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Razón y revolución
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Primera parte: Razón y sinrazón
| 3 . Materialismo dialéctico (y 4) | |
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Positivo y negativo En realidad, el positivo no tiene sentido sin el negativo. Son necesariamente inseparables. Hegel explicó hace tiempo que el "ser puro" (sin ningún tipo de contradicción) es lo mismo que la nada pura, es decir, una abstracción vacía. De la misma manera, si todo fuese blanco, para nosotros sería lo mismo que si todo fuera negro. En el mundo real todo contiene positivo y negativo, ser y no ser, porque todo está en un estado de movimiento y cambio constante. Por cierto, las matemáticas demuestran que cero no es igual a nada. "El cero", escribe Engels, "no carece de contenido porque sea la negación de una cantidad definida. Por el contrario, posee un contenido muy definido. Como línea divisoria entre todas las magnitudes positivas y negativas, como único número en verdad neutral, que no puede ser negativo ni positivo, no sólo es un número muy definido, sino, además, por sí mismo, tiene más importancia que todos los otros números unidos por Él. En verdad, el cero es más rico en contenido que cualquier otro número. Colocado a la derecha de cualquier otro, otorga a Éste, en nuestro sistema de números, un valor décuple. En lugar de cero puede usarse aquí cualquier otro signo, pero sólo a condición de que dicho signo, tomado por sí mismo, signifique cero, = 0. De ahí que forme parte de la naturaleza del cero mismo el hecho de que encuentre esta aplicación, y que sólo Él pueda aplicarse de esa manera. El cero anula todos los otros números con los cuales se lo multiplica; unido a cualquier otro número como divisor o dividendo, en el primer caso lo vuelve infinitamente grande, en el segundo infinitamente pequeño; es el único número que se encuentra en relación de infinito con cualquier otro número. 0/0 puede expresar cualquier número entre - ° +°, y en cada caso representa una magnitud real."34 Las magnitudes negativas en álgebra sólo tienen significado en relación a las magnitudes positivas, sin las cuales no tienen ningún tipo de realidad. La relación dialéctica entre el ser y el no ser es especialmente clara en el cálculo diferencial. Hegel trata a fondo este aspecto en su Ciencia de la Lógica. Se divertía bastante acerca de la perplejidad de los matemáticos tradicionales, que estaban escandalizados por la utilización de cantidades infinitesimalmente pequeñas y "no pueden sobrevivir sin la sugerencia que una cierta cantidad no equivale a cero pero es tan inconsiderable que podría ser ignorada." Y que no obstante siempre consigue un resultado exacto.35 Es más, todo está en constante relación con otras cosas. Incluso a través de grandes distancias, estamos afectados por la luz, radiación, gravedad. Aunque nuestros sentidos no lo detecten, existe un proceso constante de interacción que causa una serie de cambios continuos. La luz ultravioleta puede "evaporar" electrones de superficies metálicas de manera parecida a como los rayos solares evaporan agua de la superficie del océano. Banesh Hoffmann escribe: "Es un pensamiento extraño y sorprendente que de esta manera tú y yo estamos involucrados en un proceso de intercambio rítmico de partículas los unos con los otros, y con la tierra y con los animales de la tierra, con el sol, la luna y las estrellas, hasta la galaxia más remota".36 La ecuación de Dirac para la energía de un electrón individual implica dos respuestas ¾ una positiva y una negativa¾ . Es similar a la raíz cuadrada de un número, que puede ser tanto positiva como negativa. Aquí sin embargo la respuesta negativa implica una idea contradictoria: energía negativa. Esto parece ser un concepto absurdo desde el punto de vista de la lógica formal. En la medida en que masa y energía son equivalentes, energía negativa implica masa negativa. El propio Dirac estaba inquieto con las implicaciones de su teoría. Se vio obligado a predecir la existencia de partículas que serían idénticas al electrón, pero con carga eléctrica positiva, algo de lo que no se había oído hablar previamente. El 2 de Agosto de 1932, Robert Millikan y Carl D. Anderson del California Institute of Technology descubrieron una partícula cuya masa era claramente la de un electrón pero que se movía en dirección contraria. No era ni un electrón, ni un protón, ni un neutrón. Anderson la describió como "electrón positivo" o positrón. Este era el nuevo tipo de materia ¾ antimateria¾ predicha por las ecuaciones de Dirac. Más adelante se descubrió que los electrones y positrones, cuando se encuentran, se eliminan mutuamente, produciendo dos fotones (dos estallidos de luz). De la misma manera, cuando un fotón atraviesa materia puede dividirse formando un electrón virtual y un positrón. Este fenómeno de oposición existe en física, donde, por ejemplo, cada partícula tiene su antipartícula (electrón y positrón, protón y anti-protón, etc.). No son meramente diferentes, sino opuestos en el sentido más literal de la palabra ya que son idénticos en todo, excepto en una cosa: tienen cargas eléctricas opuestas ¾ positiva y negativa¾ . Por cierto, no importa cuál es positiva y cuál es negativa, lo importante es la relación entre ambas. Cada partícula tiene una cualidad denominada espín, expresada con un más o un menos, dependiendo de su dirección. Aunque pueda parecer extraño, el fenómeno opuesto de "hacia la derecha" o "hacia la izquierda", que juega un papel decisivo en