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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
VII-El significado de la perestroika |
Freno absoluto
La burocracia se imaginaba que iba a durar, como el zarismo, mil años. Sin embargo, en un periodo muy corto de tiempo, todos sus sueños se redujeron a cenizas. En sólo dos generaciones y media, agotó completamente cualquier papel progresista que pudiera haber jugado en el pasado. De ser un freno relativo al desarrollo de la sociedad, se convirtió en un freno absoluto. Así, lo que empezaba a parecer un orden de cosas fijo y permanente quedó al descubierto como lo que siempre había sido: una aberración histórica temporal condenada a desaparecer del mapa. A finales de los años 70 su suerte ya estaba echada.
Tomemos simplemente el siguiente ejemplo de un sector clave de la economía soviética. Los viejos yacimientos petrolíferos y de gas se estaban agotando, pero la URSS tenía recursos casi ilimitados sólo en Siberia occidental, que no era capaz de desarrollar. ¿Por qué? En un solo año (1983), el 20% de los pozos de petróleo soviéticos (2.000 más de los que se esperaba) estaban fuera de funcionamiento por falta de reparaciones, ineptitud en la gestión o escasez de mano de obra. ¿Por qué había escasez de mano de obra para trabajar en la industria petrolífera? La planificación burocrática lo concentraba todo en la producción, pero a menudo prestaba poca atención a la vivienda y el ocio de los obreros. En general se le daba poca importancia a esas cosas. Dado que el petróleo y el carbón rusos a menudo se encuentran en las regiones más remotas e inhóspitas, no es sorprendente que muchos obreros no quisieran ir. A pesar de los altos salarios había una elevada tasa de rotación de la mano de obra.
En las últimas décadas, la camarilla dominante intentó todo tipo de combinaciones (descentralización, recentralización, redescentralización,...), pero sin resultados. Algunos, como Isaac Deutscher, se imaginaban que la burocracia iba a reformarse hasta su desaparición. ¡Vana esperanza! La casta dominante privilegiada estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por la clase obrera, ¡excepto bajarse de sus espaldas! Una economía moderna que producía un millón de productos diferentes al año no podía organizarse adecuadamente sin el control y la participación consciente de la mayoría de la sociedad. Pero la introducción de un régimen de democracia obrera hubiera significado el fin inmediato del poder y los privilegios de la burocracia, cosa que no podían aceptar.
Hace más de treinta años, explicamos que cada año se despilfarraba entre el 30 y el 50% de la riqueza producida por los obreros soviéticos debido a la mala gestión, el robo y la corrupción. A mediados de los años 70, como hemos visto, la tasa de crecimiento económico había sido menor a la de la mayoría de las principales potencias capitalistas en el periodo de auge económico mundial, o incluso en algunos años de declive. En 1979, el PIB creció un 0,9%; en 1980, un 1,5%; y en 1981 y 1982, un 2,5%. La burocracia actuaba como un freno gigantesco sobre la economía, que se había estado ralentizando durante décadas aplastada por el peso muerto del parasitismo, el caos y el sabotaje abierto.
La corrupción y el crimen desenfrenados representaban un cáncer que recorría el cuerpo de la economía soviética de pies a cabeza. El saqueo desvergonzado del Estado por parte de la burocracia estaba bien documentado, y en la prensa soviética aparecían numerosos ejemplos. En 1984, el director del Gastronom nº1, una tienda de comida de alta calidad en el centro de Moscú, fue fusilado por corrupción. Cuando la policía cavó en su jardín, se encontró con fajos de rublos podridos que no había tenido tiempo de gastar. A finales de los años 70 las cosas habían llegado tan lejos que había un mercado negro no sólo de pantalones vaqueros y bolígrafos de punta fina, sino de acero, petróleo y carbón. En Occidente esto se conocía como el "mercado paralelo". ¡Y pobre del director que tratase de ignorarlo! En la prensa soviética se informó del caso de un director de unos grandes almacenes, un miembro modélico del Kómsomol, que anunció a su personal el primer día que no toleraría ningún robo, corrupción o blat* y que sólo se iban a pagar los precios oficiales estatales por los suministros. En una semana los almacenes estaban en la bancarrota, no se entregaban productos y las estanterías estaban vacías. El director sacó la conclusión necesaria y pasó por el aro. Había millones de ejemplos de este tipo.
