MARXISMO HOY Nº 1 
A cien años de la muerte de Federico Engels


Junio 1995


..Fundación Federico Engels


 

1985-1995 Diez años después del inicio de la Perestroika
¿A dónde va Rusia?

Luis Osorio

...
El 11 de marzo de 1985, con la elección de Mijail Gorbachov, secretario general del PCUS, comenzó la perestroika en la antigua URSS.

La perestroika o reestructuración y la glasnot o transparencia fueron un intento de reforma del sistema estalinista desde arriba, para intentar superar sus contradicciones crecientes y la profunda crisis en la que se encontraba .

Gorbachov y la burocracia estalinista conocían perfectamente todos los datos de la horrible situación económica, que habían sido falsificados, y que solo posteriormente fueron publicados en su totalidad.

Entre 1945 y 1975, aproximadamente, el nivel de vida de la clase obrera en la URSS se había doblado, la economía y el desarrollo de las fuerzas productivas habían crecido a ritmos impensables para cualquier país occidental. La URSS había tenido que hacer frente ademas a la construcción de un poderoso arsenal armamentístico, durante la llamada guerra fría, para enfrentarse al imperialismo occidental, ya que la burocracia no confiaba en el poder, la fuerza y la organización de la clase obrera mundial, como instrumento de lucha y disuasión contra el imperialismo. La URSS había cicatrizado las tremendas heridas dejadas en sus ciudades y su aparato productivo por la II Guerra mundial, de la que había salido fortalecida, había desarrollado la industria pesada, la ciencia y la tecnología, estaba por delante de Estados Unidos en la carrera espacial, había conseguido grandes logros en la sanidad, la educación, la cultura, el arte , la música y el desarrollo científico. En definitiva, había demostrado en el lenguaje de las cifras y los hechos la superioridad de la economía planificada sobre la economía capitalista y lo había hecho, a pesar del tremendo tapón que significaba la burocracia. Como dijo Trotsky "el taller que retrasa a los demás se llama burocracia".

Lenin y Trotsky habían subrayado en numerosas ocasiones que la economía planificada necesita de la democracia obrera, como el cuerpo humano necesita de la sangre y el oxigeno para sobrevivir. El control obrero de la producción, la economía y la sociedad es una necesidad vital para un sistema de economía planificada.

Un estado obrero deformado

Sin embargo nada de esto existía en la URSS desde 1923. Esta situación fue denunciada por Trotsky en los años 30, en diversos artículos y sobre todo en su libro clásico, La Revolución Traicionada, que mantiene toda su validez actualmente.

Trotsky solo hizo posteriormente una pequeña corrección a los planteamientos expresados en ese libro. En el Stalin, planteó la posibilidad de que el régimen estalinista durase décadas, en función de determinadas situaciones que podían darse en el plano internacional, pero siempre mantuvo la calificación del régimen estalinista como un estado obrero deformado, o bien un régimen de bonapartismo proletario. Lo calificó como un régimen de transición entre el capitalismo y el socialismo y nunca descartó, en determinadas circunstancias, la posibilidad de la vuelta atrás al pozo negro del capitalismo de aquel régimen. Para él, o bien la clase obrera llevaba a cabo la revolución política y restablecía un estado obrero sano, que mejorase el que ya había existido entre 1917 y 1923, o de lo contrario no era posible descartar el regreso al capitalismo. Fue capaz de prever como nadie, las dramáticas consecuencias que el regreso hacia el capitalismo tendría en la sociedad rusa. "Sin economía planificada, la URSS retrocederá décadas. Al mantener esta economía, la burocracia continua desempeñando una función necesaria pero lo hace de tal manera que prepara una explosión del sistema que puede barrer completamente los resultados de la revolución." (La revolución Traicionada, edición de 1991, Fundación Federico Engels, pág. 243).

Hasta 1975, aproximadamente, a pesar del tapón burocrático, el estalinismo desarrollaba las fuerzas productivas, bien es verdad que a costa de grandes sufrimientos y penurias para las masas, innecesarias en un Estado obrero sano.

Pero cuando la economía soviética se hizo mas compleja, mas sofisticada, la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la existencia de la burocracia pasó de ser relativa a ser absoluta. Antes la burocracia era un freno relativo al desarrollo de las fuerzas productivas, entonces se convirtió en un freno absoluto..

El nivel de la producción empezó a descender, el nivel de vida de las masas se redujo notablemente, el apoyo social a la burocracia descendió. El caos y el desorden que reinaban en aquella época, se podría simbolizar en la imagen patética de Breznev, que al igual que Yeltsin ahora también tenía tendencia a bajar de los aviones apoyado en sus colaboradores, con la mirada perdida en el abismo. El proceso de descomposición del régimen era profundo, la descomposición de la burocracia y la perdida de confianza en el futuro de su sistema también surgieron, aunque estos procesos salieron a la luz mas tarde. En aquella situación las masas, a través de su experiencia, fueron llegando progresivamente a una conclusión: es difícil tener algo peor que esto.

En La Revolución Traicionada, Trotsky había subrayado que la revolución de octubre permanecía en las relaciones de propiedad y en la conciencia de las masas. Sin embargo en 1985, la conciencia de las masas había retrocedido considerablemente. La existencia determina la conciencia, explicaba Marx. Las masas rusas identificaron sus males con la existencia de la burocracia, correctamente, y a ésta, erróneamente, con las ideas del socialismo y el comunismo. En esta situación comenzaron a surgir a la superficie toda una serie de ideas reaccionarias. Una lectura atenta del libro de Pilar Bonet, La Rusia Imposible, revela este proceso con claridad. La conciencia de las masas rusas, había retrocedido notablemente con respecto a los años 30, cuando Trotsky escribió La Revolución Traicionada.

