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Razón y revolución
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Primera parte: Razón y sinrazón
| 4. La lógica formal y la dialéctica (1) | |
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La capacidad de hombres y mujeres para pensar lógicamente es el fruto de un proceso prolongado de evolución social. Precede a la invención de la lógica formal, no en miles sino en millones de años. Locke ya había expresado esa idea en el siglo XVII cuando escribió : "Dios no ha sido tan ahorrador con los hombres como para hacerlos meras criaturas de dos patas, y dejarle a Aristóteles la tarea de hacerlos racionales". Detrás de la lógica, según Locke, está "una capacidad ingenua de percibir la coherencia o incoherencia de sus ideas".44 Las categorías de la lógica formal no caen del cielo. Han tomado forma en el curso del desarrollo socio-histórico del género humano. Son generalizaciones elementales de la realidad, reflejadas en las mentes de hombres y mujeres. Se deducen del hecho de que cualquier objeto tiene ciertas cualidades que le distinguen de los demás objetos; que cualquier cosa existe en cierta relación con las otras cosas; que los objetos forman categorías más amplias, en las que comparten propiedades específicas; que ciertos fenómenos provocan otros fenómenos, etc., Hasta cierto punto, como resaltó Trotsky, incluso los animales poseen la capacidad de razonar y sacar ciertas conclusiones de una situación dada. En los mamíferos superiores, y especialmente en los simios, esta capacidad está bastante avanzada, como demuestran sorprendentemente las investigaciones recientes con chimpancés bonobo. Sin embargo, aunque la capacidad de razonamiento no es exclusiva de la especie humana, no hay duda que, por lo menos en nuestra pequeña esquina del universo, la capacidad de pensar racionalmente ha alcanzado su punto más alto hasta el momento en el desarrollo del intelecto humano. La abstracción es absolutamente necesaria. Sin ella el pensamiento en general sería imposible. La cuestión es: ¿qué tipo de abstracción? Cuando hago abstracción de la realidad, me concentro en determinados aspectos de un fenómeno dado, y dejo de lado otros aspectos. Un buen cartógrafo, por ejemplo, no es aquel que reproduce cada detalle de cada casa y cada adoquín de la calle, y cada coche aparcado. Tal cantidad de detalles destruiría el objetivo del mapa que es el de proporcionar un esquema útil de una ciudad u otra área geográfica. De manera parecida, el cerebro aprende desde muy temprano a ignorar cierto sonidos y a concentrarse en otros. Si no fuésemos capaces de hacerlo, la cantidad de información que llega a nuestros oídos de todas partes colapsaría totalmente la mente. El propio lenguaje presupone un alto nivel de abstracción. La capacidad de hacer abstracciones correctas, que reflejen adecuadamente la realidad que queremos entender y describir, es el prerrequisito esencial del pensamiento científico. Las abstracciones de la lógica formal son adecuadas para expresar el mundo real sólo dentro de unos límites bastante estrechos. Pero son unilaterales y estáticas, y son totalmente inservibles a la hora de expresar procesos complejos, especialmente movimiento, cambio y contradicciones. La concreción de un objeto consiste en la suma total de sus aspectos e interrelaciones, determinados por sus leyes subyacentes. La tarea de la ciencia es descubrir estas leyes, y llegar lo más cerca posible de esta realidad concreta. El propósito del conocimiento es reflejar el mundo objetivo y sus leyes subyacentes y relaciones necesarias tan fielmente como sea posible. Como planteó Hegel "la verdad siempre es concreta". Pero aquí tenemos una contradicción. No es posible llegar a una comprensión del mundo concreto de la naturaleza sin recurrir primero a la abstracción. La palabra abstracto viene del latín "tomar de". Por un proceso de abstracción tomamos ciertos aspectos del objeto en consideración que pensamos que son importantes, dejando de lado otros. El conocimiento abstracto es necesariamente unilateral porque expresa solamente una cara particular del fenómeno en estudio, aislado de lo que determina la naturaleza específica del todo. De esta manera, las matemáticas tratan solamente con relaciones cuantitativas. En la medida en que la cantidad es un aspecto extremadamente importante de la naturaleza, las abstracciones matemáticas han demostrado ser una poderosa herramienta para indagar en sus secretos. Por esto es tentador olvidarse de su auténtico carácter y sus limitaciones. Pero siguen siendo unilaterales, como todas la abstracciones. Y es peligroso olvidarlo. La naturaleza conoce tanto la cantidad como la calidad. Es absolutamente necesario determinar la relación precisa entre ambas, y demostrar como, en un punto crítico, la una se convierte en la otra si queremos