|
RUSIA
DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
I- Balance de Octubre |
El mito de la Asamblea Constituyente
Entre las numerosas leyendas que se han puesto en circulación para presentar la Revolución de Octubre bajo una luz desfavorable, quizás el de la Asamblea Constituyente sea el más persistente. Según esta leyenda, los bolcheviques antes de la revolución habían defendido un parlamento democráticamente elegido (la Asamblea Constituyente), pero después de la revolución, debido a que estaban en minoría, lo disolvieron y recurrieron a la dictadura. Este argumento deja de lado una serie de cuestiones fundamentales. En primer lugar, la reivindicación de una Asamblea Constituyente que sin duda jugó un papel progresista a la hora de movilizar a las masas, especialmente el campesinado, contra la autocracia zarista fue sólo una de toda una serie de reivindicaciones democráticas revolucionarias, y no necesariamente la más importante. Las masas fueron ganadas a la revolución gracias a otras reivindicaciones, la más destacable "paz, pan y tierra". Éstas, a su vez, se convirtieron en una realidad únicamente porque estaban vinculadas a otra reivindicación: todo el poder a los sóviets.
La Revolución de Febrero fracasó precisamente porque no fue capaz de satisfacer estas necesidades acuciantes de la población. La completa impotencia del régimen de Kerensky no era accidental. Reflejaba el carácter reaccionario de la burguesía rusa. La clase capitalista de Rusia era una clase muy débil, atada de pies y manos a los terratenientes y subordinada al imperialismo mundial. Sólo la transferencia revolucionaria del poder a la parte más decididamente revolucionaria de la sociedad la clase obrera posibilitó el fin de la guerra y la distribución de la tierra a los campesinos. Esta fue la función de la Revolución de Octubre.
La convocatoria de las elecciones a la Asamblea Constituyente el año siguiente fue casi una idea tardía. Los bolcheviques intentaban utilizarlas para movilizar a la mayoría del campesinado e integrarlos en la vida política. Pero, sobre todo para el campesinado, la democracia parlamentaria formal es peor que inútil si no lleva a la práctica una política que resuelva sus necesidades más acuciantes. Bajo ciertas circunstancias, la Asamblea Constituyente hubiese podido jugar un papel progresista. Pero en la práctica quedó claro que la Asamblea Constituyente sólo podía ser un obstáculo y un punto de agrupamiento para la contrarrevolución. Aquí, el lento mecanismo de las elecciones parlamentarias iba muy por detrás de la rápida corriente de la revolución. La auténtica actitud del campesinado quedó de manifiesto en la guerra civil, cuando los eseristas de derechas y la mayor parte de los mencheviques colaboraron con los blancos.
En el momento de la Revolución de Octubre, los Sóviets de Diputados de Obreros y Soldados representaban todo lo que era dinámico y vivo en la sociedad rusa. La clase obrera votó por los bolcheviques en los sóviets, que eran mucho más democráticos que ningún parlamento. Al mismo tiempo, los soldados, de los cuales una gran mayoría eran campesinos, también votaron mayoritariamente por los bolcheviques:
Votos
Porcentajes
Partido
Junio
Septiembre
Junio
Septiembre
Eseristas
974.885
54.374
58
14
Mencheviques
76.407
15.887
12
4
Kadetes
168.781
101.106
17
26
Bolcheviques
75.409
198.230
12
51
(Fuente, Anweiler, p.188)
Estas cifras demuestran, por un lado, una creciente polarización entre las clases, hacia la derecha (aumento del voto del partido burgués kadete) y hacia la izquierda, y un colapso de los partidos de "centro", mencheviques y eseristas. Pero lo más sorprendente es el enorme empuje de los bolcheviques, que pasaron de un 12% en junio a tener la mayoría absoluta. Esto demuestra que los bolcheviques tenían el apoyo de la aplastante mayoría de los obreros y también de un sector importante de los campesinos. En noviembre de 1917, el propio dirigente menchevique Y.O. Martov tuvo que admitir que "casi la totalidad del proletariado apoya a Lenin" (citado en Liebman, op. cit., p. 218). Precisamente sobre esta base, los bolcheviques fueron capaces de derrocar el desprestigiado Gobierno Provisional y tomar el poder sin apenas encontrar resistencia. Estos hechos por sí solos destruyen el mito de que la Revolución de Octubre fue un golpe.
La legitimidad democrática de octubre estaba claramente establecida. Pero esto no se reflejó en las elecciones a la Asamblea Constituyente, cuando los bolcheviques sólo consiguieron el 23,9% de los votos (a los que hay que añadir los votos de los eseristas de izquierda):
Asamblea Constituyente (en votos)
Eseristas rusos
15.848.004
Eseristas ucranianos
1.286.157
Coalición socialista ucraniana
3.556.581
Total eseristas y aliados
20.690.742
}
Partidos campesinos
Bolcheviques
9.844.637
Mencheviques
1.364.826
Otros socialistas
601.707
}
Partidos obreros
Kadetes
1.986.601
Grupos conservadores rusos
1.262.418
Grupos nacionalistas
2.620.967
}
Partidos burgueses y de derecha
Asamblea Constituyente (en escaños)
Eseristas rusos
299
Eseristas ucranianos
81
Eseristas de izquierda
39
Bolcheviques
168
Mencheviques
18
Otros socialistas
4
Cadetes
15
Conservadores
2
Grupos nacionalistas
77
(Fuente, Anweiler, p. 220).