A principios de los años 80 la sociedad soviética había entrado en un callejón sin salida. El sistema burocrático en su conjunto estaba en el filo de la navaja. Las contradicciones entre la base económica de la Unión Soviética y el papel de su dirección burocrática habían llegado a un punto extremo no sólo en las relaciones sociales, sino también en el desarrollo de la industria. La burocracia dominante estaba dividida en varios sectores con relación al camino a seguir. El movimiento de masas de los obreros polacos alrededor de Solidaridad en 1980-81, con su claro potencial revolucionario, fue una advertencia de los procesos que se podían dar en Rusia si no se tomaban medidas. Incluso el envejecido Breznev, con la esperanza de disipar el descontento que se estaba empezando a acumular, se vio obligado a criticar a los llamados dirigentes sindicales soviéticos por no "representar" los intereses de sus obreros. La élite dominante estaba claramente preocupada.
El carácter esclerótico del sistema quedaba gráficamente reflejado en una dirección geriátrica que se había convertido en motivo de chistes. Los médicos y especialistas del Kremlin mantuvieron vivo a Breznev cuando ya era claramente un cadáver andante. Esto no era por casualidad. La élite dominante estaba profundamente dividida y preocupada por el futuro y temía que la muerte de Breznev abriese las compuertas. Cuando finalmente pasó a mejor vida, en primer lugar apostaron por otro anciano, Konstantin Chernenko, como candidato de compromiso. Pero les falló muriéndose enseguida. Yuri Andropov parecía ser una figura de más peso, por su pasado en la KGB. Paradójicamente esto significaba que estaba más en contacto con la realidad, ya que en un Estado totalitario la policía secreta es casi la única que está bien informada. Es probable que se diese cuenta de lo peligrosa que era la situación y estuviese planeando algún tipo de reforma por arriba, pero también murió súbitamente, dejando la sucesión abierta a su protegido más joven, Mijail Gorbachov.
Este representante consumado de la élite dirigente estaba bastante dispuesto a asestar golpes a la sección de la burocracia en la que se apoyaba para preservar el poder, las prebendas y el prestigio de la casta dirigente en su conjunto. De la misma manera, durante más de un siglo, el zarismo ruso frecuentemente trató de mantenerse mediante reformas administrativas, como la emancipación de los siervos en 1861. El régimen zarista hacía equilibrios entre las diferentes clases, en algunos momentos atacando los intereses de sectores de la aristocracia, e incluso trató en ocasiones de apoyarse en el "pueblo" para hacerlo.
La elección de Gorbachov como secretario del Partido en 1985 resultó ser un punto de inflexión. Los discursos de Gorbachov en el 27º Congreso del Partido Comunista y el de enero de 1987 ante el pleno del Comité Central marcaron una nueva etapa del proceso. Los discursos de dirigentes del Kremlin atacando la corrupción, el despilfarro y la ineficacia no eran nada nuevos, pero las reformas de Gorbachov fueron mucho más lejos que ninguna otra en las tres décadas anteriores. Hizo un llamamiento a aflojar el control burocrático sobre la economía y la sociedad rusa en general y defendió la necesidad de una mayor "democracia", la elección con ciertas condiciones de los directores de las fábricas, elecciones en el Partido Comunista y otras reformas por el estilo. Estos intentos de reformar el sistema estalinista eran vistos como necesarios para flexibilizar la economía. Este proceso tuvo lugar bajo la bandera de la glasnost y la perestroika.
Estas propuestas no tenían nada que ver con una auténtica democracia obrera, que es incompatible con el sistema burocrático, sino que tenían sólo el objetivo de eliminar los peores cuellos de botella de la estancada economía soviética. La crisis de la economía soviética y las divisiones en la burocracia que estas medidas de "reforma" representaban eran síntomas del proceso turbulento que se estaba dando en la Unión Soviética. En su campaña para reformar el sistema, Gorbachov levantó parcialmente la tapa de una olla hirviendo de corrupción, crimen y descontento en todas las repúblicas de la URSS. Gorbachov se dio cuenta de que la situación no podía continuar sin el peligro de provocar una explosión social. En la prensa soviética se daban miles de ejemplos de corrupción.
