RUSIA DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
Un análisis marxista


Autor Ted Grant
..Fundación Federico Engels

II-El ascenso del estalinismo

 

La lucha de Lenin contra Stalin

En 1919, el gobierno bolchevique organizó el Comisariado del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina (conocido como Rabkrin, el acrónimo de su nombre ruso). Su tarea era la de extirpar de arribistas el aparato del Estado y del partido. Dada su experiencia como organizador, Stalin fue nombrado responsable del Rabkrin. Sin embargo, en un corto periodo de tiempo, la mentalidad estrecha y organizativa de Stalin y su ambición personal lo transformaron en el principal portavoz de la burocracia dentro de la dirección del partido, y no su oponente. Stalin utilizó su cargo, que le permitía seleccionar al personal para los puestos de dirección en el Estado y el partido, para silenciosamente agrupar a su alrededor un bloque de aliados serviles sin entidad política que le estaban agradecidos por su ascenso. En las manos de Stalin, el Rabkrin se convirtió en un instrumento para fortalecer su propia posición y eliminar a sus rivales políticos.

Tan pronto como en 1920, Trotsky criticó el funcionamiento del Rabkrin, que de ser un instrumento de lucha contra la burocracia se estaba convirtiendo él mismo en su semillero. Inicialmente Lenin defendió al Rabkrin de las críticas de Trotsky, pero más tarde aceptó su punto de vista: "Esta idea la sugirió el camarada Trotsky, parece ser, hace tiempo. En ese momento yo estaba en contra (...) Pero, después de examinar el asunto más de cerca, me di cuenta de que contiene una idea correcta (...)". En un primer momento, la enfermedad de Lenin le impidió apreciar lo que estaba sucediendo a sus espaldas en el Estado y en el partido. En 1922 se dio cuenta claramente de la situación: "La burocracia nos está sofocando", se quejaba. Para él, el problema surgía del atraso económico y cultural del país.

¿Cómo había que combatir esa situación? Lenin resaltó la importancia de la organización de los obreros para mantener a raya la amenaza de la burocracia: "El Programa de nuestro Partido —un documento que el autor del ABC del comunismo [Nikolai Bujarin] conoce muy bien— muestra que el nuestro es un Estado obrero con una deformación burocrática (...) Ahora tenemos un Estado con el que el proletariado masivamente organizado tiene que defenderse, mientras que nosotros, por nuestra parte, debemos utilizar las organizaciones obreras para proteger a los obreros de su Estado, y conseguir que protejan el nuestro..." (Lenin, Collected Works, vol. 32, pp. 24-25). Lenin defendió, dialécticamente, que los sindicatos en un Estado obrero tienen que ser independientes, para que la clase obrera pueda defenderse contra él y a la vez defender el propio Estado obrero. Lenin hizo mucho hincapié en este punto porque vio el peligro de que el Estado se elevase por encima de la clase y se separase de ésta. Los obreros, por sí mismos, a través de sus organizaciones, podían ejercer un control sobre el aparato del Estado y sobre la burocracia. Sin embargo, por su atomización hacia el final de la guerra civil, la clase obrera era incapaz de combatir con efectividad la creciente burocratización estatal. Esa amenaza ocupó la atención de Lenin durante todo ese año. En el XI Congreso del Partido, en marzo-abril de 1922, el último en el que pudo participar, su principal preocupación fue la burocratización. Lenin trató primero las relaciones económicas del Estado obrero como una forma de "capitalismo de Estado". En esas relaciones se basaba la NEP. Se permitía el mercado, al mismo tiempo que los sectores clave de la economía seguían en manos estatales. Lenin dijo que el capitalismo de Estado tradicional se aplicaba al sector nacionalizado minoritario en un Estado capitalista. Pero él utilizó el término de otra manera para describir la NEP:

"Por eso mucha gente está confundida por el término capitalismo de Estado. Para evitarlo tenemos que recordar que lo fundamental del capitalismo de Estado en la forma que lo tenemos aquí no se explica en ninguna teoría ni en ningún libro, por la simple razón que todos los conceptos comunes conectados a este término están asociados al dominio burgués en la sociedad capitalista. Nuestra sociedad ha dejado los raíles del capitalismo, pero todavía no tiene unos nuevos. El Estado en esta sociedad no es dominado por la burguesía, sino por el proletariado. Nos negamos a comprender que cuando decimos 'Estado' nos referimos a nosotros mismos, el proletariado, la vanguardia de la clase obrera. El capitalismo de Estado es un capitalismo que tenemos que ser capaces de contener y cuyos límites debemos ser capaces de fijar. Este capitalismo de Estado está conectado con el Estado, y el Estado son los obreros, el sector avanzado de los obreros, la vanguardia. Nosotros somos el Estado". Y entonces explica que este capitalismo que existe junto al Estado obrero es esencial "para satisfacer las necesidades del campesinado (...) sin él la existencia es imposible".

