|
RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
II-El ascenso del estalinismo |
La reacción burocrática
Con cada derrota internacional de la clase obrera, por la desesperación y desánimo que provocaba en el proletariado ruso, la reacción burocrática en la Unión Soviética asumía formas cada vez más amenazadoras. El terrible atraso y el bajo nivel cultural de las masas se convirtieron en un obstáculo insuperable para el proletariado ruso, debilitado, aplastado y exhausto por años de guerra civil, privaciones y desmoralización. La burocracia alimentó ese estado de ánimo de cansancio y escepticismo crecientes, especialmente entre la vieja generación. La nueva casta, compuesta en gran medida de los restos de la maquinaria estatal zarista empezó a flexionar sus músculos y a sentirse más consciente de su independencia, importancia y poder.
La caída de la participación de las masas en la vida política reforzó el proceso. Pronto la burocracia reveló sus propias ideas, sentimientos e intereses. Ansiaba la estabilidad y el abandono de la revolución internacional. "Las masas fueron apartadas poco a poco de la participación efectiva del poder. La reacción en el seno del proletariado hizo nacer grandes esperanzas y gran seguridad en la pequeña burguesía de las ciudades y del campo que, llamada por la NEP a una vida nueva, se hacía cada vez más audaz. La joven burocracia, formada originalmente con el fin de servir al proletariado, se sintió el árbitro entre las clases. Adquirió una autonomía creciente. La situación internacional obraba poderosamente en el mismo sentido. La burocracia soviética adquiría más seguridad a medida que las derrotas de la clase obrera internacional eran más terribles. Entre estos dos hechos la relación no es solamente cronológica, es causal; y lo es en los dos sentidos: la dirección burocrática del movimiento contribuía a las derrotas; las derrotas afianzaban a la burocracia". (Trotsky, La Revolución Traicionada, pp.110-11).
La derrota de la revolución alemana de 1923, seguida por las de Bulgaria y Estonia, fue un nuevo golpe a la moral del proletariado ruso. Condenaba al Estado soviético a un periodo de mayor aislamiento político y económico. Dentro del Partido Comunista la iniciativa y la independencia de la base quedaban cada vez más ahogadas por el dirigismo burocrático a todos los niveles. Una jerarquía de cargos nombrados a dedo sustituyó a los representantes electos. Trotsky, que había instado a Lenin a organizar la lucha contra la burocracia, formó la Oposición de Izquierdas para llevar adelante esa tarea. Sus reivindicaciones se centraban en la restauración de la democracia obrera dentro del Partido y la coordinación de la industria y la agricultura en un plan nacional. Estas ideas se enfrentaron inmediatamente con una furiosa oposición por parte de la fracción mayoritaria de Zinoviev-Kámenev- Stalin. La defensa del bolchevismo por parte de Trotsky recibió insultos y ridiculizaciones del aparato dirigente.
A principios de 1924, la muerte de Lenin asestó un nuevo golpe a la moral de los obreros rusos. Algunos historiadores han sugerido que si Lenin hubiese vivido por más tiempo el desarrollo de Rusia hubiera sido totalmente diferente. Pero incluso si Lenin hubiese vivido no hubiese significado una diferencia fundamental. El enorme prestigio personal de Lenin por sí solo no hubiera sido suficiente para impedir la contrarrevolución política. Ya en 1926, la viuda de Lenin, Krupskaya, en una reunión de la Oposición de Izquierdas, declaró: "Si Illich [Lenin] estuviera vivo, probablemente ya estaría encarcelado". En ese momento era probablemente una exageración. Si Lenin hubiese vivido unos cuantos años más, el proceso de degeneración podría haberse retrasado modificando el curso de los acontecimientos. Pero mientras la revolución se hubiese mantenido aislada en condiciones de atraso espantoso, el proceso fundamental hubiera sido el mismo. Sin duda Lenin hubiera luchado incansablemente contra la burocracia, pero eso por sí solo no hubiera sido suficiente para derrotar la reacción. Solamente se hubiera podido parar el avance de la burocracia con el triunfo de la revolución en otros países, lo que habría roto el aislamiento y renovado el entusiasmo revolucionario de las masas rusas. Pero Lenin no sobrevivió a su tercer ataque, que lo dejó totalmente incapacitado durante los nueve meses previos a su muerte.