En los años 30, concretamente en 1930-32, el sistema experimentó una profunda crisis, pero la burocracia se mantuvo firme en defensa del mismo porque lo consideraba la mejor forma para defender sus privilegios. En aquella época, por otra parte, el sistema capitalista mundial estaba azotado por la profunda recesión de 1929-32

Los intentos de reforma por arriba de Gorbachov, abrieron la Caja de Pandora. Todos los viejos demonios surgieron de nuevo a la superficie. El problema nacional que no había sido resuelto por el estalinismo resurgió. Los problemas inter-étnicos se agravaron. La economía colapsó. Las divisiones en el seno de la burocracia se agudizaron. Un sector cada vez mas importante de esta comenzó a pensar que la única salida para mantener intactos sus privilegios era la vuelta al capitalismo. Por otro lado el capitalismo en Occidente, experimentaba un auge económico, infinitamente mas débil que el de 1950-75, pero a todas luces significativo.

Sectores importantes de las burocracias estalinistas de los países del este, comienzan a girar hacia el capitalismo. En Polonia se celebran elecciones al estilo democrático burgués en junio de 1989. Se produce la crisis de los refugiados en la ex-RDA. En noviembre de ese año cae el Muro de Berlín.

Los movimientos de masas que surgieron en la ex-RDA, en Checoslovaquia, en la llamada revolución de terciopelo, en Rumania, las importantísimas huelgas mineras en la ex-URSS, con un carácter claramente antiburocrático, en ausencia de una alternativa marxista, son instrumentalizados por los sectores pro capitalistas para avanzar en sus posiciones. Si hubiera habido una alternativa marxista de masas, aquellos movimientos podían haberse desarrollado en las lineas de la revolución política. Pero en ausencia de ésta, se produjeron hechos claramente significativos, como el apoyo dado por los nuevos sindicatos independientes de mineros rusos a Yeltsin, en el momento en que este giraba hacia el capitalismo.

Entonces los marxistas pensábamos que esos movimientos podían ir en la linea de la revolución política. Aún sin la existencia previa de una alternativa marxista de masas, en otras condiciones de la conciencia de las masas en aquellos países, y en una situación diferente, mas positiva, de mas radicalización política a la izquierda del movimiento obrero en los países occidentales, esto podría haber sucedido.

La situacion en Occidente

Sin embargo las cosas en Occidente iban entonces en dirección contraria, y quizás no tuvimos suficientemente en cuenta algunas de las ideas expuestas por Trotsky en La Revolución Traicionada, en las que vinculaba de una manera importante una nueva revolución política en la URSS, con la situación del movimiento obrero en Occidente.

Trotsky dijo que: "Ahora más que nunca, los destinos de la Revolución de Octubre están ligados a los de Europa y del mundo. Los problemas de la URSS se resuelven en la Península Ibérica, en Francia, en Bélgica. Cuando aparezca este libro, la situación será indudablemente mas clara que en estos días de guerra civil en Madrid. Si la burocracia soviética logra, con su política traicionera de los frentes populares, asegurar la victoria de la reacción en Francia y en España —y la Internacional comunista hace todo lo que puede en este sentido— la URSS se encontrara al borde del abismo y la contrarrevolución burguesa estará mas a la orden del día que el levantamiento de los obreros contra la burocracia. Si , por el contrario, a pesar del sabotaje de los reformistas y de los jefes "comunistas", el proletariado de Occidente se abre camino hacia el poder, se inaugurará un nuevo capitulo en la historia de la URSS. La primera victoria revolucionaria en Europa, provocará en las masas soviéticas el efecto de una descarga eléctrica, las despertará y levantará su espíritu de independencia, reanimará las tradiciones de 1905 y 1917, debilitará las posiciones de la burocracia y no tendrá menos importancia para la IV Internacional que la que tuvo para la III, la victoria de la Revolución de Octubre. El primer estado obrero sólo se salvará para el porvenir del socialismo por este camino." (La Revolución Traicionada, obra citada, pág. 254).

Muy probablemente Gorbachov, que al principio quería simplemente reformar el sistema, manteniendo los privilegios legales de la burocracia, a la vista de los acontecimientos a principios de 1990, comenzó a pensar en la inevitabilidad de la vuelta al capitalismo, si bien temblaba ante los efectos de la llamada terapia de choque, que el consideraba que significaría decenas de millones de parados y un levantamiento popular. Gorbachov vaciló. Fue demasiado lejos para los estalinistas y demasiado lento para los yeltsinianos, o pro capitalistas. Su caída era inevitable. Desde entonces su figura ha despertado odios crecientes entre las masas rusas.

Antes de desaparecer de la escena rindió buenos servicios al imperialismo. Aceptó la reunificación alemana, que el nuevo estado entre en la OTAN, y la retirada de las tropas rusas de la ex-RDA en el plazo de cinco años, a cambio de importantes compensaciones económicas. En marzo de 1994, Alemania había aportado en cifras acumuladas a Rusia "90.000 millones de marcos en créditos, garantías a la exportación y subvenciones".

El imperialismo francés era reticente a la reunificación alemana, pero acabo aceptándola, al recibir garantías del imperialismo alemán para repartirse una parte del botín, como demuestra el que en mayo de 1994 hayan comenzado las obras de un gran complejo petroquímico en Leuna, en la antigua Alemania Oriental, con mayoría de capital francés de Elf Aquitaine, la petroquímica pública francesa, para explotar el petróleo ruso en colaboración con monopolios alemanes como la Bayer o la rusa Gazprom.

El 25 de junio de 1994, los últimos soldados rusos abandonaron Berlín, en condiciones bastante humillantes. Atrás quedaban 50 años desde la derrota de Hitler, desde la reunión de Yalta, donde Stalin había podido imponer importantes condiciones al imperialismo occidental para repartirse Europa Central. Empieza a ser evidente un cambio en la correlación de fuerzas entre los poderes en el mundo. El imperialismo occidental avanza, pero con muchísimas mas complicaciones y dificultades de las que inicialmente había previsto.El hundimiento de los mercados en el Este y en la propia Rusia no había sido previsto por los imperialistas occidentales. Pensaban que esos nuevos mercados alargarían el periodo de auge económico y evita-rían la recesión. Kolh y Gorbachov cifraban los intercambios co-merciales entre Alemania y Rusia en 25.000 millones de marcos anuales, y en el mejor año, apenas si han llegado a alcanzar los 5.000 millones .