Lenin pasa entonces a explicar el quid de la cuestión: "Bien, hemos vivido un año, el Estado está en nuestras manos; pero, ¿ha aplicado la Nueva Política Económica de la manera que nosotros queríamos en el transcurso del último año? No. Pero nos negamos a reconocerlo. ¿Cómo se aplicó? La maquinaria se negó a obedecer la mano que le guiaba. Era como un coche que iba no en la dirección que quería el conductor, sino en la dirección que otro quería; como si fuese conducido por alguna mano misteriosa, sin leyes, Dios sabe de quién, quizás un estraperlista, o un capitalista privado, o ambos. Sea como fuere, el coche no va en la dirección que el hombre al volante se imagina, y a menudo va en una dirección totalmente diferente". (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 179).

"Entonces, ¿qué es lo que falta?", se preguntaba Lenin, "(...) Si tomamos Moscú con sus 4.700 comunistas en cargos de responsabilidad, y si tomamos la enorme maquinaria burocrática, esa mole enorme, tenemos que preguntarnos: ¿quién dirige a quien? Dudo mucho que se pueda decir sinceramente que los comunistas están dirigiéndola. A decir verdad no están dirigiendo, sino siendo dirigidos". (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 288).

Lejos de ser el "semi-Estado" que Lenin se había imaginado en su libro El Estado y la Revolución, el aparato del Estado estaba deformado burocráticamente y profundamente infectado por el punto de vista de clase ajeno del viejo régimen. En el mismo congreso, Lenin explicó, con un lenguaje muy claro y poco ambiguo, la posibilidad de la degeneración de la revolución como consecuencia de las presiones de clases ajenas. Lenin comparó la relación de los obreros soviéticos con la burocracia y los elementos pro capitalistas a la relación entre una nación conquistadora y una conquistada. La Historia ha demostrado repetidamente que el hecho que una nación derrote y conquiste a otra por la fuerza de las armas no es, por sí mismo, una garantía suficiente de victoria. Dado el bajo nivel cultural de la clase obrera rusa, rodeada por un mar de pequeños propietarios, las presiones eran enormes. Y se reflejaban no sólo en el Estado, sino inevitablemente en el propio partido, que se convirtió en el centro de una lucha de intereses de clase en conflicto.

"A veces una nación conquista a otra, la nación que conquista es la conquistadora y la nación que es dominada es la nación conquistada. Esto es simple e inteligible para todos. ¿Pero qué pasa con la cultura de estas naciones? Aquí las cosas no son tan simples", declaró Lenin. "Si la nación conquistadora es más culta que la nación dominada, la primera impone su cultura sobre la última; pero si es al contrario, la nación dominada impone su cultura sobre el conquistador. ¿Acaso no ha sucedido algo similar en la capital de la RSFSR*? ¿Acaso los 4.700 comunistas (casi una división de ejército, y todos ellos de los mejores) han caído bajo la influencia de una cultura ajena?" Lenin pregunta: "¿Se darán cuenta los comunistas responsables de la RSFSR y del Partido que no pueden administrar; que sólo se imaginan que están dirigiendo, pero que en realidad están siendo dirigidos?"

*Antes de la creación de la URSS, la Federación era conocida como la República Socialista Federal Soviética Rusa (RSFSR)

Ya en aquella época, los sectores más perspicaces de la burguesía en el exilio, el grupo Smena Vej, de Ustryalov, estaban poniendo sus esperanzas abiertamente en las tendencias burocráticas que se manifestaban en la sociedad soviética, como un paso hacia la restauración capitalista. El mismo grupo más adelante aplaudió y animó a los estalinistas en su lucha contra el trotskismo. El grupo Smena Vej, al que Lenin le reconocía su agudo punto de vista de clase, comprendió correctamente la lucha entre Stalin y Trotsky, no en términos de "personalidades", sino como una cuestión de clase, como un paso atrás respecto a las tradiciones revolucionarias de Octubre.

