RUSIA DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
Un análisis marxista


Autor Ted Grant
..Fundación Federico Engels

VI- El período de estancamiento

 

El problema de la calidad

La calidad de los bienes de consumo soviéticos no era tan mala como alega ahora la prensa pro-burguesa. En cualquier caso, no había ninguna razón en principio para que la calidad de esos bienes tuviera que ser peor que la de los bienes de consumo producidos en occidente. En aquellos sectores en que se prestaba la atención necesaria a la calidad, se producían productos muy buenos. Esta era la situación en la industria de defensa, donde los generales insistían en alta calidad y la conseguían. Lo mismo se aplicaba al programa espacial. Pero no sólo eso. Un artículo en The Guardian (19/11/86) revelaba datos sorprendentes sobre el éxito de ciertas exportaciones soviéticas a occidente:

"Cuando pensamos en tecnología soviética, estamos acostumbrados a sus logros en el espacio, y a la alta calidad de muchos de sus productos militares. La coraza de titanio del helicóptero de combate Hind, o el casco de titanio de sus nuevos submarinos, por ejemplo, de los que se dice que están muy por delante de la técnica metalúrgica occidental.

"Pero de alguna manera el material militar puede distorsionar nuestra apreciación de la capacidad tecnológica soviética. Podemos clasificarlo todo bajo el título general de superpotencia militar, y continuar con nuestra creencia cómoda y complaciente en la superioridad general de occidente en las cosas que realmente importan, como ordenadores, coches y bienes de consumo.

"Quizás tendríamos que pensarlo dos veces. En los primeros seis meses del año pasado, Gran Bretaña importó 30.000 neveras Snowcap y 32.000 tubos de imagen de TV de la Unión Soviética. Bélgica compró maquinillas de afeitar eléctricas y televisores, y Francia compró molinillos de café, planchas eléctricas y aparatos de aire acondicionado. Los holandeses compraron 60.000 cámaras y maquinillas de cortar el pelo eléctricas, e incluso los japoneses compraron televisores soviéticos. En el tercer mundo, las máquinas de coser Chaika y los ventiladores eléctricos Orbita están ocupando cada vez más mercados tradicionalmente occidentales y japoneses".

De hecho, la situación era contradictoria. Por ejemplo el sonido grabado de los LPs soviéticos era muy bueno—tan bueno como en occidente o mejor—pero tenían un prensado deficiente. En un artículo en Pravda (28/11/95), un comentarista ruso señalaba la mayor durabilidad de ciertos productos soviéticos comparados con sus equivalentes occidentales. El autor correctamente explicaba la diferencia por el contraste entre la economía planificada, basada esencialmente en la producción para las necesidades, y la economía de mercado basada en el beneficio, que incluye fenómenos como el "consumo conspicuo", publicidad, y todo tipo e despilfarro:

"Lo que nuestra economía producía como producto final estaba adaptado a la sociedad soviética y era absolutamente inadecuado en principio para los mercados occidentales, para la "sociedad de consumo". Por ejemplo, se dirigían los esfuerzos para conseguir una vida más larga del producto más que un buen diseño. El mercado, por el contrario trata de reducir la vida del producto, forzando de esta manera a la gente a ‘consumir’ bienes y servicios". Y continúa:

"Observemos la diferencia entre dos coches de la misma clase: uno producido para una economía frugal y el otro para una economía crematística. En un Zhiguli, todos los componentes principales del motor donde normalmente surgen problemas están situados de tal manera que son accesibles sin necesidad de la ayuda de un taller. se puede utilizar el coche durante una década sin ir al mecánico, te arreglas los problemas tú mismo. En un Citroen—un coche de la misma clase—los mismos componentes son completamente inaccesibles. Tienes que pagar para un servicio por cualquier minucia. Si necesitas cambiar los contactos del freno te cuesta 80 dólares; si se gasta un cepillo del generador, tienes que gastarte 300 dólares en un nuevo generador; si tienes que cambiar una correa de la bomba, tienes que sacar todo el motor.

