RUSIA DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
Un análisis marxista


Autor Ted Grant
..Fundación Federico Engels

VI- El período de estancamiento

 

Juicios de escritores

Años más tarde, en 1988, Yevtushenko hizo un valiente discurso contra la burocracia en el Sindicato de Escritores, citado al principio del capítulo anterior, en el que denunció los privilegios de la élite del Partido. Bajo Breznev, la situación de artistas y escritores empeoró de manera continua. Por lo menos bajo Kruschev, la campaña de "desestalinización" dejaba la ventana de la expresión artística medio abierta. Pero por motivos que ya hemos explicado, un régimen totalitario no puede tolerar la más mínima concesión a la libertad de expresión. Los experimentos de Kruschev demostraron a la casta dominante que éste era un terreno peligroso. Se cerró de golpe la ventana. Una serie de tristemente famosos juicios contra escritores como Sinyavsky y Daniel fueron una sombría advertencia al conjunto de la comunidad artística para que no se saliera de la línea. Una vez más se vieron obligados a apretar los dientes o mantener la cabeza gacha—o cargar con las consecuencias¾ . El resultado de esta persecución fue empujar a un sector de los artistas e intelectuales a actitudes antisoviéticas, minando todavía más el sistema.

De manera escandalosa, los lacayos del partido intentaron atribuir a Lenin la doctrina de que los escritores sólo podían plantear ideas que reflejasen la "Línea General". Esto era falso de principio a fin. Incluso una mirada superficial a los artículos de Lenin demuestra que han sido sacados completamente fuera de contexto. Lenin se refería a la prensa del partido, que es totalmente diferente a la literatura en general. Un partido es una unión voluntaria. A nadie se le obliga a afiliarse. Pero es razonable esperar que los artículos publicados en la prensa pública del partido reflejen en general las ideas de este. Pero Lenin nunca soñó en aplicar este principio al Estado.

De hecho Lenin, absorbido por otras tareas, escribió muy poco sobre arte y literatura. Sus gustos literarios eran en general un tanto conservadores, inclinándose principalmente hacia los clásicos. Por ejemplo, no le gustaba la poesía de Mayakovsky, que era demasiado moderna para su gusto. En una ocasión, después de la revolución cuando había una gran escasez de papel, estaba escandalizado al descubrir que los versos de Mayakovsky iban a publicarse con una gran tirada, pero nunca se le ocurrió utilizar su influencia personal para impedirlo. Bajo Lenin y Trotsky, los escritores gozaban de la más amplia libertad de trabajo y experimentación. Esto explica el extraordinario florecimiento del arte y la literatura en el primer período del poder soviético.

El totalitarismo de Stalin tuvo un efecto funesto sobre el arte y la literatura. Consiguió empujar a un sector de la intelectualidad en manos de la reacción pro-capitalista. La reivindicación de "libertad" tocó una cuerda sensible. Pero el movimiento hacia la economía de mercado ha significado que el mundo de la cultura rusa ha pasado de la sartén al fuego. En el mundo de la jungla, la cultura no tiene lugar. Los estafadores, los mafiosos y los mercaderes del enriquecimiento rápido no son menos filisteos que los viejos burócratas. El recorte salvaje del gasto público en educación y cultura ha adquirido el carácter de vandalismo abierto. Los efectos han sido inmediatos y predecibles.

El paro y la pobreza afecta a la intelectualidad al igual que a los obreros. Instituciones nacionales como el teatro Bolshoi han visto como sus estándares artísticos se desplomaban. Jóvenes músicos prometedores se han visto obligados a emigrar al extranjero para encontrar un sustento en orquestas provinciales de segundo rango en España e Irlanda. Incluso es posible ver profesores de conservatorios ucranianos tocando por unos pocos francos en las calles de París. En lugar de las viejas cadenas, el mundo de la cultura se encuentra atado rápidamente con otras nuevas. Pues resulta igual de fácil esclavizar, oprimir y silenciar a los individuos utilizando el monopolio de la riqueza como lo es hacerlo a través del control del Estado. No es más que el cambio de una esclavitud por otra. Eso es todo.

