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RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
X- Un nuevo punto de inflexión |
Las elecciones de diciembre y las presidenciales
Las elecciones de diciembre fueron una etapa importante en ese proceso. ¿Que tendencia revelaron? ¡En cualquier caso no una tendencia hacia el capitalismo! Fueron un voto masivo de desconfianza, no sólo en Yeltsin, sino en el mercado y todas sus obras. Es cierto que un resultado electoral nunca es decisivo, y este menos que ningún otro. La constitución bonapartista deja todo el poder en manos de Yeltsin y su camarilla. No se ha resuelto nada. Pero se trata precisamente de eso. El problema del establecimiento de un régimen capitalista viable en Rusia no se ha "resuelto". Las elecciones de diciembre fueron un indicio claro de los obstáculos que la burguesía naciente tiene que sortear antes de hacerlo.
Las elecciones de diciembre en Rusia representaron un golpe bajo a los defensores de la restauración del capitalismo en Rusia. El Partido Comunista sacó el 22 cien de los votos en las circunscripciones en las que se elegían candidatos por listas de partido. También sacó buenos resultados en las que elegían a individuos (circunscripciones de un sólo miembro). Junto a los Agrarios y otros partidos que se describen a si mismos como comunistas sacaron un tercio de los votos.
El PLD de Vladimir Zhirinovsky vio reducidos sus votos en las elecciones por listas de partidos a la mitad, del 22 cien en 1993 al 11 cien, ganando un solo diputado en las circunscripciones individuales. Eso indicaba que un número creciente de gente habían visto su demagogia "populista" y reconocieron el carácter reaccionario del PLD. Alexander Lebed sólo sacó el 4 por cien. Sin embargo, la derrota más aplastante fue la de aquellos partidos y políticos que abrazaron abiertamente la causa de las reformas de la "economía de mercado" que ha llevado a un colapso catastrófico de la producción y los niveles de vida.
Las afirmaciones del gobierno de que la economía había mejorado sonaban a vacío para millones de obreros rusos a los que se debían dos o tres meses de salario.
Los votantes se tomaron su venganza rechazando masivamente los partidos procapitalistas. "Opción Rusia" el partido (con nombre poco apropiado) de Yegor Gaidar, radical defensor del mercado, fue barrido. Sacó menos del 5 por cien y Gaidar perdió su escaño en la Duma. El Yabloko de Grigorii Yavlinsky sacó mejores resultados, un 7 por cien, pero había estado atacando demagógicamente el programa de reformas del gobierno durante meses. El resultado más dañino para Yeltsin y Occidente fue el humillante resultado del partido del Primer Ministro Chernomyrdin, "Nuestra Casa es Rusia". Este partido, creado específicamente para defender el gobierno, con enormes cantidades de dinero y acceso ilimitado a los medios de comunicación, sacó menos del 10 por cien.
Cuando se publicaron los resultados finales, el PC y sus aliados eran el grupo más grande con diferencia en la Duma, con 190 escaños de 450, seguidos por Zhirinovsky con 51 y Yavlinsky con 45. "Nuestra Casa es Rusia" sólo consiguió 55 escaños, una base muy débil de cara a la campaña electoral de las presidenciales.
Los imperialistas reaccionaron con horror ante estos resultados que representan un voto masivo de desconfianza en la "reforma de mercado", precisamente cuando Occidente estaba presionando a Yeltsin para que acelerase el programa, en un intento desesperado de que el proceso se hiciese irreversible, independientemente de las consecuencias sociales. Los resultados electorales confirmaron totalmente la perspectiva de que el movimiento hacia el capitalismo, lejos de haber sido completado, estaba en serias dificultades. Después de informar de manera pesimista sobre las elecciones de diciembre de 1995, el Financial Times (20/10/95) comentaba: "Al igual que los dirigentes de la Revolución Francesa, Mr. Yeltsin y los divididos reformistas tienen hoy motivos para temer que la revolución democrática rusa pueda devorar a sus hijos cuando llegue su turno".
Los economistas occidentales han calculado aproximadamente la naciente burguesía como el 10 por cien de la población (eso sería una definición extremadamente amplia, incluyendo todo tipo de pequeños hombres de negocios, dejando a los grandes capitalistas como un pequeño puñado). Si lo unimos a sus familias y dependientes, t todos los demás sectores que de alguna manera están vinculados al mercado, como conductores, comerciantes callejeros, autónomos, sirvientes, guardaespaldas (600.000 de ellos) y criminales, estamos hablando de quizás el 20 por cien de la población. Este es aproximadamente el porcentaje de votos de todos los partidos promercado en las elecciones de diciembre. No es una parte desdeñable de la población, pero no es suficiente como para ganar unas elecciones.
