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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
X- Un nuevo punto de inflexión |
¿Hubo manipulación de las elecciones?
¿Puede ser que estos resultados fueran debidos al fraude? Desde las elecciones han aparecido pruebas más que suficientes que apuntan al hecho de que el fraude electoral estuvo bastante extendido. Los observadores de la CSCE encontraron pruebas de manipulación de fraude electoral bastante extendido. Incluso antes de la primera vuelta, el entonces Ministro de Defensa Pavel Grachev anunció que los marineros en la flota fuera de Rusia habían votado "unánimemente" por Yeltsin. Incluso más increíblemente, el mayor voto por Yeltsin vino supuestamente de Chechenia, un 64,1 por cien, un resultado remarcable para el hombre que ordenó la guerra sangrienta que resultado en la matanza en masa del pueblo checheno y la reducción de su tierra a cenizas (¡!).
Andrei Kolganov y Alexander Buzgalin, dos economistas de izquierdas de la Universidad Estatal de Moscú, declaran que: "no se puede descartar un elemento de fraude (aunque según la opinión de los expertos, este difícilmente podría haber superado el 3-5 por cien)". Si asumimos que el fraude electoral alcanzó el 5 por cien de los votos, la mayoría Yeltsin quedaría reducida a su mínima expresión. Sin embargo, ya que es obviamente difícil obtener cifras precisas en casos de fraude electoral, las estimaciones de los "expertos" pueden estar subestimando la situación real. El socialista Boris Kagarlitsky deja entender que el fraude fue mucho más extendido que esto cuando escribe:
"La segunda ronda de las elecciones rusas empezó de manera poco favorable para las autoridades. En toda la mañana la población de San Petersburgo, una ciudad considerada como una fortaleza del régimen actual, simplemente no apareció en las mesas electorales. La gente estaba claramente cansada de elecciones. A las 3 de la tarde, sólo un 4 por cien de los electores había votado. La baja participación también era evidente en otras regiones en las que Boris Yeltsin había quedado primero en la primera ronda. En el equipo de la campaña del presidente cundió el pánico. Un comentarista de la televisión estatal dejó caer la noticia de que el equipo de la campaña estaba preso de un estado de ánimo catastrófico.
"Sin embargo, después de las 4 de la tarde, algo sucedió. Como si alguien hubiese sacado una varita mágica, la baja participación se convirtió en todas partes en una alta participación, que en algunos casos superaba la de la primera vuelta. Si somos capaces de creernos los informes oficiales, los ciudadanos de Rusia se presentaron como un sólo hombre en las mesas electorales, y de manera igualmente unánime votaron por Yeltsin. Cuanto más inaccesible y remota la zona, mayor era el apoyo hacia el presidente. La gente de la península de Chukotka, en el extremo noreste mostraron un entusiasmo especial por Yeltsin, dándole el 75 por cien de los votos, un resultado sorprendente, sobretodo si tenemos en cuenta que, en el calor de la campaña, las autoridades se habían olvidado de enviar las provisiones de alimentos a Chukotka y el peligro de hambre rondaba sobre la región.
"La gente de Chechenia también votó en masa por Yeltsin; obviamente se habían recuperado de los bombardeos de los aviones de guerra de las fuerzas federales. Es cierto que los periodistas fueron incapaces de encontrar muchas de las mesas electorales, pero sin embargo el total de votos registrados en esas mesas aparecieron en las oficinas de la comisión electoral de la república. Los habitantes de Daguestán, que votaron aplastantemente por el candidato comunista Zyuganov en la primera vuelta, evidentemente habían cambiado de opinión diez días después, cuando votaron por Yeltsin. La prensa oficial lo atribuyó al trabajo explicatorio de los líderes locales. Un trabajo explicatorio similar se llevó a cabo en Bashkiria y Tataria. A pesar de todas estas irregularidades, sería erróneo hablar de fraude generalizado. Lo más probable es que las autoridades "ajustaron" un poco los resultados. Una pequeña mayoría para Yeltsin se transformó en una mayoría sustancial; el presidente fue reelegido con el 54 por cien de los votos contra el 40 por cien para Zyuganov."
The Guardian (5/7/96) tenía una posición similar: "Hubo algunas anomalías sorprendentemente pro-Yeltsin en el Cinturón Rojo, sugiriendo o bien una poderosa influencia personal de los jefes locales en regiones basadas en etnias o fraude.