Mientras tanto, una nueva generación de trepadores y mafiosos culturales satisfacen los gustos de los capitalistas y los nuevos ricos. Algunos se han convertido en millonarios, como el escultor georgiano Zural Tseretelli que por razones oscuras parece tener el monopolio de los contratos de esculturas monumentales en plazas públicas de Moscú. Su trabajo es de tan dudoso valor que los responsables de un parque decidieron esconderlo calladamente en un rincón donde nadie lo pudiera ver. Tseretelli ahora vive en lo que era la embajada alemana. Por este camino no hay ningún futuro real para el arte, la ciencia y la literatura. Sólo un auténtico régimen de democracia socialista ofrece un terreno fértil para el libre florecimiento de la cultura. Trotsky definió una vez el socialismo como "las relaciones humanas sin avaricia, la amistad sin envidia ni intrigas, el amor sin cálculo". La lucha por semejante sociedad es un objetivo digno para hombres y mujeres que han dedicado sus vidas a la búsqueda de la armonía, la verdad y la belleza.

Trotsky, a diferencia de Lenin, escribió bastante sobre arte y literatura. De alguna manera encontró tiempo para participar en los vivos debates entre las diferentes escuelas de literatura en los años 20. Sus escritos, que defienden una actitud marxista, de clase, hacia el arte, aparecieron bajo el título Literatura y Revolución. Pero al mismo tiempo que expresaba sus opiniones sobre cada escuela desde un punto de vista marxista, nunca intentó imponer sus puntos de vista, o los del Partido Bolchevique sobre los artistas, ni mucho menos exigir de ellos "amor filial" y "confianza inquebrantable". El amor y la confianza se tienen que ganar, no se pueden exigir o imponer.

Años más tarde, cuando Trotsky estaba en el exilio en México tratando de reagrupar las fuerzas del bolchevismo-leninismo, no olvidó a la intelectualidad creativa. En una carta fechada el 1 de junio de 1938, escribió lo siguiente:

"La dictadura de la burocracia reaccionaria ha asfixiado y prostituido la actividad intelectual de toda una generación. Es imposible observar sin repugnancia física las reproducciones de pinturas y esculturas soviéticas, en las que funcionarios armados de pinceles, bajo la vigilancia de funcionarios armados con rifles, glorifican a sus jefes como a "grandes" hombres y "genios", cuando en realidad no poseen el menor brillo de genialidad o grandeza. El arte de la época estalinista pasará a la historia como la expresión más espectacular del más profundo retroceso que la revolución proletaria haya sufrido jamás.

"Tan sólo un nuevo auge del movimiento revolucionario puede enriquecer el arte con nuevas perspectivas y posibilidades. La Cuarta Internacional, obviamente, no puede tomar la tarea de dirigir el arte, es decir, dar órdenes o prescribir métodos. Tal actitud hacia el arte sólo puede caber en las mentes de los burócratas de Moscú, embriagados de omnipotencia. El arte y la ciencia no encuentran su esencia fundamental a través de patrones; el arte, por su propia naturaleza, los rechaza. La actividad creativa revolucionaria tiene sus propias leyes internas aun cuando conscientemente sirve al desarrollo social. El arte revolucionario es incompatible con la falsedad, la hipocresía y el espíritu de servilismo. Poetas, artistas, escultores y músicos encontrarán por sí mismos su camino y sus métodos, si el movimiento revolucionario de masas disipa las nubes de escepticismo y pesimismo que oscurecen hoy el horizonte de la humanidad. La nueva generación de creadores debe estar convencida de que el rostro de las anteriores internacionales representa el pasado de la humanidad y no su futuro". (Trotsky, Escritos 1937-38, pág. 512.)



capítulo VII: El significado de la perestroika
apar:Freno absoluto