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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
III-Del Plan Quinquenal a las purgas |
Zigzags económicos
En el terreno industrial, Stalin también ordenó un cambio total de política. Se abandonó la política de crecimiento lento y cauteloso que él mismo, junto con Bujarin, había propugnado y se puso la industrialización en el orden del día. Había que conseguir un crecimiento a velocidad de vértigo. En diciembre de 1929, un congreso de las "brigadas de choque" aprobó un llamamiento para realizar el Plan Quinquenal en cuatro años. El 4 de febrero de 1931 Stalin habló de completar el Plan en tres años en todas las ramas básicas y decisivas de la industria. En el mismo discurso declaró: "A veces se nos pregunta si es posible ralentizar de alguna manera el ritmo. No, camaradas, no es posible. ¡No se debe reducir el ritmo! Al contrario, hay que acelerarlo (...)" Como dijo Trotsky: "Todos los viejos valores fueron derribados. Los signos más y menos se invertían". (Trotsky, La Revolución Traicionada, p. 72).
Esta giro dramático hacia la izquierda creó confusión entre un sector de las dispersas fuerzas de la Oposición de Izquierdas. Desde 1928, los dirigentes de la Oposición habían quedado aislados entre sí por enormes distancias, debido al exilio. Entre un sector de los antiguos oposicionistas se empezó a desarrollar un ambiente de conciliación y capitulación. En primer lugar, Zinoviev y Kámenev se retractaron de sus "errores", y otros, como Radek y Preobazhenski, les siguieron. Trotsky condenó estas acciones como una traición, ya que no podían servir a la causa de la reforma del Partido y de la Unión Soviética. Comentando estas capitulaciones hizo la siguiente observación: "la Revolución es una gran devoradora de personas". Una capa se había quemado en los turbulentos acontecimientos de la década anterior, o incluso antes. Trotsky se mantuvo firme: "La capitulación de la Oposición significaría: a) autocondenarnos a llevar una vida vegetal zinovievista -la naturaleza no conoce un estado más vergonzoso- y b) un inmediato viraje a la derecha de los estalinistas". (Trotsky, Escritos 1929-30, p. 184). De todas formas, esta capitulación de los antiguos oposicionistas no les salvó. La mayoría de ellos fueron acusados en falso y fusilados por Stalin entre 1936 y 1938 como "enemigos de la Unión Soviética".
Haciendo una valoración de lo que había pasado, Trotsky comentó: "La burocracia no sólo ha vencido a la Oposición de Izquierda, ha vencido también al partido bolchevique. Ha vencido al programa de Lenin (...) no por medio de argumentos y de ideas, sino aplastándolo bajo su propio peso social. El último vagón fue más pesado que la cabeza de la Revolución. Tal es la explicación del Termidor soviético". (Trotsky, La Revolución Traicionada, p. 113). Con una confianza suprema en la clase obrera, concluía: "No rechazamos nada ni lamentamos nada. Vivimos con las mismas ideas y actitudes que en Octubre de 1917. Podemos ver más allá de estas dificultades circunstanciales, pues, por más virajes que haga el río, siempre va a parar al océano". (Trotsky, Escritos 1929-30, p. 511).
El 5 de setiembre de 1929 se introdujo el principio de la dirección unipersonal en las empresas. Las organizaciones del partido en las fábricas recibieron instrucciones de no interferir en los poderes de los directores. Al mismo tiempo, los sindicatos iban a ser "los organizadores enérgicos de la actividad productiva y de la iniciativa de las masas trabajadoras". Entre 1930 y 1933 se aprobaron una serie de decretos castigando el absentismo con el despido y el desahucio de la vivienda de la empresa. El 21 de noviembre se prolongó la jornada laboral, lo que eliminó el domingo como día de descanso regular. Se desviaron los recursos del consumo hacia la inversión en la industria pesada. Los que se opusieron a las normas salvajemente exageradas de producción fueron denunciados como saboteadores mencheviques. A finales de 1930 y principios de 1931 se celebraron dos grandes juicios, basados en confesiones falsas, por sabotaje económico y actividades de destrucción. Gran número de acusados fueron fusilados.
El nuevo zigzag ultraizquierdista llevó al aventurerismo económico, y un empuje en los años 30 por la construcción del "comunismo" dentro de las fronteras de la URSS. Se utilizaron métodos draconianos para alcanzar lo antes posible a Occidente. Stalin declaró: "Estamos cincuenta o cien años por detrás de los países avanzados. Tenemos que cubrir esta distancia en diez años". Este objetivo aventurero causó estragos en la economía.
