MARXISMO HOY Nº 2 
La Transición: Un análisis marxista


  Mayo 1996


..Fundación Federico Engels


 

Historia del bolchevismo 

(capítulo III) - (1)

Economicismo, revisionismo y "marxismo legal"

Alan Woods

Continuamos la publicación de la historia del bolchevismo, escrita por Alan Woods, teórico marxista y editor de la revista de la izquierda del Partido Laborista, Socialist Appeal.
En el capítulo anterior analizamos el desarrollo de los primeros núcleos marxistas en Rusia y en el exterior, especialmente a partir de la lucha teórica contra la influencia del anarquismo y el populismo.
Este tercer capítulo se centra fundamentalmente en la actividad huelguística del joven proletariado ruso y sus relaciones con los primeros núcleos marxistas, y especialmente en el debate teórico surgido en las filas socialdemócratas contra las tendencias del economicismo, y la relación de estos con la corriente revisionista -encabezada por Bernstein- en la II Internacional.

 

Las condiciones para la transición al trabajo agitativo de masas habían sido preparadas por el propio desarrollo del capitalismo ruso.

A lo largo de toda la década de 1890, el gráfico del movimiento huelguístico continuó mejorando. Y San Petersburgo se colocó en el centro del movimiento. Aquí estaban los batallones pesados del proletariado ruso: los obreros del metal; de los cuales, el 80% estaba concentrado en grandes fábricas como la de Putilov. Un porcentaje relativamente alto de los obreros de San Petersburgo estaba alfabetizado -74% en comparación a un 60% en el resto de Rusia-.

San Petersburgo era el lugar donde la clase obrera estaba creciendo más aprisa. Entre 1881 y 1900, la clase obrera de la capital creció en un 82%, mientras que la de Moscú creció en un 51% en el mismo período.

Era una población nueva y joven. En 1900, más de dos tercios de San Petersburgo había nacido fuera de la ciudad y en cuanto a los obreros la cifra era de más de un 80%. Vinieron de todo el Imperio ¾ campesinos sin dinero, hambrientos, buscando trabajo desesperadamente¾ . Aquellos que fueron afortunados entraron en las grandes fábricas del textil y del metal. Los desafortunados se convirtieron en mendigos, vendedores callejeros o prostitutas.

Durante el auge industrial de la década de 1890, la población trabajadora de San Petersburgo aumentó en dos tercios. El sector decisivo era la industria del metal, mientras que en Moscú, predominaba el textil. Más de la mitad de los trabajadores de San Petersburgo estaban empleados en fábricas grandes de 500 o más, mientras que casi dos quintos trabajaban en fábricas gigantescas de más de mil obreros.

La jornada laboral era larga de 12 a 14 horas, y la seguridad y las condiciones de trabajo espantosas. Los trabajadores a menudo tenían que vivir en barracones atestados, donde la mala vivienda se volvía peor por la contaminación del aire y el agua y por el deficiente alcantarillado, lo que dio a San Petersburgo la reputación de la capital europea más insalubre. Las condiciones de los obreros del textil eran particularmente bárbaras. Trabajaban muchísimas horas en tareas monótonas con un ruido ensordecedor, en condiciones insanas, de humedad y de mucho calor. El resultado de esto, en palabras de un inspector gubernamental, '(...) puede ser visualmente confirmado por la apariencia externa (de los trabajadores) -enflaquecidos, macilentos, rendidos, con pechos hundidos: dan la impresión de gente enfermiza, recién salida del hospital-. (G. D. Surh, 1905 en San Petersburgo, p. 54).

Alrededor de la mitad de los trabajadores del textil eran mujeres. Este sector particularmente explotado de la clase, en su mayoría campesinas recién llegadas y sin cualificaciones, demostró ser extremadamente volátil. El potencial revolucionario de los obreros del textil ya había sido demostrado en las huelgas de 1878-79, cuando se hizo el primer intento confuso de vincular las huelgas y el movimiento revolucionario (ver cuadro).

