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Razón y revolución
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Parte Dos: Tiempo, espacio y moción
| 9. El big bang (y 4) | |
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Una abstracción vacía Toda la noción mística se deriva de la interpretación subjetivista del tiempo, que lo hace dependiente de ("relativo a") un observador. Pero el tiempo es un fenómeno objetivo, independiente de cualquier observador. La necesidad de introducir el pobre astronauta en la idea no surge de ninguna necesidad científica, sino que es el producto de un punto de vista filosófico concreto, pasado de contrabando bajo la bandera de la "teoría de la relatividad". Veis, para que el tiempo sea "real", necesita que haya un observador, que pueda interpretarlo desde su punto de vista. ¡Se supone que si no hay observador no hay tiempo! En un razonamiento de lo más peculiar el observador está protegido contra la influencia maligna del agujero negro, por una hipótesis arbitraria, una "censura cósmica débil", lo que quiera que esto signifique. Sin embargo, dentro del agujero, no hay tiempo. Por lo tanto en el exterior el tiempo existe, pero un poca más allá ya no existe. En la frontera entre los dos estados tenemos un misterioso horizonte de acontecimiento, cuya naturaleza permanece en la oscuridad. Al final parece que tenemos que abandonar toda esperanza de conocer lo que hay más allá del horizonte de acontecimiento, ya que, citando Hawking, está "decentemente escondido de la vista". Aquí tenemos el equivalente del siglo XX de la Cosa-en-Sí kantiana. Y al igual que la Cosa-en-Sí, al final parece que no es tan difícil de entender. Aquí lo que tenemos es un punto de vista místico idealista del tiempo y el espacio, metido en un modelo matemático y confundido con la realidad. Tiempo y espacio son las propiedades más fundamentales de la materia. Más correctamente son el modo de existencia de la materia. Kant ya planteó que si dejamos aparte las propiedades físicas de la materia sólo nos queda tiempo y espacio. Pero esto en realidad es una abstracción vacía. Tiempo y espacio no pueden existir separadamente de las propiedades físicas de la materia de la misma manera que uno no puede comer "fruta" en general, en oposición a naranjas y manzanas, o hacer el amor con el Género Femenino. Se ha planteado la acusación contra Marx, sin la más mínima base real, de que concibió que la historia tenía lugar sin la participación consciente de hombres y mujeres, como resultado de las fuerzas económicas, o algún sin sentido por el estilo. De hecho Marx plantea claramente que la historia no puede hacer nada, y que los hombres y mujeres hacen su propia historia, aunque no la hacen totalmente de acuerdo con su "libre voluntad". Hawking, Penrose y muchos otros son culpables precisamente del error que se atribuye falsamente a Marx. En lugar de la abstracción vacía de la Historia, que en efecto se personifica y toma vida propia, tenemos una abstracción igualmente vacía del Tiempo, concebida como una entidad independiente que nace y muere, y que en general hace todo tipo de trucos, con su amigo el Espacio, que surge y colapsa y se dobla, un poco como un borracho cósmico, y acaba tragándose a los desventurados astronautas que caen en un agujero negro. Este tipo de cosas están bien para la ciencia ficción, pero no es una manera útil de comprender el universo. Claramente existen enormes dificultades prácticas para obtener información precisa sobre, por ejemplo, estrellas de neutrones. En cierto sentido, en relación al universo, nos encontramos en una posición en líneas generales análoga a la de los hombres y mujeres primitivos en relación a los fenómenos naturales. Sin información adecuada intentamos encontrar una explicación racional a cosas difíciles y oscuras. Sólo nos quedan nuestros propios recursos -la imaginación y la mente- . Las cosas parecen misteriosas cuando no las entendemos. Para comprender es necesario hacer hipótesis. Algunas de ellas serán erróneas. Esto en sí mismo no es un problema. Toda la historia de la ciencia está llena de ejemplos de cómo hipótesis incorrectas llevaron a