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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
VI- El período de estancamiento |
La Unión Soviética se queda atrás
Los avances importantes en términos absolutos no agotan la cuestión. En términos relativos, aunque hubo un progreso, la diferencia entre los países capitalistas más avanzados seguía existiendo como demuestran los siguientes datos:
| PIB percapita 1979 (en dólares) | ||
| Alemania Occidental 11.730 | Gran Bretaña 6.320 | URSS 4.110 |
| EEUU 10.630 | Italia 5.250 | Hungría 3.850 |
| Francia 9.950 | Alemania del Este 6.430 | Polonia 3.830 |
| Japón 8.810 | Checoslovaquia 5.290 | Bulgaria 3.690 |
| (Fuente: World Bank, World Developmente Report 1981, p. 135) | ||
Sin embargo, si la URSS hubiese mantenido la tasa media de crecimiento del 10 por ciento, esta diferencia se podía haber eliminado fácilmente. Incluso si hubiera mantenido una tasa de crecimiento del 3 por ciento anual en 1990 hubiera llegado al nivel en que se encontraba la CEE y Japón en 1980. Esto, en sí mismo hubiera sido un éxito destacable. Indudablemente hubiera sido suficiente para impedir la ruptura de la URSS y el desastre consiguiente que ha caído sobre los pueblos de la ex Unión Soviética. Sólo hubiera sido necesario alcanzar por lo menos las tasas de crecimiento medias de occidente en aquel tiempo. Dado el potencial de la economía planificada, esto tenía que haber sido fácilmente posible. De hecho, ese objetivo esta muy por debajo de las posibilidades reales, tal y como demostraron gráficamente las décadas de los años 50 y 60. Sin embargo, la burocracia de manera vergonzosa y criminal fue incapaz de alcanzar ni siquiera este miserable objetivo.
En los años 60 las tasas de crecimiento habían empezado a caer, y con ellas el crecimiento del nivel de vida. En el período de 1951-60, el crecimiento de la producción industrial fue de más del 10 por ciento, y la media de la década fue alrededor del 12 por ciento al año. Pero en 1963 y 1964 las tasas oficiales de crecimiento de la producción industrial cayeron por debajo del 8 por ciento, las cifras más bajas en tiempo de paz excepto 1933. No es por casualidad que en 1961 se reintrodujo la pena de muerte para toda una serie de crímenes económicos. Sólo en 1967 la producción industrial creció por encima del 10 por ciento, mientras que la media de crecimiento anual durante la década cayó al 8,5 por ciento.
La caída del crecimiento de la economía soviética no era el resultado de la falta de nuevas inversiones. En un artículo escrito en octubre de 1966 por el economista soviético V. Kudrov, éste revela las colosales inversiones que se hicieron: "Por lo que se refiere a las inversiones globales, la URSS se acerca al nivel de los EEUU (aproximadamente un 90 por ciento) y en inversión productiva y acumulación total ya ha conseguido una superioridad destacable. Pero debido a que esta superioridad se da en condiciones en que el ingreso nacional es sólo el 62 por ciento del de los EEUU, esto pone ciertas tensiones sobre la economía soviética". A pesar de los esfuerzos, esta enorme inversión no dio aumentos comparables en la productividad del trabajo.
Y continúa diciendo: "Durante el Plan de Siete Años se pusieron en funcionamiento más de un millón de máquinas-herramienta de cortar metal, más de 200 forjas y prensas, y muchas líneas automáticas y de flujo continuo, pero su productividad fue, por regla general, bastante baja. La edad de los bienes de equipo en la URSS es por regla general menor que en los EEUU, pero son de un diseño más viejo (...). Como consecuencia, la URSS está alcanzando el nivel de los EEUU en volumen de capital invertido por trabajador mucho más rápidamente que en su productividad real." En el terreno de la agricultura las cosas eran mucho peores: "La producción industrial depende considerablemente del equipo técnico y de la productividad del trabajo", afirma Kudrov. "En este aspecto la Unión Soviética todavía está bastante por detrás de los Estados Unidos. En la URSS tenemos 13,7 tractores por cada 1.000 hectáreas de tierra cultivada comparado con 40,9 en los EEUU; las cifras para cosechadoras son de 3,9 y 15,7 respectivamente". (World Marxist Review, October 1966. Citado por R. Black, Stalinism in Britain, pp. 383-5).
El impás de la burocracia se reflejaba gráficamente en las cifras de crecimiento económico de la Unión Soviética. Antes de la guerra, en los primeros Planes Quinquenales, Rusia tenía una tasa de crecimiento anual que alcanzaba un asombroso 20 por ciento. Incluso en los años 50 y principios de los 60, la tasa de crecimiento estaba alrededor del 10-11 por ciento. Esta cifra seguía siendo muy superior a la de las principales potencias capitalistas. Aunque es cierto que Japón, en algunos casos, alcanzó cifras del 13 por ciento, esto era una excepción. El crecimiento de la Unión Soviética en el período en consideración fue una tasa de crecimiento constante, todos los años, ininterrumpida por recesiones. Las principales economías capitalistas alcanzaban a lo sumo un 5-6 por ciento (la tasa de Gran Bretaña, ya en declive era mucho menor), pero no todos los años. Japón fue capaz de conseguir una tasa mayor principalmente porque, bajo el escudo nuclear americano, gastaba muy poco en armamento (el uno por ciento de su PIB), y podía dedicar la mayor parte de su superávit en la inversión.
A todos los demás problemas hay que añadir la carga monstruosa del gasto en armamento. Se dedicaba un 11-13 por ciento del PIB soviético a armamento, comparado con un 8 por ciento en los EEUU. Así, una enorme proporción de la riqueza producida por la clase obrera en ambos países se desperdiciaba en lo que en realidad era lo mismo que la producción de chatarra. Esto también estaba determinado por el hecho de que la URSS era incapaz de aislarse del resto del mundo y crear una entidad autónoma y autosuficiente. En estos datos se revela cruelmente la bancarrota del socialismo en un sólo país.
capítulo VI: El
período de estancamiento
apartado.- Avance tecnológico