entender uno de los procesos más fundamentales de la naturaleza. Este es uno de los conceptos más básicos del pensamiento dialéctico en oposición al pensamiento meramente formal, y una de sus aportaciones más importantes a la ciencia. Sólo ahora se empieza a comprender y valorar la visión profunda que proporciona este método, que fue despreciada hace tiempo como "misticismo". El pensamiento abstracto unilateral, tal y como se manifiesta en la lógica formal, le hizo un flaco a favor a la ciencia excomulgando la dialéctica. Pero los resultados reales de la ciencia demuestran que, en última instancia, el pensamiento dialéctico está mucho más cerca de los procesos reales de la naturaleza que las abstracciones lineales de la lógica formal. Es necesario adquirir una comprensión concreta del objeto como un sistema integral, no como fragmentos aislados; con todas sus interconexiones necesarias, no fuera de su contexto, como una mariposa clavada en el panel de un coleccionista; en su vida y movimiento, no como algo estático y sin vida. Este tipo de interpretación está en contradicción abierta con las llamadas "leyes" de la lógica formal, la expresión más absoluta de pensamiento dogmático que nunca se haya concebido, representando una especie de rigor mortis mental. Pero la naturaleza vive y respira, y resiste tozudamente el acoso del pensamiento formal. "A" no es igual a "A". Las partículas subatómicas son y no son. Los procesos lineales terminan en caos. El todo es mayor que la suma de sus partes. La cantidad se transforma en calidad. La propia evolución no es un proceso gradual, sino que está interrumpido por saltos y catástrofes repentinos. ¿Y que le vamos a hacer? Hechos son hechos. Sin abstracción es imposible penetrar el objeto en "profundidad", comprender su carácter esencial y las leyes de su movimiento. A través del trabajo mental de la abstracción, somos capaces de ir más allá de la información inmediata que nos proporcionan nuestros sentidos (percepción sensorial), e indagar más profundamente. Podemos dividir el objeto en sus partes constituyentes, aislarlas y estudiarlas en detalle. Podemos llegar a una concepción idealizada, general del objeto como una forma "pura", despojada de todas sus características secundarias. Este es la tarea de la abstracción, una etapa totalmente necesaria del proceso de conocimiento. "El pensamiento pasando de lo concreto a lo abstracto", escribe Lenin, "¾ teniendo en cuenta que sea correcto (y Kant, como todos los filósofos, habla de pensamiento correcto)¾ no se aleja de la realidad sino que se acerca. La abstracción de la materia, de una ley de la naturaleza, la abstracción del valor, etc. en resumen, todas las abstracciones científicas (correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza más profundamente, verdaderamente y completamente. De la percepción viva al pensamiento abstracto, y de este a la práctica, ¾ este es el camino dialéctico del conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva¾ ".45 Una de las principales características del pensamiento humano es que no se limita a lo que es, sino que tambiÉn trata de lo que debe ser. Estamos haciendo constantemente todo tipo de asunciones lógicas sobre el mundo en el que vivimos. Esta lógica no se aprende de los libros, sino que es el producto de un largo proceso de evolución. Experimentos detallados han demostrado que los rudimentos de la lógica los adquiere el bebé a una edad muy temprana, a través de la experiencia. Razonamos que si algo es cierto, entonces otra cosa, de la que no tenemos evidencia inmediata, tambiÉn tiene que ser cierta. Procesos de pensamiento lógico de este tipo tienen lugar millones de veces en nuestras horas de vigilia sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. Adquieren la fuerza de la costumbre, e incluso las acciones más simples en la vida no serían posibles sin ellos. La mayoría de la gente da por supuestas las reglas elementales de pensamiento. Son una parte familiar de la vida, y se reflejan en muchos proverbios, como "no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos" ¡una lección bastante importante! Llegados a cierto punto se escribieron y sistematizaron estas leyes. Este es el origen de la lógica formal, que hay que atribuir a Aristóteles, como tantas otras cosas. Esto tuvo un enorme valor, ya que sin el conocimiento de las normas elementales de la lógica, el pensamiento corre el riesgo de hacerse incoherente. Es necesario distinguir blanco de negro, y conocer la diferencia entre una afirmación que es cierta y una que es falsa. Por lo tanto, el valor de la lógica formal no está en discusión. El problema es que las categorías de la lógica formal, deducidas de una cantidad de observaciones y experiencias bastante limitadas, realmente sólo son válidas dentro de estos límites. De hecho, cubren una gran cantidad de fenómenos de la vida