¿Acaso esto significa que la lucha contra el estalinismo estaba condenada al fracaso? Plantear la cuestión en estos términos sería abstracto, esquemático y fatalista. El auge del estalinismo era una lucha entre fuerzas vivas, cuyo resultado no se podía determinar de antemano. Trotsky y la Oposición de Izquierdas ciertamente se dieron cuenta de que había poderosas fuerzas objetivas del lado de la burocracia estalinista. Sin embargo, su actitud no tenía nada de fatalista. Tal y como explicó Trotsky: "El desarrollo de la lucha ha demostrado, sin lugar a dudas, que los bolchevique-leninistas no hubieran sido capaces de conseguir una victoria completa en la URSS es decir, conquistar el poder y cauterizar la úlcera burocrática sin el apoyo de la revolución mundial" (Trotsky, Writings, 1935-36, p. 178). Por eso la Oposición luchó por una política marxista correcta en Gran Bretaña, China y todas partes.
La grave enfermedad y la subsiguiente muerte de Lenin depositaron el poder efectivo en manos de la troika formada por Stalin, Zinoviev y Kámenev. En realidad, las palancas centrales del poder seguían en manos de Stalin, dada su dominación total del aparato como secretario general del Partido. La troika conspiró para impedir que Trotsky fuese el sucesor de Lenin. Suprimieron deliberadamente el Testamento, que llamaba directamente a la destitución de Stalin. Otro factor fue la apertura del partido a una marea de nuevos miembros sin experiencia, el llamado reemplazo Lenin, a la muerte de éste, que ahogó el núcleo revolucionario del partido en una ciénaga de elementos políticos atrasados que fueron moldeados por los hombres del aparato, elegidos a dedo por la maquinaria de Stalin. El debilitamiento y el aislamiento de la vieja guardia era la precondición necesaria para la victoria del aparato. Baste con decir que el 75-80% de la militancia se había afiliado después de 1923. El número de miembros del partido afiliados antes de la revolución era menos del 1%.
Al mismo tiempo se abrió una campaña de calumnias y falsificaciones contra Trotsky, que se vió precipitada por la publicación de sus Lecciones de Octubre, en las que explicaba las razones de la derrota de la revolución alemana de 1923, haciendo hincapié en la especial responsabilidad de la dirección. Al hacerlo, Trotsky trazaba paralelos con lo que había pasado en Octubre de 1917 en Rusia y las vacilaciones del ala de derechas de Zinoviev y Kámenev, que se habían pronunciado contra la insurrección (aunque no se mencionaba sus nombres). Estas importantes lecciones quedaron enterradas por la campaña contra el "trotskismo". Todas las viejas calumnias sobre el pasado no bolchevique de Trotsky (que Lenin había refutado en su Testamento), sobre la "revolución permanente", Brest-Litovsk, etc., fueron desenterradas por la fracción dirigente para desacreditar a Trotsky y apartarlo de la dirección. Se imprimió un torrente de publicaciones contra Trotsky, reforzando la idea de una vieja guardia leninista compuesta por Stalin, Zinoviev y Kámenev: Trotskismo o leninismo (Stalin), Leninismo o trotskismo (Kámenev) y Bolchevismo o trotskismo (Zinoviev). A continuación, Trotsky fue cesado de su cargo como Comisario del Pueblo de Guerra en enero de 1925. La campaña contra el trotskismo se extendió a los partidos comunistas de todo el mundo, a los que se exigió votaciones a favor de la mayoría dirigente del partido ruso.