biología, tambiÉn tiene su equivalente en el nivel subatómico. Las partículas y las ondas se contradicen unas a otras. No hay duda de esto. Bohr se refirió a ello, bastante confusamente, como "conceptos complementarios", con lo cual quería decir que se excluían mutuamente. Las investigaciones más recientes sobre física de partículas están clarificando el nivel más profundo de la materia descubierto hasta el momento ¾ los quarks¾ . Estas partículas tambiÉn tienen "cualidades" opuestas que no son comparables con las formas normales, obligando a los físicos a crear nuevas cualidades artificiales para poder describirlas. Así tenemos up-quarks (quarks-arriba), down-quarks (quarks-abajo), charm-quarks (quarks-encantados), strange-quarks (quarks-extraños), y demás. Aunque todavía hay que explorar a fondo las cualidades de los quarks, una cosa es clara: que la propiedad de la oposición existe a los niveles más fundamentales conocidos por la ciencia hasta el momento. En realidad, este concepto universal de la unidad de contrarios es la fuerza motriz de todo desarrollo y moción en la naturaleza. Es la razón por la cual no es necesario introducir el concepto de impulso externo para explicar el movimiento y el cambio ¾ la debilidad fundamental de todas las teorías mecanicistas¾ . El movimiento, que en sí mismo implica una contradicción, sólo es posible como resultado de las tendencias en conflicto y las tensiones internas que residen en el corazón de todas las formas de la materia. Pueden existir tendencias opuestas en un estado de equilibrio inestable durante largos períodos de tiempo, hasta que algún cambio, incluso un pequeño cambio cuantitativo, destruye el equilibrio, dando paso a un estado crítico, que puede provocar una transformación cualitativa. En 1936, el físico danés Niels Bohr, comparó la estructura del núcleo a la de una gota de un líquido, por ejemplo, una gota de lluvia balanceándose en una hoja. Aquí la fuerza de la gravedad lucha contra la tensión superficial, que mantiene unidas las moléculas de agua. La adición de sólo unas pocas moléculas más al líquido lo hace inestable. La gota, de mayor tamaño, empieza a estremecerse, la tensión superficial ya no puede mantener la masa en la hoja, y todo se precipita. Fisión nuclear Se puede trazar una analogía bastante exacta entre este ejemplo, aparentemente simple, que se puede observar miles de veces en la vida cotidiana, con los procesos de la fisión nuclear. El propio núcleo no está en descanso, sino en un estado de cambio constante. En una mil billonésima fracción de segundo, se producen miles de millones de colisiones de partículas al azar. Constantemente están entrando y saliendo partículas del núcleo. Sin embargo, el núcleo se mantiene unido por lo que a menudo se describe como la fuerza "fuerte". Se mantiene en un estado de equilibrio inestable, "al borde del caos", en palabras de la teoría del caos. Como en una gota de líquido que se estremece en la medida en que las moléculas se mueven en su interior, las partículas están constantemente moviéndose, transformándose, intercambiando energía. Y como en una gota que ha aumentado de tamaño, en un núcleo más grande, el vínculo entre las partículas es menos estable, y es más probable que se rompa. La constante liberación de partículas alfa de la superficie del átomo reduce su tamaño y lo hace más firme. Como resultado puede pasar a ser estable. Pero se descubrió que bombardeando un núcleo grande con neutrones se puede provocar su estallido, liberando parte de la enorme cantidad de energía encerrada en el átomo. Este es el proceso de fisión nuclear. Este proceso puede tener lugar incluso sin la introducción de partículas del exterior. El proceso de fisión espontánea (descomposición radio activa) está en funcionamiento en todo momento. En un segundo en una libra de uranio se producen cuatro fisiones espontáneas, y unos ocho millones de núcleos emiten partículas alfa. Cuanto más pesado es el núcleo, más probable es el proceso de fisión. En el mismo corazón de la vida se encuentra la unidad de contrarios. Cuando se descubrieron los espermatozoos, se creía que eran "homunculae", seres humanos perfectamente formados en miniatura, que ¾ cómo Flopsy en La cabaña del Tío Tom¾ simplemente crecían. En realidad, el proceso es mucho más complejo y dialéctico. La reproducción sexual depende de la combinación de un solo espermatozoo y un óvulo, en un proceso en el que ambos son destruidos y preservados al mismo tiempo, transmitiendo toda la información genética necesaria para la creación de un embrión. DespuÉs de pasar por toda una serie de transformaciones, que guardan una sorprendente similitud con la evolución de toda la vida desde la división de la célula, al final tiene como resultado un individuo totalmente nuevo. Es más, el resultado de esta unión contiene los genes de ambos progenitores, pero de tal forma que es diferente de ambos. Lo que tenemos aquí no es una simple reproducción, sino un desarrollo real. La creciente variedad que esto permite es una de las grandes ventajas de la reproducción sexual. Encontramos contradicciones a todos los niveles de la naturaleza, y presagian infortunio para aquellos que traten de negarlas. Un electrón no sólo puede estar en dos o más sitios a la vez, sino que tambiÉn se puede mover simultáneamente en diferentes direcciones. Así que por desgracia no nos queda más remedio que afirmar con Hegel: son y no son. Las cosas se transforman en su contrario. Electrones con carga negativa se transforman en positrones de carga positiva. Un electrón que se une a