descubrimientos importantes. Sin embargo, tenemos el deber de intentar asegurar que las hipótesis tienen un carácter razonablemente racional. Aquí se hace inevitable el estudio de la filosofía. ¿Necesitamos realmente volver atrás a los mitos primitivos y la religión para poder entender el universo? ¿Necesitamos revivir las desacreditadas nociones del idealismo, que, de hecho están bastante relacionadas con los mitos y la religión? ¿Es necesario reinventar la rueda? "No se puede discutir con un teorema matemático". Quizás no. Pero ciertamente es posible discutir con premisas filosóficas falsas, y una interpretación idealista del tiempo, que nos lleva a conclusiones como esta: "Existen algunas soluciones de las ecuaciones de la relatividad general en las que le es posible al astronauta ver una singularidad desnuda: Él puede evitar chocar con la singularidad y, en vez de esto, caer a través de un ‘agujero de gusano', para salir en otra región del universo. Esto ofrecería grandes posibilidades de viajar en el espacio y en el tiempo, aunque desafortunadamente parece ser que estas soluciones son altamente inestables; la menor perturbación, como, por ejemplo, la presencia del astronauta, puede cambiarlas, de forma que el astronauta podría no ver la singularidad hasta que chocara con ella, momento en el que encontraría su final. En otras palabras, la singularidad siempre estaría en su futuro y nunca en su pasado. La versión fuerte de la hipótesis de la censura cósmica nos dice que las singularidades siempre estarán, o bien enteramente en el futuro, como las singularidades de colapsos gravitatorios, o bien enteramente en el pasado, como el big bang. Es muy probable que se verifique alguna de las versiones de la censura cósmica, porque cerca de singularidades desnudas puede ser posible viajar al pasado. Aunque esto sería atractivo para los escritores de ciencia ficción, significaría que nuestras vidas nunca estarían a salvo: ¡alguien podría volver al pasado y matar a tu padre o a tu madre antes de que hubieras sido concebido!".71 Los "viajes en el tiempo" pertenecen a las páginas de la ciencia ficción, dónde pueden ser fuente de un entretenimiento inocuo. Pero estamos convencidos que nadie debería de estar preocupado por que su existencia esté amenazada por que algún desconsiderado viajero del tiempo se cargue a su abuela. Francamente uno sólo tiene que hacerse la pregunta para darse cuenta de que es totalmente absurda. El tiempo sólo se mueve en una dirección, del pasado al futuro, y no se le puede dar la vuelta. Sea lo que sea lo que nuestro amigo el astronauta se encuentre al fondo del agujero negro, lo que no encontrará es que el tiempo se da la vuelta, o "se detiene" (excepto en el sentido en que, puesto que inmediatamente se haría pedazos debido a la fuerza de la gravedad, el tiempo se acabará para Él, junto con otras muchas cosas). Ya hemos comentado la tendencia a confundir ciencia con ciencia ficción. También nos podemos dar cuenta de que parte de la ciencia ficción está impregnada por un espíritu semi-religioso, místico e idealista. Hace tiempo, Engels señaló que los científicos que rechazan la filosofía frecuentemente caen víctimas de todo tipo de misticismo. Engels escribió un artículo sobre este tema titulado Ciencia Natural y el mundo de los espíritus, del cual sacamos este extracto: "Esta escuela predomina en Inglaterra. Ya su padre, el muy alabado Francis Bacon, había presentado la exigencia de que su nuevo método empírico, inductivo, se aplicara para lograr, ante todo: la prolongación de la vida, el rejuvenecimiento, en cierta medida; el cambio de estatura y de las facciones, la transformación de un cuerpo en otro, la producción de nuevas especies, el dominio del aire y la producción de tormentas. Se queja de que tales investigaciones se hayan abandonado, y en su historia natural ofrece recetas definidas para producir oro y ejecutar diversos milagros. De la misma manera, en su vejez Isaac Newton se afanó por exponer la Revelación de San Juan. De manera que no debe sorprender que en los últimos años del empirismo inglés en la persona de algunos de sus representantes -y no los peores- , parezca haber caído