Esta situación trajo consigo que la ‘digestión’ por parte de la ex-RFA de la ex-RDA, fuese lenta, dolorosa y muy costosa. Es difícil saber el precio pagado, pero se estima en cerca de 160.000 millones de marcos anuales las transferencias del Oeste alemán al Este desde 1991, una cifra realmente impresionante. Solo en los últimos meses la economía de la ex-RDA ha empezado a salir del marasmo posterior a la destrucción de la economía planificada. Hasta el momento los resultados de la toma del Este para los trabajadores y sus familias se cuentan por miles de fabricas cerradas, comarcas enteras deprimidas y centenares de miles de nuevos parados.

Cinco años después de la caída del Muro de Berlín, la clase obrera de la ex-RDA esta profundamente decepcionada. Hace cuatro años mas de un 60% de la población del Este tenia ilusiones en el capitalismo, hoy solamente un 30% lo considera la mejor alternativa.

De cualquier manera el imperialismo mundial celebra el décimo aniversario del inicio de la perestroika con un cierto sabor agridulce.

Por un lado recalcan que "la perestroika, o reestructuración, acompañada del principio de la glasnost, o transparencia, trajo consigo no solo el fin del régimen comunista en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, sino que modifico radicalmente el equilibrio mundial de fuerzas y también cambio la influencia política en el mundo de las grandes corrientes ideológicas que habían prevalecido hasta entonces". (Ricardo Diez Hochleitner, presidente del Club de Roma, El País 15/3/95).

Pero, por otro lado, no es menos cierto que sus planes optimistas de 1989, están lejos de corresponder con la realidad. La tremenda inestabilidad surgida en toda Europa, puede traer consecuencias desastrosas.

En 1989, el departamento de Estado USA pensaba que en cinco años, la transición hacia la economía de mercado en Polonia estaría totalmente terminada, lo cual dista bastante de la realidad. Las reformas pro capitalistas en la ex-URSS van tan lentas, que ahora los estrategas del imperialismo hablan de la necesidad de décadas para estabilizar Rusia.

La caída del estalinismo trajo la sangrienta masacre de la ex-Yugoslavia, en donde las diferencias entre las distintas potencias imperialistas ,entre ellas y con Moscú, han llevado a la mas cruel de las parálisis e impotencia imperialista para poner fin a la guerra.

La inestabilidad, los conflictos inter étnicos, las guerras se han adueñado de las repúblicas ex-soviéticas. Checoslovaquia se partió en dos. Los magiares en Eslovaquia y en Rumania, siguen teniendo problemas. Nuevos conflictos como el de la ex-Yugoslavia están implícitos en la situación. El estalinismo no fue capaz de resolver el problema nacional, el capitalismo en su época de agonía prolongada tampoco lo resolverá, solo una Europa Socialista podrá resolverlo en el futuro.

La inestabilidad se ha adueñado de Oriente Medio. El cambio en la correlación de fuerzas entre los poderes imperialistas, que a su vez hizo posible la derrota de Saddam en el Golfo Pérsico, permitió el acuerdo entre palestinos e israelis, pero a su vez este acuerdo esta cogido por los hilos, y no ha terminado con la inestabilidad permanente. Situaciones similares vemos en Turquía, aliado del imperialismo Occidental, miembro de la OTAN, que esta aplastando a los kurdos salvajemente, y probablemente pretenda ir mas allá, mientras la UE se limita a palabras bonitas de protesta y en la practica consiente la masacre. La hipocresía del imperialismo occidental y americano no tiene límites, sonrisas mezcladas con palabras ante el genocidio de los kurdos por Turquía, y al mismo tiempo nos quieren hacer creer que sus diferencias con Rusia se deben a que Yeltsin masacró al pueblo checheno, cosa que como veremos mas adelante dista mucho de la realidad.

El fundamentalismo, antes utilizado por el imperialismo contra el estalinismo, se ha convertido ahora en un nuevo monstruo de Frankenstein, que amenaza con escaparse de las manos al control de su inspirador, el imperialismo americano. Ahora Irán ha colocado misiles "Hawk", vendidos por los americanos en la ruta del petróleo del Golfo Pérsico, y EE.UU. se opone a que Rusia venda tecnología nuclear a ese país.

Han bastado unos pocos años para que la fantasmagórica idea de Francis Fukuyama, funcionario del Departamento de Estado USA, sobre El fin de la historia haya dejado paso a una nueva teoría, la Teoría del Caos, mas acorde con los nuevos tiempos. Caos en distintos sectores del mundo e inestabilidad política creciente, son algunos de los peores efectos no previstos por el imperialismo de la caída del estalinismo

Estamos ante una situación tremendamente compleja, muy contradictoria, típica de un periodo de transición entre dos épocas, con tendencias desarrollándose en una dirección y en su contraria, tal como corresponde a los periodos de transición ,como Trotsky explicó. Surgen distintas opiniones entre los distintos poderes imperialistas sobre como afrontar el futuro. Vemos divisiones en el seno de la burguesía americana entre "los internacionalistas activos y los neo-aislacionistas", en la burguesía británica en lo que respecta a Europa, en la burguesía francesa sobre el espinoso tema histórico de sus relaciones con Alemania, en el imperialismo Alemán sobre sus relaciones con Rusia, y como llevar a cabo la ampliación de la OTAN. El viejo equilibrio de la época de la guerra fría esta totalmente roto. El nuevo dista mucho de haber visto la luz, y desde luego no esta predeterminada su forma final. Como en todo proceso de lucha de clases, todo entrenamiento de fuerzas vivas, distintas posibilidades pueden darse en el próximo periodo

En estos momentos uno de los mayores debates en el seno del imperialismo es el que concierne a la ampliación de la OTAN. En definitiva se trata de definir si será capaz el imperialismo occidental y cómo lo hará, de tomar el control de los países de Europa del Este y de las Repúblicas Bálticas, y si Rusia será un poder imperialista fuerte, con mando sobre todas las repúblicas de la CEI, o por el contrario un país capitalista débil, subordinado a los dictados de Occidente que al final del proceso se habrá adueñado de las tremendas riquezas naturales que atesora el oso ruso en sus entrañas, o incluso si volverá hacia el estalinismo.