un protón no se destruye, como cabría esperar, sino que produce una nueva partícula, un neutrón, con carga neutra. Las leyes de la lógica formal han sufrido una derrota aplastante en el campo de la física moderna, en el que han demostrado ser totalmente incapaces de tratar los procesos dialécticos que se dan a nivel subatómico. Partículas que se desintegran tan rápidamente que es difícil decir si existen o no, plantean un problema insoluble para un sistema que intenta prohibir toda contradicción de la naturaleza y del pensamiento. Esto lleva inmediatamente a nuevas contradicciones de carácter insoluble. El pensamiento se encuentra en oposición a hechos establecidos y repetidamente confirmados mediante experimentos y observación. La unidad de un protón y un electrón es un neutrón. Pero si un positrón se uniese con un neutrón, el resultado sería el desprendimiento de un electrón y el neutrón cambiaría en un protón. El universo, por medio de este proceso incesante, se hace y rehace una y otra vez. No hay, pues, necesidad de ninguna fuerza externa, ni "primer impulso", como en la física clásica. No hay necesidad de nada en absoluto, excepto el movimiento infinito e incesante de la materia según sus propias leyes objetivas. ¿Polos opuestos? La polaridad es una característica recurrente en la naturaleza. No sólo existe en los polos Norte y Sur de la tierra (que, aunque son polos opuestos, a veces cambian de posición, como han demostrado los geólogos, el Norte convirtiéndose en Sur y viceversa). También podemos encontrar la polaridad en el sol y la luna, y en todos los planetas. También existe en el nivel subatómico donde los núcleos se comportan precisamente como si tuvieran no uno, sino dos pares de polos magnéticos. "La dialéctica", escribió Engels, "demostró, con los resultados obtenidos hasta ahora de nuestra experiencia de la naturaleza, que todas las fuerzas polares en general las determinan la acción mutua de los dos polos opuestos; que la separación y oposición de éstos existen sólo dentro de su conexión y unión mutuas, y, a la inversa, que su unión sólo existe en su separación, y su conexión sólo en su oposición. Una vez establecido esto, ya no es posible hablar de una anulación final de la repulsión y la atracción, o de una división final entre una forma de movimiento en una mitad de la materia y la otra forma en la otra mitad; en consecuencia, no puede hablarse de penetración mutua o de separación absoluta de los dos polos. Ello equivaldría a exigir, en el primer caso, que los polos norte y sur de un imán se anularan entre sí, o, en el segundo, que la división de un imán por el medio entre los dos polos, produzca por un lado una mitad norte sin polo sur, y por el otro una mitad sur sin polo norte".37 La gente considera que hay algunas cosas que son contrarios absolutos e inmutables. Por ejemplo, cuando queremos expresar la noción de extrema incompatibilidad, utilizamos el término de "polos opuestos" -tomamos el norte y el sur como fenómenos totalmente fijos y opuestos- . Durante más de mil años, los marineros han depositado su fe en el compás, que les ha guiado a través de océanos desconocidos, siempre señalando a ese punto misterioso llamado el polo norte. Pero si lo analizamos más de cerca veremos que el polo norte no es ni fijo ni estable. La tierra está rodeada por un poderoso campo magnético (un eje bipolar geocéntrico), como si un enorme imán estuviese situado en el centro de la tierra, alineado paralelamente al eje terrestre. Esto está relacionado con la composición metálica del núcleo terrestre, que está formado principalmente de hierro. En los 4.600 millones de años que han pasado desde que se formó el sistema solar, las rocas de la tierra se han formado y vuelto a formar muchas veces. Y no sólo las rocas sino todo lo demás. Se ha comprobado más allá de toda duda mediante investigaciones y mediciones cuidadosas, que los polos magnéticos están cambiando continuamente. Actualmente se mueven muy lentamente ó0.3 grados cada millón de años. Este fenómeno es el reflejo de los cambios complejos que se dan en la tierra, la atmósfera y el campo magnético solar. Esta variación es tan pequeña que durante siglos no se detecta. Sin embargo, incluso este proceso imperceptible de cambio da lugar a un salto brusco y espectacular, en el que el polo norte pasa a ser el polo sur y el sur pasa a ser el norte. Los cambios en la posición de los polos van acompañados de fluctuaciones en la potencia del propio campo magnético. Este proceso gradual, que se caracteriza por un debilitamiento del campo magnético, culmina en un salto cualitativo en el que los polos se dan la vuelta. Cambian sus posiciones, convirtiéndose literalmente el uno en el otro. DespuÉs de esto, el campo empieza a recuperarse y a acumular fuerza de nuevo. Este cambio revolucionario ha tenido lugar muchas veces durante nuestra historia en la tierra. Se ha calculado que se han producido más de 200 cambios polares de este tipo en los últimos 65 millones de años; y por lo menos unos cuatro en los últimos cuatro millones de años. De hecho, hace 700.000 años, el polo norte magnético estaba situado en algún lugar de la Antártida, el actual polo sur geográfico. Actualmente, estamos en un proceso de debilitamiento del campo magnético de la tierra, que inevitablemente culminará en una nueva inversión. El estudio de la historia magnética de la tierra es el campo especial de una rama totalmente nueva de la ciencia -el paleomagnetismo- que trata de construir mapas de todas las inversiones de los polos en la historia de nuestro