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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
III-Del Plan Quinquenal a las purgas |
El 'tercer periodo'
Stalin se había quemado los dedos en su intento de apoyarse en los elementos capitalistas en China y de conciliarse con la burocracia sindical en Gran Bretaña y decidió orientar la Comintern bruscamente en dirección contraria. Violando los estatutos de la Internacional, no se había celebrado ningún congreso en cuatro años. Se convocó uno en 1928, que introdujo oficialmente el programa del socialismo en un solo país en el programa de la Internacional Comunista. También proclamó el fin de la estabilidad capitalista y el inicio de lo que se denominó el tercer periodo. A diferencia del periodo de levantamientos revolucionarios que siguió a 1917 (el primer periodo) y el de relativa estabilidad capitalista después de 1923 (el segundo periodo), este llamado tercer periodo supuestamente iba a anunciar el colapso del capitalismo mundial. Al mismo tiempo, la socialdemocracia, según la famosa teoría de Stalin (hoy muerta y enterrada), supuestamente se había transformado en socialfascismo. No había ninguna posibilidad de acuerdo entre los comunistas y los socialfascistas, que representaban el principal peligro al que se enfrentaba la clase obrera.
Precisamente en este periodo el mundo capitalista se vio afectado por la recesión sin precedentes de 1929-33. Alemania fue particularmente golpeada. El nivel de vida colapsó. Los obreros alemanes se enfrentaban a la degradación y la miseria, mientras que las capas medias también estaban arruinadas. Las cifras del paro en Alemania aumentaban constantemente, llegando a alcanzar un máximo de 6 millones. Las capas medias, que no habían recibido nada de la revolución de 1918, desmoralizadas por la incapacidad de los comunistas de tomar el poder en 1923, ahora, desesperadas y angustiadas, empezaban a buscar una solución a sus problemas en otra dirección. Financiados y apoyados por los capitalistas, los nazis empezaron a asegurarse una base de masas en Alemania. En las elecciones de septiembre de 1930 consiguieron casi seis millones y medio de votos. La política de Stalin había tenido un efecto desastroso en la Internacional Comunista. El bandazo a la izquierda en la URSS, expresado en la política de colectivización forzosa y la locura del "Plan Quinquenal en cuatro años", encontró su reflejo en el terreno internacional en la teoría ultraizquierdista del tercer periodo y el socialfascismo. Esta política tuvo sus consecuencias más terribles en Alemania, donde fue directamente responsable de la división de la clase obrera y de permitir la llegada de Hitler al poder sin lucha.
La clase obrera alemana era una de las más poderosas del mundo, con fuertes organizaciones obreras y cientos de miles de obreros organizados en milicias comunistas y socialistas. El Partido Comunista Alemán, junto con la socialdemocracia, constituía la fuerza más poderosa de Alemania. En el momento del primer avance electoral importante de Hitler, en 1930, el Partido Comunista tenía cuatro millones y medio de votos y la socialdemocracia ocho millones y medio, que sumados eran más del doble que los nazis. A pesar de su expulsión de la Internacional Comunista, Trotsky y sus seguidores todavía se consideraban parte de ésta y exigían insistentemente su readmisión. Al mismo tiempo sometían la política suicida adoptada por la Comintern a una crítica implacable. Exigían la vuelta a la política leninista de frente único de comunistas y socialdemócratas, como una manera de ganar para el comunismo a las masas socialistas en la acción y a través de su propia experiencia. Con la victoria de Hitler en las elecciones, Trotsky hizo sonar las alarmas. En un documento titulado El giro de la Internacional Comunista y la situación en Alemania lanzó la consigna para una campaña de tres años por parte de la Oposición de Izquierdas Internacional de la Comintern, como los trotskistas se consideraban a sí mismos. En Alemania, Francia, EEUU, Gran Bretaña, en la lejana Sudáfrica, en todos los países donde tenían grupos, los trotskistas hicieron campaña exigiendo que el Partido Comunista Alemán lanzase una campaña por el frente único con los socialdemócratas para impedir que Hitler llegase al poder.