 

Cuadro 1

1880-84

1885-89

1890-94

Nº de Huelgas

101

221

181

Nº de participantes (en miles)

99

223

170

Fuentes: Historia KPSS, Volumen I, pág.96

 

Estas huelgas asustaron a las autoridades, lo cual las llevó a hacer concesiones. El Primer Decreto de Fábrica del l de junio de 1882 prohibía dar empleo en las fábricas a menores de doce años y limitaba la jornada laboral para niños entre doce y quince años a entre ocho y quince horas. Otro decreto de 1885 prohibía el trabajo de noche en ciertas industrias, etc.

Pero los trabajadores estaban destinados a no disfrutar de los frutos de su victoria. Las huelgas eran el reflejo de un auge económico que estaba relacionado con la guerra ruso-turca, pero, en la recesión que le siguió, los capitalistas tomaron su revancha. A lo largo de la década de 1880, una severa depresión causó despidos y desempleo masivos, especialmente en la industria del metal. Miles de obreros y sus familias fueron reducidos a la indigencia. Aquellos que permanecieron en las fábricas tuvieron que mantener las cabezas gachas y rechinar los dientes, mientras que los empresarios les bajaban los salarios despiadadamente y les robaban con un sistema brutal de multas.

Al comienzo de la década de 1890, la economía empezó a remontar de nuevo. El cambio fue particularmente perceptible a partir de 1893. Las grandes obras de los ferrocarriles estimularon aún más el crecimiento de la industria del metal en San Petersburgo y en el sur de Rusia. Los campos petrolíferos y carboníferos estaban prosperando. E inmediatamente la brisa fresca de la lucha de clases empezó a soplar.

Los primeros círculos

Las feroces batallas ideológicas de la década anterior no habían tenido lugar en vano. Ahora, un número creciente de jóvenes en Rusia miraba hacia el marxismo como un medio para cambiar la sociedad. Para estos jóvenes la contraseña ya no era "Id al pueblo", sino id a los trabajadores".

Bajo las condiciones dominantes, el trabajo tenía que realizarse en la más estricta clandestinidad. El método normal de circulo de propaganda clandestino era el de establecer una especie de escuela en los distritos con fábricas donde, bajo la excusa de clases educativas para adultos, se explicaban las ideas básicas del socialismo a pequeños grupos de obreros. Uno de estos grupos era la 'Escuela adulta de Smolensk de los domingos por la tarde", en el baluarte obrero de Schlisselburgo, donde Nadezhda Krupskaia daba clases.

Los jóvenes profesores eran populares entre los trabajadores, con los que establecieron una relación cercana. 'Los obreros que formaban parte de la organización ,escribía Krupskaia, 'iban a la escuela con objeto de contactar con gente y de atraerse a los elementos mas dispuestos a ser incorporados a aquélla". (Krupskaia, Recuerdo de Lenin, p. 21).

La orientación del grupo -que en el otoño de 1893 estaba recuperándose del arresto de su líder, Mikhail Ivanovich Brusnyev- puede ser vista en las palabras del propio Brusnyev: "Nuestro papel principal y fundamental (era el de) convertir a los participantes (...) en los círculos obreros en socialdemócratas completamente desarrollados y conscientes, que pudieran reemplazar en muchos sentidos a los propagandistas intelectuales". (Historiya KPSS, Vol. 1, p. 159).

Ya hacia 1891, el grupo fue capaz de movilizar a cien personas al funeral del viejo revolucionario N. V Shelgunov. Tenía contactos en las grandes fábricas y en todos los distritos obreros principales. Jóvenes estudiantes habían comenzado el trabajo, pero la composición de clase del grupo experimentó un cambio gradual. Los estudiantes se propusieron la concienzuda tarea de crear cuadros obreros o "Bebels rusos", como ellos decían.