"Es de conocimiento general que la mitad del esfuerzo y del coste en la producción de bienes de consumo en occidente se dedica al empaquetamiento (también parte del diseño). ¿Qué es lo que significa crear industrias en Rusia capaces de competir en el ‘mercado’? Significa crear una producción orientada a criterios de extranjeros, gente con un estilo de vida diferente, lo que de por sí es ridículo (o significa convertir a Rusia conscientemente en una colonia). Sin duda, el 90 por ciento de la población preferiría traer sus propias bolsas para comprar azúcar y sus propias botellas para comprar aceite no embotellado antes que comprar un producto ‘competitivo’ al doble de su precio debido al empaquetamiento".

Sin embargo, no cabe duda de que el nivel general de calidad estaba muy por detrás de los estándares occidentales. Había que reparar los televisores en color una media de dos veces en su primer año de vida. También tenían tendencia a explotar. Por alguna razón, los zapatos eran de una calidad especialmente mala, etc. Para los funcionarios privilegiados, que tenían acceso a tiendas especiales, esto no era un problema. La calidad de los bienes destinados a los obreros les era indiferente, mientras que a los directores de las fábricas sólo les interesaba cumplir los objetivos del plan en términos de volumen. Si eso significaba recortar en calidad, pues así sea.

En otros sentidos, las condiciones de vida dejaban mucho que desear. Incluso en Moscú había escasez de sitios de ocio, como bares, cafés y restaurantes decentes. En todos ellos había colas, lo que en realidad agravaba el problema del alcoholismo. Era normal ver a gente bebiendo en las calles. La situación en las provincias era todavía peor. En Nizhnevartovsk, en Siberia, una ciudad de 200.000 habitantes, a principios de los años 80 no había ni un solo cine. Los planificadores de ciudades no prestaban mucha atención a las necesidades de ocio de la gente normal y corriente. Por supuesto los funcionarios no tenían ese problema.

No se podía separar la situación en la URSS de la que existía a escala mundial. La noción reaccionaria del socialismo en un sólo país estaba condenada al fracaso. A pesar de los esfuerzos por aislar a la población soviética del resto del mundo, inevitablemente iban a descubrir los niveles de vida de occidente, y los iban a comparar con su propia situación. Esto fue lo que Lenin advirtió cuando dijo que el futuro de la URSS se decidiría en última instancia a escala mundial ("¿Quién prevalecerá?"). En la medida en que la gente se diese cuenta de que los consumidores occidentales tenían acceso a productos de mejor calidad a precios más bajos, el descontento aumentaría inevitablemente. La diferencia quedaba subrayada por el hecho de que la gente con acceso a divisas occidentales podía comprar bienes occidentales superiores, sin tener que hacer colas, en las llamadas tiendas diplomáticas (diplo, aticheskye magaziny)

Las cifras oficiales de los niveles de vida, en realidad, esconden casi tanto como cuentan. No nos dicen nada de los diferentes niveles salariales de los diferentes sectores de la población. En general las estadísticas soviéticas siempre eran muy reservadas sobre esta cuestión. Las medias en general pueden ser muy engañosas. Nos recuerdan la historia de dos campesinos, uno con nueva vacas y el otro con una. ¡Tienen cinco vacas cada uno "de media"! En la práctica el crecimiento de la economía soviética, que en un estado obrero sano hubiera significado una reducción sostenida de las diferencias salariales y los privilegios, en este caso significaba justo lo contrario.

En lugar de disminuir, bajo Kruschev y Breznev, el diferencial siguió aumentando. Mientras es indudable que los niveles de vida de las masas aumentaron, el aumento de las prebendas e ingresos de la burocracia (legales e ilegales) aumentó todavía más rápidamente. Esto era cierto sobre todo en relación a la élite superior. Breznev era bien conocido por su tren de vida lujoso y su inclinación por los coches caros. Cuando Nixon, que se supone que tenía una existencia razonablemente próspera, fue a visitar Moscú, declaró estar atónito ante la ostentación de lujo del estilo de vida de Breznev, con una piscina en el sótano de su casa, etc.

En un estudio de la caída de Nixon del poder, The Final Days de Woodward y Bernstein, se da una pequeña idea del estilo de vida de Breznev y los burócratas superiores: "El Presidente [Nixon] tenía su regalo habitual para Breznev: un auto americano para la extensa colección del secretario. Las dos primeras cumbres, en 1972 y 1973, le habían reportado dos modelos de 10.000 dólares, una limosina Cadillac y un Lincoln Continental. Esta vez fue un Chevrolet Monte Carlo de 5.578 dólares, poco impresionante en un garaje que ya tenía un coche de carreras Citroen-Maserita, Sedans, Rolls Royce y Mercedes, y el favorito de Breznev, un nuevo Mercedes 300SL. Pero Breznev había oído que el Monte Carlo había sido declarado ‘Coche del Año’ por la revista Motor Trend, y había dejado caer que le apetecía uno".