víctima, sin remedio, de la invocación y visión de espíritus, importadas de Norteamérica".72 Sin duda Stephen Hawking y Roger Penrose son científicos y matemáticos brillantes. El problema es que, si empiezas con una premisa falsa, inevitablemente sacas conclusiones falsas. Hawking se siente claramente incómodo con la idea de que se puedan sacar conclusiones religiosas de sus teorías. Menciona que en 1981 asistió a una conferencia sobre astronomía en el Vaticano, organizada por los jesuitas, y comenta: "La Iglesia católica había cometido un grave error con Galileo, cuando trató de sentar cátedra en una cuestión de ciencia, al declarar que el Sol se movía alrededor de la Tierra. Ahora, siglos después, había decidido invitar a un grupo de expertos para que la asesorasen sobre cosmología. Al final de la conferencia, a los participantes se nos concedió una audiencia con el Papa. Nos dijo que estaba bien estudiar la evolución del universo después del big bang, pero que no debíamos indagar en el big bang mismo, porque se trataba del momento de la Creación y por lo tanto de la obra de Dios. Me alegré entonces de que no conociese el tema de la charla que yo acababa de dar en la conferencia: la posibilidad de que el espacio-tiempo fuese finito pero no tuviese ninguna frontera, lo que significaría que no hubo ningún principio, ningún momento de Creación. ¡Yo no tenía ningún deseo de compartir el destino de Galileo, con quien me siento fuertemente identificado en parte por la coincidencia de haber nacido exactamente 300 años después de su muerte!".73 Claramente, Hawking quiere trazar una línea divisoria entre Él y los creacionistas. Pero el intento no tiene mucho Éxito. ¿Cómo puede ser que el universo sea finito y no tenga fronteras? En matemáticas es posible tener una serie infinita de números que empiece por uno. Pero en la práctica, la idea de infinito no puede empezar por uno, ni por ningún otro número. El infinito no es un concepto matemático. No se puede contar. Este "infinito" es una sola dirección es lo que Hegel llama el mal infinito. Engels trata este tema en su polémica con Dühring: "Pero ¿qué hay de la contradicción de las ‘sucesiones numéricas infinitas y sin embargo contadas'? Podremos estudiarla mejor en cuanto que el señor Dühring nos exhiba la habilidad de contarlas. En cuanto que haya conseguido contar de ni (menos infinito) hasta cero podrá volver a adoctrinarnos. Está claro que, empiece a contar por donde empiece, dejará a sus espaldas una sucesión infinita, y, con ella, la tarea que tiene que resolver. Que invierta su propia sucesión infinita 1 + 2 + 3 + 4É e intente contar desde el final infinito hasta el uno; se trata obviamente del intento de un hombre que no ve de qué trata. Aún más. Cuando el señor Dühring afirma que la serie infinita del tiempo transcurrido está contada, afirma con eso que el tiempo tiene un comienzo, pues en otro caso no podría empezar siquiera a ‘contar'. Por tanto, está siempre dando como presupuesto lo que tiene que probar. La idea de la sucesión infinita y sin embargo enumerada, o, dicho de otro modo, la ley dühringiana universal de la cantidad discreta determinada, es, pues, una contradictio in adjecto, contiene una contradicción en sí misma, y más precisamente una contradicción absurda. "Está claro que la infinitud que tiene un final, pero no tiene un comienzo, no es ni más ni menos infinita que la que tiene un comienzo y no tiene un final. La más modesta comprensión dialéctica habría debido decir al señor Dühring que el comienzo y el final van necesariamente juntos como el Polo Norte y el Polo Sur, y que cuando se prescinde del final el comienzo se convierte en final, es decir, en un final de la sucesión, y a la inversa. Toda esa ilusión sería imposible sin la costumbre matemática de operar con sucesiones infinitas. Como en la matemática hay que partir de lo determinado y finito para llegar a lo indeterminado y desprovisto de final, todas las sucesiones matemáticas, positivas o negativas, tienen que empezar con un uno para poder calcular con ellas. Pero la necesidad ideal del matemático está muy lejos de ser una ley necesaria y constrictiva del mundo real".74 Stephen