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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
V-De la guerra a la desestalinización |
Las maniobras de Stalin
Los planes de los poderes imperialistas les habían salido al revés. Churchill había cometido un grave error de cálculo, pero también Stalin, Hitler y Roosevelt. Hitler pensó que podría romper fácilmente la resistencia soviética. El general Halder, jefe del Estado Mayor alemán, esperaba que la URSS sería derrotada en cuatro semanas. Von Ribbentrop, el ministro de exteriores alemán, pensaba que lo sería en ocho semanas, y el Departamento de Estado de EEUU le daba entre 4 y 12 semanas. Los militares británicos le concedían seis semanas como máximo. Sin embargo la guerra a pesar del régimen de Stalin y de los terribles sacrificios demostró, más allá de toda duda, la viabilidad de las nuevas relaciones de propiedad establecidas por la Revolución de Octubre.
La victoria de la URSS hizo añicos las perspectivas de los Aliados que en un primer momento habían pensado que la Alemania nazi y la Rusia de Stalin se aporrearían mutuamente hasta quedar agotadas. Entonces ellos entrarían en escena para llevarse el botín. En palabras de Harry Truman: "Si vemos a Alemania ganar la guerra, deberíamos ayudar a Rusia, y si vemos que Rusia va ganando, deberíamos ayudar a Alemania, y de esa manera dejarles que maten a cuantos más mejor" (Citado en, The Free World Colossus, por D. Horowitz, p. 61).
El primero de mayo de 1945 la bandera roja ondeaba sobre el Reichstag en Berlín. Pocos días más tarde, el Alto Mando alemán se rendía. Pero los imperialistas ya estaban maniobrando contra la URSS. El lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki por parte de los americanos, en un momento en que Japón ya estaba claramente derrotado y buscando la paz, no jugaba ningún papel militar, era una clara advertencia para la URSS de parte de sus aliados.
Stalin intentó llegar a un acuerdo con los poderes imperialistas entre 1944 y 1945 en las "Conferencias de los Tres Grandes" en Teherán, Moscú, Yalta y Postdam. Churchill anotó su conversación con Stalin en octubre de 1944:
"El momento era bueno para hacer tratos así que dije: vamos a solucionar las cosas en los Balcanes. Sus ejércitos están en Rumanía y Bulgaria. Nosotros tenemos intereses, misiones y agentes ahí. No nos peleemos por pequeñeces. Así que por lo que se refiere a Gran Bretaña y Rusia, ¿que le parecería si ustedes se quedan con el control del 90 por ciento de Rumanía, para nosotros un 90 por ciento de control digamos en Grecia y vamos al 50-50 en Yugoslavia? Mientras esto se traducía escribí en un trozo de papel:
Rumanía: Rusia 90 por ciento
Los otros 10 por ciento
Grecia: Gran Bretaña (de acuerdo con EEUU) 90 por ciento
Rusia 10 por ciento
Yugoslavia: 50-50 por ciento
Hungría: 50-50 por ciento
Bulgaria: Rusia 75 por ciento
Los otros 25 por ciento"Lo empujé hacia Stalin, que para entonces ya había oído la traducción. Hubo una pequeña pausa. Entonces cogió su lápiz azul y hizo una marca sobre él, y nos lo pasó de vuelta. Todo había quedado arreglado en menos tiempo que el que se tarda para escribirlo... Después de eso hubo un largo silencio. El papel con la marca estaba en el centro de la mesa. Al final dije: ¿acaso no se pensaría que es un poco cínico si parece que hemos determinado estos temas, el destino de millones de personas, de una manera tan ligera? Quememos el papel. "No quédatelo tú, dijo Stalin". (W. Churchill, Triumph and Tragedy, pp. 227-8).
De esta manera ciertos países caían bajo la esfera de influencia del estalinismo o de los imperialistas. Stalin se lavó las manos de la revolución en Grecia. Al líder partisano yugoslavo Milovan Djilas le dijo: "El levantamiento revolucionario de Grecia tendrá que replegarse... hay que detenerlo, y lo antes posible". (M Djilas, Conversaciones con Stalin, p. 140-1). Y según Churchill, "Stalin se adhirió estricta y fielmente a nuestro acuerdo de octubre y en todas las largas semanas de combatir a los comunistas en las calles de Atenas no hubo ni una sola palabra de reproche en Pravda o Izvestia". Stalin quería que Mao llegase a un modus vivendi con Chiang Kai-shek. En Yugoslavia Stalin estaba a favor de la restauración de la monarquía del rey Pedro.
Tal y como Trotsky había anticipado, la guerra acabó en una oleada revolucionaria, con los obreros de los países avanzados orientándose hacia el socialismo y el impresionante despertar de las masas coloniales. Pero este poderoso movimiento de millones fue descabezado, en el continente europeo por los estalinistas y en Gran Bretaña por el gobierno laborista. En muchas partes de la Europa ocupada, los partidos comunistas habían ganado un apoyo de masas como resultado del papel heroico de los obreros de los partidos comunistas en la resistencia contra los nazis después de 1941.
Las masas miraban hacia los partidos comunistas buscando una salida revolucionaria después de las lecciones sangrientas de la guerra. Pero Stalin tenía otras ideas. Siguiendo instrucciones de Moscú, los dirigentes de los partidos comunistas entraron en gobiernos de coalición burgueses en Francia, Italia, Bélgica y Finlandia para bloquear el movimiento revolucionario de los obreros. El hecho de que la clase obrera en los países capitalistas avanzados no tomase el poder, fue la premisa política para la recuperación subsiguiente y el auge de la posguerra. También moldeó y predeterminó el destino de las revoluciones que se dieron en los países coloniales.
capítulo V: De la guerra a la desestalinización
apartado.- Europa
del Este después de la guerra