Según Jan Sejna, un alto burócrata checo, que se pasó a occidente y publicó sus memorias Os enterraremos, escribe: "A Breznev le gusta mucho el vodka, y la cerveza pilsner, que le solíamos enviar a él directamente a Moscú. También le gustan la ropa occidental... Cada vez que venía a Praga, el director de la tienda de nuestro Politburó—donde la élite podía comprar bienes de lujo fuera del alcance de los hombres menores—tenía que ir a Italia y Alemania Occidental antes de su llegada, para comprar un stock especial para él". Lo mismo era cierto en relación a los dirigentes burocráticos de Europa del Este. Escribiendo sobre su propio predecesor, Alexei Cepija, Sejna escribe: "Tenía una fortuna enorme, por valor de millones de dólares, de la que nunca dio explicaciones, y que gastaba en magníficos lujos—villas, coches, joyería—para él mismo y sus amigos. Su mujer, por ejemplo, tenía 17 abrigos de piel de visón".

La prensa soviética estaba llena de ejemplos y crímenes económicos. Pero eso era sólo la punta del iceberg. Aparte de los salarios exageradamente inflados, los funcionarios del Partido y del Estado a todos los niveles saqueaban los recursos del Estado. En 1974, Furtseva, la ministra de Cultura, fue cesada por apropiación indebida de bienes del Estado. En julio de 1976, según el Finansy USSR, se hicieron investigaciones en 300 empresas estatales. Estas revelaron que en Belan "un grupo de ladrones que controlaban los grandes almacenes de la ciudad, dirigidos por antiguos gerentes" habían robado 116.500 rublos. En Tomsk habían desaparecido 463.000 rublos. En Georgia se descubrieron "ladrones en cargos de dirección". Cuando la policía entró en la casa de un funcionario"(..) encontraron entre sus propiedades 12 coches, 47 grabadoras y televisores en color y 3.000 botellas de vino y coñac. Tenía tres coches Volga, 23 servicios de comida para 380 comensales, 74 trajes y 149 pares de zapatos. ‘Había escondido algunas cosas para las emergencias’, informó Radio Moscú, ‘incluyendo 735.000 rublos en metálico (100.000 millones de pesetas), 18.300 rublos en bonos al 3 por ciento, 450 monedas de oro y 39 relojes con correa de oro".

Y el mismo artículo continúa: "El viceministro de pesca fue ejecutado en 1982 por su implicación en una estafa por la cual se exportaba caviar de la Unión Soviética en latas de arenque salado (...) Él había tratado con más de 30 casos en los que se habían robado bienes por valor de tres millones de rublos por parte de 100 directores de personal de las tiendas más conocidas de la capital. Declaró que había funcionarios que habían recibido un millón de rublos en sobornos ‘y pagado tres cuartas partes de esta cantidad en sobornos ellos mismos’ (...) Se descubrió que en 156 de 193 compras había habido estafas. Los beneficios se pasaban hacia arriba en la cadena de manera sistemática". (Financial Times, 2/7/86).

El mismo estilo de vida era compartido por los hijos de Breznev, y por la élite dirigente en general. En 1980, después de la detención de 300 burócratas en el escándalo del "caviar Sochi", la familia de Breznev fue investigada por corrupción. Una enorme cantidad de la riqueza creada por los obreros soviéticos se malgastaba de esta manera. Un burócrata del sector del textil había llegado a acumular la asombrosa cantidad de siete millones de libras esterlinas (1. 050 millones de pesetas), aunque ahora estas cantidades se quedan insignificantes en comparación con los miles de billones robados del Estado por parte de la burguesía naciente. El parasitismo de la burocracia estaba minando las propias bases de la economía planificada. Simultáneamente la abismo entre la burocracia y las masas era cada vez mayor. Se estaba transformando toda la sicología de la clase dominante. Las consecuencias iban a hacerse notar en la fase siguiente.

 



capítulo VI: El período de estancamiento
apartado.- El Estado bajo Breznev