Hawking ha llevado su especulación relativista hasta su extremo en su trabajo sobre los agujeros negros, llevándonos directamente al reino de la ciencia ficción. En un intento de dar la vuelta a la espinosa cuestión de qué pasó antes del big bang, se ha planteado la idea de "universos bebés", naciendo todo el tiempo, y conectados entre sí por los llamados "agujeros de gusano". Como Lerner comenta irónicamente: "Es una visión que parece exigir alguna forma de control de natalidad cósmico".75 Resultado realmente asombroso que científicos serios puedan dar por buenas ideas tan grotescas. La idea de un "universo finito sin fronteras" es otra abstracción matemática que no se corresponde con la realidad de un universo infinito y en constante cambio. Una vez que se adopta este punto de vista, no hay necesidad de especulaciones místicas sobre "agujeros de gusano", singularidades, supercuerdas, y todo lo demás. En un universo infinito no hay que buscar un principio y un final, sino simplemente trazar el proceso sin fin de movimiento, cambio y desarrollo. Esta concepción dialéctica no deja lugar a Cielo ni Infierno, Dios ni Diablo, Creación ni Juicio Final. No se puede decir lo mismo de Hawking que, como era de esperar, acaba intentando "conocer la mente de Dios". Los reaccionarios se frotan las manos ante este espectáculo, y utilizan la actual corriente de oscurantismo en la ciencia para sus propios fines. William Rees-Mogg, asesor financiero, escribe: "Pensamos que es extremadamente probable que el movimiento religioso que podemos observar en muchas sociedades en todo el globo se fortalezca si pasamos por un período económicamente muy difícil. La religión se fortalecerá porque el actual empuje de la ciencia ya no mina la concepción religiosa de la realidad. De hecho, por primera vez en siglos, en realidad la refuerza".76 Pensamientos
en el vacío
Justo antes de acabar de escribir este libro, hemos encontrado la última contribución a la cosmología del big bang, que apareció en el The New Scientist del 25 de febrero de 1995. En un artículo de Robert Matthews titulado Nothing like a Vacuum (Nada como un vacío), leemos lo siguiente: "Te rodea por todas partes, pero no lo puedes notar. Es la fuente de todo, pero es nada". ¿Qué es esta cosa tan sorprendente? Un vacío. ¿Qué es un vacío? El diccionario lo define como "espacio falto de contenido físico". Este era el caso hasta ahora, pero ya no lo es. El humilde vacío, en palabras de Matthews, se ha convertido en "uno de los temas más calientes de la física contemporánea". "Está demostrando ser una tierra de las maravillas de efectos mágicos: campos de fuerza que surgen de la nada, partículas burbujeantes que aparecen y desaparecen y agitaciones nerviosas sin fuente aparente". Gracias a Heisenberg y a Einstein (¡pobre Einstein!), tenemos "nos damos cuenta asombrados de que alrededor nuestro partículas subatómicas ‘virtuales' aparecen perpetuamente de la nada, y desaparecen de nuevo en unos 10ñ23 segundos. Por lo tanto el ‘espacio vacío' no está realmente vacío, sino que es un mar hirviendo de actividad que se extiende por todo el universo". Esto es cierto y falso. Es cierto que todo el universo está lleno de materia y energía, y que el "espacio vacío" no está realmente vacío, sino lleno de partículas, radiación y campos de fuerza. Es cierto que las partículas cambian constantemente, y que algunas tienen una vida tan fugaz que se denominan partículas ‘virtuales'. No hay absolutamente nada "asombroso" en estas ideas que ya se conocían hace décadas. Pero lo que es totalmente falso es que aparecen "de la nada". Ya hemos explicado esta idea errónea anteriormente y no es necesario repetir lo dicho Como un viejo disco rayado, los que intentan introducir el idealismo en la física repiten una y otra vez la idea de que puedes sacar algo de la nada. Esta idea contradice todas las leyes conocidas de la física, incluyendo la física cuántica. ¡Sin embargo aquí nos encontramos con la idea fantástica de que se puede obtener energía literalmente de la nada! Esto es como los intentos de descubrir la moción perpetua, que ya fueron correctamente ridiculizados en el pasado. La física moderna