Las fuerzas conjuntas de los comunistas y los socialdemócratas eran más que suficientes para derrotar a los fascistas, si se hubiesen unido con un programa serio de lucha. Sin embargo, en 1933, Hitler pudo vanagloriarse de haber llegado al poder "sin romper ni un cristal". Esta situación monstruosa se derivaba de la parálisis del proletariado alemán como consecuencia de la política de los dirigentes socialdemócratas y estalinistas. En 1931, los estalinistas llegaron a formar un frente único no declarado con los nazis para derrocar el gobierno socialdemócrata en Prusia (en el llamado Referéndum Rojo). Llegaron a plantear la consigna de "golpear a los pequeños Scheidemanns en el patio de la escuela", una invitación a los hijos de los comunistas a atacar a los de los socialdemócratas. Jan Valtin, un activista del Partido Comunista en aquel entonces, recuerda su experiencia:
"Era una alianza muy grotesca, nunca proclamada o reconocida oficialmente por las burocracias roja o marrón, pero a pesar de eso un hecho terrible. Muchos de los miembros ordinarios del partido se resistieron tozudamente; demasiado disciplinados para denunciar al Comité Central abiertamente, se embarcaron en una campaña silenciosa de resistencia pasiva, por no decir sabotaje. Sin embargo, los elementos comunistas más activos y leales, entre ellos yo mismo, nos lanzamos enérgicamente a la acción para transformar esta última Parteibefehl [orden del partido] en realidad. Se acordó una tregua temporal y una combinación de las fuerzas entre los seguidores de Stalin y de Hitler en cuanto veían una oportunidad para atacar y reventar actos y manifestaciones del frente democrático. Sólo en 1931 participé en docenas de acciones terroristas de este tipo junto a los elementos más pendencieros de los nazis. Yo y mis camaradas simplemente seguíamos órdenes del partido. Voy a describir algunas de estas acciones, que son características de la alianza Dimitrov-Hitler, para ilustrar lo que estaba pasando en toda Alemania en ese periodo.
"En la primavera de 1931, el Sindicato del Transporte y General socialista había convocado una conferencia de delegados de la marina y estibadores de todos los puertos más importantes de Alemania occidental. La conferencia se celebró en la Casa Obrera de Bremen. Era un acto público y los obreros estaban invitados a seguir los debates. El Partido Comunista envió un correo a los locales del Partido Nazi, con una petición de colaboración para reventar la conferencia sindical. Los nazis estuvieron de acuerdo, como siempre en esos casos. Yo era el responsable de operaciones por el Partido Comunista y un dirigente de las tropas de asalto llamado Walter Tidow lo era por los nazis. En menos de dos minutos, acordamos un plan de acción. Nada más empezar la conferencia de los socialdemócratas, me levanté y lancé una arenga desde la galería. En otra parte de la sala Tidow hizo lo mismo. Los delegados sindicales al principio se quedaron sin habla. Entonces el presidente ordenó la expulsión de los dos provocadores, Tidow y yo, de la sala. Nos sentamos tranquilamente, mirando desafiantemente a los dos grupos de sindicalistas fornidos que avanzaban hacia nosotros con la intención de echarnos de la sala. Nos negamos. En cuanto el primer delegado sindical nos tocó, nuestros seguidores se levantaron y se armó un cisco. Se rompieron los muebles, se golpeó a los participantes y en toda la sala reinó la confusión. Conseguimos llegar a la calle y nos dispersamos antes de que llegasen las ambulancias y los rollkomandos de la policía. Al día siguiente los periódicos nazis y la prensa de nuestro propio partido publicaban artículos en la portada sobre cómo los obreros "socialistas", irritados por la "traición" de sus propios dirigentes corruptos, les habían dado una buena "lección proletaria". (Jan Valtin, Out of the Night, pp. 252-3).
Con estos métodos se entregó a la poderosa clase obrera alemana atada de pies y manos a los nazis. Las organizaciones obreras fueron destruidas. Comunistas y socialdemócratas sin distinción acabaron en los campos de concentración de Hitler. La URSS quedó en una situación terriblemente peligrosa. Este fue el resultado de la política del socialfascismo.
capítulo
III:
Del plan Quinquenal a las purgas
siguiente.-La victoria de Hitler