diaria, pero son bastante inadecuados para tratar con fenómenos más complejos que impliquen movimiento, turbulencia, contradicción, y cambio de cantidad en calidad. En un interesante artículo titulado The Origins of Inference (Los orígenes de la inferencia), que apareció en la antología Making Sense (Con sentido), sobre la construcción infantil del mundo, Margaret Donaldson llama la atención sobre uno de los problemas de la lógica ordinaria, su carácter estático: "La mayoría de las veces el razonamiento verbal se trata aparentemente de ‘las cosas tal como son' ¾ el mundo visto de manera estática, en un segmento del tiempo¾ . Y considerado de esta manera, el universo parece no contener ninguna incompatibilidad: las cosas son tal como son. Ese objeto de allí es un árbol; esa taza es azul; ese hombre es más alto que ese otro. Por supuesto que estos estados de las cosas excluyen otras posibilidades infinitas, pero ¿cómo nos hacemos conscientes de ello? ¿Cómo surge en nuestras mentes esta idea de incompatibilidad? Ciertamente no directamente de nuestras impresiones de las cosas-tal-como-son". El mismo libro plantea la idea correcta que el proceso de conocimiento no es pasivo, sino activo: "No nos quedamos pasivamente sentados esperando que el mundo nos impresione su ‘realidad'. En lugar de eso, tal y como ahora se reconoce ampliamente, conseguimos la mayor parte de nuestro conocimiento a través de nuestras acciones".46 El pensamiento humano es esencialmente concreto. La mente no asimila fácilmente conceptos abstractos. Nos sentimos más cómodos con lo que tenemos delante de nuestros ojos, o por lo menos con cosas que se pueden representar de manera concreta. Es como si la mente necesitase una muleta en forma de imágenes. Sobre esto Margaret Donaldson resalta que "incluso los niños de preescolar a menudo pueden razonar correctamente sobre acontecimientos que pasan en cuentos. No obstante , cuando pasamos más allá de los límites de la sentido humano se produce una notable diferencia. El pensamiento que va más allá de estos límites, de tal manera que ya no opera dentro de un contexto de apoyo de acontecimientos comprensibles, a menudo se denomina ‘formal' o ‘abstracto'".47 Por lo tanto el proceso inicial va de lo concreto a lo abstracto. Se desmembra y analiza el objeto para obtener un conocimiento detallado de sus partes. Pero esto encierra peligros. No se pueden entender correctamente las partes aisladas de su relación con el todo. Es necesario volver al objeto como un sistema integral, y entender la dinámica subyacente que lo condiciona como todo. De esta manera el proceso de conocimiento vuelve de lo abstracto a lo concreto. Esta es la esencia del método dialéctico que combina análisis y síntesis, inducción y deducción. La estafa del idealismo se deriva de una comprensión incorrecta del carácter de la abstracción. Lenin señala que la posibilidad del idealismo es inherente en toda abstracción. El concepto abstracto de una cosa se contrapone artificialmente a la cosa en sí. Se supone, no sólo que tiene una existencia propia, sino que se afirma que es superior a la cruda realidad material. Se presenta lo concreto como si fuera de alguna manera defectuoso, imperfecto e impuro, en oposición a la Idea que es perfecta, absoluta y pura. De esta manera se pone la realidad patas arriba. La capacidad de pensar en abstracciones marca una conquista colosal del intelecto humano. No sólo la ciencia "pura", sino tambiÉn la ingeniería serían imposibles sin el pensamiento abstracto, que nos eleva por encima de la realidad inmediata y finita del ejemplo concreto, y da al pensamiento un carácter universal. El rechazo del pensamiento abstracto y de la teoría indica el tipo de mentalidad estrecha y filistea, que se imagina ser "práctica", pero que en realidad es impotente. En última instancia, los grandes avances en la teoría llevan a grandes avances en la práctica. Sin embargo, todas las ideas se derivan de una u otra manera del mundo físico y, en última instancia, se aplican de nuevo a este. La validez de cualquier teoría, más tarde o más temprano, se tiene que demostrar en la práctica. En los últimos años ha habido una reacción sana contra el reduccionismo mecánico, contraponiéndole la necesidad de un punto de vista holistico de la ciencia. El término holistico es desafortunado debido a sus connotaciones místicas. Sin embargo al intentar ver las cosas en sus movimientos e interconexiones, la teoría del caos sin duda se acerca a la dialéctica. La relación real entre la lógica formal y la dialéctica es la que hay entre un tipo de pensamiento que toma las cosas por separado, y las observa por separado, y el que es capaz de volver a unirlas y hacerlas funcionar de nuevo. Si el pensamiento se tiene que corresponder a la realidad, debe ser capaz de comprenderla como un todo viviente, con todas sus contradicciones.