empieza rechazando la vieja idea del Éter; un medio invisible universal, a través del cual se creía que viajaban las ondas de luz. La teoría especial de la relatividad de Einstein demostró que la luz puede viajar a través del vacío, y que no necesita un medio especial. Increíblemente, después de citar a Einstein como autoridad (algo tan obligatorio hoy en día, como santiguarse al salir de la iglesia, e igual de inútil) Matthews pasa a introducir de nuevo el Éter en la física: "Esto no significa que no pueda existir un fluido universal, sino que este fluido tiene que cumplir las leyes de la relatividad especial. El vacío no está forzado a ser simplemente fluctuaciones cuánticas alrededor de un estado medio de verdadera nada. Puede ser una fuerza de energía permanente diferente de cero en el universo". Bien, ¿qué se supone precisamente que quiere decir todo esto? Hasta ahora se nos ha hablado sobre nuevos desarrollos "asombrosos" en la física, "tierras de las maravillas" de partículas, y se nos ha asegurado que el vacío posee suficiente energía para solucionar todas nuestras necesidades. Pero la información real del artículo no parece ser nada nueva. Es muy largo en afirmaciones, pero muy corto en hechos. Quizás fuese la intención del autor compensarla falta de información con la oscuridad de la expresión. Cualquiera se puede preguntar qué quiere decir "una fuerza de energía permanente diferente de cero". Y qué es un estado medio de verdadera nada. Si lo que se quiere decir es que es un vacío real, entonces hubiera sido preferible decirlo en dos palabras sencillas en lugar de seis complicadas. Este tipo de complicación deliberada normalmente se utiliza para encubrir un embrollo mental, especialmente en este terreno. ¿Por qué no hablar claramente? A menos que lo que tengamos sea una "verdadera nada"É de contenido. El verdadero quid del artículo es demostrar que un vacío crea cantidades ilimitadas de la nada. La única "prueba" de esto son un par de referencias a las teorías de la relatividad especial y general, que se utilizan regularmente como perchero para colgar de ellas cualquier hipótesis arbitraria. "La relatividad especial exige que las propiedades del vacío parezcan las mismas para todos los observadores, independientemente de su velocidad. Para que esto sea cierto la presión del ‘marí vacío tiene que ser tal que anule exactamente la energía de su densidad. Es una condición que parece bastante inocente, pero que tiene algunas consecuencias asombrosas. Por ejemplo significa que una zona concreta de energía de vacío retiene la misma densidad de energía, independientemente de lo que se expanda la zona. Esto es raro, por decir poco. Comparémoslo con el comportamiento de un gas normal, cuya densidad de energía decrece en la medida en que aumenta su volumen. Es como si el vacío tuviese una reserva constante de energía". En primer lugar, nos damos cuenta de que lo que hace un par de frases era sólo un hipotético "fluido universal" ahora se ha convertido en un "mar" vacío real, aunque nadie está seguro de dónde sale todo este "agua". Esto es raro, por decir poco. Aceptemos, como el autor, lo que todavía está por demostrar, y aceptemos la existencia de este vasto océano de nada. Parece que esta "nada" no es solamente algo, sino "algo" bastante substancial. Como por arte de magia se llena de energía de una "reserva constante". Este es el equivalente cosmológico de la cornucopia, o "cuerno de la abundancia" de la mitología griega e irlandesa, un misterioso cuerno para beber que independientemente de lo mucho que bebieras nunca se vaciaba. Este era un regalo de los dioses. Ahora Matthews nos quiere regalar algo que hace que el cuerno de la abundancia sea un juego de niños. Si la energía entra en el vacío tiene que venir de alguna parte de fuera del vacío. Esto está bastante claro, ya que el vacío no puede existir aisladamente de la materia y energía. La idea de un espacio vacío sin materia tiene tan poco sentido como la idea de la materia sin espacio. No hay nada en la tierra parecido al vacío perfecto. La cosa más parecida a un vacío perfecto es el espacio. Pero de hecho tampoco el espacio está vacío. Ya hace