planeta. Los descubrimientos del paleomagnetismo nos han dado pruebas concluyentes de la teoría de la deriva continental. Cuando las rocas (especialmente rocas volcánicas) crean minerales ricos en hierro, estos responden al campo magnético terrestre existente en ese momento, de la misma manera que trozos de hierro reaccionan ante un imán, de tal manera que sus átomos se orientan alineándose en relación al eje del campo. En realidad se comportan como un compás. Comparando las orientaciones de los minerales en rocas de la misma era en diferentes continentes, es posible trazar los movimientos de los continentes, incluyendo los que ya no existen, o de los que sólo quedan unos pocos restos. En la inversión de los polos podemos ver uno de los ejemplos más gráficos de la ley dialéctica de la unidad y lucha de contrarios. Norte y sur ¾ polos opuestos en el sentido más literal de la palabra¾ no sólo están inseparablemente unidos, sino que están determinados el uno por el otro mediante un proceso complejo y dinámico, que culmina en un salto repentino en el que fenómenos supuestamente fijos e inmutables se convierten en su contrario. Y este proceso dialéctico no es la invención arbitraria y caprichosa de Hegel y Engels, sino que está concluyentemente demostrado por los más recientes descubrimientos del paleomagnetismo. Cierto es que "cuando los hombres callan, las rocas gritan". Atracción y repulsión es una extensión de la ley de unidad y lucha de contrarios. Es una ley que se puede encontrar en toda la naturaleza, desde los fenómenos más pequeños a los más grandes. En el átomo existen enormes fuerzas de atracción y repulsión. El átomo de hidrógeno, por ejemplo, se compone de un protón y un electrón unidos por la atracción eléctrica. La carga de la partícula puede ser positiva o negativa. Cargas iguales se repelen, mientras que cargas opuestas se atraen. Así, dentro del núcleo, los protones se repelen, pero el núcleo se mantiene unido por la fuerza nuclear. Sin embargo, en un núcleo muy pesado, la fuerza de repulsión eléctrica puede alcanzar un punto en el que sobrepase la fuerza nuclear, desintegrando el núcleo. Engels hace hincapié en el papel universal de la atracción y repulsión en el siguiente pasaje: "Todo movimiento consiste en el juego recíproco de atracción y repulsión. Pero el movimiento sólo es posible cuando cada una de las atracciones queda compensada por una repulsión correspondiente en algún otro lugar. De lo contrario, con el tiempo predominaría un lado sobre el otro y al cabo terminaría todo movimiento. De ahí que todas las atracciones y repulsiones del universo tengan que equilibrarse entre sí. Así, la ley de la indestructibilidad e increabilidad del movimiento se expresa en la forma de que cada movimiento de atracción del universo debe tener como complemento uno equivalente de repulsión, y viceversa. O, como lo expresaba la filosofía antigua -mucho antes de la formulación, por las ciencias naturales, de la ley de conservación de la fuerza o la energía- : la suma de todas las atracciones del universo es igual a la suma de todas las repulsiones". En los tiempos de Engels la idea predominante de la moción se derivaba de la mecánica clásica, en la que la moción es imprimida por una fuerza externa que sobrepasa la inercia. Engels criticaba bastante severamente la expresión "fuerza", ya que la consideraba unilateral e insuficiente para describir los procesos reales en la naturaleza. "Todos los procesos naturales," escribió, "son bilaterales, se basan por lo menos en la relación de dos partes actuantes, la acción y la reacción. Pero la idea de fuerza, debido a que tiene su origen en la acción del organismo humano sobre el mundo exterior, y más aun en la mecánica terrestre, implica que sólo una parte es activa, actuante, en tanto que la otra es pasiva, receptiva".38 Engels estaba muy por delante de su tiempo al criticar este concepto, que ya Hegel había atacado. En su Historia de la Filosofía, Hegel señala que "Es mejor [decir] que un imán tiene alma [como lo expresa Tales], y no que posee fuerza de atracción. La fuerza es una especie de propiedad que, separable de la materia, se postula como predicado, en tanto que el alma, por otro lado, es ese movimiento mismo, idÉntico a la naturaleza de la materia". Este comentario de Hegel, citado favorablemente por Engels, contiene una idea profunda ¾ que la moción y la energía son inherentes a la materia¾ . La materia se mueve por sí misma y se autoorganiza. Incluso la palabra "energía" no era, en opinión de Engels, totalmente acertada, aunque preferible a "fuerza". Su objeción era que "Todavía hace parecer como si la ‘energía' fuese algo exterior a la materia, algo implantado en ella. Pero en cualquier circunstancia es preferible a la expresión ‘fuerza'".39 La relación real ha sido demostrada por la teoría de la equivalencia de la masa y la energía de Einstein, que demuestra que la materia y la energía son la misma cosa. Este era precisamente el punto de vista del materialismo dialéctico, como lo expresó Engels e, incluso, como lo anticipó Hegel, según demuestra la cita anterior. Negación de la negación Toda ciencia tiene su propio vocabulario, palabras que frecuentemente no coinciden con su uso en la vida cotidiana. Esto puede llevar a dificultades y malentendidos. La palabra "negación" normalmente se entiende que significa simplemente destrucción, o aniquilación. Es importante entender que en la dialéctica tiene un contenido totalmente diferente. Significa negar y preservar al mismo tiempo. Se puede negar una semilla simplemente pisándola. La