"El pensamiento lógico, el pensamiento lógico formal en general", dice Trotsky, "está construido sobre la base de un método deductivo, que procede de un silogismo más general a través de un número de premisas para llegar a la conclusión necesaria. Tal cadena de silogismos se llama sorites".48 Aristóteles fue el primero en escribir una explicación completa tanto de la dialéctica como de la lógica formal como métodos de razonamiento. El objetivo de la lógica formal era proporcionar un punto de referencia para distinguir argumentos válidos de los que no lo eran. Esto lo hizo en forma de silogismos. Existen diferentes tipos de silogismos que en realidad son variaciones sobre el mismo tema. Aristóteles en su Organon, nombra diez categorías: sustancia, cantidad, calidad, relación, lugar, tiempo, posición, estado, acción, pasión, que forman la base de la lógica dialéctica, a la que más tarde se dio expresión completa en los escritos de Hegel. Frecuentemente se ignora esta aspecto del trabajo de Aristóteles sobre la lógica. Bertrand Russell, por ejemplo, considera que estas categorías no tienen sentido. Pero en la medida en que los positivistas lógicos, como el propio Russell, han descartado prácticamente toda la historia de la filosofía (con la excepción de algunos retales que coinciden con sus dogmas) considerándola "sin sentido", esto no tendría que sorprendernos ni preocuparnos mucho. El silogismo es un método de razonamiento lógico, que se puede describir de muchas maneras. Aristóteles lo describe de esta manera: "Un discurso en el que, habiendo afirmado ciertas cosas, se deduce necesariamente de su ser otra cosa diferente de lo afirmado". La definición más simple nos la da A. A. Luce: "Un silogismo es una tríada de proposiciones conectadas, relacionadas de tal forma que una de ellas, llamada la Conclusión, se deduce necesariamente de las otras dos, llamadas Premisas".49 Los escolásticos medievales centraron su atención en este tipo de lógica formal que Aristóteles desarrolló en La analítica anterior y posterior. En esta forma la lógica de Aristóteles llegó a la Edad Media. En la práctica, el silogismo se compone de dos premisas y una conclusión. El sujeto de la conclusión se encuentra en una de las premisas y el predicado en la otra, junto a un tercer término (el medio) que se encuentra en ambas premisas, pero no en la conclusión. El predicado de la conclusión es el término mayor; la premisa que lo contiene es la premisa mayor; el sujeto de la conclusión es el término menor; y la premisa que lo contiene es la premisa menor. Por ejemplo: a) Todos los
hombres son mortales. (Premisa mayor) Esto se denomina declaración afirmativa categórica. Da la impresión de ser un cadena lógica de argumentación, en la que cada estadio se deduce inexorablemente del anterior. Pero en realidad esto no es así, porque "Cesar" ya está incluido en "todos los hombres". Kant, como Hegel, consideraba el silogismo (esa "doctrina tediosa" como Él la llamó) con desprecio. Para Él no era "más que un artificio" 50 en el que las conclusiones ya se habían introducido subrepticiamente en las premisas para dar una falsa apariencia de razonamiento. Otro tipo de silogismo tiene forma condicional (si entonces), por ejemplo: "Si un animal es un tigre, entonces es carnívoro". Es otra forma de decir lo mismo que la declaración afirmativa categórica, es decir, todos los tigres son carnívoros. Lo mismo en relación a su forma negativa ó"Si es un pez, no