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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
IV-El carácter del estalinismo |
El Estado transicional después de Octubre
Tal y como hemos visto, es imposible pasar directamente del capitalismo al socialismo, Incluso en una sociedad avanzada, sería necesario un período de transición en el que el Estado continuaría existiendo temporalmente junto al dinero y la ley del valor. Pero, como explica Marx, la clase obrera no necesitaría el tipo de Estado monstruoso que existe bajo el capitalismo, sino un Estado muy simple, un Estado obrero, que empezaría a desaparecer desde el primer día. Dos meses antes de la toma del poder, Lenin escribía en El Estado y la revolución:
"El proletariado necesita el Estado, repiten todos los oportunistas, socialchovinistas y kautskianos asegurando que ésta es la única doctrina de Marx y olvidándose de añadir que, según Marx, el proletariado sólo necesita un Estado que se extinga, es decir, organizado de tal modo, que comience a extinguirse inmediatamente y que no pueda por menos de extinguirse". (Lenin, El Estado y la Revolución, p.23)
Un Estado transicional tiene inevitablemente un carácter contradictorio. El régimen soviético se basaba en las nuevas relaciones de propiedad que surgió de la Revolución de Octubre, pero todavía tenía muchos elementos tomados de la vieja sociedad burguesa. La nacionalización de los medios de producción es el requisito previo para el movimiento hacia el socialismo, pero la posibilidad real de llevar a la sociedad a un estado superior de desarrollo humano depende del nivel de las fuerzas productivas. El socialismo presupone un nivel mayor de tecnología, productividad del trabajo y cultura que incluso en la sociedad capitalista más desarrollada. Es imposible construir el socialismo sobre la base del atraso.
En La Revolución Traicionada, Trotsky explica el carácter dual del Estado transicional:
"Las normas burguesas de reparto, al precipitar el crecimiento del poder material, deben servir a fines socialistas. Pero el Estado adquiere inmediatamente un doble carácter: socialista en la medida en que defiende la propiedad colectiva de los medios de producción; burgués en la medida en que el reparto de los bienes se lleva a cabo por medio de medidas capitalistas de valor, con todas las consecuencias que se derivan de este hecho. Una definición tan contradictoria asustará, probablemente, a los escolásticos y a los dogmáticos; no podemos hacer otra cosa que lamentarlo". (Trotsky, La Revolución Traicionada, p. 85).
Sólo la victoria de la revolución en Europa Occidental, especialmente en Alemania, podía haber cambiado esa situación. La unión de la industria y tecnología alemanas con los enormes recursos naturales y humanos de Rusia en una Federación Socialista hubiera creado las condiciones materiales para la reducción de la jornada laboral, el requisito previo para la participación de la clase obrera en la gestión de la industria y el Estado. Pero la traición de la socialdemocracia hizo naufragar a la revolución alemana y condenó a la revolución rusa al aislamiento en un país atrasado. La victoria de la burocracia fue el resultado directo de esta situación. Desde 1920 en adelante, la burocracia, legal o ilegalmente, absorbió parte de la plusvalía producida por la clase obrera.
Hasta cierto punto, este hubiera sido el caso incluso en un Estado obrero sano. Los funcionarios y directores recibirían una parte de la plusvalía, pero sólo les correspondería lo que Marx llamó "el salario de superintendencia". Entonces tendríamos un "Estado burgués sin burguesía", en palabras de Lenin, o en la expresión de Trotsky, un Estado sin mandarines, un cuartel general sin samurais. En un Estado de ese tipo, los funcionarios no tendrían privilegios especiales. Pero dado el nivel extremadamente bajo de las fuerzas productivas y la cultura en Rusia, la clase obrera era incapaz de dirigir el Estado sin la ayuda de los viejos funcionarios y oficiales del ejército zaristas que desde el principio exigieron, y recibieron, salarios mucho más altos que la media. Esto era inevitable debido al aislamiento de la revolución en un país atrasado. Esta fue la razón fundamental por la que el proletariado no pudo mantener su control del poder. Después del fin de la guerra civil, gradualmente, los funcionarios arribistas, que se sentían indispensables para la gestión de la sociedad, fueron empujando a los obreros a un lado.