décadas Hannes Alfvén planteó que el espacio estaba lleno de redes de corrientes eléctricas y campos magnéticos llenos de filamentos de plasma. Esto no son los resultados de la especulación o apelaciones a la teoría de la relatividad, sino que surge de la observación, incluyendo la de las sondas Voyager y Pioneer que detectaron estas corrientes y filamentos alrededor de Júpiter, Saturno y Urano. Por lo tanto de hecho hay bastante energía en el espacio. Pero no el tipo de energía de la que habla Matthews. En absoluto. En su "mar vacío" la energía viene directamente del vacío. ¡No se necesita materia! Esto es mucho mejor que sacarse un conejo de la chistera. Después de todo, todos sabemos que el conejo viene de alguna parte. Esta energía no viene absolutamente de ninguna parte. Viene del vacío, por cortesía de la teoría de la relatividad general: "una de las características clave de la teoría general de la relatividad de Einstein es que la masa no es la única fuente de gravedad. En particular, la presión, tanto positiva como negativa puede dar lugar a efectos gravitatorios". Llegados a este punto, el lector ya está totalmente mistificado. Pero ahora todo queda claro (o casi): "Esta característica del vacío," se nos dice, "está en el centro del nuevo concepto quizás más importante en la cosmología de la última década: la inflación cósmica. Desarrollada principalmente por Alan Guth en el MIT y Andrei Linde, ahora en Stanford, la idea de la inflación cósmica surge de la asunción de que el universo primitivo estaba lleno de energía de vacío inestable cuyo efecto ‘antigravitatorio' expandió el universo a un factor de probablemente 1050 en tan sólo 10-32 segundos. La energía de vacío se disipó, dejando fluctuaciones casuales cuya energía se transformó en calor. Debido a que energía y materia son intercambiables, el resultado fue la creación de materia que ahora llamamos big bang". ¡Así que es eso! Toda la construcción arbitraria es para apoyar la teoría inflacionaria del big bang. Como siempre mueven los postes continuamente para defender su hipótesis a toda costa. Es como los defensores de la vieja teoría de Aristóteles y Ptolomeo de las esferas de cristal, que la iban revisando continuamente, haciéndola cada vez más compleja, para que encajase con los hechos. Como hemos visto, últimamente la teoría ha estado pasando por un mal momento, con la "materia fría oscura" perdida y todos los líos con la constante de Hubble. Necesitaba un poco de apoyo y he aquí que sus defensores han buscado alguna explicación para uno de su problemas centrales ¾ de dónde salió toda la energía para provocar el big bang inflacionario¾ . "El mayor buffet libre de todos los tiempos" como lo llamó Alan Guth. Pero ahora quieren pasarle la factura a alguien o a algo y nos salen con un vacío. Tenemos nuestras dudas de si alguien llegará a pagar nunca esta factura. Y en el mundo real, a la gente que no paga la factura se le enseña la puerta sin más contemplaciones incluso si se ofrecen a pagar en forma de teoría general de la relatividad argumentando que no tienen nada en metálico. "De la nada, a través de la nada, hacia la nada", dijo Hegel. Es un epitafio que encaja muy bien con la teoría de la inflación. Sólo hay una manera de sacar algo de la nada a través del acto de la Creación. Y eso sólo es posible con la intervención de un Creador. Por mucho que intenten evitarlo, los defensores del big bang se encontrarán que sus pasos siempre les llevan en esa dirección. Algunos irán bastante contentos, otros protestaran que ellos no son religiosos "en el sentido convencional". Pero la vuelta al misticismo es la consecuencia inevitable de este mito de la Creación moderno. Por suerte cada vez hay más gente que están insatisfechos con este estado de las cosas. Más pronto o más tarde, se producirá una ruptura al nivel de la observación que dejará salir una nueva teoría, dejando descansar decentemente al big bang. Cuanto antes mejor. Los orígenes del sistema solar El espacio no está realmente vacío. Un vacío perfecto no existe. El espacio está lleno de un gas fino "gas interestelar" detectado por primera vez por Hartmann en 1904. Las concentraciones de gas