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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
II-El ascenso del estalinismo |
El semi-Estado
El Estado, como instrumento de dominación de clase, surgió con el nacimiento de la sociedad dividida en clases. Su génesis fue claramente explicada por Engels en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En circunstancias normales, el Estado sirve a los intereses de la clase dominante en la sociedad. Ha sido fortalecido y perfeccionado como un organismo de dominación de clase para mantener el poder y los intereses de la clase dominante. El Estado sirve para mantener a la mayoría sujeta a la minoría. Sin embargo, un nuevo Estado obrero, a diferencia de los anteriores, no trata de aplastar a la mayoría de la población, sino solamente mantener bajo control un puñado minúsculo de ex capitalistas y ex terratenientes. Para este propósito no se requiere una potente maquinaria estatal. Al contrario, el Estado obrero sirve a los intereses de la mayoría de la población y en realidad no es más que un semi-Estado.
En la medida en que se van eliminando las clases y la desigualdad, el semi-Estado también empieza a disolverse en la sociedad. "Es necesario todavía un aparato especial, una máquina especial para la represión: el 'Estado'. Pero es ya un Estado de transición, no es ya un Estado en el sentido estricto de la palabra (...) Y ello es compatible con la extensión de la democracia a una mayoría tan aplastante de la población, que la necesidad de una máquina especial para la represión comienza a desaparecer" (Lenin, El Estado y la Revolución, p. 85). El Estado es una reliquia de la sociedad clasista y "empieza a desaparecer" en la medida en que aparece la sociedad sin clases. Por lo tanto, el interés del proletariado es el de disolver estos restos del capitalismo tan rápido como sea posible. Esto sucede tan pronto como las fuerzas productivas alcanzan un nivel que permite eliminar la necesidad y garantizar a todo el mundo sus necesidades.
En el Anti-Dühring, Engels escribe: "Cuando, junto con la dominación de clase y la lucha por la existencia individual creada por la actual anarquía en la producción, esos conflictos y excesos que resultan de esta lucha desaparezcan, en adelante no habrá nada que suprimir ni necesidad de un instrumento especial de supresión, el Estado". Para que el Estado desaparezca, "la dominación de clase y la lucha por la existencia individual" tienen que desaparecer. La sociedad habrá llegado a una situación en que puede garantizar "de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades".
El Estado obrero empieza a desaparecer desde su aparición. A pesar de los deseos de los anarquistas, el Estado, el dinero y la familia burguesa no se puede abolir de la noche a la mañana. Sólo se pueden enviar al "museo de las antigüedades", como dice Engels, cuando las condiciones materiales están suficientemente desarrolladas. Tienen que agotar su misión histórica. No se pueden abolir administrativamente. La tarea del Estado obrero es la de crear estas condiciones. En primer lugar, el Estado obrero no puede permitir a cada uno trabajar "según su capacidad", por mucho que alguien quiera, ni tampoco puede dar a cada uno "según sus necesidades", independientemente del trabajo que haga.
Para empezar, el Estado obrero actúa como una poderosa palanca para estimular el crecimiento de la producción. Esto sólo puede hacerse con la aplicación de los métodos del trabajo asalariado desarrollados por el capitalismo. Ya que no se pueden satisfacer inmediatamente todas las necesidades y seguirá existiendo escasez por un periodo de tiempo, la gente recibirá su parte de la producción en función de los salarios que ganen. En otras palabras, el Estado obrero inicialmente se verá obligado a defender las desigualdades del trabajo asalariado, es decir, las normas burguesas de distribución. Después de destinar una parte a la inversión y los servicios sociales, el resto será compartido por la población, en forma de salarios. En este punto, Marx corrigió el error de Lassalle de que la nueva sociedad garantizaría desde el principio "la igualdad de derechos para todos a un producto igual del trabajo". Marx dijo que "el derecho igual" es en realidad una violación de la igualdad y una injusticia reminiscente de una situación de escasez, de la sociedad clasista: "...Por lo que se refiere a la distribución de éstos [medios de consumo] entre los productores individuales, prevalece el mismo principio que en el cambio de mercancías equivalentes: una cantidad de trabajo dada en una forma se cambia por una cantidad igual de trabajo en otra forma. De ahí que la igualdad de derechos aquí sea todavía, en principio, derecho burgués". (MESW, Critique of the Gotha Programme, Marx, vol. 3, p. 18).
La primera fase de la nueva sociedad todavía no puede proporcionar una igualdad completa: seguirán existiendo diferencias de ingresos, aunque la diferencia entre los salarios más altos y los más bajos se reducirá drásticamente. "Un hombre es superior a otro física o mentalmente", escribe Marx, "y por lo tanto proporciona más trabajo en el mismo tiempo, o puede trabajar durante más tiempo; y el trabajo, para que pueda servir como medida, tiene que estar definido por su duración o intensidad; si no, deja de ser un patrón de medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce diferencias de clase porque cada uno es un obrero al igual que todos los demás; pero reconoce tácitamente dotaciones individuales desiguales y por lo tanto capacidades productivas desiguales como privilegios naturales. Por lo tanto, es un derecho de desigualdad, en su contenido, al igual que cualquier otro derecho. El derecho por su propia naturaleza sólo puede consistir en la aplicación de un patrón igual..." (Ibid., vol. 3, p. 18, énfasis en el original).
En otras palabras, el esfuerzo de los trabajadores se recompensa con el salario que ganan sin tener en cuenta sus diferentes necesidades. Marx explica a continuación las diferencias entre un trabajador y otro: "Un obrero está casado, el otro no; uno tiene más hijos que el otro, etc., etc. De esta manera, con un rendimiento igual de trabajo y por lo tanto con una participación igual en el fondo social de consumo, en la práctica uno esta recibiendo más que el otro, uno será más rico que el otro, etc. Para evitar estos defectos, el derecho en lugar de ser igual debería ser desigual.
"Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho nunca puede ser superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado". (Ibid., vol. 3, pp. 18-9, énfasis del autor). En otras palabras, la primera etapa del comunismo (socialismo), todavía no puede proporcionar justicia e igualdad completas: durante un periodo seguirán existiendo diferencias, y diferencias injustas, de riqueza e ingresos, aunque el nivel de vida general aumentará enormemente. El Estado obrero supervisará las relaciones entre estas dos características antagónicas, asegurando la dominación final de las tendencias socialistas y la liquidación del Estado.
De esta manera, este nuevo Estado asume un carácter dual: socialista en la medida en que defiende las relaciones de propiedad nacionalizadas y burgués en la medida en que la distribución de bienes y servicios se realiza con los métodos capitalistas del trabajo asalariado. Sin embargo, utilizando normas de distribución burguesas, se impulsarán las fuerzas productivas hacia delante, sirviendo en última instancia intereses socialistas. Pero, tal y como Lenin señala, la explotación del hombre por el hombre será imposible debido a que los medios de producción seguirán siendo propiedad social. Este hecho por sí solo no puede eliminar los defectos de distribución y las desigualdades de la ley burguesa. La abolición del capitalismo no proporciona inmediatamente las bases materiales para una sociedad sin clases. Es un medio para un fin. El propio Estado, aunque sólo es un semi-Estado, asume la defensa de esta ley burguesa, que todavía santifica una cierta desigualdad en la sociedad. Con un mayor desarrollo de las fuerzas productivas y el triunfo del comunismo, el Estado y los otros vestigios del capitalismo desaparecerán. "Mientras existe el Estado, no hay libertad", dice Lenin. "Cuando haya libertad, no habrá Estado". (Lenin, El Estado y la revolución, p. 90).
Marx explicó a continuación como la ley burguesa desaparece en el estadio superior del comunismo: "Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo y, con ella, la división entre trabajo intelectual y manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y fluyan con todo su caudal los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el horizonte estrecho del derecho burgués y la sociedad podrá inscribir en su banderas: ¡De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades!" (MESW, Critique of the Ghota Programme, vol. 3, p. 19).
Lenin, que comentó estas observaciones en su obra clásica El Estado y la revolución, añadió relativo al periodo de transición: "El derecho burgués respecto a la distribución de los artículos de consumo presupone también inevitablemente, como es natural, un Estado burgués, pues el derecho no es nada sin un aparato capaz de obligar a respetar las normas de derecho. Resulta, pues, que bajo el comunismo no sólo subsiste durante cierto tiempo el derecho burgués, sino que subsiste incluso el Estado burgués ¡sin burguesía!" (Lenin, El Estado y la revolución, p. 93).
Esto parece un comentario increíble. Ciertamente horroriza a aquellos que tienen una concepción idealista del Estado obrero. Marx, que sólo disponía de la experiencia limitada de la Comuna de París, únicamente pudo anticipar en sus rasgos más generales la forma del futuro Estado obrero. Lenin desarrolló las concepciones de Marx en este terreno, pero no estudió detalladamente los procesos que podrían tener lugar si el Estado obrero ruso se quedase aislado en condiciones de atraso extremo. En muchas ocasiones, Lenin dejó claro que sin la ayuda de los trabajadores de los países capitalistas desarrollados no esperaba que la revolución sobreviviese. Sin embargo, esperaba con confianza que la victoria de la revolución socialista mundial reduciría la duración de esta etapa inicial a un periodo de tiempo muy corto. Le correspondió a Trotsky analizar este fenómeno más en detalle, sobre la base de la creciente burocratización del régimen soviético y el surgimiento del estalinismo.
Lo que está claro es que cuanto más pobre sea la sociedad que surja de una revolución, más crudas, burocráticas y primitivas serán las formas del Estado de transición y mayor será el peligro de que el poder se escape de las manos de los trabajadores. Esto tuvo un peso importante en el Estado que surgió de la revolución rusa. En palabras de Trotsky: "Para defender el 'derecho burgués', el Estado obrero se ve obligado a formar un órgano de corte 'burgués', o dicho brevemente, se ve obligado a volver al gendarme, aunque dándole un nuevo uniforme" (Trotsky, La Revolución Traicionada, p. 87).
Lenin era consciente de los peligros de una situación de este tipo. Explicó que el Estado es una reliquia de la sociedad clasista y puede degenerar bajo ciertas condiciones, y que por lo tanto tiene que estar permanentemente bajo el control y la supervisión democráticas de la clase obrera. Por este motivo, una de las medidas fundamentales para Lenin era la reducción de la jornada laboral, para dar tiempo a las masas a participar en la gestión de la industria y el Estado. No por motivos sentimentales, sino como defensa para impedir que el nuevo Estado soviético se elevase por encima y se divorciase de la clase obrera. En otras palabras: para impedir su degeneración. Para combatirla, Lenin propuso una serie de medidas destinadas a luchar contra la burocratización. Entre ellas: elección y revocabilidad de todos los funcionarios, supresión del ejército permanente, limitación del salario de los funcionarios a un máximo no superior al sueldo de un obrero cualificado y rotación en cargos y responsabilidades. Para que "todo el mundo pueda convertirse en 'burócrata' durante algún tiempo, y de este modo nadie pueda convertirse en 'burócrata", concluía Lenin. (Lenin, op. cit., p. 103).
capítuloII:
El ascenso del estalinismo
siguiente.-La vieja maquinaria estatal