El Congreso de los EE.UU. voto la llamada enmienda Brown, por 74 votos a favor y 22 en contra, por la que "cuatro países centro europeos se beneficiaran de la cooperación privilegiada en logística y armamento reservada a los países de la OTAN". Parece que tanto en EE.UU. como en Alemania, la decisión de ampliar el paraguas de la OTAN para incluir a Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Hungría, esta tomada. Se discute el cuando y el cómo. Este seria el primer paso al que seguirían otros que culminarían con la toma del control de los llamados PECOS (los cuatro citados, mas Bulgaria y Rumania) y los países bálticos. Los gobiernos de estos países están de acuerdo, y presionan para entrar cuanto antes en la UE y en la OTAN. Sin embargo sectores del imperialismo prefieren hacerlo de tal manera que el oso ruso no ruja demasiado, y sobre todo de tal manera que el nacionalismo anti-occidental en Rusia no salga fortalecido en Rusia y sus agentes en Moscú, es decir Gaidar, Yablinski... no sean barridos de la escena

Si este proceso se llevase adelante con éxito, y no puede ser descartada esa posibilidad, estaríamos entonces ante el final del proceso de restauración capitalista en esos países del Este europeo.

Hay que recalcar que la nueva estrategia del imperialismo occidental no pasa por "digerir", por lo menos en los próximos diez años a Rusia, sino más bien en debilitarlo. No quieren que entre ni en la OTAN, ni en la UE. Aspiran en una primera etapa "solamente’ a expandir las fronteras de Europa hasta la frontera septentrional de Polonia, es decir en las mismas barbas del otrora llamado Imperio del mal. Son conscientes de que el proceso de transición de Rusia hacia el capitalismo no ha traspasado todavía el punto de no retorno, y probablemente será largo y difícil.

Los planes de expansión imperialista chocan frontalmente con la oposición de importantes sectores de los militares rusos, del llamado complejo militar-industrial, con las fuerzas nacionalistas y también con el Partido Comunista de Ziuganov, y sus aliados del partido agrario

Los imperialistas occidentales no quieren que Moscú consolide su dominio total sobre las repúblicas de la CEI. Quieren mantener relaciones privilegiadas con Ucrania, para utilizarla como contrapeso de Moscú, y les gustaría que Turquía, su aliado tomase el control de las repúblicas turcofonas de la ex-URSS, y sobre todo del petróleo de Baku, en el Mar Caspio.

El imperialismo occidental, por tanto quiere una Rusia capitalista débil, cuyas fronteras territoriales no vayan mas allá —en el mejor de los casos— de las actuales fronteras de la Federación Rusa y sobre todo quieren que las riquezas de Rusia, el petróleo, el gas, el aluminio, estén bajo el control de los monopolios occidentales. En las negociaciones recientes en Moscú para que el FMI otorgase un nuevo crédito de 6.500 millones de dólares a Rusia el imperialismo occidental impuso condiciones humillantes a Moscú: Una nueva ley redactada por Yablinski y aprobada en la Duma para la liberalización de las inversiones y las exportaciones del sector del petróleo y del gas, en beneficio de los monopolios occidentales, ademas del compromiso firme de Yeltsin de continuar las reformas pro capitalistas, de recortar el poder del llamado "partido de la guerra", dirigido por Alexander Korzakov. Pero la situación es tremendamente delicada. Hay un fino tira y afloja, por lo que los imperialistas han decidido que el crédito del FMI irá llegando en pagos mensuales, según se vayan cumpliendo las condiciones exigidas.

Estamos probablemente ante la situación mas inestable, en Moscú, en los últimos años, que dio lugar a la Guerra de Chechenia, que a su vez agravo todavía mas la inestabilidad y las contradicciones. Pero ¿cuáles son las contradicciones fundamentales que se dan actualmente en Moscú? Fundamentalmente dos. La primera la división entre dos sectores, los reformistas de Gaidar por un lado, y los nacionalistas, comunistas, agrarios, militares, asesores de Yeltsin, "el partido de la guerra", por el otro . Los primeros dispuestos a aceptar los dictados del imperialismo occidental, los segundos favorables a un Rusia capitalista imperialista fuerte... La segunda contradicción todavía no resuelta, entre los partidarios del regreso a un régimen en lineas estalinistas, y los partidarios de continuar hacia el capitalismo por diferentes vías.

Estas contradicciones han crecido desde 1991, después del golpe de agosto, que marco el triunfo de los pro capitalistas de Yeltsin, y dichas contradicciones crecientes tienen como telón de fondo las tremendas dificultades con las que se están enfrentando las reformas capitalistas para avanzar y el enorme retroceso de las fuerzas productivas en Moscú.

Después del golpe de agosto se elaboró aquel plan, para pasar en 500 días al mercado. Ni siquiera se llego a poner en practica. La terapia de choque de Gaidar, ha debilitado a sus promotores como demostraron los resultados electorales de diciembre de 1993, que preocuparon notablemente a Occidente. Gaidar contaba con fabulosas sumas de inversiones occidentales, pero estas no llegaron. Las inversiones occidentales en Rusia en los últimos cuatro años son menos de la mitad de lo que han invertido en China en un año.

Las divisiones en el frente pro capitalista llevaron al asalto al parlamento en Octubre de 1993, y posteriormente a la derrota de los reformistas pro occidentales en las elecciones de diciembre del mismo año.

Después de diciembre, Yeltsin tomo nota. Aplastó el parlamento, pero al final ha girado hacia las posturas de quienes aparentemente derroto con los tanques de los militares. Durante el año 1994, la política exterior rusa cambia, la interior también. Yeltsin esta rodeado por el famoso partido de la guerra, como le llaman los imperialistas occidentales. Como un bonaparte, oscila entre ambos bandos, hace concesiones a uno y a otro. En el gobierno todavía hoy continúan representados ambos bandos. Opción de Rusia de Gaidar todavía tiene cuatro ministros. Chernomirdin, el primer ministro estuvo a punto de saltar por los aires el pasado mes de octubre enfrentado a una moción en la Duma de los nacionalistas, los "comunistas", el complejo militar industrial. Pero al final. una vez mas los dos sectores llegaron a un acuerdo. Detrás de Gaidar y Chernomirdin está la naciente burguesía rusa, las mafias, o al menos un sector de las mismas, pero también el poder y la fuerza del imperialismo occidental

El Ministro de Asuntos Exteriores Andrei Kozirev, antes muy cercano al imperialismo occidental, es ahora mas sensible a los planteamientos de los militares que después de diciembre de 1993, pusieron sobre la mesa su doctrina de la "zona de intereses estratégicos de Rusia", que incluía al parecer las repúblicas de la CEI y los países de la Europa del Este. Querían llegar a acuerdos con el imperialismo mundial para repartirse esas zonas. En resumen propugnaban Yalta II.