En enero de 1931, Stalin declaró que el Plan Quinquenal se había cumplido en cuatro años y tres meses. Pero el empuje del crecimiento entró en una crisis profunda en 1933, en la medida en que se alcanzaban límites y cuellos de botella en todos los sectores de la economía. La producción agrícola había alcanzado su punto más bajo. Como resultado, el nivel de vida también se resintió. En 1934 las cosas empezaron a recuperarse parcialmente. A pesar de la dislocación, durante el primer Plan Quinquenal se construyeron unas 1.500 grandes empresas, como el Dneproges, los complejos metalúrgicos de Magnitogorsk y Kuznetsk, la fábrica de maquinaria de los Urales, la planta de maquinaria agrícola de Rostov, las fábricas de tractores de Chelyabinsk, Stalingrado y Jarkov y las de automóviles de Moscú y Somovo, el complejo químico de los Urales, la fábrica de maquinaria pesada Kramator, etc.
"Sea cual sea la validez de ciertas afirmaciones oficiales", dice Alec Nove, "lo que es cierto más allá de toda duda es que el periodo del segundo Plan Quinquenal fue de logros impresionantes". (A. Nove, op. cit., p. 231). En 1932 se importaron máquinas-herramienta por valor de 338 millones de rublos, que representaban el 78% de todas las instaladas ese año, pero cinco años más tarde todas las herramientas básicas de la industrialización y de la producción de armamento estaban fabricadas en la URSS. El crecimiento económico entre 1935-36 fue considerable. En 1934, el producto industrial bruto creció un 19%; en 1935, un 23%; y en 1936, un 29%. La producción agrícola también se recuperó de manera constante.
Se crearon nuevos sectores industriales que nunca habían existido, como los de motores, máquinas-herramienta, automóviles y tractores, turbinas y generadores, aviones, acero de alta calidad, aleaciones de hierro, goma sintética, fibras artificiales, nitrógeno, la industria química y otros. Se construyeron cientos de miles de kilómetros de líneas férreas y canales. La parte oriental del país se convirtió en el segundo centro metalúrgico y petrolero de la industria soviética. Se fundaron cientos de nuevas ciudades y asentamientos. En los años siguientes, mientras el mundo capitalista estaba paralizado por la peor depresión de su historia, la URSS dio gigantescos pasos adelante.
El régimen de Stalin introdujo el trabajo a destajo y su corolario, las brigadas de choque del movimiento stajanovista, para aumentar la productividad del trabajo. En todas partes se implantaron nuevas y más exigentes normas de producción. A principios de 1936 se aumentaron las normas bruscamente un 30-40% en el sector del metal, un 34% en la química, un 51% en la generación de electricidad, un 26% en la minería de carbón y un 25-29% en la producción de petróleo. Al mismo tiempo, el régimen de Stalin proclamó "el triunfo final e irrevocable del socialismo". ¡El trabajo a destajo, descrito por Marx como "el más adecuado de los métodos capitalistas de producción", fue aclamado como destajo socialista! Se aplicó de la manera más brutal, provocando un resentimiento amargo en la clase obrera rusa.
"La propiedad estatal de los medios de producción no transforma el estiércol en oro y no rodea de una aureola de santidad el sweating system -sistema del sudor- que agota la principal fuerza productiva: el hombre. En cuanto a la preparación de la 'transición del socialismo al comunismo', comienza exactamente a la inversa, es decir, no por la introducción del trabajo a destajo, sino por la abolición de este trabajo considerado como una herencia de la barbarie". (Trotsky, La revolución Traicionada, p. 105).
Sólo durante el segundo Plan Quinquenal los salarios reales empezaron a aumentar. El 1 de enero de 1935 se abolió el racionamiento del pan, y en octubre el de la carne, grasas, pescado, azúcar y patatas. En enero de 1936 se acabó el de los productos industriales de consumo general. Se restauraron las relaciones monetarias después de un periodo de inflación crónica. También en 1935 el sistema de distribución planificada dejó paso al comercio. Los precios del pan y la harina también se redujeron. En 1937, el precio medio de los productos no alimentarios cayó un 3,8%. Según Malafeyev, el índice de precios al consumo aumentó un 80% entre 1932 y 1937, mientras que los salarios medios aumentaron un 113%. Teniendo en cuenta los servicios, Malafeyev llega a la conclusión que los salarios reales en este periodo aumentaron "por lo menos un 20%".
Alec Nove piensa que el aumento fue incluso mayor, dada la mayor disponibilidad de bienes y mejores arreglos comerciales. Sin embargo, aunque la vida mejoró, seguía siendo bastante austera, con unos salarios reales que estaban por detrás de los de 1928. Los comentarios de Stalin, "la vida es más fácil, la vida es más feliz y cuando la vida es feliz el trabajo se hace más deprisa", eran obviamente una visión exagerada de la vida soviética. Sin embargo, al contrario que en el Occidente capitalista, el paro había sido abolido. De hecho, el avance económico provocó una escasez de mano de obra que sólo se superó mediante la incorporación de millones de campesinos a la industria rusa.
capítulo
III:
Del plan Quinquenal a las purgas
siguiente.-Divisiones sociales
crecientes