A pesar de esto, los bolcheviques se mantuvieron firmemente en el poder. ¿Por qué? Los eseristas de derechas habían dirigido a los campesinos tradicionalmente, remontándose a los tiempos de los narodniks a la vuelta del siglo. Estos elementos de capas medias eran la aristocracia tradicional de los pueblos, maestros, abogados, y los "picos de oro". Durante la Primera Guerra Mundial muchos de ellos se hicieron oficiales del ejército. Durante la Revolución de Febrero, estos revolucionarios democráticos ejercieron una influencia considerable entre los soldados de origen campesino. Su "revolucionarismo" amorfo se correspondía con los primeros movimientos en la conciencia del campesinado. Pero la marea de la revolución fluye rápidamente. Poco después de la Revolución de Febrero, los eseristas de derecha traicionaron al campesinado, abandonando el programa de la paz y la lucha por la tierra.
¿Adónde podían dirigirse los campesinos en uniforme en busca de apoyo? Habiendo despertado a la vida política, las masas campesinas, especialmente el sector más activo en el ejército, cuya experiencia de la guerra les había elevado a un nivel de comprensión superior al de sus hermanos en los pueblos, pronto entendieron la necesidad de un cambio revolucionario para poder conquistar la paz, el pan y la tierra. Esto sólo se podía conseguir mediante una alianza revolucionaria con el proletariado. La comprensión de este hecho quedó registrada en las elecciones a los sóviets, que registran un brusco giro hacia la izquierda. Ya en otoño de 1917, los viejos dirigentes de derechas de los eseristas habían perdido su base entre los soldados, que se pasaron en masa a los eseristas de izquierda y sus aliados bolcheviques.
Las elecciones a la Asamblea Constituyente se organizaron apresuradamente después de las elecciones, con el censo electoral de antes de Octubre. El campesinado no había tenido tiempo de entender los procesos que se estaban desarrollando. Todavía no se había dado la escisión entre los eseristas de derechas e izquierdas. No había tiempo para que el campesinado en su conjunto entendiese el significado de la Revolución de Octubre y el poder soviético, especialmente en los terrenos clave de la reforma agraria y la paz. La dinámica de una revolución no se puede trasladar fácilmente al pesado mecanismo del parlamentarismo. En las elecciones a la Asamblea Constituyente, las masas inertes del campo atrasado entraron en la ecuación. Aplastadas por el lastre de mil años de esclavitud, los pueblos iban por detrás de las ciudades.
Estos eseristas de derechas no eran los representantes políticos, sino los explotadores políticos del campesinado. Implacablemente hostiles a Octubre, hubieran devuelto el poder a los terratenientes y capitalistas con el mismo tipo de contrarrevolución democrática que robó el poder a la clase obrera alemana en noviembre de 1918. Había dos centros de poder mutuamente excluyentes. Los reaccionarios se agruparon alrededor de la consigna: "Todo el poder a la Asamblea Constituyente". Enfrentados a esta situación, los bolcheviques, con el apoyo de los eseristas de izquierda, no vacilaron en poner los intereses de la revolución por encima de delicadezas constitucionales. Basándose en los sóviets, los bolcheviques disolvieron la Asamblea Constituyente. No hubo resistencia. Este incidente ahora provoca una reacción indignada en algunos sectores. Y sin embargo nos encontramos con una contradicción evidente. Si la Asamblea Constituyente realmente representaba la voluntad de las masas, ¿por que nadie la defendió? No se levantó un solo dedo en su defensa precisamente porque era un anacronismo que no representaba a nadie. La razón para esto fue muy bien explicada por el famoso historiador inglés de la Revolución Rusa, E. H. Carr:
"Los eseristas habían ido a las elecciones como partido, presentando una sola lista de candidatos. Su manifiesto estaba lleno de principios y propósitos elevados pero, aunque fue publicado el día después de la Revolución de Octubre, había sido redactado antes de ese acontecimiento y no definía la actitud del partido hacia él. Ahora, tres días después de las elecciones, un amplio sector del partido había hecho una coalición con los bolcheviques y se había escindido formalmente del otro sector que mantuvo su lucha amarga contra los bolcheviques. La proporción entre eseristas de derechas y de izquierdas en la Asamblea Constituyente 370 a 40 era fortuita. Era totalmente diferente de la proporción correspondiente en la composición del congreso campesino, y no representaba necesariamente los puntos de vista de los electores en un punto vital sobre el que no se les había consultado. 'La gente', dijo Lenin, 'votó por un partido que ya no existía'. Revisando todo el asunto dos años más tarde, Lenin encontró otro argumento que era más convincente de lo que parecía a primera vista. Lenin señaló que en las grandes ciudades industriales los bolcheviques habían quedado prácticamente en todas partes por delante de los demás partidos. Se aseguraron una mayoría absoluta en las dos capitales en su conjunto, donde los kadetes habían quedado en segundo lugar y los eseristas en un pobre tercer puesto. Pero en asuntos de revolución se aplica el principio bien conocido de: 'la ciudad dirige al campo; el campo inevitablemente sigue a la ciudad'. Las elecciones a la Asamblea Constituyente, si bien no registraron la victoria de los bolcheviques, habían señalado claramente el camino para los que tuvieran ojos para verlo" (E. H. Carr, The Bolshevik revolution, 1917-1923, vol. 1, pp. 121-2).
Kerensky también lo admitió sucintamente al escribir lo siguiente en sus memorias: "La apertura de la Asamblea Constituyente acabó en una farsa trágica. No sucedió nada que le diese la calidad de último bastión memorable en defensa de la libertad" (Alexander Kerensky, The Kerensky Memoirs. Russia and History´s Turning-Point, p. 470).
capítulo I:
Balance de Octubre
siguiente.-El campesinado y los
sóviets
Fundación Federico Engels