"El resultado más sospechoso fue en la república norcaucasiana de Daguestán, un bastión comunista tradicional. En junio, Zyuganov consiguió el 66 por cien de lo votos, contra un 26 por cien para Yeltsin, con el voto para Lebed casi inexistente. Esta semana, el voto por Yeltsin se disparó al 51 por cien, con Zyuganov bajando al 46 por cien.
"Casi igual de dudosos fueron los resultados en la república rica en petróleo del Volga de Bashkortostan, donde una población mayoritariamente musulmana apoya tradicionalmente a los comunistas. Como una ventaja de Zyuganov por 42 a 35% por cien en junio se convirtió en un triunfo de Yeltsin por 52 a 42 por cien esta semana es un misterio."
Antes de las elecciones Zyuganov había advertido del peligro del fraude. Después de anunciarse el resultado de la segunda vuelta, él declaró: "En Daguestán conseguimos el 60% la última vez y ahora dicen que hemos perdido allí. Me gustaría saber cómo pudo pasar eso en los últimos diez días".
El periódico italiano La Stampa, que generalmente se considera como en contacto cercano con la realidad de la vida política rusa, y evidentemente tiene fuentes excelentes, publicó un artículo el 6 de julio titulado "Fraude: he aquí las pruebas". Analizando los resultados de la primera vuelta llega a la conclusión de que: "en cualquier otro país, estos datos hubieran provocado un escándalo de proporciones internacionales, mientras que en Rusia circulan en samizdat". Se refieren a los datos de la República Autónoma de Tatarstán. Demuestran concluyentemente la existencia de fraude masivo.
El corresponsal de La Stampa, tuvo acceso a los datos de las votaciones a diferentes niveles. En el nivel más bajo, la Comisión Electoral Local representa 60 colegios electorales. Estos resultados se transmiten a la Comisión Electoral Regional (en este caso Tatarstan), que finalmente los envía a la Comisión Electoral de la Federación Rusa. El artículo de La Stampa demuestra que los resultados no se corresponden. De manera sistemática se restan votos de todos los demás candidatos y se transfieren a la lista de Yeltsin. Por ejemplo, en una zona de Tatarstán las discrepancias eran las siguientes:
voto real
voto oficial
Yeltsin
171.000
207.000
Zyuganov
68.000
59.000
Lebed
35.000
25.000
En otras zonas había discrepancias similares. La Stampa llega a la conclusión de que si este era el caso en Tatarstan, no hay razón para suponer que en otras partes fuese diferente. Además llega a la conclusión de que un fraude tal sólo se puede llevar a cabo con la participación de un gran número de funcionarios directamente hasta los niveles más altos del gobierno, que no llevó a cabo ningún control. Es impensable que la Comisión Electoral Central no estuviese al corriente. En otras palabras, el fraude fue organizado al más alto nivel. El artículo acaba con la siguiente pregunta: "¿Significa eso que los comunistas, en realidad, ganaron en la primera vuelta?"
No hay duda de que Yeltsin manipuló los resultados del referéndum sobre la Constitución. Incluso los comentaristas burgueses lo aceptan. Así que si parecía que Zyuganov iba a ganar, no hay duda de que los partidarios de Yeltsin iban a recurrir al fraude electoral masiva par impedirlo. La burguesía y Occidente no podían permitir una victoria de Zyuganov. En palabras del corresponsal del The Times en Moscú, Bruce Nelan: "Hubiese sido un desastre para todos los implicados si los rusos hubiesen elegido a Zyuganov al final votaron por el mal menor". Sin embargo, el mismo corresponsal advierte contra sacar conclusiones demasiado optimistas: "Sigue habiendo problemas serios en Rusia que hay que resolver. La idea Occidental de que todos los problemas desaparecerán con la reelección de Yeltsin es simplemente errónea".
Durante la campaña, la llamada "prensa libre" y la televisión se comportaron de manera tan depravada que, en comparación, la prensa amarilla occidental parecía seria. Incluso los comentaristas occidentales pro-Yeltsin se vieron obligados a expresar su descontento por la manera en la que la prensa favoreció al presidente. El The Economist se refirió a "un servil sesgo pro-Yeltsin en los medios de comunicación rusos". Estos hechos demuestran el vacío y la hipocresía de las afirmaciones occidentales de que Yeltsin significa "democracia".
