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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
III-Del Plan Quinquenal a las purgas |
"Socialismo en un solo país"
Esta derrota reforzó la reacción burocrática en Rusia. Con Lenin moribundo, Stalin, Zinoviev y Kámenev empezaron a intrigar contra Trotsky. Estos movimientos simplemente sirvieron para reforzar la posición de Stalin y fortalecer el poder de la burocracia. Stalin, que nunca se había interesado especialmente por las perspectivas internacionales, cada vez era más escéptico sobre la revolución internacional. Este escepticismo empezó a manifestarse en la Unión Soviética con la teoría del socialismo en un solo país, el giro hacia la derecha en la política económica y el apoyo a los kulaks y los nepmen. Esta "teoría" surgió directamente de la derrota que la revolución había sufrido en Alemania. Indicaba un alejamiento de los principios del internacionalismo revolucionario en los que se había basado la Revolución Rusa y sobre los que se había fundado la Tercera Internacional.
En ese momento, Stalin no tenía la más mínima noción de adónde iba a llevar esa teoría a la Unión Soviética y la Comintern. La transición de la política de la revolución mundial a la del socialismo en un solo país expresaba un brusco giro hacia la derecha en la Comintern. Los dirigentes jóvenes e inmaduros de la Internacional cayeron rápidamente bajo el control de la camarilla de Stalin en el Kremlin, que los utilizó cínicamente como agentes de su política exterior. Aquellos que se resistían eran purgados.
En 1928, León Trotsky predijo que si la Internacional Comunista aceptaba la teoría del socialismo en un solo país, sería el inicio de un proceso que culminaría inevitablemente en la degeneración nacional-reformista de todos y cada uno de los partidos comunistas del mundo, estuvieran o no en el poder. En una predicción brillante, Trotsky advirtió a los dirigentes de los partidos comunistas: "Si es posible, en general, realizar el socialismo en un solo país, debemos admitir esta tesis no solamente después de la toma del poder, sino también antes. Si el socialismo es realizable en el marco nacional de la URSS atrasada, con mayor razón lo será en la Alemania avanzada. Mañana, los responsables del Partido Comunista Alemán desarrollarán esta teoría. El proyecto de programa les da ese derecho. Pasado mañana vendrá el turno del Partido Comunista Francés. Este será el comienzo de la disgregación de la Internacional Comunista siguiendo la línea del socialpatriotismo". (Trotsky, La Internacional Comunista después de Lenin, Akal editor, p. 152).
La política exterior pasó a estar dominada por Stalin, que había perdido completamente la confianza en la clase obrera internacional y estaba desesperadamente buscando aliados para "defender a la Unión Soviética de un ataque". La Comintern estaba quedando reducida al papel de guarda-fronteras e instrumento pasivo de la política exterior de Moscú. En la Revolución China de 1925-27, donde millones de personas entraron en acción, la Comintern, en lugar de basarse en los obreros y campesinos para llevar adelante la revolución, como siempre había sido la política de Lenin en Rusia, prefirió subordinarse a los capitalistas y generales chinos que rodeaban a Chiang Kai-shek en el partido nacionalista Kuomintang*. Stalin describió el Kuomintang como un "bloque revolucionario de cuatro clases", que a principios de 1926 fue admitido como miembro de la Internacional Comunista. Chiang fue elegido, con el único voto en contra de Trotsky, como miembro honorífico del Comité Ejecutivo de la Internacional. La Oposición de Izquierdas advirtió de las consecuencias de esta política menchevique. El Partido Comunista Chino era el único partido obrero y tenía una influencia mayoritaria entre los trabajadores; el campesinado estaba mirando el ejemplo de Rusia, buscando en la toma de la tierra una salida a siglos de sufrimiento a manos de los terratenientes.
* La ortografía moderna de Kuomintang es Guomindang. Sin embargo, en todo el libro se utiliza tanto la ortografía moderna como la antigua.