Los enfrentamientos entre Moscú y el imperialismo occidental saltaron a la luz en la celebración de la Conferencia para la Seguridad y Cooperación en Europa, en diciembre de 1994, en Budapest. Yeltsin dijo que se quería aislar a Rusia, y la guerra fría podría dar lugar a "una paz fría".

Zbigniew Brzezinski, antiguo consejero de Carter, miembro del Centro de Estudios Estratégicos de Washington, escribía en la revista Política Exterior nº 43, ya antes de la guerra de Chechenia lo siguiente: "Fundamentalmente el debate político ruso gira en torno a si Rusia terminará siendo un Estado dada vez mas europeo, o bien claramente eurasiático y de nuevo un Estado Imperial.(...). Los "occidentalistas" o "europeistas" no están ganando terreno en absoluto. Algunos, como el Ministro de Asuntos Exteriores, Andrei Kozirev, figura destacada de este campo, parecen ir abandonándolo".

Cuando después de la reunión de Budapest, el ejercito ruso invadió Chechenia el pasado 11 de diciembre, el imperialismo occidental vio en esta acción un triunfo importante del sector "eurasiático", como eufemísticamente dice Brzezinski. Declararon que era un problema interno, pero estaban perplejos. No quisieron oponerse abiertamente para no dar mas bazas al sector nacionalista en el interior de Rusia. Al imperialismo occidental no le preocupaban los derechos del pueblo checheno, brutalmente aplastados, ni probablemente Chechenia, sino mas bien si aquello significaba un cambio cualitativo en la situación, un triunfo definitivo de los sectores imperialistas rusos, y si Yeltsin, se había alineado ya definitivamente con ese campo, después de estar balanceándose entre ambos bandos durante todo el año 1994.

 

Una Rusia imperialista fuerte

Las preocupaciones del imperialismo occidental las reflejó perfectamente su aliado en Moscú, Gaidar, que declaro que Yeltsin tenia dos opciones, "podría usar sus poderes para empujar mas enérgicamente hacia el libre mercado, la democracia y el respecto por el imperio de la ley y los derechos humanos, o podría acompañar a quienes han llegado a la conclusión que Rusia necesita un estado mas grande, mas control del Estado...y una mas agresiva política exterior" (The Economist, 28 de enero). Gaidar penso que Yeltsin había optado abiertamente por el otro bando, y vio en la invasión de Chechenia una prueba de que se habría producido un salto cualitativo en la situación. Ahora parece que no ha sido así, y por tanto los cuatro ministros de Opción de Rusia todavía continúan en el gobierno de Chernomirdin.

Relacionado con esta situación estaba la posibilidad de un golpe militar, opción que parece que fue considerada muy seriamente por parte del sector que aquí llamamos "partido de la guerra". El imperialismo occidental también considero esa posibilidad, y esa posibilidad existió y todavía existe.

El imperialismo occidental con Warren Christopher a la cabeza ha iniciado una intensa ronda de negociaciones con Moscú. Las reuniones entre Kozirev y Christopher se suceden. Occidente puso claramente sobre la mesa que si había golpe, es decir triunfo del sector imperialista ruso, ampliaría la OTAN de inmediato y cortaría totalmente el suministro de fondos económicos.

Estamos de nuevo en una situación de impasse. La firma del crédito del FMI, la aceptación de condiciones humillantes por parte de Moscú, las nuevas declaraciones de Yeltsin de apoyo a las reformas, su mensaje de apoyo a la formación de un nuevo partido en Moscú, dirigido por Yakolev, antiguo asesor de Gorbachov, y claramente bajo la égida occidental, confirman que Yeltsin, de momento sigue oscilando entre ambos bandos. Sin embargo la situación es tremendamente inestable. El caos es creciente, los deseos de que alguien ponga orden por parte de capas importantes de la población son crecientes, por tanto las condiciones para un golpe militar existen claramente.

Por otro lado también es verdad que el llamado "partido de la guerra" no salió bien parado de la guerra de Chechenia. El ejercito ruso hizo el ridículo en Grozni, lo cual no implica, como dice la prensa burguesa occidental, que este hecho un guiñapo. Hasta militares de este bando, muy populares y competentes como Gromov o Lebded, criticaron las operaciones militares en Chechenia dirigidas por Grachov, quien penso que una sola división rusa acabaría con la resistencia chechena con la misma facilidad que quien da un paseo por el parque. Se equivoco. Los militares rusos actuales probablemente nunca han tenido la oportunidad de leer a Lenin sobre la cuestión nacional. Chechenia demuestra que el estalinismo fue incapaz de resolver el problema nacional. En 1922 Lenin concedió la autonomía a Chechenia. En 1944 Stalin envió a Siberia a 500.000 chechenos e ingustes, en vagones de ganado. Las tropas chechenas se batieron a muerte contra el opresor ruso. El apoyo que tenían de la población era tremendo, y esto a pesar de la política de Dudaiev, un general comprometido con las mafias y totalmente degenerado. Los marxistas exigimos la retirada del ejercito ruso de Chechenia, nos opusimos a la masacre del pueblo Checheno, defendimos el derecho de autodeterminación de Chechenia igual que defendemos los derechos de todos los pueblos y minorías oprimidas en la Federación Rusa y en la CEI. Pero al mismo tiempo queremos dejar claro que la independencia de Chechenia no solucionaría ningún problema de los trabajadores y el pueblo. Pasarían de depender de Moscú a depender del imperialismo occidental a través de algún país títere, quizás Turquía. La solución es profundizar en el camino de Lenin de 1922, la construcción de la URSS de octubre de 1917, sobre bases socialistas sanas.