"La maquina ya no obedecía al conductor" —el Estado ya no estaba bajo el control de los comunistas, de los obreros, sino que se elevaba cada vez más por encima de la sociedad. Refiriéndose a las opiniones de Smena Vej, Lenin dijo: "Tenemos que decir francamente que las cosas de las que habla Ustryalov son posibles, la Historia conoce todo tipo de transformaciones. Basarse en la firmeza de convicciones, lealtad y otras espléndidas cualidades morales es cualquier cosa menos una actitud seria en la política. Unas cuantas personas pueden estar dotadas de cualidades morales espléndidas, pero las cuestiones históricas las deciden las masas más amplias, que, si esta gente no les conviene, pueden tratarlos no muy amablemente" (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 287). En otras palabras, a los comunistas el poder estatal se les estaba escapando de las manos no debido a sus errores personales o peculiaridades psicológicas, sino por las enormes presiones del atraso, la burocracia y las fuerzas de clases ajenas, que pesaban como una losa y aplastaban al puñado de obreros socialistas avanzados.

La correspondencia y los escritos de Lenin de esta época, cuando la enfermedad le impedía cada vez más intervenir en la lucha, indican claramente su alarma ante el avance de la burocracia soviética, los arribistas insolentes en cada esquina del aparato del Estado. Lenin era consciente de los peligros de degeneración del Estado obrero rodeado por el capitalismo. Después del XI Congreso del Partido, en 1922, la salud de Lenin se deterioró y en mayo de ese año sufrió su primer ataque de apoplejía. Se recuperó hacia julio y volvió oficialmente al trabajo en octubre. A su vuelta quedó profundamente consternado por el creciente tumor burocrático que estaba royendo el Estado y el partido: "Nuestro burocratismo es algo monstruoso", le comentó Lenin a Trotsky. "Estaba aterrado cuando volví al trabajo (...)". Fue la primera vez que le ofreció a Trotsky la formación de un bloque contra la burocracia y en especial contra el Buró de Organización. Lenin también concentró su atención sobre el problema de la dirección del Partido en su conjunto. Los choques con Stalin sobre la cuestión georgiana y otros temas revelaban cada vez más el papel de Stalin. Lenin empezó a conformar su Testamento.

El 30 de diciembre de 1922 dictó la siguiente nota:

"Se nos dice que hace falta un aparato estatal unificado. ¿De dónde procede esa afirmación? ¿Acaso no procede de ese mismo aparato ruso que, como indicaba ya en una de las anteriores secciones de mi diario, hemos tomado del zarismo, habiéndonos limitado a ungirlo ligeramente con el óleo soviético?", se preguntaba Lenin.

"Es indudable que se debería demorar la aplicación de esta medida hasta que pudiéramos decir que respondemos de nuestra administración como de algo propio. Pero ahora, poniéndonos la mano en el pecho, debemos confesar lo contrario, el aparato que reclamamos como nuestro en realidad aún no tiene nada en común con nosotros y constituye un batiburrillo burgués y zarista que no ha habido posibilidad alguna de transformar en cinco años sin la ayuda de otros países y en unos momentos en que predominaban las 'ocupaciones' militares y la lucha contra la hambruna". (Lenin, Obras Completas, Contribución al problema de las naciones o sobre la 'autonomización', vol. 45).

Lenin sólo fue plenamente consciente de la reacción burocrática dentro del partido hacia finales de 1922, cuando descubrió la verdad sobre el papel de Stalin en las relaciones con los dirigentes bolcheviques georgianos. El rol central de Stalin en toda esa maraña burocrática salió a la luz. Sin el conocimiento de Lenin ni del Politburó (el organismo más alto del partido), Stalin, junto a su secuaces Dzerzhinsky y Ordzhonikidze, habían llevado a cabo un golpe de Estado en el partido georgiano. Los mejores cuadros del bolchevismo georgiano fueron purgados y a los dirigentes se les negó el acceso a Lenin, al que Stalin alimentaba con una sarta de mentiras. Cuando finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando, Lenin se enfureció. Ya enfermo, desde su lecho dictó una serie de notas a su secretaria sobre la "famosa cuestión de la autonomía, que parece ser se llama oficialmente la cuestión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas". Las notas de Lenin son una acusación demoledora contra la arrogancia chovinista de Stalin y su camarilla. Pero Lenin no trató ese incidente como un fenómeno accidental, un "error lamentable", sino como la expresión del nacionalismo reaccionario y podrido de la burocracia soviética. Lenin alzó la voz: "No cabe duda de que el insignificante número de obreros soviéticos y sovietizados se hundiría en este mar de inmundicia chovinista gran rusa como las moscas en la leche" (Ibid).