Lenin y Trotsky no preveían una situación en la que la revolución pudiera sobrevivir durante mucho tiempo sin una victoria de los obreros de los países capitalistas avanzados. Ellos asumían que en esas condiciones, los elementos capitalistas liquidarían las conquistas de Octubre. Eso no sucedió aunque hubiera podido suceder en los años 20, especialmente en el período de la NEP, cuando los bolcheviques se vieron obligados a hacer concesiones importantes a los campesinos ricos y la naciente burguesía. Poco antes de su última enfermedad, Lenin hizo un bloque con Trotsky para luchar contra la burocracia, de la que temía que estuviese creando las condiciones para la victoria de la contrarrevolución burguesa abierta.
En enero de 1921, Lenin escribió:
"Declaré que nuestro Estado no es en realidad un Estado obrero sino un Estado obrero y campesino (...) Leyendo el informe de la discusión, me doy cuenta de que me equivocaba (...) debería haber dicho: El Estado obrero es una abstracción. En realidad tenemos un Estado obrero con las siguientes características peculiares: (1) los campesinos y no los obreros predominan en la población, y (2) es un Estado obrero con deformaciones burocráticas" (Lenin, Collected Works, vol. 32, p. 48).
La cuestión del carácter de clase de Rusia siguió ocupando la atención de Trotsky hasta su muerte. ¿Cómo se podía desarrollar ese tipo de reacción sobre la base de una revolución proletaria? Poco antes de su expulsión de la Unión Soviética, Trotsky analizó la cuestión:
"Tenemos que decir clara y distintamente: los cinco años después de la muerte de Lenin fueron años de reacción social y política. La dirección del partido después de Lenin se convirtió en una expresión inconsciente, pero por ello más eficaz, de esta reacción, así como en su instrumento.
"Los períodos de reacción, a diferencia de los de contrarrevolución, surgen sin cambiar la clase dominante. El absolutismo feudal conoció períodos de reforma liberal y períodos de contrarrevolución fortaleciendo la servidumbre. El dominio de la burguesía, iniciando la época de las grandes revoluciones, conoció períodos alternos de avance turbulento y períodos de regresión. Esto entre otras cosas determinaba la sucesión de diferentes partidos en el poder durante varios períodos de dominación de la misma clase capitalista.
"No sólo la teoría, sino también la experiencia viva de los últimos 11 años demuestra que el dominio del proletariado puede pasar por un período de reacción política y social, además de a través de un período de avance turbulento. Naturalmente, no se trata de reacción en general sino de reacción sobre la base de una revolución proletaria triunfante, que se levanta en oposición al mundo capitalista. La alternancia de estos períodos está determinada por el desarrollo de la lucha de clases. Los períodos de reacción no cambian la base de la dominación de clase es decir, no significan la transferencia del poder de una clase a otra (eso significaría una contrarrevolución) sino que significan que hay un cambio en la correlación de las fuerzas de clase y un reagrupamiento de los elementos dentro de la clase. En nuestro país, el período de reacción que siguió al período de potente avance revolucionario, se produjo principalmente por el hecho de que las antiguas clases propietarias, derrotadas, rechazadas o aterrorizadas, pudieron, gracias a las condiciones objetivas y a los errores cometidos por la dirección revolucionaria, reagrupar sus fuerzas y pasar gradualmente a la ofensiva, utilizando principalmente el aparato burocrático.
"Por otra parte, la clase victoriosa, el proletariado, sin apoyo externo, se encontró con nuevos obstáculos y dificultades; perdió la fuerza y el espíritu de los primeros días; se afianzó la diferenciación, con el surgimiento de una burocracia por arriba que actuaba cada vez más en su propio interés, y con la ruptura de los elementos agotados o completamente desesperados por abajo. El aumento de la actividad de las clases burguesas, sobre todo de aquel sector de la pequeña burguesía que luchaba por el avance de las viejas formas de explotación, fue correlativo a la disminución de la actividad del proletariado" (Trotsky, The Challenge of the Left Opposition 1928-29, pp. 304-5)
capítulo
IV: El carácter de clase del estalinismo
apartado.- Termidor y bonapartismo