RUSIA DE LA REVOLUCIÓN A LA CONTRARREVOLUCIÓN
Un análisis marxista


Autor Ted Grant
..Fundación Federico Engels

I- Balance de Octubre

 

La Nueva Política Económica (NEP)

 

Lejos de representar los intereses de la clase obrera, los amotinados de Kronstadt reflejaban las presiones del campesinado, que estaba cada vez más descontento debido a las requisas constantes y a las colectas forzosas de grano, a cambio del cual no recibían bienes manufacturados. Esto se puede demostrar fácilmente. Entre las reivindicaciones de los amotinados figuraba la de un mercado libre para el grano. Después de la supresión del motín, Lenin sacó conclusiones y tocó a retirada. La introducción de la Nueva Política Económica (NEP) permitía a los campesinos vender su grano en el mercado, a cambio de un impuesto para el Estado. Después de esta medida, no hubo más Kronstadts ni Tambovs. Los campesinos habían logrado lo que querían.

¿Fue la NEP un paso adelante para la clase obrera y la revolución? En absoluto. Los bolcheviques se vieron obligados a dar marcha atrás debido a la situación potencialmente peligrosa que se derivaba de la oposición del campesinado. Tambov, Kronstadt y otros levantamientos en las zonas rurales eran sólo parte de ésta. Pero en la práctica, la NEP sirvió para fortalecer a los campesinos ricos (kulaks) y a los NEPistas (especuladores capitalistas) en detrimento del proletariado. Fue un gran paso atrás, aunque no había alternativa dado el retraso de la revolución europea. La NEP, junto a la derrota de la revolución alemana de 1923, fue realmente el origen de la degeneración de la Revolución Rusa. Stalin, Zinoviev y Kámenev se basaron en los kulaks y los NEPistas para golpear a Trotsky y a la Oposición de Izquierdas. Pero la NEP, apaciguando a los campesinos, dio un respiro a la revolución.

Enfrentados a la implacable oposición de las masas campesinas, agotadas después de años de guerra civil y requisas, Lenin y Trotsky explicaron la necesidad de dar un paso atrás respecto al comunismo de guerra y la necesidad de restaurar el mercado para poder cicatrizar la separación entre el campo y la ciudad. En la práctica esto significaba, en la medida de lo posible, el desarrollo de una relación estable con el campesinado, que era el 80% de la población. "Durante 1920 y 1921", informó Trotsky en el XII Congreso del Partido, "a nosotros nos quedó total y absolutamente claro que la Unión de Repúblicas Soviéticas tendría que continuar existiendo, quizás por bastante tiempo, en medio de un cerco capitalista. No recibiríamos mañana ninguna ayuda directa e inmediata de un proletariado organizado en un Estado, un Estado de un tipo muy superior al nuestro y con un poderío económico mayor que el nuestro. Eso es lo que nos dijimos a nosotros mismos en 1920. No sabíamos si sería cuestión de uno, dos, tres o diez años, pero sabíamos que estábamos al inicio de una época de preparación seria y prolongada.

"La conclusión básica de esto era que, mientras esperábamos un cambio en la correlación de fuerzas en Occidente, teníamos que fijarnos mucho más aguda y atentamente en la correlación de fuerzas en nuestro propio país, en la Unión Soviética" (Trotsky, León Trotsky Speaks, p. 137).

La Nueva Política Económica había nacido, introduciendo relaciones de mercado entre la ciudad, el campo y el Estado. Se abolieron las requisas de grano y se sustituyeron por un impuesto en especie. Se permitió a los campesinos disponer libremente de su propio excedente. La NEP favoreció a los elementos agrarios más ricos y permitió la compraventa y cierta acumulación de capital. Se restauró el mercado para animar un cierto comercio privado y promover la producción. Sin embargo, los pilares fundamentales de la economía seguían en manos estatales. El comercio establecería el vínculo esencial entre la masa de los campesinos y las industrias nacionalizadas.