semilla es negada, ¡pero no en el sentido dialéctico de la palabra! Sin embargo, si dejamos esa semilla, en condiciones favorables germinará. De esa manera se habrá negado como semilla, y se desarrollará en una planta, que más adelante morirá, produciendo nuevas semillas. Aparentemente esto representa una vuelta al punto de partida. Pero, como los jardineros profesionales saben, semillas aparentemente iguales varían de generación en generación, dando lugar a nuevas especies. Los jardineros tambiÉn saben que se pueden provocar ciertas tendencias mediante reproducción selectiva. Precisamente esta selección artificial dio a Darwin la clave del proceso de la selección natural que tiene lugar espontáneamente en la naturaleza, y que es la clave para entender el desarrollo de todas las plantas y animales. Lo que tenemos aquí no es simplemente cambio, sino desarrollo real, que normalmente pasa de formas simples a más complejas, incluyendo las moléculas complejas de la vida, que en un momento determinado surge de la materia inorgánica. Consideremos el siguiente ejemplo de negación en la mecánica cuántica. ¿Qué sucede cuando un electrón se une a un fotón? El electrón sufre un "salto cualitativo" y el fotón desaparece. El resultado no es ningún tipo de unidad mecánica o compuesto. Es el mismo electrón que antes, pero en un nuevo estado de energía. Lo mismo cuando un electrón se une a un protón. El electrón se desvanece y hay un salto en el estado de la energía y de la carga del protón. El protón es el mismo que antes, pero en un nuevo estado de energía y carga. Ahora es eléctricamente neutro, y se convierte en un neutrón. Dialécticamente hablando, el electrón se ha negado y preservado al mismo tiempo. Ha desaparecido pero no se ha aniquilado. Entra en una nueva partícula y se expresa como un cambio de energía y carga. Los antiguos griegos estaban familiarizados con la discusión dialéctica. En un debate llevado correctamente, se plantea una idea (la Tesis), y entonces se la contrapone al punto de vista contrario (la Antítesis) que la niega. Finalmente, a través de un proceso completo de discusión, que explora el asunto en cuestión desde todos los puntos de vista, descubriendo todas las contradicciones ocultas, llegamos a una conclusión (la Síntesis). Podemos llegar o no a un acuerdo, pero en el mismo proceso de discusión, hemos profundizado nuestro conocimiento y comprensión, y hemos elevado toda la discusión a un plano superior. Es bastante evidente que casi ninguno de los críticos del marxismo se ha tomado la molestia de leer a Marx y Engels. Frecuentemente se supone que la dialéctica consiste en "Tesis-Antítesis-Síntesis", que Marx supuestamente habría copiado de Hegel (que a su vez lo habría copiado de la Santísima Trinidad), y aplicado a la sociedad. De hecho, el materialismo dialéctico de Marx, no sólo es lo contrario de la dialéctica idealista de Hegel, sino que la dialéctica de Hegel es bastante diferente de la de los filósofos de la Grecia clásica. Plejanov, correctamente, criticó el intento de reducir el imponente edificio de la dialéctica hegeliana a la "simple tríada" de Tesis-Antítesis-Síntesis. La avanzada dialéctica de Hegel guarda aproximadamente la misma relación con la de los griegos, que la química moderna con las primitivas investigaciones de los alquimistas. Es cierto que la de los griegos preparó el camino para la dialéctica hegeliana, pero de ahí a decir que son "básicamente lo mismo" es simplemente ridículo. Hegel volvió a Heráclito, pero a un nivel cualitativamente superior, enriquecido por 2.500 años de avances científicos y filosóficos. De esta manera el desarrollo de la dialéctica es en sí mismo un proceso dialéctico. Hoy en día la palabra "alquimia" se utiliza como sinónimo de charlatanería. Conjura todo tipo de imágenes de maleficios y magia negra. Estos elementos estaban presentes en la historia de la alquimia, pero sus actividades no se limitaban de ninguna manera a esto. En la historia de la ciencia, la alquimia jugó un papel muy importante. Alquimia es una palabra árabe, que se utiliza para cualquier ciencia de los materiales. Había charlatanes, ¡pero también muy buenos científicos! Y química es la palabra occidental para la misma cosa. De hecho, muchos términos químicos son de origen árabe: ácido, alcalino, alcoholé y muchos más. Los alquimistas partían de la idea de que era posible la transmutación de los elementos. Durante siglos trataron de descubrir la "piedra filosofal", que les iba a permitir transformar metal base (plomo) en oro. Si lo hubiesen conseguido, no habrían ganado mucho, ya que el precio del oro se hubiera desplomado rápidamente hasta alcanzar el precio del plomo. Pero eso es otra historia. Dado el nivel de desarrollo de la técnica en ese tiempo, los alquimistas estaban tratando de hacer lo imposible. Al final se vieron obligados a llegar a la conclusión de que la transmutación de los elementos era imposible. Sin embargo, sus esfuerzos no fueron en vano. En su búsqueda de una hipótesis acientífica (la piedra filosofal) hicieron un trabajo pionero muy valioso, desarrollando el arte de la experimentación, inventando instrumentos que todavía se utilizan en los laboratorios de hoy en día, y describiendo y analizando una amplia gama de reacciones químicas. De esta manera, la alquimia preparó el terreno para el desarrollo de la química. La química moderna solamente pudo desarrollarse repudiando la hipótesis básica de los alquimistas ¾ la transmutación de los elementos¾ . Desde finales del siglo XVIII en adelante, la química se desarrolló