y polvo se hacen mucho más densas en los alrededores de las galaxias, que están rodeadas de "niebla", compuesta principalmente de átomos de hidrógeno, ionizados por la radiación de las estrellas. Incluso esta materia no es inerte y sin vida, sino que se divide en partículas subatómicas con carga eléctrica, sujetas a todo tipo de movimiento, procesos y cambios. Estos átomos ocasionalmente chocan y pueden cambiar su estado de energía. Aunque un átomo individual puede chocar sólo una vez cada 11 millones de años, dado el enorme número de átomos implicados, es bastante como para dar lugar a una emisión continua y detectable, la "canción del hidrógeno" detectada por primera vez en 1951. Casi todo esto es hidrógeno, aunque también hay deuterio, una forma más compleja de hidrógeno, oxígeno y helio. Puede parecer imposible que se pueda dar combinación, dada la distribución extremadamente dispersa de estos elementos en el espacio. Pero se da, y hasta un nivel de complejidad bastante notable. Se han encontrado en el espacio moléculas de agua (H2O), y también amoníaco (NH3), y más tarde formaldehído (H2CO), e incluso moléculas más complicadas, dando lugar a una nueva ciencia, la astroquímica. Finalmente se ha demostrado que las moléculas básicas de la vida ¾ aminoácidos¾ también existen en el espacio. Kant (en 1755) y Laplace (en 1796) plantearon por primera vez la hipótesis nebular de la formación del sistema solar. Según esto, el sol y los planetas se formaron a partir de la condensación de una inmensa nube de materia. Esto parecía encajar con los hechos, y en el momento en que Engels escribió La Dialéctica de la Naturaleza, ya se aceptaba de manera general. Sin embargo, en 1905, Chamberlain y Moulton plantearon una teoría alternativa la hipótesis planetesima. Esta fue desarrollada por Jeans y Jeffreys, que plantearon la hipótesis de marea en 1918. Esto implicaba la idea de que el sistema solar se formó como resultado de la colisión de dos estrellas. El problema de esta teoría es que, si fuese cierta, los sistemas planetarios serían fenómenos extremadamente raros. Las enormes distancias que separan las estrellas significan que este tipo de colisiones son 10.000 veces menos frecuentes que las supernovas ¾ que ya de por sí son fenómenos poco comunes¾ . Una vez más podemos ver como, intentando solucionar un problema recurriendo a fuentes externas accidentales como una estrella perdida, creamos más problemas de los que resolvemos. Más tarde se demostró que la teoría que se suponía que había sustituido el modelo Kant-Laplace no tenía base matemática. Otros intentos como la teoría de la "colisión de tres estrellas" (Littleton) y la teoría de la supernova de Hoyle, también quedaron descartadas en 1939, cuando se demostró que material extraído de la superficie del sol de esa manera sería demasiado caliente como para condensarse en planetas. Simplemente se expandiría en un gas fino. De esta manera la teoría catastrófica-planetesimal quedó descartada. La hipótesis nebular volvió a ocupar su posición, pero a un nivel superior. No era una simple repetición de las ideas de Kant y Laplace. Por ejemplo, se comprendía que las nubes de gas y polvo planteadas en el modelo tendrían que haber sido mucho mayores de lo que se había pensado. En una escala tan colosal, la nube habría experimentado turbulencias, creando vastos remolinos, que se habrían condensado en sistemas separados. Este modelo totalmente dialéctico fue desarrollado en 1944 por el astrónomo alemán Carl F. von WeizsŠcker, y perfeccionado por el astrofísico sueco, Hannes Alfvén. WeizsŠcker calculó que habría suficiente materia en los remolinos más grandes para crear galaxias en el proceso de contracción turbulenta, dando lugar a sub-remolinos. Cada uno de estos podría dar lugar a sistemas solares y planetas. Hannes Alfvén hizo un estudio especial del campo magnético del sol. En sus primeros estadios el sol estaba girando a gran velocidad pero su campo magnético finalmente la redujo. Esto transmitió momento angular a los planetas. La nueva versión de la teoría de Kant-Laplace, tal y como la desarrollaron Alfvén y WeizsŠcker, ahora es aceptada como la versión más probable