Lenin caracterizaba esto como una retirada ante la acumulación de dificultades. Sin embargo, esta retirada impuesta al régimen soviético siempre fue descrita por Lenin como una situación temporal, como un "respiro" antes de la siguiente oleada de desarrollo de la revolución socialista internacional. Sin embargo, era extremadamente consciente de los peligros que había en ese camino, especialmente el del resurgimiento de elementos burgueses y pequeño-burgueses, que podrían ser la base para una contrarrevolución. Lenin también comprendió los otros peligros de una revolución proletaria aislada en un país atrasado.

En el IX Congreso de los Sóviets, en diciembre de 1921, Lenin recalcaba:

"Perdonen que les diga: ¿Qué es el proletariado? Es la clase ocupada en la gran industria ¿Y dónde está la gran industria? ¿Qué proletariado es éste? ¿Dónde está su industria? ¿Por qué está paralizada?" (Lenin, OC, vol. 44, p. 336).

En un discurso al XI Congreso del Partido, en marzo de 1922, Lenin señaló que el carácter de clase de muchos de los que trabajaban en las fábricas en ese momento no era proletario; que muchos eran prófugos del servicio militar, campesinos y elementos desclasados:

"Durante la guerra, gentes que de ninguna manera eran proletarias fueron a las fábricas; fueron a las fábricas para escaparse de la guerra. ¿Existen hoy condiciones sociales y económicas en nuestro país para inducir a auténticos proletarios a ir a las fábricas? No. Sería cierto según Marx; pero Marx no escribió sobre Rusia; él escribió sobre el capitalismo en su conjunto, empezando por el siglo XV. Fue cierto durante un período de seiscientos años. Pero no es cierto en la Rusia actual. Muy a menudo, los que están en las fábricas no son proletarios; son elementos informales de todo tipo" (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 299).

Es imposible comprender la política de Lenin y Trotsky en este periodo sin tener en cuenta la situación real de Rusia, descrita más arriba. Teniendo en cuenta la catástrofe económica, el nivel cultural extremadamente bajo de las masas, la atomización del proletariado, y la decadencia de los sóviets —todo ello como consecuencia del retraso de la revolución internacional—, ¿cómo se podía proteger el Estado obrero? Las presiones del capitalismo mundial, expresadas a través de las masas pequeño-burguesas, se redoblaron en el periodo de la NEP. Esto explica el temor de Lenin de que presiones de clases ajenas pudieran provocar una escisión en el Partido Comunista, lo que llevaría inevitablemente a la caída del Estado soviético y a una contrarrevolución capitalista. Por esta razón, Lenin defendió una prohibición temporal del derecho a fracción dentro del partido, como medida excepcional.

Las relaciones entre el Estado soviético y las masas campesinas alcanzaron su punto más bajo en el momento de la rebelión de Kronstadt. El Estado obrero no existía en el vacío, estaba sujeto a las presiones de fuerzas de clase ajenas que se expresaban a través de agrupaciones en el Partido. Era este peligro, agudizado por el monopolio político del Partido Bolchevique, lo que llevó al 10 Congreso del Partido a principios de 1921 a prohibir temporalmente las fracciones dentro del propio partido. Esto era una medida temporal que se introdujo para solucionar una situación excepcional, tal y como Lenin dejó claro:

"La prohibición de la oposición en el Partido", dijo, "se deriva de la lógica política del momento actual... Ahora mismo podemos pasarnos sin oposición, camaradas, ¡Ahora no es el momento para ello!... Esto lo exige el momento objetivo, y no sirve de nada quejarse... El momento actual es uno en el que las masas sin partido están sujetas a un tipo de vacilación pequeño-burguesa que en la situación económica actual de Rusia es inevitable. Tenemos que recordar que el peligro interno es en cierto sentido mayor que el que nos amenazaba con Denikin y Yudenich*, y tenemos que mostrar unidad, no de una manera nominal, sino de una forma mucho más profunda. Para crear tal unidad no podemos prescindir de una resolución como ésta" (citado por Roy Medvedev, On Socialist Democracy, pp. 62-3, énfasis en el original).

Nota: *generales blancos durante la guerra civil.

