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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
X- Un nuevo punto de inflexión |
El papel del la dirección de Zyuganov
También hubo otro factor. En entrevistas publicadas en occidente la gente daba respuestas interesantes. Muchos de ellos estaban asustados de que una victoria de Zyuganov llevase a un golpe de estado y guerra civil. Como nosotros hemos dicho repetidamente, la burguesía no tenía intención de permitir una victoria de Zyuganov. De una manera u otra le hubiesen bloqueado. Eso hubiese provocado una situación explosiva, que podía haber acabado en guerra civil. Si Zyuganov hubiese tenido una auténtica política leninista, eso no hubiese sido un obstáculo. Incluso las cifras oficiales daban a Zyuganov un 40 por cien y las cifras reales tienen que haber sido mayores. Esa es una base poderosa. Pero la cuestión del poder no se puede resolver sólo mediante la aritmética electoral.
Si Zyuganov hubiese querido dar una auténtica dirección a los obreros de Rusia, no se hubiese limitado a advertir sobre el peligro de fraude electoral, sino que hubiese formado comités para defender la democracia en todas las fábricas y localidades, compuestos de representantes electos, para organizar y coordinar la lucha contra los Yeltsinistas y su régimen corrupto y antidemocrático. Cualquier violencia que se diese sería la responsabilidad exclusiva de esta banda de ladrones y reaccionarios. Una actitud decidida por parte de los trabajadores es la precondición para ganara a las capas medias vacilantes. Tal y como dijimos después de la primera ronda:
"Todavía no está descartado que Zyuganov pueda formar un gobierno. Pero eso sólo es posible sobre la base de un gran movimiento de la clase obrera, no de ninguna otra manera."
Aquí el factor subjetivo es lo más importante. Por encima de todo, para ganar a la juventud es necesario tener una visión audaz, que les pueda inspirar esperanza en el futuro. Pero no se planteó ninguna una perspectiva de ese tipo. De hecho, Zyuganov no presentaba ninguna perspectiva. Su actitud hacia el pasado estalinista era medio disculpándose, lo que dio a los yeltsinistas la posibilidad de identificarlo con los crímenes del viejo régimen, campos de concentración y demás. Y sin embargo Zyuganov ni siquiera defendía abiertamente el restablecimiento de la URSS y la economía nacionalizada y planificada. La palabra "socialismo" brillaba por su ausencia. En lugar de eso, estaba jugando escandalosamente con el chovinismo ruso incluso llegando a invitar curas ortodoxos como oradores en los actos electorales, una táctica que hecho agua al molino de Lebed.
A pesar de sus enormes recursos, el PCFR, en el momento de la verdad fue incapaz de conectar con una amplia capa de la población que estaba buscando una alternativa auténticamente democrática y socialista. Después de décadas de métodos burocráticos y totalitarios, los dirigentes del partido no tenían ni idea de como dirigirse a las masas. Tal como Kolganov y Buzgalin explican:
"Con sus 500.000 miembros, el PCFR era el mayor partido político de Rusia. Pero tal y como demostró la campaña electoral, el burocratismo del partido, junto con su orientación hacia la "gente del pasado" y pequeños burócratas de mentalidad pragmática descontentos con Yeltsin le convertía en una organización débil, incapaz de dar una respuesta efectiva a la propaganda y los "trucos sucios" de las autoridades. En circunstancias en las que los medios de comunicación de masas estaban monopolizados por Yeltsin, la idea de llevar a cabo agitación "puerta a puerta" no era mala en sí, pero los miembros del PCFR eran incapaces de llevarla a la práctica. No tenían ni idea de cómo llevar a cabo ese trabajo, y no podían encontrar un camino hacia los corazones de la gente, aparte de los corazones de aquellos que ya estaba dispuestos a apoyar a Zyuganov. La experiencia de las elecciones ha demostrado que Zyuganov no tiene nada que se parezca ni siquiera remotamente a la "Guardia de Lenin".
"Los puntos fuertes del PCFR, incluyendo su enorme tamaño y la presencia entre sus miembros de cuadros probados y experimentados del viejo PC soviético, se convirtieron en sus debilidades. Los disciplinados "guerreros de partido" de la base, resultaron estar poco acostumbrados a las condiciones de un sistema multipartidista marcado por la lucha entre diferentes ideologías e intereses. Al mismo tiempo, los cuadros experimentados tenían experiencia solo en dictar la linea burocráticamente, no en trabajo de propaganda política."
La campaña de Zyuganov en la primera vuelta fue mala, pero la cosa empeoró en la segunda vuelta. Algunos comentaristas occidentales estaban tan perplejos que se preguntaban si la táctica de Zyuganov no sería el resultado de algún plan para aumentar la apatía pública y provocar una baja participación, lo que, supuestamente, beneficiaría al PC (¡!). Pero no es necesario buscar una explicación tan "profunda" y sutil. No había tal plan. El fracaso de Zyuganov fue el resultado o bien de su incapacidad de plantear una alternativa real ante la gente o porque estaba asustado de ganar las elecciones. Lo más probable es que fuese una combinación de ambos.