De cualquier manera un golpe militar no es la única posibilidad a corto plazo. En las últimas semanas parece que todas las organizaciones se están preparando para las nuevas elecciones parlamentarias que podrían celebrarse en diciembre de este año y las presidenciales en la primavera de 1996. En estas elecciones es previsible que los aliados del imperialismo, es decir los reformistas de Gaidar y compañía, podrían salir mas debilitados todavía y los nacionalistas y probablemente también los llamados comunistas fortalecidos al igual que sus aliados del partido agrario. Esto podría empujar a Yeltsin definitivamente hacia este bando, agravando así las contradicciones con el imperialismo occidental y los enfrentamientos entre los dos sectores.

El imperialismo occidental no quiere debilitar a sus aliados en Moscú, y por eso esta tratando de llevar a cabo la ampliación de la OTAN a través de acuerdos con Moscú. La UE ha bloqueado los acuerdos comerciales con Moscú, al mismo tiempo que le ofrecen un pacto de seguridad trasatlántico. Las negociaciones Kozirev-Christopher quieren lograr la ampliación de la OTAN, previo acuerdo, y en la próxima visita a Moscú de Clinton el próximo 9 de mayo para celebrar los 50 años de la victoria de Rusia y USA en la segunda guerra mundial culminar esos acuerdos. Pero todavía está por ver que todo esto no acabe en un sonado fracaso. El imperialismo occidental se esta enfrentando con numerosos obstáculos para llevar a cabo sus planes, y no es el menor de ellos la tremenda debilidad de sus aliados en Moscú que reflejan la debilidad de la naciente burguesía rusa, integrada por mafiosos y que está construyendo un capitalismo de servicios, fuera del sector productivo y dedicada a la importación de bienes de lujo y entregada a la grandes fiestas y a la evasión de capitales.

También es verdad que Rusia necesita capitales exteriores como el mismísimo oxigeno, ya que la economía esta en una situación lamentable, situación que es explotada por el imperialismo para hacer valer sus intereses. El Producto Nacional Bruto (PNB) es actualmente menos de la mitad del de finales de 1990, y sigue cayendo. Esto representa una destrucción de las fuerzas productivas muy superior a la de la crisis de 1929, e incluso probablemente superior a los efectos devastadores de una guerra. La mortandad infantil ha pasado de 16,8 por mil en 1991 a 19,1 por mil en 1993. La esperanza de vida de los hombres ha pasado de 64 años en 1985 a 59 en la actualidad. Sólo en 1993 la población rusa disminuyo un millón. Según cifras oficiales el nivel de vida real a finales de 1993, representaba un tercio del nivel anterior a las medidas de la terapia de choque puestas en práctica en 1991. La oficina Federal de Trabajo de Rusia dice que "más de diez millones de ciudadanos rusos están desempleados, solo trabajan algunas horas o tienen vacaciones forzosas.". Millones de trabajadores no cobran el salario desde hace meses. Esto es lo que motivo que más de 600.000 mineros de Vorkuta y Rostov fueran a la huelga en febrero y amenazasen con seguir en marzo si no se les pagaban los salarios. Posiblemente el gobierno de Yeltsin llegó a un acuerdo con ellos, ya que no se ha vuelto a decir nada de estas luchas en la prensa occidental. Según el Sindicato de Trabajadores del Carbón de Rusia a estos mineros se les adeudaban mas de 40.000 millones de pesetas en salarios. Yeltsin necesitaba desesperadamente dinero... y el FMI, es decir el imperialismo, por el momento parece que ha dado algún paso adelante. Además en el presupuesto de 1995 Yeltsin tiene que dedicar más dinero al ejercito y nuevo armamento. De un presupuesto de gastos para 1995 de 56.360 millones de dólares, equivalentes, el dinero dedicado a armamento es de10.680 millones de dólares, entre los que destacan 1.910 millones de dólares para la compra de armamento y los 860 millones para el desarrollo de nuevas armas. Esto representa un incremento de más de 2.000 millones de dólares con respecto al presupuesto militar de 1994. Probablemente las amenazas de huelgas generalizadas de los trabajadores rusos en demanda de sus salarios, y las presiones de los militares en demanda de mas dinero, forzaron a Yeltsin a aceptar algunas condiciones humillantes del imperialismo occidental, para firmar el crédito del FMI.

El imperialismo occidental, en otros terrenos, por ejemplo su intento de evitar que Moscú domine a las antiguas repúblicas de la URSS, ahora agrupadas en la CEI, parece que esta cosechando bastantes fracasos. En las elecciones de Ucrania en junio y julio de 1994 triunfo Leonid Kuchma, con un 52% de los votos, quien se mostró" a favor de una mayor integración económica con Rusia y del restablecimiento de los vínculos con Moscú y las otras repúblicas de la desaparecida URSS".

El 10 de julio en Bielorrusia Alexandr Lukashenko obtuvo el 8O,1% de los votos, "El llamado "Zhirinovski bielorruso", antiguo destacado dirigente local del Partido Comunista y partidario de una vuelta al antiguo sistema estatalista, con una economía planificada se convierte así en el primer presidente del país" (Política Exterior, nº 40, pág. 199).

En Turkmenistan el pasado 11 de diciembre "triunfaron los candidatos neocomunistas"; en Uzbekistan el pasado 23 de diciembre, "los ex-comunistas lograron el 96% de los votos. "En octubre del pasado año las llamadas repúblicas turcofonas de Azerbaiyan, Tayikistan, Turkmenistan y Uzbekistan tuvieron una reunión con Turquía, país perteneciente a la OTAN, y aliado del imperialismo occidental. Parece que solo Azerbaiyan se inclina hacia Turquía. Aliyev, el primer ministro ha firmado un acuerdo en Septiembre con compañías occidentales para explotar el petróleo del Mar Caspio, en Baku, pero además quiere buscar una salida autónoma a su petróleo a través de Turquía, algo a lo que Moscú se opone, que quiere que el petróleo llegue a Moscú a través del oleoducto que casualmente atraviesa suelo checheno. Toda esta situación seguramente ha tenido alguna relación con la invasión de Chechenia por el ejercito ruso.