El materialismo dialéctico no tiene nada que ver con el punto de vista mecanicista, que ve la Historia como un simple proceso lineal. Este punto de vista tiene más en común con filosofías religiosas, como el calvinismo y su teoría fatalista de la predestinación. Los accidentes juegan un papel en la Historia, al igual que en la naturaleza porque, tal y como Hegel explicó brillantemente, la necesidad a menudo se expresa a través del accidente. Los esfuerzos de Trotsky por sí solos fueron insuficientes para cambiar el rumbo del partido. Contra él se alineaban la vieja guardia de Zinoviev, Kámenev, Bujarin y Stalin. Esto jugó un cierto papel en la ecuación. El marxismo no niega el papel del individuo; al contrario, las personas pueden jugar un papel muy importante, para bien o para mal. Kámenev y especialmente Zinoviev jugaron un papel muy importante en el giro hacia la reacción después de la muerte de Lenin. Aquí los motivos personales tuvieron su peso. Habiendo trabajado con Lenin muchos años, Zinoviev consideraba que él tenía que heredar su manto. Era ambicioso y estaba celoso de Trotsky. Como consecuencia, organizó una dirección paralela, incluso antes de la muerte de Lenin, compuesta por todos los miembros del Politburó excepto Trotsky. Utilizando métodos totalmente ajenos al bolchevismo, recurrió a maniobras e intrigas para desacreditar a Trotsky y meter una cuña entre éste y el leninismo.
Inventando el mito del trotskismo después de la muerte de Lenin, Zinoviev y Kámenev jugaron un papel pernicioso que profundizó la desmoralización y aumentó la desorientación de los trabajadores. Se imaginaban que estaban utilizando a Stalin, cuando en realidad era éste el que lo hacía. De esta manera, sin darse cuenta, Kámenev y Zinoviev pusieron las bases para la victoria de Stalin sobre el Partido Bolchevique y sobre ellos mismos. Se sentían superiores a Stalin, y en un sentido moral e intelectual tenían razón. Pero la fuerza de Stalin residía no en su intelecto, sino en el hecho de que reflejaba las presiones y los intereses de millones de funcionarios sedientos de poder. En esta lucha, Kámenev y Zinoviev estaban en desventaja debido a las mismas cualidades que anteriormente habían representado su fortaleza: su fe en la revolución y su lealtad a la causa de la clase obrera. Cuando Stalin rompió con ellos, no tenía ninguna de estas cualidades. Estaba motivada únicamente por la ambición personal, pero a diferencia de Kámenev y Zinoviev no le pesaban los principios. Se basó ansiosamente en la burocracia, primero la del partido, el apparat, que él controlaba, y más tarde se convirtió en el representante de millones de antiguos funcionarios zaristas que seguían cumpliendo sus funciones bajo el Estado soviético.
Este proceso acabó con la masacre de los viejos bolcheviques, que no podían aceptar la destrucción de la revolución y del partido de Lenin. De esta manera, Stalin jugó el papel de verdugo del Partido Bolchevique. Pero es necesario entender que si Stalin no hubiera existido, o si se hubiese negado a actuar a favor de los intereses de la burocracia, simplemente hubiese sido sustituido por otra persona. En las condiciones concretas, eso hubiera significado seguramente la victoria de la fracción de Bujarin, lo que incluso en ese momento podría haber llevado a la victoria de la restauración capitalista. Más adelante, en una reacción de pánico, Stalin se vio obligado a adoptar de manera caricaturesca muchas de las políticas de la Oposición de Izquierdas. Sin eso, la presión de los kulaks en el campo y de los hombres de la NEP en las ciudades indudablemente hubiera llevado al derrocamiento del régimen. La nueva política fue recibida con entusiasmo por la clase obrera, que pese a todo se mantuvo en gran medida pasiva, pero se aplicó de manera brutal por parte de la burocracia, que al mismo tiempo se cubría las espaldas con ataques a la Oposición de Izquierdas.