de los orígenes del sistema solar. El nacimiento y muerte de las estrellas constituye un ejemplo más del funcionamiento dialéctico de la naturaleza. Antes de que se quede sin combustible nuclear, la estrella experimenta un período prolongado de evolución pacífica de millones de años. Pero llegado a un punto crítico, experimenta un final violento, colapsando bajo su propio peso en menos de un segundo. En este proceso libera una enorme cantidad de energía en forma de luz, emitiendo más luz en unos pocos meses que la que emite el sol en 1.000 millones de años. Sin embargo esta luz sólo representa una pequeña fracción de la energía total de una supernova. La energía cinética de la explosión es diez veces mayor. Quizás diez veces más que esto se disipa en forma de neutrinos, emitidos en un destello de una fracción de segundo. La mayor parte de la masa se dispersa en el espacio. Una explosión de una supernova en los alrededores de la Vía Láctea se llevó una cuarta parte de su masa, reducida a cenizas nucleares, conteniendo gran variedad de elementos. La tierra y todo lo que contiene, incluyéndonos a nosotros mismos, se compone totalmente de este polvo de estrella reciclado. Siendo el hierro que contiene nuestra sangre es una muestra típica de escombros cósmicos reciclados. Las revoluciones astronómicas, al igual que las terrestres, son acontecimientos bastante raros. En nuestra propia galaxia, sólo se han registrado tres supernovas en los últimos 1000 años. La más brillante de ellas, registrada por observadores chinos en 1054, creó la Nebulosa del Cangrejo. La clasificación de las estrellas nos ha llevado a la conclusión de que no hay nuevos tipos de materia en el universo. La misma materia existe en todas partes. Las principales características del espectro de todas las estrellas se pueden registrar en términos de sustancias que existen en la tierra. El desarrollo de la astronomía infrarroja proporcionó los instrumentos para explorar el interior de las nubes interestelares oscuras, que es probablemente dónde se forman la mayor parte de las nuevas estrellas. La radio-astronomía ha empezado a revelar la composición de estas nubes -principalmente hidrógeno y polvo, pero con una mezcla de algunas moléculas sorprendentemente complejas, muchas de ellas orgánicas- . El nacimiento de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años se desarrolló a partir de los escombros de una estrella ahora extinguida. El actual sol se unió en el centro de una nube delgada, mientras que los diferentes planetas se desarrollaron en diferentes puntos alrededor del sol. Se cree que los planetas exteriores ¾ Júpiter, Saturno, Urano y Plutón -son muestras de la nube original: hidrógeno, helio, metano, amoníaco y agua. Los pequeños planetas internos ¾ Mercurio, Venus, la Tierra y Marte- son ricos en elementos pesados y pobres en gases como helio y neón, que fueron capaces de escapar a sus gravedades menores. Aristóteles pensaba que todo sobre la tierra podía perecer, pero que los cielos eran inmutables e inmortales. Ahora sabemos que no es así. Cuando contemplamos maravillados la inmensidad del cielo de la noche, sabemos que cada uno de esos cuerpos estelares que alumbran en la oscuridad un día se extinguirán. No sólo hombres y mujeres son mortales, sino que las propias estrellas que llevan nombres de dioses experimentan la agonía y el Éxtasis del cambio, el nacimiento y la muerte. Y, de alguna manera extraña, este conocimiento nos acerca más al gran universo de la naturaleza, del cual venimos y al cual algún día tenemos que volver. Nuestro sol tiene suficiente hidrógeno para mantenerse por miles de millones de años en su estado actual. Sin embargo llegará un momento en que incrementará su temperatura hasta hacer imposible la vida sobre la tierra. Todos los seres individuales tienen que perecer, pero la maravillosa diversidad del universo material en toda su miríada de manifestaciones es eterna e indestructible. La vida surge, desaparece, y vuelve a surgir una y otra vez. Así ha sido y así será para siempre. |
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Tercera
Parte: Vida, mente y materia
10. La
dialéctica de la geología