es un mamífero" es sólo otra manera de decir "Ningún pez es mamífero"ó. La diferencia formal esconde el hecho de que realmente no hemos avanzado un solo paso. Lo que esto revela realmente son las conexiones internas entre las cosas, no sólo en el pensamiento sino tambiÉn en el mundo real. "A" y "B" están relacionados de cierta manera con "C" (el medio) y las premisas, por lo tanto, están relacionadas entre sí en la conclusión. Con gran profundidad, Hegel demostró que lo que el silogismo mostraba era la relación de lo particular con lo universal. En otras palabras, el silogismo en sí mismo es un ejemplo de la unidad de contrarios, la contradicción por excelencia, y que, en realidad, todas las cosas son un "silogismo". La Época de mayor esplendor del silogismo fue la Edad Media, cuando los escolásticos dedicaban toda su vida a discusiones interminables sobre todo tipo de cuestiones teológicas oscuras, como el sexo de lo ángeles. Las construcciones laberínticas de la lógica formal hacían parecer que estaban realmente implicados en una discusión muy profunda, cuando, en realidad, no estaban discutiendo nada. La razón de esto reside en la propia naturaleza de la lógica formal. Como su nombre sugiere se trata de la forma. El contenido no cuenta para nada. Este es precisamente el principal defecto de la lógica formal, su talón de Aquiles. Al llegar al Renacimiento, la Época del gran redespertar del espíritu humano, la insatisfacción con la lógica aristoteliana era generalizada. Había una creciente reacción contra Aristóteles, que realmente no era justa con este gran pensador, pero que partía del hecho de que la Iglesia Católica había suprimido todo lo que valía la pena de su filosofía, conservando solamente una caricatura muerta. Para Aristóteles, el silogismo era sólo una parte del proceso de razonamiento, y no necesariamente la más importante. Aristóteles tambiÉn escribió sobre la dialéctica, pero este aspecto fue olvidado. Se privó a la lógica de toda vida, y se la convirtió, en palabras de Hegel, en "los huesos sin vida de un esqueleto". La reacción contra este formalismo inerte tuvo su reflejo en un movimiento hacia el empirismo, que dio un enorme impulso a la investigación científica y el experimento. Sin embargo no es posible dejar al margen todas las formas de pensamiento, y el empirismo llevaba desde el principio la semilla de su propia destrucción. La única alternativa viable a los métodos inadecuados e incorrectos de razonamiento es desarrollar métodos adecuados y correctos. A finales de la Edad Media el silogismo estaba desacreditado en todas partes, y se le ridiculizaba e insultaba. Rabelais, Petrarca y Montaigne, todos lo denunciaban. Pero seguía arrastrándose especialmente en los países católicos que no habían sido afectados por los vientos frescos de la Reforma. A finales del siglo XVIII la lógica estaba en tan mal estado que Kant se sintió obligado a lanzar una crítica general de las viejas formas de pensamiento en su Crítica de la razón pura. Hegel fue el primero a someter las leyes de la lógica formal a un análisis crítico completo. Al hacerlo estaba completando el trabajo que había empezado Kant. Pero mientras que Kant sólo demostraba las deficiencias inherentes y contradicciones de la lógica tradicional, Hegel fue mucho más allá, desarrollando un método totalmente diferente a la lógica, un método dinámica, que incluía el movimiento y la contradicción, que la lógica formal es incapaz de tratar.