Kámenev y Zinoviev, en el periodo de su alianza con Stalin, no eran conscientes de los procesos que realmente estaban en marcha en el Estado soviético. Actuaron como instigadores inconscientes de procesos que estaban fuera de su control y más allá de su comprensión. No se daban cuenta de adónde les iban a llevar sus ataques a Trotsky y al trotskismo. Tampoco Stalin se daba cuenta en aquel entonces. Pero al intentar introducir una cuña entre el trotskismo y el leninismo, pusieron en marcha toda la maquinaria de falsificación de la Historia y persecución burocrática que marcó el primer paso decisivo del alejamiento de las ideas y tradiciones de Octubre en dirección al monstruoso Estado policial y burocrático.
Stalin tampoco tenía un plan consciente de hacia dónde se dirigía. Estaba totalmente ciego ante los procesos que se estaban desarrollando. Trotsky llegó a hacer el siguiente comentario@@@: "NOTA: esta cita está casi al final de un artículo de Trotsky del 4 de enero de 1937 llamado "Odio a Stalin", en el tomo VIII de los escritos, uno que yo no tengo. Buscarlo vosotros mismos". @@Stalin, con su estrecha mentalidad administrativa, reflejó las presiones de la creciente burocracia soviética, aquella capa de funcionarios del Estado, la industria y cada vez más del partido que habían mejorado su situación con la revolución y estaban ansiosos por poner fin a un periodo tormentoso y de tensiones, y seguir con el trabajo de organizar la sociedad, con ellos mismos instalados confortablemente en puestos de dirección.
Para este sector, la idea de la revolución socialista mundial era irrelevante e irritante. No tenían ninguna confianza en la clase obrera rusa, ni mucho menos en la alemana o la británica. Stalin, en privado, compartía su punto de vista, aunque nunca se hubiera atrevido a declararlo en público en vida de Lenin. La teoría antimarxista del socialismo en un solo país, que Stalin anunció por primera vez en el otoño de 1924, iba contra todo lo que habían defendido los bolcheviques y la Internacional Comunista. ¿Cómo era posible construir un socialismo nacional en un solo país, y más si era extremadamente atrasado como Rusia? Esa idea nunca se le pasó por la cabeza a ningún bolchevique, ni siquiera a Stalin hasta 1924. En abril de ese año, en un discurso ante los estudiantes de la Universidad Sverdlov publicado más tarde con el título de Fundamentos del leninismo, Stalin declaró:
"El derrocamiento del poder de la burguesía y el establecimiento de un gobierno proletario en un solo país todavía no garantiza la victoria completa del socialismo. La principal tarea del socialismo, la organización de la producción socialista, todavía está por delante. ¿Se puede conseguir esta tarea, puede lograrse la victoria del socialismo en un solo país, sin el esfuerzo conjunto del proletariado de varios países avanzados? No, eso es imposible (...) Para la victoria final del socialismo, para la organización de la producción socialista, los esfuerzos de un solo país, especialmente de un país campesino como Rusia, son insuficientes". (Stalin, Lenin and Leninism, p.40).
Aquí, sin duda, se expresa la posición general del Partido Bolchevique de manera correcta. Sin embargo, en la segunda edición, publicada unos meses más tarde, se eliminaron estas líneas y en su lugar apareció justo lo contrario:
"Pero el derrocamiento del poder de la burguesía y el establecimiento del poder del proletariado en un solo país no significa todavía que la victoria completa del socialismo haya sido asegurada. Después de consolidar su poder y poniéndose a la cabeza del campesinado, el proletariado del país victorioso puede y debe construir una sociedad socialista (...)". (Stalin, Collected Works, vol. 6, p. 110, énfasis del autor).
capítulo II:
El ascenso del estalinismo
siguiente.-La Oposición
Unificada