Después de la oleada de arrestos en 1892 que se llevó a Brusnyev y muchos otros, el grupo había sido reorganizado por S. I. Radchenko. Incluía a un grupo de estudiantes del Instituto Técnico, algunos de los cuales, como Krupskaia y Krzhizhanovsky, estaban destinados a jugar un papel significativo en el desarrollo del partido.

El método básico del grupo era el de organizar círculos educativos de obreros de las principales fábricas. Por medio de contactos obreros individuales, se atraía a otros al círculo en la forma descrita por Krupskaia. Se desarrollaba teóricamente a los contactos originales y estos a su vez se volvían responsables de otros círculos. De esta manera, se estableció una red cada vez más amplia de círculos educativos obreros. Lenin, que había llegado a San Petersburgo en el otoño de 1893, participó en estos círculos como conferenciante bajo el seudónimo de Nikolai Petrovich.

El trabajo de Lenin en el círculo es descrito así por Krupskaia: "Víadimir Iliych se interesaba por toda nimiedad que describiera las condiciones de existencia de los obreros, se esforzaba en comprender valiéndose de rasgos aislados, la vida del trabajador en su conjunto, en encontrar el punto más apropiado susceptible de ser utilizado para enfocar mejor la propaganda revolucionaria entre los obreros. La mayoría de los intelectuales de aquella época conocía mal a los trabajadores. El intelectual se presentaba en el circulo y daba una conferencia. Durante mucho tiempo, en dichos círculos, se estudió la traducción rusa, en manuscrito, de El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, de Engels. Vladimir Ilych leía El Capital, de Marx, con los obreros y se lo aclaraba; la segunda parte de la labor la consagraba a hacer preguntas a los obreros con respecto a su trabajo, a las condiciones del mismo, les mostraba la conexión existente entre su modo de vivir y toda la estructura de la sociedad y les indicaba cómo se podía transformar el orden de cosas vigente. La conexión entre la teoría y la práctica constituía la particularidad característica de la labor de Vladimir Ilych en los círculos. Paulatinamente dicho procedimiento fue adoptado por los demás miembros de nuestro grupo". (Krupskaya, op. cit., p. 22).

El trabajo de los círculos de propaganda al principio era lento, pero logró resultados importantes. Toda una capa de obreros avanzados fue educada en los círculos y, aunque muchos de ellos no permanecieron en la organización, continuaron considerándose marxistas y jugaron un papel decisivo en sus fábricas y talleres. Un ejemplo destacado de este fenómeno fue el litógrafo Alexei Karelin, un hombre autodidacta que empezó su vida política en el círculo de Brusnyev. Fue arrestado y desterrado, posteriormente se dio de baja, sólo para reaparecer en 1904 como el líder de una fracción de izquierdas de la "Asamblea de Obreros Rusos" de Gapón, jugando un papel importante en los acontecimientos que condujeron al 9 de enero de 1905.

Los círculos hicieron un trabajo valioso reuniendo a los cuadros de la clase obrera de uno en uno. Pero también crearon ciertos hábitos conservadores que más tarde demostraron ser un obstáculo al desarrollo del movimiento. El joven Mártov confesó su mortificación cuando un viejo obrero marxista, un miembro del grupo de Brusnyev, en lugar de invitarle a entrar en la organización, le obsequió con un montón de libros sobre historia antigua y el origen de las especies.

"Educado en el período anterior de estancamiento social total", escribe Mártov, "aparentemente, S... no podía Imaginarse ninguna otra manera de educar a un revolucionario que haciéndole desarrollar un punto de vista internacional teórico completo durante todo un número de años y cuya culminación sería la admisión al trabajo práctico. Para nosotros, que ya habíamos leído los discursos de los obreros del SPD del lº de Mayo de 1891 y habíamos sido sacudidos por la bancarrota del régimen ante la hambruna, era inconcebible psicológicamente que se nos condenara a tan largo período de espera". (Mártov, Zapiski Sotsial Demokrata, p. 92, citado en A. R. Wildman, The Making of a Worker '5 Revolution, Russian Social Democracy, 1891-1903, Chicago-London 1967, p. 37).