La dialéctica no pretende enseñar a la gente a pensar. Esta es la pretensión de la lógica formal, a lo que Hegel replicó irónicamente que la lógica no te enseña a pensar, ¡de la misma manera que la fisiología no te enseña a digerir! Los hombres y mujeres pensaban, e incluso pensaban dialécticamente, mucho antes de que hubiesen oído hablar de la lógica. Las categorías de la lógica, y tambiÉn de la dialéctica, se deducen de la experiencia real. A pesar de todas sus pretensiones, las categorías de la lógica formal no están por encima del mundo de la cruda realidad material, sino que sólo son abstracciones vacías tomadas de la realidad entendida de una manera unilateral y estática, y posteriormente aplicadas arbitrariamente de nuevo a la realidad. En contraste, la primera ley del método dialéctico es objetividad absoluta. en cada caso es necesario descubrir las leyes de la moción de un fenómeno dado estudiándolo desde todos los puntos de vista. El método dialéctico es de gran valor a la hora de aproximarse correctamente a las cosas, evitando disparates filosóficos elementales, y construyendo hipótesis científicas sólidas. A la vista de la increíble cantidad de misticismo que ha surgido a partir de hipótesis arbitrarias, sobre todo en la física teórica, ¡esta no es una ventaja secundaria! Pero el método dialéctico siempre busca derivar sus categorías de un estudio cuidadoso de los hechos y los procesos, no forzar los hechos en una camisa de fuerza preconcebida: "Todos admitimos", escribió Engels, "que en todos los campos de la ciencia, tanto en las naturales como en la histórica, hay que partir de los hechos dados, y por lo tanto, en las ciencias naturales, de las distintas formas materiales y las diversas formas de movimiento de la materia; que, por consiguiente, tampoco en las ciencias sociales hay que encajar las interrelaciones en los hechos, sino que es preciso descubrirlas en ellos, y cuando se las descubre, verificarlas, hasta donde sea posible, por medio de la experimentación".51 La ciencia se basa en la búsqueda de leyes generales que puedan explicar el funcionamiento de la naturaleza. Tomando la experiencia como punto de partida, no se limita a una mera recopilación de hechos, sino que intenta generalizar, yendo de lo particular a lo universal. La historia de la ciencia se caracteriza por un proceso cada vez más profundo de aproximación. Cada vez nos acercamos más a la verdad, sin llegar nunca a conocer "toda la verdad". En última instancia la prueba de la verdad científica es el experimento. "El experimento", dice Feynman, "es el único juez de la ‘verdad' científica".52 La validez de las formas de pensamiento, en última instancia, debe depender de si se corresponden a la realidad del mundo físico. Esto no se puede establecer a priori, sino que se tiene que demostrar a través de la experimentación y la observación. La lógica formal, en contraste con todas las ciencias naturales, no es empírica. La ciencia deriva sus datos de la observación del mundo real. La lógica se supone que es a priori, a diferencia de todos los sujetos con los que trata. Existe una contradicción flagrante entre forma y contenido. La lógica se supone que no se deriva del mundo real y sin embargo se aplica constantemente a fenómenos del mundo real. ¿Cual es la relación entre los dos lados? Hace tiempo que Kant planteó que las formas de la lógica formal deben reflejar la realidad objetiva, o sino no tendrán sentido en absoluto: "Cuando tenemos razones para considerar un juicio como necesariamente universal (É) tambiÉn debemos considerarlo objetivo, es decir, que no expresa meramente una referencia a nuestra percepción a un sujeto, sino una calidad del objeto. Porque no habría otra razón para que los juicios de otros hombres coincidiesen con el mío, a no ser la unidad del objeto al que todos ellos se refieren; y con el que están de acuerdo; por lo tanto todos deben de estar de acuerdo entre ellos".53 Esta idea fue posteriormente desarrollada por Hegel, desbrozando las ambigüedades de la teoría del conocimiento y la lógica de Kant, y finalmente Marx y Engels la pusieron sobre una base sólida: "Los esquemas lógicos no pueden referirse sino a formas de pensamiento; pero aquí no se trata sino de las formas del ser, del mundo externo, y el pensamiento no puede jamás obtener e inferir esas formas de sí mismo, sino sólo del mundo externo. Con lo que se invierte enteramente la situación: los principios no son el punto de partida de la investigación, sino su resultado final, y no se aplican a la naturaleza y a la historia humana, sino que se abstraen de ellas; no son la naturaleza ni el reino del hombre los que se rigen según los principios, sino que Éstos son correctos en la medida en que concuerdan con la naturaleza y con la historia".5 |
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Primera parte: Razón y
sinrazón
4. La lógica formal
y la dialéctica (y 2)