Al no tener una perspectiva revolucionaria, Zyuganov estaba aterrorizado de la perspectiva de una guerra civil. Esto hubiese significado apoyarse en la clase obrera, algo que los dirigentes del PC quieren evitar a toda costa. En cuanto los obreros entrasen en acción sería muy difícil controlarlos. En esas condiciones, no sería posible consolidar un régimen neo-estalinista. Parece probable que los yeltsinistas le dejaron bien claro a Zyuganov que no se le permitiría tomar el poder por medios electorales. La alternativa era clara: o movilizar a las masas en una lucha abierta por el poder o capitular. No hace falta mucha imaginación para comprender lo que ocurrió entre Zyuganov y los dirigentes del campo de Yeltsin entre la primera y la segunda ronda , si no incluso antes. La corresponsal del periódico español El País (7 7/96) escribe:
"Para entender porque los comunistas han sido tan pasivos frente a Yeltsin y porque han aceptado tan resignadamente el juego que se les ha impuesto hay que tener en cuenta estas corrientes subterráneas, pues es en ellas precisamente donde, según hipótesis que no pueden ser verificadas, se le habría hecho saber a Zyuganov que el poder jamás aceptaría su victoria, en el caso de que se produjera, y se le habría dado a elegir entre conservar la posición que ahora tiene en el parlamento (los comunistas son la primera fracción en la cámara baja del Legislativo) o exponerse a que el comunismo sea declarado fuera de la ley".
Cuando Zyuganov se negó a movilizar a la clase obrera en acción, el resultado de las elecciones estaba determinado.
Después de las elecciones, a la vez que advertía de la posibilidad de fraude, Zyuganov no hizo ningún intento de movilizar ningún tipo de protesta, pero se apresuró a aceptar el resultado como "la voluntad del pueblo". La burguesía en Occidente a duras penas podía contener su regocijo ante el espectáculo del dirigente del PCFR aceptando la derrota humildemente. El Financial Times del 5 de julio publicaba el titular "Los comunistas aceptan la derrota como demócratas". Lo que el Financial Times quería decir es que el ala Zyuganov del PC había abandonado cualquier pretensión de ser comunistas y había abrazado abiertamente la "democracia", es decir, el capitalismo. No hay que extrañarse de que la prensa occidental que ayer se llenaba la boca de espuma con la amenaza del comunismo, ahora haga un tributo hipócrita al comportamiento de "hombre de estado" de Zyuganov, es decir a esta capitulación.
¿De que "voluntad del pueblo" está hablando Zyuganov, cuando incluso los medios de comunicación occidental se ven obligados a admitir que la campaña electoral estaba vergonzosamente sesgada en favor de Yeltsin? De esta manera Zyuganov ha capitulado totalmente a la ideología burguesa en su forma más vulgar y miope. Pero él no es único que tiene esas ilusiones. La burguesía advenediza, que hace sólo unas semanas entraba en pánico ante la perspectiva de una vuelta el "comunismo", ahora ha recuperado sus nervios y ha sucumbido a la euforia. Sobre este mismo tema uno de los representantes de la burguesía rusa, Boris Berezovsky, se pronunciaba de la siguiente manera: "nunca más tendremos que elegir entre comunismo y capitalismo". El alivio de estos elementos quedaba reflejado en las palabras de su representante más consumado, Víctor Chernomyrdin, el día después de las elecciones: "La elección está hecha para siempre, hoy la democracia ha ganado para siempre". Sin embargo tales juicios pueden ser prematuros.
Desde un punto de vista marxista, las elecciones por si mismas no resuelven nada. En el mejor de los casos nos dan una foto fija del ambiente entre las masas en un momento dado. Pero en este caso incluso eso es dudoso. De cualquier manera, las tendencias sociales se reflejan en este caso de manera muy distorsionada e indirecta, como en un espejo distorsionado. Si Zyuganov hubiese ganado, eso hubiese representado un cambio significativo en la situación, reflejando un paso atrás importante para los elementos procapitalistas. Pero, por esa misma razón, no iban a permitirlo. Los que se han enriquecido en el saqueo del estado no lo hubiesen devuelto con una reverencia. Una victoria de Zyuganov hubiese llevado al país al borde de la guerra civil. Toda la historia demuestra que las cuestiones decisivas se resuelven no con aritmética parlamentaria sino en una lucha de fuerzas vivas.
capítulo
X: Un nuevo punto de inflexión
apartado.- Las falsas promesas de Yeltsin
Fundación Federico Engels