Es más, Lenin estaba a favor de una interpretación flexible de esta regla y rechazó todos los intentos de darle una aplicación más rígida. Cuando Riazanov propuso que se prohibiesen las actividades fraccionales en los procesos pre congresuales del partido, Lenin se opuso: "Sin embargo, creo que la propuesta del compañero Riazanov es desafortunada y puede ser inaplicable... Este Congreso no puede tomar decisiones vinculantes que afectarían a las elecciones al próximo congreso. Si las circunstancias provocan desacuerdos fundamentales, ¿cómo se puede prohibir su presentación para la consideración del partido en su conjunto? ¡No podemos!" (Ibid., p. 63, énfasis en el original).

En la práctica, a pesar de su prohibición formal, las fracciones siguieron operando en el partido después del X Congreso. El propio Lenin rompió las reglas, tal y como A.I. Mikoyan recuerda en sus memorias, en las que menciona un incidente en ese congreso al organizar Lenin una reunión estrictamente conspirativa para la que se imprimieron invitaciones privadas. Irónicamente, fue Stalin el que expresó el temor de que la oposición se enterase y los acusase de fraccionalismo, a lo que Lenin contestó con su habitual buen humor: "¿Qué es esto que oigo de un viejo zorro fraccionalista?" (Ibid., nota 16, p. 351).

Como hemos visto, inmediatamente después de la toma del poder el único partido político que fue suprimido por parte de los bolcheviques fueron las Centurias Negras, precursoras del fascismo. Ni siquiera el partido burgués kadete fue ilegalizado. El propio gobierno soviético era una coalición de bolcheviques y eseristas de izquierda. Pero, bajo las presiones de la guerra civil, se dio una aguda polarización de clases, y mencheviques y eseristas se pasaron al campo contrarrevolucionario. Contra su deseo, los bolcheviques se vieron obligados a implantar el partido único. Este monopolio, considerado como temporal y extraordinario, creaba enormes peligros en una situación en la que la vanguardia proletaria estaba sometida a presiones crecientes por parte de clases ajenas.

Lenin tenía miedo de que, al existir sólo el Partido Comunista, esas presiones llegasen a manifestarse en su seno, a través de fracciones, y acabar provocando una escisión. Esto hubiera significado el derrocamiento de la Revolución, ya que, dada la atomización parcial de la clase obrera, el Partido Comunista era el único que garantizaba la existencia del Estado obrero. Sin embargo, bajo esas circunstancias, esta medida de emergencia que limitaba los derechos democráticos de los miembros del partido aumentó las insanas tendencias burocráticas. Se consideraba como un "mal necesario" impuesto al partido por la dura realidad. Los derechos democráticos plenos se restaurarían tan pronto como las condiciones mejorasen. Pero en la práctica, después de la muerte de Lenin, lo que pretendía ser una medida temporal se convirtió en permanente a través de las maniobras del triunvirato de Stalin, Kámenev y Zinoviev, como parte de su lucha contra Trotsky, violando toda la tradición histórica del bolchevismo, que estaba siempre impregnada de espíritu democrático.

Al cabo de poco tiempo, la industria empezó a revitalizarse. La producción se duplicó entre 1922 y 1923, aunque partiendo de niveles bajos, y en 1926 consiguió recuperar las cotas de antes de la guerra. Las cosechas también iban en aumento, aunque más modestamente. La NEP dio un respiro, pero el mercado había creado una creciente diferenciación social. Así, además del incremento de la producción, la NEP también tuvo efectos secundarios, dando lugar a peligros restauracionistas por el enriquecimiento de elementos hostiles al socialismo, tanto urbanos como agrarios (NEPistas y kulaks). Junto al resurgimiento de las divisiones de clase, la creciente burocracia en el Estado y el partido empezó a flexionar sus músculos, esperando consolidar y extender su posición e influencia. En estas condiciones, el crecimiento de estas clases ajenas y de los elementos burocráticos que implicaban, representaba un peligro mortal para la revolución. El peligro de una degeneración burocrática interna surgió del aislamiento continuado del Estado obrero.



capítulo II: El ascenso del estalinismo
siguiente.-La teoría marxista del estado

Fundación Federico Engels