Después del asunto georgiano, Lenin puso todo el peso de su autoridad en la lucha para eliminar a Stalin de la secretaría general del Partido, que había ocupado por un corto periodo de tiempo después de la muerte de Sverdlov. Sin embargo, el principal temor de Lenin, ahora más que nunca, era que una escisión abierta en la dirección, en las condiciones existentes, llevase a una ruptura del partido en líneas de clase. Como consecuencia, trató de limitar la lucha a la dirección, y sus notas y otros materiales no se hicieron públicos. Lenin escribió en secreto a los bolcheviques georgianos (enviando copias a Trotsky y Kámenev) defendiendo "de todo corazón" su causa contra Stalin. Ya que era incapaz de seguir el asunto personalmente, escribió a Trotsky pidiéndole que se encargase de la defensa de los georgianos en el Comité Central. En los últimos meses de su vida política, debilitado por la enfermedad, Lenin se dirigió repetidamente a Trotsky pidiéndole apoyo en su lucha contra Stalin y la burocracia. En la cuestión del monopolio del comercio exterior, en la cuestión georgiana y finalmente en la lucha para desalojar a Stalin de la dirección, Lenin formó un bloque con Trotsky, el único dirigente en quien podía confiar.

La lucha de Lenin contra Stalin estaba directamente vinculada a su lucha decidida contra la burocracia dentro del propio Partido Bolchevique. En Más vale poco, pero bueno, escrito poco antes que su testamento, Lenin comenta: "Digamos entre paréntesis que tenemos burócratas en nuestras oficinas del partido al igual que en las oficinas soviéticas". En el mismo trabajo, lanzó un ataque feroz contra el Rabkrin, claramente dirigido contra Stalin: "Digamos francamente que el Comisariado del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina no goza actualmente de la menor autoridad. Todo el mundo sabe que no hay instituciones peor organizadas que las de nuestra Inspección Obrera y Campesina y que bajo las condiciones actuales no se puede esperar nada de este comisariado". (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 490).

Lenin empezó a escribir su Testamento el 25 de diciembre de 1922. En él hace una valoración crítica de las cualidades de la dirección bolchevique y recoge sus recomendaciones finales. "El camarada Stalin, llegado a secretario general, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia". Después pasa a comentar las cualidades de Trotsky: "Por otra parte, el camarada Trotsky, según demuestra su lucha contra el Comité Central con motivo del problema del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, no se distingue únicamente por dotes relevantes. Personalmente, quizás sea el hombre más cualificado del actual CC, pero está demasiado ensoberbecido y se deja llevar demasiado por el aspecto puramente administrativo de los asuntos". Sobre otros: "Recordaré sólo que el episodio de Zinoviev y Kámenev en Octubre no fue, naturalmente, una casualidad, pero de eso se les puede culpar personalmente tan poco como a Trotsky de su pasado no bolchevique".

Sin embargo, nuevas y alarmantes manifestaciones de los abusos de poder de Stalin obligaron a Lenin a escribir un apéndice diez días más tarde, fechado el 4 de enero de 1923, dedicado totalmente a Stalin. Esta vez era directo y brutal: "Stalin es demasiado grosero, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de secretario general. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc.". (Lenin, Obras Completas, Carta al Congreso, vol. 45).

Dos meses más tarde, Lenin rompió relaciones políticas y personales con Stalin después que éste insultase verbalmente a su mujer, Krupskaya. Dos días antes de su ataque de apoplejía final, escribió a Stalin, con copia a Kámenev y Zinoviev: "No tengo intención de olvidar tan fácilmente lo que se ha hecho contra mí, y no hace falta decir que considero lo que se ha hecho contra mi mujer como un ataque también contra mí" (citado en Liebman, op. cit., p. 423). El 6 de marzo, Krupskaya le dijo a Kámenev que Lenin había decidió "aplastar políticamente a Stalin" (Ibid., p. 424). Lenin le dijo a Krupskaya que el Testamento tenía que mantenerse en secreto hasta después de su muerte, y entonces darlo a conocer a la base del partido. Sin embargo, Lenin quedó gravemente paralizado por un tercer ataque de apoplejía el 9 de marzo de 1923. En la práctica el poder pasó a manos del triunvirato Zinoviev, Kámenev y Stalin. Nueve meses después, el 21 de enero de 1924, Lenin murió. La situación era ventajosa para Stalin. El triunvirato estaba decidido a mantener a Trotsky alejado de la dirección y por lo tanto mantuvo oculto el Testamento. Ni que decir tiene que las pruebas documentales de la última lucha de Lenin contra Stalin fueron suprimidas durante décadas y denunciadas como falsificaciones por los dirigentes de todos los partidos comunistas del mundo. El Testamento, a pesar de las protestas de su viuda, no se leyó en el Congreso y permaneció oculto hasta 1956, cuando Kruschev y compañía lo sacaron a relucir, junto con algunos otros escritos, como parte de su campaña para culpar a Stalin de todo lo que había pasado en los 30 años precedentes. Con la muerte de Lenin, la lucha contra la creciente reacción burocrática pasó a manos de Trotsky y la Oposición de Izquierdas.


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