sobre bases científicas. Dejando atrás las intenciones grandiosas del pasado, hizo enormes pasos adelante. Entonces, en 1919, el científico inglés Rutheford llevó a cabo un experimento que implicaba bombardear el núcleo del nitrógeno con partículas alfa. Esto llevó a la ruptura del núcleo atómico por primera vez. De esta manera había conseguido transmutar un elemento (nitrógeno) en otro (oxígeno). La larga búsqueda de los alquimistas se había resuelto, ¡pero de una manera totalmente diferente a lo que ninguno de ellos podía haber previsto! Veamos este proceso un poco más de cerca. Empezamos con la tesis: a) la transmutación de los elementos; esta es negada por la antítesis b) es imposible la transmutación de los elementos; esta a su vez es superada por una segunda negación c) la transmutación de los elementos. Aquí debemos resaltar tres cosas. En primer lugar, cada negación marca un avance definido, y, de hecho, un salto cualitativo. En segundo lugar, cada avance niega el estadio anterior, reacciona en su contra, pero al mismo tiempo preserva todo lo que de útil y necesario hay en Él. Y por último, el estadio final ¾ la negación de la negación¾ no significa una vuelta a la idea original (en este caso, la alquimia), sino la reaparición de las formas primitivas a un nivel cualitativamente superior. Por cierto, sería posible convertir plomo en oro, pero sería tan caro que no vale la pena. La dialéctica considera los procesos fundamentales del universo, la sociedad y la historia de las ideas, no como un círculo cerrado, en el que los mismos procesos simplemente se repiten en un ciclo mecánico sin final, sino como una especie de espiral abierta de desarrollo, en la que nada se repite nunca de la misma manera. Este proceso lo podemos ver claramente en la historia de la filosofía y de la ciencia. Toda la historia del pensamiento consiste en un proceso inacabable de desarrollo mediante contradicciones. Para explicar cierto fenómeno se plantea una teoría. Esta va ganando aceptación gradualmente, tanto a través de la acumulación de evidencia que la apoya, como por la ausencia de una alternativa satisfactoria. Llega un punto en el que aparecen ciertas discrepancias, que al principio habían sido consideradas como excepciones sin mayor importancia. Entonces surge una nueva teoría que contradice a la vieja y que parece explicar mejor los hechos observados. DespuÉs de un período de lucha la nueva teoría sustituye la ortodoxia existente. Pero de esta surgen nuevas preguntas a las que hay que dar respuesta. En muchos casos parece que se vuelve a las ideas que habían quedado desacreditadas. Pero eso no significa volver al punto de partida. Lo que tenemos es un proceso dialéctico, que implica un conocimiento cada vez más profundo del funcionamiento de la naturaleza, la sociedad y de nosotros mismos. Esta es la dialéctica de la historia, de la filosofía y de la ciencia. Joseph Dietzgen dijo una vez que un hombre viejo que eche un vistazo atrás puede ver su vida como una serie inacabable de errores, que, si pudiese volver atrás, sin duda trataría de eliminar. Pero entonces se encuentra con la contradicción dialéctica de que sólo a través de esos errores ha podido llegar a la sabiduría que le ha permitido juzgarlos como tales errores. Así, tal y como Hegel observó profundamente, las mismas afirmaciones en los labios de un joven no tienen el mismo peso que cuando son pronunciadas por un hombre al que la experiencia de la vida ha llenado de conocimientos. Son las mismas, pero no son lo mismo. Lo que al principio era un pensamiento abstracto, con poco o ningún contenido, ahora es el producto de una reflexión madura. Fue el genio de Hegel el que comprendió que la historia de las diferentes escuelas filosóficas era en sí misma un proceso dialéctico. Lo compara con la vida de una planta, que pasa por diferentes etapas, que se niegan las unas a las otras, pero que en su totalidad representan la vida de la planta: "La mente normal, cuanto más toma como fija la oposición entre verdadero y falso, más se acostumbra a esperar acuerdo o contradicción con un determinado sistema filosófico, y a ver razón sólo en uno u otro en cualquier declaración explicativa en relación a tal sistema. No concibe la diversidad de sistemas filosóficos como la evolución progresiva de la verdad; en lugar de eso sólo ve contradicción en esa variedad. El capullo desaparece cuando sale la flor, y podríamos decir que el primero es refutado por la segunda; de la misma manera cuando surge la fruta, se puede explicar la flor como una forma falsa de la existencia de la planta, ya que la fruta parece ser su existencia real en lugar de la flor. Estos estadios no son meramente diferentes; se suplantan el uno al otro en la medida en que son incompatibles entre sí. Pero la actividad incesante de su propia naturaleza inherente les convierte al mismo tiempo en momentos de una unidad orgánica, donde no se contradicen simplemente los unos a los otros, sino que uno es tan necesario como el otro; y esta necesidad igual de todos los momentos constituye por sí solo y de esa manera la vida del conjunto".40 La dialéctica de El Capital En los tres volúmenes de El capital, Marx nos da un ejemplo brillante de cómo se puede utilizar el método dialéctico para analizar los procesos más fundamentales de la sociedad. De esta manera revolucionó la ciencia de la economía política, un hecho reconocido por los economistas actuales, incluso los que se oponen totalmente al punto de vista de Marx. El método dialéctico de la obra de Marx es tan importante, que Lenin llegó