Sobre el papel de los medios de comunicación, incluso el equipo de observadores internacionales más importante, organizado por la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) se vio obligado a declarar:
"No solo hubo una desproporción significativa en favor del candidato Yeltsin en la cantidad de cobertura, sino también su campaña fue presentada en general en términos positivos en comparación a los demás candidatos, especialmente el candidato Zyuganov, que tendía a ser mostrado en términos negativos."
Observadores de los EEUU, organizados por el International Republican Institute hicieron la misma observación:
"El grupo de observadores americanos también estaban atónitos, dijo el senador, por una situación en la que los medios de comunicación independientes apoyaban de una manera tan obvia la reelección del presidente."
Los observadores se encontraron con que el las seis semanas anteriores a la primera ronda de las votaciones, el presidente Yeltsin recibió aproximadamente el 53 por cien del tiempo dedicado a las elecciones en los noticiarios y programas informativos. Zyuganov recibió el 18 por cien del tiempo pero la cobertura era aplastantemente negativa y diseñada para asustar a los votantes.
En un artículo publicado en el Morning Star (9/7/96), Renfrey Clarke, un conocido comentarista de izquierdas sobre temas rusos, da toda una serie de ejemplos de los métodos utilizados para sobornara los medios de comunicación para que apoyen a Yeltsin. El señala que: "aunque privatizados en gran medida, las redes nacionales de televisión todavía son enormemente dependientes del gobierno para subvencionar sus operaciones. El control estatal sobre los medios de comunicación escritos es menor pero sigue siendo considerable.
"De nuevo, los directores de las principales organizaciones periodísticas se consideran bien servidos por Yeltsin y claramente necesitaron poco convencimiento para dirigir sus recursos a conseguir su reelección."
Periódicos como Moskovsky Komsomolets y Vecharnaya Pravda publicaron artículos calumniosos, contando todo tipo de mentiras, como la acusación de que los comunistas "pondrían a Moscú de rodillos en los seis meses posteriores a su victoria electoral." "Recortarían el consumo de la ciudad permitiendo la entrada solamente de productos rusos y traerían una masa de provincianos depravados y desposeídos." El periódico en inglés Moscow Times, citaba al subeditor de Vecharnaya Moskva diciendo: "Por supuesto que sacamos ese artículo para que la gente votase por Yeltsin, ¿por quién sino?
Gleb Pavlovsky, un ex periodista y ahora director de la Fundation for Effective Politics, que estuvo personalmente implicado en la distribución de artículos pro-Yeltsin a la prensa rusa, estimaba que 1000 periodistas solo en Moscú estaban en nómina, "incluyendo un grupo de élite de quizás 50 periodistas famosos que recibían de $3.000 a $5000 dólares por mes por encima de sus salarios por escribir artículos favorables a Yeltsin u otros candidatos."
Después de la primera ronda, los observadores de la CSCE pidieron una mejora de cara a la segunda ronda. "Es importante que los defectos mencionados en el comportamiento de los medios de comunicación, la organización de la campaña electoral y los procedimientos de la votación se tomen en consideración de manera urgente".
Pero en realidad todos los abusos de la primera ronda se agravaron en la segunda. El Daily Telegraph por ejemplo informaba de que: "La selección de noticias es más flagrante que nunca. Ayer, Victor Ilyukhin, un comunista importante que preside el comité de seguridad de la cámara baja del parlamento, reunió a los periodistas para mostrarles una cinta de vídeo en la que la policía interroga a un banquero que admitió haber cogido $500.000 del Ministerio de Finanzas y habérselas dado a dos miembros de la campaña de Yeltsin. La cinta no apareció en las noticias de la noche de la Televisión Pública Rusa, el canal más popular".
La cobertura televisiva estaba tan distorsionada que incluso las noticias de la enfermedad de Yeltsin fueron prácticamente suprimidas. Como Tony Barber comentó en The Independent: "Claramente, la incapacidad de uno de los dos candidatos presidenciales ara realizar su deberes hubiera tenido una influencia decisiva en el resultado. Así que los medios de comunicación rusos simplemente lo silenciaron".
Constanze Krehl, jefe de la delegación del Parlamento Europeo observando la segunda vuelta dijo: "Está realmente claro que Yeltsin tuvo más de 400 puntos de cobertura positiva y Zyuganov menos 300". Pero a pesar de todo esto, los observadores democráticos occidentales estaban dispuestos a dar crédito a la limpieza de las elecciones rusas.
capítulo
X: Un nuevo punto de inflexión
apartado.- ¿Porque perdió el Partido Comunista?
Fundación Federico Engels