Moscú quiere convertir a la CEI en un espacio económico similar a la UE, y posteriormente avanzar hacia la integración política y militar, con lo cual recuperaría su control sobre todo el territorio. En la última cumbre de la CEI en Almá Atá, Yeltsin propuso llegar a un acuerdo para delimitar las fronteras de la CEI y establecer un sistema defensivo común de misiles-antimisiles. No estamos por tanto tan lejos de nuevo de la época de la guerra fría. Aún con una Rusia capitalista, las contradicciones inter imperialistas, mas tarde o mas temprano crecerán, y como dijo Lenin "capitalismo significa guerra".

El imperialismo se opone a los planes de Moscú, y quiere llegar a acuerdos especiales con Ucrania. Sin embargo si hubiese una desintegración total de la CEI las economías de estos países sufrirían todavía más, ya que en la ex-URSS, y debido a la planificación de la economía estaban totalmente integradas, y eran completamente dependientes unas de otras. Como dice Eugeni Primakov, el pasado 22 de septiembre, "ha habido durante décadas un nivel tradicionalmente elevado de reparto de la producción, entre estas repúblicas, a finales de los años 80, la actual Rusia vendió dentro de la unión una parte de su producción casi dos veces mayor que a través del comercio con países extranjeros, mientras que las demás repúblicas ex-soviéticas vendieron siete veces más" (Rusia y la CEI, Eugeni Primakov, Política Exterior nº 42).

La pugna por las ex repúblicas de la URSS esta siendo dura, pero el imperialismo occidental lo tiene muy difícil. Incluso en el caso de Ucrania, este país depende mucho de Rusia. El 1 de abril de 1993 "la deuda estatal de este país con respecto a Rusia alcanzaba la cantidad equivalente a 2500 millones de dólares". En 1992-93 "Rusia suministró a Ucrania, a precios sensiblemente inferiores a los mundiales, más de 130.000 millones de metros cúbicos de gas y más de 50 millones de toneladas de petróleo".

Por otro lado parece que Kazajstan y Ucrania están de acuerdo en acabar con sus arsenales nucleares. Los arsenales nucleares de Ucrania eran superiores a los de Francia, Gran Bretaña y China juntas. El imperialismo USA a través de su vicepresidente Al Gore ha llevado a cabo negociaciones para acabar con las armas nucleares en estos países. En noviembre del pasado año, el parlamento ucranio, firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear. El imperialismo ofreció cerca de 2.000 millones de dólares a Ucrania para acabar con estas armas. No esta totalmente clara la situación, pero si estas desaparecen los arsenales nucleares de los EE.UU. serian ahora infinitamente superiores a los del resto del mundo.

En las últimas semanas todo hace pensar que Moscú y Kiev están llegando a numerosos acuerdos, sobre la deuda, sobre Crimea, que seguiría perteneciendo a Ucrania. Esta ha devuelto a Rusia 84 bombarderos de los tiempos de la URSS, y la flota del Báltico, sigue en litigio, pero esta actualmente bajo condominio de los dos presidentes, el ruso y el ucranio. Muy probablemente, al final Moscú recuperará su dominio sobre todas las áreas de la CEI, lo que será, a la larga, un duro golpe para los planes del imperialismo occidental.

Como consecuencia de la inestabilidad surgida con la caída del estalinismo, asistimos al rebrote de las fuerzas del fundamentalismo islámico, y a la posibilidad de que Irán pueda aliarse con Moscú contra el imperialismo Occidental. En otro tiempo Irán fue un aliado del imperialismo, ahora podría convertirse en su contrario. Clinton se ha opuesto enérgicamente a que Moscú venda a Irán reactores nucleares. Otra fuente de inestabilidad es la posible posesión por parte de India y Pakistán de armas nucleares.

Por tanto aunque es innegable un cambio de la correlación de fuerzas mundiales a favor del imperialismo, este esta teniendo tremendas dificultades para concretar esta situación en un avance en su control de nuevas zonas de influencia. No quieren una nueva Yalta, quieren expandir sus dominios al conjunto de Europa Central como un primer paso para nuevas conquistas. Algunos estrategas del imperialismo occidental, están a favor de que esto se haga, aunque no se llegue a ningún acuerdo con Moscú, por ejemplo el citado Brzezinski, que dice que "amenazada por los nuevos estados musulmanes del Sur y haciendo frente aun posible conflicto futuro en el Este, la Rusia de hoy no está en posición de entrar también en un conflicto con Occidente". (Brzezinski, Política Exterior, nº 43).

De todas formas Clinton prefiere ampliar la OTAN, previo acuerdo con Yeltsin y por eso irá a Moscú el día 9 de mayo. Sabe que si da pasos adelante sin acuerdo, las fuerzas nacionalistas anti-occidentalistas crecerán en el interior de Rusia, Yeltsin probablemente se pasara definitivamente al otro bando, y los Gaidar y compañía serán reducidos a la mínima expresión.

La situación es todavía mas complicada porqué el imperialismo occidental no esta siquiera seguro de que haya ganado la batalla del restablecimiento del capitalismo en Rusia.

En 1994 el sector privado en Rusia aportó al PIB un 50%. Es evidentemente que el capitalismo esta avanzando en Rusia, pero el proceso no esta terminado. El porcentaje de privatización de la economía es un dato a tener en cuenta para analizar el proceso, pero no el único. Debemos de analizar el proceso globalmente, teniendo en cuenta los procesos no solo nacionales, sino internacionales.

L. Halligan y P.Teplukhin, desde Moscú escribían en The Wall Stret Journal que "la transición económica rusa está lejos de haber llegado a un punto irreversible. La batalla política e intelectual a favor del mercado aún no se ha ganado. La reticencia del FMI a proveer de fondos puede resultar un arma para los opositores a las reformas." (Citado en Cinco Días, 21/1/95).