Bajo las órdenes de Stalin, y por miedo a incomodar a los capitalistas y terratenientes del Kuomintang, se impidió a los comunistas chinos ponerse a la cabeza de la revolución agraria. La Comintern se negó obstinadamente a adoptar la política de independencia de clase en la que Lenin tanto había insistido como requisito previo para la política comunista ante las revoluciones democráticas y antiimperialistas en Oriente. El 20 de marzo de 1926, la dirección del Kuomintang, bajo la dirección de Chiang Kai-shek, organizó un golpe de Estado contrarrevolucionario. Inmediatamente, se procedió a arrestar a los dirigentes comunistas y sindicales. Chiang también masacró a los obreros comunistas del baluarte revolucionario de Shanghai. Para proteger la autoridad de Stalin, se suprimieron todas las noticias sobre este golpe de Estado de derechas en la Unión Soviética. Inprecor (el periódico de la Internacional) descalificó las informaciones sobre el golpe como "una invención de los imperialistas". Sólo cuando la derrota de la revolución era ya completa, Stalin ordenó una insurrección sangrienta en Cantón, una auténtica aventura, que descabezó la vanguardia proletaria. Stalin sacó la conclusión de que "el golpe de Chiang Kai-shek es uno de esos zigzags en el curso de la Revolución China, necesario para limpiar la revolución de escoria e impulsarla hacia adelante...". (Stalin, Obras Completas, vol. 9, p. 265).
Mientras tanto, en Gran Bretaña, donde las masas estaban pasando por un proceso de intensa radicalización, se seguía una política igualmente oportunista. Como una manera de combatir el peligro de intervención contra la Unión Soviética, los sindicatos rusos establecieron un acuerdo de cooperación con el Comité General del Trade Union Council (TUC), el llamado Comité Anglo-ruso. El sesgo revolucionario de los acontecimientos en Gran Bretaña se puede ver en el hecho de que un millón de afiliados, una cuarta parte de la militancia sindical total, estaban organizados en el Movimiento Minoritario, organizado por los comunistas. Trotsky, analizando la situación en Gran Bretaña, había predicho el estallido de una huelga general. La tarea del Partido y de la Internacional comunistas tenía que haber sido la de preparar a los obreros para la traición inevitable de los dirigentes sindicales. En lugar de eso, sembraron ilusiones, especialmente permitiendo a los burócratas sindicales británicos cubrirse con el prestigio del Comité Anglo-ruso. Después de la traición a la huelga general de 1926 por parte de la burocracia sindical, Trotsky exigió que los sindicatos rusos rompieran relaciones con el TUC británico. Pero Stalin y la Comintern se negaron a hacerlo. Después de utilizar el Comité Anglo-ruso tanto como lo necesitaron, más de un año después de la huelga general, los dirigentes sindicales británicos tomaron la iniciativa y rompieron relaciones. La Comintern se quejó de que había sido traicionada. El joven Partido Comunista Británico debería haber aumentado masivamente su militancia e influencia como resultado de estos grandes acontecimientos. Desgraciadamente, siguiendo la línea de la Internacional, fue dando tumbos detrás de los "izquierdistas" del Consejo General del TUC, que a su vez iban dando tumbos detrás de dirigentes de derechas como Citrine y Thomas. El PC quedó desorientado por esta política oportunista de la Internacional y fue incapaz de aprovecharse de las oportunidades que se habían abierto. Su punto de vista queda resumido en estas declaraciones de J. T. Murphy, miembro del Comité Central, que en vísperas de la huelga escribió: "Nuestro partido no tiene posiciones dirigentes en los sindicatos. No lleva a cabo negociaciones con los empresarios ni con el gobierno. Sólo puede aconsejar y poner sus fuerzas al servicio de los obreros dirigidos por otros.... Hacerse ideas exageradas sobre las posibilidades revolucionarias de esta crisis y visiones del 'surgimiento espontáneo durante la lucha' de una nueva dirección, etc., es una fantasía...". (Citado en The History of Communism in Britain, Brian Pearce and Michael Woodhouse, p. 99, London, 1995).
Estas derrotas de la Internacional Comunista en China y Gran Bretaña, debidas directamente a la política de Stalin y de la burocracia, paradójicamente aumentaron el poder de ésta en la Unión Soviética. La Oposición de Izquierdas, dirigida por Trotsky, que había analizado correctamente y previsto estos acontecimientos, fue expulsada del Partido Comunista y de la Internacional.
capítulo
III:
Del plan Quinquenal a las purgas
siguiente.-El 'tercer periodo'