a decir que era imposible comprender El Capital, especialmente el primer capítulo, sin haberse leído toda la Lógica de Hegel. Esto es sin duda una exageración. Pero lo que Lenin quería resaltar era el hecho de que El Capital de Marx es en sí mismo una lección monumental de cómo debería aplicarse la dialéctica. "Si Marx no dejó detrás suyo una ‘Lógica' (con mayúsculas), dejó la lógica de El Capital, y esta tiene que ser utilizada plenamente en esta cuestión. En El Capital, Marx aplicó a una sola ciencia la lógica, la dialéctica, y la teoría del conocimiento del materialismo (no son necesarias tres palabras: son la misma cosa) que ha tomado todo lo que de valor había en Hegel y lo ha desarrollado más allá".41 ¿Que método utilizó Marx en El Capital? No impuso las leyes de la dialéctica a la economía, sino que las derivó de un largo y riguroso estudio de todos los aspectos del proceso económico. No planteó un esquema arbitrario, y despuÉs intentó encajar lo hechos en Él, sino que partió de sacar a la luz las leyes del movimiento de la producción capitalista a través de un análisis cuidadoso del propio fenómeno. En su Introducción a la Crítica de la Economía Política, Marx explica su método: "Aunque había esbozado una introducción general, prescindo de ella, pues, bien pensada la cosa, creo que el adelantar los resultados que han de demostrarse, más bien sería un estorbo, y el lector que quiera realmente seguirme deberá estar dispuesto a remontarse de lo particular a lo general".42 El Capital representa una ruptura no sólo en el terreno de la economía, sino en el de las ciencias sociales en general. Tiene una relevancia clara para el tipo de discusiones que están teniendo lugar entre los científicos hoy en día. Estas discusiones ya habían empezado en vida de Marx. En ese momento, los científicos estaban obsesionados con la idea de separar las cosas y examinarlas en detalle. Este método se conoce como "reduccionismo", aunque Marx y Engels, que eran muy críticos de Él, lo denominaron "método metafísico". Los mecanicistas dominaron la física durante 150 años. Sólo ahora está empezando a tomar cuerpo la reacción contra el reduccionismo. Una nueva generación de científicos se está planteando la tarea de superar esta herencia y avanzar hacia una nueva formulación de principios, en lugar de las viejas aproximaciones. Gracias a Marx la tendencia reduccionista en la economía se hundió a mediados del siglo pasado. DespuÉs de El Capital, un punto de vista de ese tipo era impensable. El método de "Robinson Crusoe" de explicar la economía política ("imaginémonos dos hombres en una isla desierta") resurge de vez en cuando en malos libros de texto o intentos de vulgarización, pero no se pueden tomar en serio. ¡Las crisis económicas y las revoluciones no se producen entre dos individuos en una isla desierta! Marx analiza la economía capitalista, no como la suma total de los actos individuales de intercambio, sino como un sistema complejo, dominado por sus propias leyes tan poderosas como las leyes de la naturaleza. De la misma manera, los físicos están discutiendo ahora la idea de la complejidad, en el sentido de un sistema en que el todo no es sólo una colección de partes elementales. Por supuesto que es útil saber quÉ leyes rigen cada parte individual, pero el sistema complejo se regirá por leyes que no son simplemente una extensión de estas. Este es precisamente el método de Marx en El Capital: el método del materialismo dialéctico. Marx empieza su obra con un análisis de la célula básica de la economía capitalista, la mercancía. A partir de aquí explica cómo surgen todas las contradicciones de la sociedad capitalista. El reduccionismo trata como mutuamente incompatibles y excluyentes cosas como el todo y las partes, lo particular y lo universal, cuando en realidad son completamente inseparables y se determinan unas a otras. En el primer volumen de El Capital, Marx explica el carácter dual de las mercancías, como valores de uso y como valores de cambio. La mayor parte de la gente ve las mercancías exclusivamente como valores de uso, objetos concretos y útiles para la satisfacción de los deseos humanos. En todo tipo de sociedad humana siempre se han producido valores de uso. Sin embargo, la sociedad capitalista hace cosas extrañas con los valores de uso. Los convierte en valores de cambio ¾ bienes que se producen no para el consumo directo sino para su venta¾ . Cada mercancía por lo tanto tiene dos caras: la cara familiar y casera de valor de uso y la cara misteriosa y oculta de valor de cambio. El primero está vinculado directamente a las propiedades físicas de una mercancía en concreto (llevamos una camiseta, bebemos café, conducimos un coche, etc.). Pero el valor de cambio no se puede ver, llevar, ni comer. No tiene ningún tipo de entidad material. Y, sin embargo, es la característica esencial de una mercancía bajo el capitalismo. La expresión última del valor de cambio es el dinero, el equivalente universal a través del cual todas las mercancías expresan su valor. Estos pequeños trozos de papel verde no tienen ningún tipo de relación con las camisetas, café o coches como tales. No se pueden comer, llevar ni conducir. Sin embargo, tal es el poder que contienen y Éste está tan universalmente reconocido, que la gente mata por ellos. El carácter dual de la mercancía expresa la contradicción central de la sociedad capitalista ¾ el conflicto entre el trabajo asalariado y el capital. El obrero piensa que vende su trabajo al empresario, pero en realidad le vende su fuerza de trabajo, que el capitalista