RUSIA DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
Un análisis marxista


Autor Ted Grant
..Fundación Federico Engels

III-Del Plan Quinquenal a las purgas

 

Lanzando las purgas

"El primer Plan Quinquenal y las grandes conmociones que precedieron a la subida de Hitler (1931-33) amenazaban una vez más el dominio de la burocracia. Finalmente, ¿podemos dudar por un instante de que si la revolución española hubiese triunfado y los trabajadores franceses hubiesen sido capaces de desarrollar la ofensiva de mayo y junio de 1936 hasta su conclusión, el proletariado ruso habría recobrado su valor y combatividad y derrocado a los termidorianos con un mínimo de esfuerzo?". (Trotsky, escritos 1937-38, pp. 56-7).

Los juicios de Moscú fueron la falsificación más grande de la Historia. La excusa inicial fue el asesinato de Serguei Kirov, el jefe del partido en Leningrado, por parte de un joven comunista, el 1 de diciembre de 1934, que en realidad fue una provocación organizada por el propio Stalin. Había murmullos de descontento contra Stalin dentro de la camarilla dirigente, y Kirov, un estalinista destacado, era visto como posible sustituto. Después del montaje del asesinato de Kirov, se puso en escena una serie de juicios y confesiones repugnantes. En sus informes al 20º y 22º congresos, Kruschev reveló que el asesinato había sido obra de Stalin y preparado al más alto nivel:

"Las represalias masivas empezaron después del asesinato de Kirov. Todavía son necesarios grandes esfuerzos para descubrir quién fue realmente culpable de su muerte. Cuanto más profundamente estudiamos los materiales relativos a la muerte de Kirov, surgen más preguntas. Vale la pena tener en cuenta el hecho de que el asesino de Kirov había sido detenido dos veces anteriormente por parte de chekistas (agentes de seguridad) cerca del Smolny y que se le habían incautado armas. Pero en ambas ocasiones fue liberado siguiendo instrucciones de alguien. Inmediatamente este hombre se encuentra en el Smolny, armado, en el pasillo por el que normalmente pasaba Kirov. Y por alguna razón en el momento del asesinato el guardaespaldas de Kirov se encontraba bastante detrás de él, aunque sus instrucciones no le autorizaban a situarse tan lejos de Kirov.

"Hay otro hecho igualmente extraño: cuando el guardaespaldas de Kirov era llevado al interrogatorio bajo escolta -e iba a ser interrogado por Stalin, Molotov y Voroshilov- el vehículo, como el conductor declaró posteriormente, fue deliberadamente implicado en un accidente por parte de los que lo conducían. Dijeron que murió como resultado del accidente, aunque en realidad fue asesinado por los que lo escoltaban.

"De esta manera, el hombre que protegía a Kirov fue asesinado. Más tarde, los que lo asesinaron fueron fusilados. Esto, aparentemente, no fue ningún accidente, sino un crimen cuidadosamente planificado. ¿Quién podía haberlo cometido? Se está haciendo una investigación detallada sobre las circunstancias de este complicado caso". (The Road to Communism. Report to the 22nd Congress of the Communist Party of the Sóviet Union, p. 111).

Trotsky describió los juicios de Moscú como una "guerra civil unilateral" contra la vanguardia de la clase obrera. En agosto de 1936 declaró que "la actual purga traza no sólo una línea de sangre entre el bolchevismo y el estalinismo, sino todo un río de sangre. La aniquilación de toda la generación de los viejos bolcheviques, de una parte importante de la generación intermedia, que participó en la guerra civil, y de la parte de la juventud que asumió seriamente las tradiciones bolcheviques demuestra que existe una incompatibilidad total entre el bolchevismo y el estalinismo no sólo política, sino también físicamente". (Trotsky, Escritos 1936-37, p. 423).

Se aniquiló a una generación entera de viejos bolcheviques. El viejo aparato estatal zarista, contra el que Lenin había advertido repetidamente, manifestó su supremacía a través de las purgas, cuyo objetivo era exterminar a los revolucionarios y borrar por completo la herencia del bolchevismo. Tener vínculos con Octubre se convirtió en la práctica en una sentencia de muerte. Esto se aplicaba a todo el mundo, no sólo a los trotskistas, aunque éstos fueron las víctimas principales. Pero pronto los seguidores de Bujarin se les unieron en los campos de concentración, seguidos por cualquiera que tuviera un vínculo con el pasado, incluyendo a muchos estalinistas. Fue una guerra civil unilateral contra el bolchevismo, lanzada por la élite dominante, por dos razones principales:

En primer lugar, para consolidar el dominio del Jefe (Vozhd, en ruso, que, por cierto, es una traducción exacta de "Führer" o "Duce"). Stalin quería echar tierra sobre su bastante insignificante papel en la Revolución, un hecho bien conocido en los círculos del Partido. Incluso miembros de su propia fracción dirigente, como Sergo Ordzhonikidze, no podían tomarse en serio la idea de Stalin como Gran Dirigente y Maestro, y por este crimen fueron asesinados o empujados al suicidio. Stalin no quería testigos incómodos. Ya en esa época Stalin mostraba signos de megalomanía, pero sería erróneo verlo como un fenómeno personal o psicológico. Las desviaciones psicológicas no pueden explicar una masacre de tan enorme tamaño, que dislocó la economía, provocó tremendas convulsiones sociales e incluso puso en peligro la existencia de la URSS, especialmente cuando se extendió al ejército.

El carácter peculiar de la burocracia como casta dominante usurpadora dio lugar a todo tipo de contradicciones. La burocracia, que había expropiado políticamente a la clase obrera, sin embargo se basaba en las formas de propiedad nacionalizada establecidas por la Revolución. Se veía obligada a hablar en nombre del bolchevismo, aunque al mismo tiempo pisoteaba una y otra vez todas sus tradiciones. No es la primera vez que se da un fenómeno de este tipo. Después de 1794, los dirigentes de la reacción termidoriana en Francia seguían hablando en nombre de la Revolución, al mismo tiempo que perseguían a los jacobinos y restauraban las costumbres y privilegios del viejo régimen. Para silenciar toda crítica era esencial eliminar a todos aquellos que pudieran señalar con el dedo acusador y recordar a las masas, o a los propios burócratas, cómo eran las cosas antes.

El carácter usurpador de la casta dominante, la naturaleza ilegítima de sus privilegios y prebendas, la contradicción evidente entre las proclamas "socialistas" y la desigualdad creciente, todo esto hacía que los burócratas advenedizos se sintiesen inseguros. Su inseguridad y miedo a las masas les empujaban a buscar seguridad a la sombra de un hombre fuerte que silenciase a la oposición. No se podía poner en duda al hombre fuerte (el Vozhd), ya que poner en duda al jefe era poner en duda a la propia burocracia. Así, la eliminación física de toda oposición, real o potencial, y la implantación de un régimen totalitario eran las precondiciones para la consolidación de la burocracia. Las peculiaridades psicológicas de Stalin, su megalomanía y crueldad psicópata pueden explicar el carácter monstruosamente grotesco que impuso a las purgas, pero no el fenómeno en sí.


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