Es verdad que en estos momentos, como dice Primakov "ninguna de las organizaciones políticas significativas que condenan la desintegración de la URSS pretenden restaurarla en su forma o carácter anterior". Es cierto que ni el PC Ruso de Ziuganov, ni los viejos sindicatos, que una vez desaparecida la vieja estructura del estado obrero deformado, se están convirtiendo en las fuerzas hacia las que se orientarán, muy probablemente, la clase obrera, se muestran a favor de la vuelta al estalinismo. Han sufrido un proceso de derechización y se parecen cada vez mas a los partidos y sindicatos reformistas de Occidente. Son fuerzas minoritarias las que están a favor de la vuelta al estalinismo, como el Partido Comunista Obrero Ruso de Anpilov o el Partido de la unidad de los Comunistas Bolcheviques.

Estas organizaciones han sido las mas entusiastas en la celebración el 7 de noviembre del aniversario de la Revolución de Octubre, que el pasado año atrajo a varias decenas de miles de personas, cifras claramente superiores al año anterior, aunque todavía poco significativas, porque la clase obrera todavía, en su mayoría no ha superado la situación de relativa pasividad y falta de participación política organizada en que se encuentra.

Si el proceso de reformas sigue adelante, se puede decir que el factor fundamental que lo explica es la relativa pasividad de la clase obrera. Pero el proceso de restauración del capitalismo en Rusia dista mucho de haber concluido, como dicen los redactores del Wall Street Journal.

Lo que tenemos en estos momentos es un Gobierno burgués en Moscú, intentando construir las bases económicas, sociales , políticas e ideológicas de un Estado burgués, pero este proceso no ha pasado todavía el punto de no-retorno.

En la situación política actual podríamos contemplar al menos tres hipótesis

A.— Que el proceso hacia el capitalismo se complete, que las contradicciones con el imperialismo se resuelvan por la vía de los hechos, por la permanente lucha de fuerzas, que probablemente conducirían a una Rusia capitalista, imperialista, aunque posiblemente perderá territorios de su entorno en relación a los acuerdos de Yalta. Es muy posible que este proceso en un momento determinado lleve a un golpe militar. Está descartado que el proceso de transición al capitalismo se pueda completar en base a la democracia y elecciones. En estos momentos están surgiendo cada vez con mas fuerza todo tipo de tendencias antisemitas, reaccionarias, derechistas, incluso fascistas y nazis, que claman por un golpe militar que ponga fin al caos creciente en que se haya la sociedad rusa.

B.— Que ese golpe militar, que en principio podría tener la intención de ir en la dirección del capitalismo, llegue a fuertes enfrentamientos con el imperialismo mundial y, en esa situación, se vea obligado a girar hacia la nacionalización de las empresas y una vuelta a un régimen que tenga un cierto contenido similar al antiguo régimen estalinista. En otras palabras, que sectores de la vieja burocracia se vean obligados de nuevo, para mantener sus privilegios, a basarse en la clase obrera a la manera bonapartista para enfrentarse al imperialismo occidental. Este régimen daría lugar a nuevas crisis, seria mucho mas débil e inestable que el anterior régimen estalinista, pero probablemente en una primera etapa conseguiría que la economía mejorase.

C.— La actual situación de caos, de luchas mafiosas, de asesinatos de rivales, de periodistas, etc. se profundiza, sin que ninguna institución pueda tomar las riendas de la situación. Nuevas Yugoslavias se producen, la desintegración social se generaliza.

Esta hipótesis no nos parece la mas probable, pero no es totalmente descartable. Sería, una vez más una confirmación de las ideas del marxismo. "O socialismo o barbarie". Entre las dos anteriores es difícil definirse, con rotundidad, sobre cual es la más probable. Muchos factores, nacionales e internacionales entran en la ecuación.

¿Cuáles son las perspectivas para el movimiento obrero ruso? ¿Que pasará a su vez con el movimiento obrero occidental, y relacionado con esto que perspectivas hay para la actual recuperación económica en curso en el mundo occidental? Responder a algunas de estas interrogantes no es el objetivo de este artículo.

Pero sí queremos subrayar que el movimiento obrero ruso, en el periodo pasado no ha jugado un papel independiente, ni en el golpe de 1991, ni posteriormente en los hechos del parlamento en octubre. Hasta el momento su debilidad es un hecho innegable. Si bien es verdad que en el último periodo ha habido algunos hechos más positivos. En octubre los sindicatos llamaron a una hora de paro contra el gobierno. Las informaciones sobre la respuesta a ese llamamiento son contradictorias. En una información en El País, se dijo que esta se saldo con un rotundo fracaso, más tarde Gorbachov, dijo que ese día había habido ocho millones de obreros en huelga de brazos caídos en las fábricas. Recientemente ha estado la lucha de 600.000 mineros. Siempre hemos dicho que un colapso tan fuerte de las fuerzas productivas no ayuda a la lucha, a la recuperación del movimiento obrero, probablemente si hubiese una recuperación económica en Rusia esto ayudaría a que el movimiento obrero resurgiese, pero no es el único factor. Si la clase obrera rusa, con su poder, sus tradiciones volviese a ocupar la escena, dejando su huella en los acontecimientos, toda la situación cambiaría.

Como vemos se trata de la lucha de fuerzas vivas, de procesos inacabados y tremendamente complejos y contradictorios, que hacen difícil pronunciarse con rotundidad. Más bien exigirán un seguimiento permanente para ver sus desarrollos internos.

Pero aunque nos enfrentásemos, en el futuro, a una Rusia capitalista imperialista, la historia no habrá terminado. En un momento dado, dependiendo de numerosos factores, internos y externos, las contradicciones inter-imperialistas se recrudecerían. La carrera armamentística volvería. Estaríamos de nuevo, más tarde o más temprano, ante la misma situación que estábamos antes de la caída del estalinismo: o socialismo, o destrucción de la humanidad.

Los sueños utópicos del imperialismo, chocarán con la dura realidad de los hechos. Zbigniew Brzezinski dice aspirar a que la Europa carolingia de 1990 se convierta en la Europa Romana en el año 2.010, y más tarde se creen las condiciones, en el año 2.020 para una Europa "del Atlántico a los Urales". Pero estos planes son una pura utopía reaccionaria bajo el capitalismo, solo se podrán materializar, bajo la bandera del marxismo y la revolución socialista mundial.