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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
VII-El significado de la perestroika |
Gorbachov y Stalin
En general no se recuerda que el propio Stalin trató de apoyarse en las masas para asestar golpes a la burocracia. Durante el periodo de los dos primeros planes quinquenales, Stalin se vio obligado a recortar la codicia de la burocracia, que tendía a devorar una parte excesiva de la plusvalía producida por la clase obrera. Introduciendo el voto secreto, Stalin intentaba apoyarse en las masas para intimidar al funcionariado al que él representaba. Hubo un simulacro de parlamento burgués, pero con un solo partido era en realidad una farsa. Incluso si hubiera habido más de un candidato, sólo se hubiera permitido ganar a los candidatos supervisados y aceptados por el partido. Sin embargo, Stalin no se atrevió a introducir sus reformas en la práctica. La Revolución Española le hizo retroceder reformistas y lanzar las purgas, como hemos visto. La única vía que quedaba para mantener algún tipo de control sobre la avaricia de los funcionarios era la represión policial y el terror. Pero esto engendra una corrupción nueva e incluso más monstruosa, disloca y desorganiza la sociedad y representa un movimiento de alejamiento del socialismo, no de acercamiento a él.
Trotsky explicó cómo la constitución de Stalin, que en el papel parecía muy democrática, tenía como fin ser un látigo para la burocracia. El dominio bonapartista implica, entre otras cosas, balancearse entre diferentes grupos y clases entre los obreros, los campesinos y los propios burócratas enfrentando a unos sectores con otros. De la misma manera, Gorbachov se vio obligado a apoyarse en la clase obrera para asestar golpes contra el sector de la casta burocrática que se había enriquecido enormemente gracias a su control parasitario sobre la economía y el Estado. Gorbachov quería introducir reformas controladas desde arriba, pero eso, como predijimos en aquel momento, era imposible. Tan pronto como se aflojó el control de la burocracia, se desataron todo tipo de fuerzas encerradas.
Mientras que en los años 30 la clase obrera representaba un 20% de la sociedad rusa, a mediados de los 70 se acercaba al 70%. Rusia ya no era un país atrasado, sino una economía sofisticada con la mayor clase obrera del mundo. Estas reformas, a pesar del carácter limitado de los objetivos de Gorbachov, podían desencadenar una acción independiente por parte de las masas de la clase obrera rusa. En cuanto los trabajadores consiguieran un cierto control, inevitablemente se orientarían hacia la democracia obrera: ¿por qué los directores reciben más del salario que les corresponde? ¿Por qué la burocracia tiene que tener sus prebendas, casas de campo, coches especiales, tiendas de comida especiales, etc., que sólo pueden utilizar los burócratas del partido y el Estado?
Un hombre que monte a lomos de un tigre se dará cuenta que es difícil bajarse. Una vez embarcado en el camino de las llamadas reformas, Gorbachov se dio cuenta que era imposible darle la vuelta al proceso que él mismo había iniciado. Al igual que Stalin, Gorbachov tomó medidas contra los burócratas inferiores y medios, e incluso algunos de los burócratas superiores, como cabezas de turco de los pecados de todo el sistema. Así, en sus primeros once meses, Gorbachov purgó a 46 de los 156 miembros de la jerarquía regional del partido.
En el fondo, las reformas tenían como objetivo aumentar la productividad del trabajo a través de la eficacia de los costes. Con una mezcla de palo y zanahoria (disciplina e incentivos), el régimen esperaba conseguir que los obreros soviéticos produjeran más. Al mismo tiempo que trataba de apoyarse en la clase obrera, Gorbachov también trató de revivir el viejo método estalinista del estajanovismo, que recibió el nombre de un minero que supuestamente producía cien toneladas de carbón por turno (¡seis veces más de lo normal!). Esto era una versión extrema de lo que se había llamado taylorismo en los EEUU salarios según resultados, lo que implicaba una explotación extrema. En la época de Stalin esto llevó a la formación de una élite especial de obreros de choque (udarniki), responsables de fijar las pautas de producción a niveles anormalmente altos.