En su informe al 27º Congreso del Partido, Gorbachov se vanagloriaba, con razón, de que en los últimos 25 años "los activos fijos de producción de nuestra economía han aumentado en siete veces. Se han construido miles de fábricas y se han creado nuevas industrias. El ingreso nacional ha aumentado casi en un 300%, la producción industrial en un 400% y la agricultura en un 70%. Antes de la guerra y en los primeros años de la posguerra, el nivel de la economía de los EEUU nos parecía difícil de alcanzar, pero en realidad ha sido en los años 70 cuando nos hemos acercado sustancialmente a éste en términos de nuestro potencial científico, técnico y económico e incluso lo ha sobrepasado en el volumen de producción de ciertos productos clave. Estos logros son el resultado de un esfuerzo tremendo de nuestro pueblo. Y nos han permitido mejorar considerablemente el bienestar de los ciudadanos soviéticos...".
Sin embargo, Gorbachov se vio obligado a reconocer: "Al mismo tiempo, las dificultades empezaron a acumularse en la economía en los años 70, con un declive visible de las tasas de crecimiento. Como resultado, los objetivos de crecimiento económico fijados en el programa del PCUS e incluso los objetivos rebajados de los 9º y 10º planes quinquenales no se alcanzaron. Tampoco fuimos capaces de poner en práctica plenamente el programa social previsto para este periodo, lo que provocó el retraso de la ciencia, la educación, la protección sanitaria, la cultura y los servicios cotidianos (...) la economía, con enormes recursos a su disposición, sufría de escasez. Apareció un diferencial entre las necesidades de la sociedad y los niveles de producción alcanzados, entre la demanda efectiva y el suministro de bienes".
Gorbachov también puso al descubierto el despilfarro burocrático crónico en el sector agrícola: "La fuente más inmediata para aumentar las reservas de comida es la reducción de las pérdidas de cosecha y ganado durante la recolección, el transporte, el almacenamiento y el procesamiento. El potencial en este sentido no es pequeño; añadiría a los recursos para el consumo cantidades que podrían llegar a alcanzar un 20% o más, y en el caso de algunos productos, el 30%. Además, eliminando las pérdidas, el coste sólo sería de entre un tercio y la mitad del de aumentar el mismo nivel de producción".
Y concluía: "Hoy, la tarea principal del partido y de todo el pueblo es darle la vuelta de manera decidida a las tendencias desfavorables en el desarrollo de la economía, impartirle el dinamismo necesario y dar margen a la iniciativa y la creatividad de las masas, al cambio verdaderamente revolucionario".
En un intento de apoyarse en los trabajadores, lanzó ataques demagógicos contra la burocracia:
"Debido a la negligencia en el control y a toda una serie de razones adicionales(?), han aparecido grupos de gente con una mentalidad propietaria diferenciada(?) y una actitud desdeñosa hacia la sociedad. Los trabajadores han planteado legítimamente la cuestión de acabar con ese tipo de cosas. Se considera necesario en el futuro inmediato llevar a cabo medidas adicionales contra estos parásitos, saqueadores de la propiedad socialista, los que aceptan sobornos y todos aquellos que se embarcan en un camino ajeno a nuestro sistema, orientado hacia el trabajo". Y de nuevo: "Estamos exasperados con razón por todo tipo de deficiencias y por los responsables de ellas (...) escritores mercenarios y ociosos, ladrones y escritores de cartas anónimas, burócratas mezquinos y los que se dejan sobornar"(1). Se reconoció que los dirigentes del partido habían "perdido contacto con la vida" y que potenciaban la "adulación servil (...) y las loas desenfrenadas hacia la gente con rango" (2).
De manera cautelosa, moviéndose desde arriba, Gorbachov potenció cierta cuota de crítica, pero siempre dentro de los límites establecidos. La prensa soviética estaba llena de los ejemplos más escandalosos de rapacidad de estos gángsters, con sus salarios inflados, limosinas oficiales y cuentas de gastos sin control. La prensa de los partidos comunistas extranjeros reproducía estas historias servilmente sin ningún comentario. La misma gente que durante décadas había justificado todos los crímenes de Stalin, hablando de las "maravillas del socialismo" en la URSS, ahora afirmaba precisamente lo contrario sin ni siquiera pestañear.
* Palabra intraducible,
proveniente originariamente del argot de los ladrones, que en el vocabulario soviético
significaba hacer uso de contactos personales para obtener ganancias ilícitas.
1 Citado en The Times, 26/6/86
2 Daily Telegraph, 26/2/86
capítulo VII: El significado de la perestroika
apartado:
Gorbachov y Stalin