEUU, 42 de Alemania, 36 Japoneses, 24 mexicanos, 13 de Hong Kong, 13 de Macao, II de Francia, etc. Este puñado de personas acumulan en total más de 765.000 millones de dólares, o sea más tienen un patrimonio en más de 300.000 millones de dólares superior a lo que producen 1.200 millones de chinos en un año. La familia estadounidense Walton acumula ella sola 23.600 millones de dólares, que supera en 150 millones de dólares el total del valor de todos los bienes y servicios producidos por los 119 millones de habitantes de Bangladesh en 1991. El japonés Yoshiaki Tsutsumi es el propietario de 8.500 millones de dólares, lo que supone más de 350 millones de dólares el valor de todos los bienes y servicios producidos en 1991 por los 40 millones de habitantes de Zaire.
La marea especulativa Sólo los tres grandes fondos de pensiones norteamericanos Los Big Thee, Fidelity Investments, Vanguard Group y Capital Research And Management-controlan más de 500.000 millones de dólares. Sus gestores son más importantes que el director gerente del FMI o que cualquier ministro de economía de cualquier país. Menos del 5% de los intercambios monetarios internacionales corresponde al comercio de bienes o mercancías, como denuncia Joaquín Estefanía en El País del 11-4-95: "Los mercados financieros tienen un único y exclusivo fin, el beneficio, pero un beneficio atípico: aquel que no lleva contrapartida real alguna". Estas ingentes cantidades de dinero que se mueven cada día en los mercados de divisas y que en la actualidad llega a la asombrosa cifra de 151,29 billones de pesetas según el Banco de Pagos Internacionales (BIS) representa un crecimiento de un 30% en dólares respecto a la última cifra disponible en abril de 1992(820.000 millones de dólares) mientras que en 1989 eran 590.000 millones de dólares. En seis años se ha triplicado. En el caso del Estado español, en 1989 se negociaban diariamente 4.400 millones de dólares, y en 1995 se negocian 18.300 millones de dólares, más de cuatro veces. Mientras tanto, las reservas de los diez países más solventes del mundo rondan los 500.000 millones de dólares, por lo que la intervención de los bancos centrales tiende a ser cada vez más inoperante frente a las tormentas financieras desatadas por los grandes Bancos y Fondos de Inversión.
Conclusiones El imperialismo más atroz y descarnado preside los intercambios económicos y las relaciones internacionales y de la misma manera que se somete a las naciones más atrasadas del planeta por un puñado de grandes potencias se aplica esta misma política en el seno de cada país capitalista exprimiendo a las clases más desfavorecidas en beneficio de un pequeño puñado de magnates de la industria y las finanzas. "Es incontestable que el mercado mundial, desde que dejó de ser una visión lejana y se convirtió en realidad global, fabrica cada año menos ganadores y más perdedores y eso no en el Tercer Mundo o el segundo, sino también los altos centros del capitalismo. Allá son países o continentes enteros los que se ven abandonados y excluidos de los intercambios; aquí son sectores cada vez más grandes de la población los que, en competencia cada día más grande por las calificaciones, no pueden seguir y caen" (Joaquín Estefanía, El País 11-4-95). Las recetas económicas que los gurús del capitalismo exigen a un país tras otro han sido definidas por Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, como "el pensamiento único" y consistirían en:
Estas ideas que se nos presenta como producto de una situación nueva de "globalización" de la economía a la que cada país debe adaptarse son las recetas, viejas y rancias del "dejar hacer" del liberalismo burgués más atroz para el cual el capital debe gozar de una libertad sin límites para crecer y expandirse a nivel mundial concentrándose cada vez en menos manos y sumiendo a la mayoría de la humanidad en la barbarie a menos de que la clase trabajadora logre hacerse con los medios de producción construyendo una sociedad socialista. La lucha de los trabajadores en Francia es un anticipo de las grandes luchas del proletariado que veremos en el próximo período a escala planetaria. |
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