Trotsky señaló en aquel entonces que era más fácil motivar a una minoría de obreros de choque que a las masas, pero también explicó la contradicción que suponía que una sociedad que supuestamente estaba "construyendo el socialismo" imitase los peores y más explotadores rasgos del capitalismo. En lugar de ir hacia una mayor igualdad, esto significaba una desigualdad mucho mayor y la formación de una capa privilegiada dentro de la clase obrera. Aunque algunos estajanovistas eran obreros honestos, la mayoría eran arribistas serviles, odiados por sus compañeros de trabajo, que les atacaban, golpeaban e incluso llegaban a matarles. Este era un paso atrás incluso en los años 30, pero en el contexto de una economía moderna y avanzada, que supuestamente estaba yendo hacia el "comunismo", la contradicción era todavía más flagrante. Trotsky explicó que "el trabajo asalariado no pierde en el régimen soviético su envilecedor carácter de esclavitud. El salario 'según el trabajo' está calculado, en realidad, en interés del trabajo 'intelectual', en detrimento del manual y, sobre todo, del trabajo no cualificado. Es una fuente de injusticia, opresión y coerción para la mayoría; y de privilegios y 'buena vida' para la minoría.
"En vez de reconocer francamente que estas normas burguesas del trabajo y del reparto predominan en la URSS", continúa Trotsky, "los autores de la Constitución, dividiendo en dos el principio comunista, dejan para un porvenir indeterminado la aplicación de la segunda proposición y declaran que la primera está realizada, añadiéndole mecánicamente la norma capitalista del trabajo a destajo y haciendo de todo el 'principio del socialismo'. ¡Y sobre esta falsificación erigen el edificio de la Constitución!". Trotsky siguió explicando: "Al mismo tiempo, y esto no es un pequeño detalle no podemos olvidar la ley que protege la cabaña, la vaca y el reducido mobiliario del campesino, del obrero, del empleado, y que legaliza la casa particular del burócrata, su villa, su coche y otros 'artículos de consumo personal o comodidades' que se ha apropiado gracias al principio socialista 'de cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo'. Y no hay que dudar que el coche del burócrata será mejor defendido por la ley fundamental que la carreta del campesino"(3).
En su desesperación por encontrar una salida al impás, Gorbachov intentó inyectar una chispa de vida en la economía haciendo un llamamiento a los obreros y escarmentando ejemplarmente los casos más escandalosos de control burocrático. Sin embargo, Gorbachov no representaba los intereses de los obreros. Sus reformas iban dirigidas contra los privilegios y prebendas "ilegales" de los funcionarios, incrementando sostenidamente los "legales". De hecho, bajo Gorbachov, los diferenciales de ingresos aumentaron de manera constante, justo lo contrario de la concepción de Lenin.
Las propuestas de Gorbachov no tenían nada en común con la democracia de Lenin ni el auténtico socialismo. La burocracia temía a la clase obrera. Había que recortar las prebendas legales e ilegales, los sobornos y el robo. Sin embargo, al hacerlo, Gorbachov no quería interferir de manera fundamental con los privilegios de la casta burocrática. Había que mantener, sino incrementar, los privilegios "legítimos". De hecho, Gorbachov fue muy cuidadoso a la hora de restaurar la definición errónea de Stalin: "Estamos restaurando completamente el principio del socialismo: 'De cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo"(4). Esto era una distorsión deliberada de la formulación original de Marx, que explicó que bajo el comunismo no habría una obligación de trabajar, cada miembro de la sociedad contribuiría 'según su capacidad'. La superabundancia de esta sociedad sin clases permitiría que cada uno de sus miembros tomase 'según sus necesidades'. Este concepto no tenía nada que ver en absoluto con la situación bajo Gorbachov, y no era más que un disfraz para su política.
3 Trotsky, La revolución
traicionada, p. 225-26
4 Gorbachov, Perestroika. New Thinking for Our Country and the World, p. 31,
énfasis del autor
capítulo VII: El significado de la perestroika
La mala administración
burocrática