utiliza como mejor le parece. La plusvalía que se extrae de esta manera es el trabajo no pagado de la clase obrera, la fuente de la acumulación de capital. Es este trabajo no pagado el que mantiene a todos los miembros de la sociedad que no trabajan, a través de la renta, el interés, el beneficio y los impuestos. La lucha de clases es realmente la lucha por la apropiación de la plusvalía. Marx no inventó la idea de la plusvalía, que ya era conocida por economistas anteriores como Adam Smith y Ricardo. Pero, al descubrir la contradicción central que implica, revolucionó completamente la economía política. Este descubrimiento se puede comparar a un proceso similar que tuvo lugar en la historia de la química. Hasta finales del siglo XVIII se asumía que la esencia de la combustión consistía en la separación de las sustancias que se quemaban de una cosa hipotética llamada flogisto. Esta teoría servía para explicar la mayor parte de los fenómenos químicos conocidos en ese momento. Entonces, en 1774, el científico inglés Joseph Priestley descubrió algo que llamó "aire desflogistado", que más tarde se descubrió que desaparecía cuando una sustancia se quemaba en Él. De hecho, Priestley había descubierto el oxígeno. Pero Él y otros científicos fueron incapaces de comprender las implicaciones revolucionarias de estos descubrimientos. Hasta mucho tiempo despuÉs continuaron pensando de la vieja manera. Más tarde, el químico francés Lavoisier descubrió que este nuevo tipo de aire era en realidad un producto químico, que no desaparecía en el proceso de la combustión, sino que se combinaba con la sustancia que se quemaba. Aunque otros habían descubierto el oxígeno, no saben quÉ habían descubierto. Este fue el gran descubrimiento de Lavoisier. Marx jugó un papel similar en la economía política. Los predecesores de Marx habían descubierto la existencia de la plusvalía, pero su auténtico carácter seguía en la oscuridad. Sometiendo todas las teorías anteriores, empezando por Ricardo, a un análisis profundo, Marx descubrió el carácter real y contradictorio del valor. Examinó todas las relaciones de la sociedad capitalista, empezando por la forma más simple de producción e intercambio de mercancías, y continuando el proceso a través de todas sus múltiples transformaciones, siguiendo un método estrictamente dialéctico. Marx demostró la relación entre la mercancía y el dinero, y fue el primero a plantear un análisis exhaustivo del dinero. Demostró cómo el dinero se transformaba en capital, demostrando cómo este cambio se produce a través de la compra y venta de la fuerza de trabajo. Esta distinción fundamental entre trabajo y fuerza de trabajo era la clave para descifrar los misterios de la plusvalía, un problema que Ricardo había sido capaz de resolver. Estableciendo la diferencia entre capital constante y variable, Marx trazó todo el proceso de formación del capital en detalle, y de esta manera lo explicó, lo que ninguno de sus predecesores había sido capaz de ser. El método de Marx es de arriba a bajo rigurosamente dialéctico, y sigue bastante de cerca las líneas principales trazadas por la Lógica de Hegel. Esto se reconoce explícitamente en el epílogo a la segunda edición alemana, en el que Marx rinde tributo a Hegel: "Cuando define con tanta exactitud lo que llama mi método de investigación, y con tanta benevolencia lo que se refiere a la aplicación que hago de Éste, ¿qué ha definido el autor, sino el método dialéctico? Por cierto que el procedimiento de exposición debe distinguirse formalmente del de investigación. A Ésta le corresponde apropiarse de la materia en todos sus detalles, analizar sus distintas formas de desarrollo y descubrir sus vínculos íntimos. Una vez cumplida esta tarea ¾ pero sólo entonces¾ puede exponerse el movimiento real en su conjunto. Si esto se logra, de modo que la ida de la materia se refleje en su reproducción ideal, ese espejismo puede hacer creer en una construcción a priori (É) "Yo critiqué el aspecto místico de la dialéctica hegeliana hace casi treinta años, en una Época en que todavía estaba de moda. [Pero en el momento mismo en que redactaba el primer volumen de Das Kapital, los epígonos [Epígono] gruñones, presuntuosos y mediocres, que hoy dictan la ley en la Alemania culta, se complacían en tratar a Hegel, como el bueno de Moses Mendelssohn, en tiempos de Lessing, había tratado a Spinoza, es decir, como ‘perro muerto'. Por consiguiente, me declaré abiertamente discípulo de ese gran pensador, y en el capítulo sobre la teoría del valor llegué inclusive a coquetear con su manera peculiar de expresarse.] Pero si bien, debido a su confusión, Hegel desfigura a la dialéctica por medio del misticismo, es, sin embargo, el primero que expone su movimiento de conjunto. En Él se encuentra cabeza abajo; basta con ponerla sobre sus pies para encontrarle su fisonomía en todo sentido racional. "En su aspecto místico, la dialéctica se convirtió en una moda en Alemania, porque parecía glorificar las cosas existentes. En su aspecto racional es un escándalo y una abominación para las clases dirigentes y sus ideólogos doctrinarios, porque en la comprensión positiva de las cosas existentes incluye a la vez el conocimiento de su negación fatal, de su destrucción necesaria; porque el captar el movimiento mismo, del cual todas las formas acabadas son apenas una configuración transitoria, nada puede detenerla; porque en esencia es crítica y revolucionaria".43 |
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Primera parte: Razón y
sinrazón
4.
La lógica formal y la dialéctica