Horrorizados por los resultados de las elecciones a la Duma de diciembre de 1995 y con perspectivas pesimistas para las elecciones presidenciales en caso de que los viejos estalinistas las ganaran, la camarilla alrededor de Yeltsin lanzaron una fuerte campaña para que fueran canceladas y para que Yeltsin gobernara por decreto. Sus declaraciones públicas revelan claramente la actitud real de la naciente burguesía hacia la "democracia". Para ellos, la democracia es simplemente un instrumento para utilizarlo cuando conviene a sus intereses de clase.
"Si la gente me dice que por la democracia simbólica tengo que entregar mi propiedadbien, la democracia no vale tanto para mi", dijo Oleg Kisiliev, presidente del Impeks-bank, una compañía de exportaciones activa en el comercio de oro. Declaró que él y sus asociados temían que una toma de control por parte de los comunistas podría significar la confiscación de sus propiedades. "Me gustaría mucho vivir en un país libre, pero mucho me temo que el camino de la libertad nos podría matar", declaró Kakha Bendukidze, otro miembro de los noveaux riche. El Financial Times (7/11/95) informaba que: "Mr. Bendukidze y sus aliados dicen que en caso de una victoria importante de los comunistas se están preparando para abandonar el país con tanto capital como se puedan llevar". El artículo continua: "La democracia y el capitalismo se están convirtiendo en conceptos antitéticos en Rusia (...) Hasta que el mercado proporcione prosperidad a la mayoría de los electores rusos, la democracia seguirá siendo una amenaza para la élite de nuevos ricos del país".
Las elecciones presidenciales de julio de 1996 representaron otro giro en la situación en Rusia. Superficialmente, el resultado fue una victoria importante para el capitalismo ruso. A pesar del terrible colapso de los niveles de vida, el crimen , la corrupción y el capitalismo mafioso, Yeltsin ganó. Esto fue una dura derrota para el estalinismo, no para el socialismo o el auténtico comunismo, pero anunció un nuevo periodo de convulsiones para Rusia. Los procesos subterráneos siguieron siendo tan contradictorios y explosivos como antes. El resultado de las elecciones no resolvió nada.
Según la Comisión Electoral Central, Yeltsin sacó el 53,1 por cien y Zyuganov el 40,41 por cien. Si estas cifras son correctas, esto significa que Yeltsin ha aumentado su apoyo de 26,7 millones de votantes en la primera vuelta a 38,9 millones en la segunda, mientras que el voto a Zyuganov sólo aumentó ligeramente pasando de 24,2 millones a 29,3 millones. En términos porcentuales, el voto a Yeltsin aumentó casi 19 puntos, mientras que el de Zyuganov lo hizo un poco más de 8 puntos. A pesar de todo, el PC todavía consiguió un buen resultado. Zyuganov derrotó a Yeltsin en el "Cinturón Rojo" que se extiende de Tambov y Voronezh, al sur de Moscú, hasta regiones siberianas como Novosibirsk, Omsk y la región minera de carbón de Kemerovo. Podemos asumir que el PC mantuvo su apoyo en las otras zonas mineras y entre los trabajadores en las industria pesada en general. Un 40 por cien es una base considerable en la sociedad, y sin duda incluye a los sectores decisivos de los trabajadores industriales, y también las zonas rurales.
Marx apuntó hace tiempo que el campesino también tiene su lado racional y es capaz de distinguir entre lo que está en favor de sus intereses y lo que los perjudica. Esto se demuestra claramente en Polonia dónde el PC tiene una fuerte base entre los pequeños campesinos que han entendido que para ellos el capitalismo significa la ruina. En cualquier caso, en Rusia la población rural ya no se compone de campesinos. Son proletarios rurales, que no tienen ningún interés en convertirse en pequeños propietarios. Las perspectivas para la agricultura rusa bajo el capitalismo son bastante negras. El antiguo "granero de Europa" está importando grandes cantidades de comida de Occidente. La victoria de Yeltsin significará que esta situación continuará, y con ella un declive aún mayor de la agricultura rusa.
La reacción de la burguesía rusa ante los resultados fue de euforia. Los mercados financieros aumentaron, para caer más tarde cuando quedó claro que los inversores occidentales no estaban participando en la fiebre compradora. Los capitalistas occidentales, aunque suspiraron con alivio porque Zyuganov no fue elegido, seguían estando preocupados por el futuro.
capítulo X: Un nuevo punto de inflexión
¿Hubo manipulación de los elecciones?Fundación Federico Engels