Razón y revolución
Filosofía marxista y ciencia moderna



..Fundación Federico Engels


Prefacio de los autores

"Un fantasma recorre Europa".
(El manifiesto comunista)

Mark Twain dijo alguna vez en broma que los rumores de su muerte habían sido exagerados. Resulta llamativa la circunstancia de que todos los años durante el último siglo y medio, el marxismo ha sido declarado difunto. No obstante, por alguna razón inexplicable, mantiene una obstinada vitalidad, cuya mejor prueba es el hecho de que los ataques contra él no sólo continúan sino que tienden a recrudecerse tanto en frecuencia como en acritud. Si es verdad que el marxismo es tan irrelevante, ¿por qué molestarse siquiera en mencionarlo? La realidad es que los detractores del marxismo todavía se sienten perseguidos por el mismo viejo fantasma. Sienten el malestar propio de aquel que es consciente de que el sistema social que defiende se encuentra en grandes dificultades y sumido en contradicciones insuperables; de que el colapso de una caricatura totalitaria de socialismo no es el final del asunto.

Desde la caída del muro de Berlín ha habido una ofensiva ideológica contra el marxismo y las ideas del socialismo en general. Francis Fukuyama llegó a proclamar el "fin de la historia". Sin embargo, la historia continúa y se vuelve cada vez más conflictiva. El monstruoso régimen estalinista en Rusia ha sido sustituido por una monstruosidad todavía mayor. La auténtica significación de la "libre empresa" en la ex Unión Soviética ha sido la de un colapso espantoso de las fuerzas productivas, la ciencia y la cultura a una escala que tan sólo se puede comparar con una derrota bélica catastrófica.

A pesar de todo esto —o, quizá, debido a ello—, los admiradores de las supuestas virtudes del capitalismo están dedicando grandes recursos a afirmar que el colapso del estalinismo demuestra la inviabilidad del socialismo. Se dice que la totalidad de las ideas elaboradas por Marx y Engels, y desarrolladas posteriormente por Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo, está totalmente desacreditada. Sin embargo, un análisis más riguroso revela una crisis de la mal llamada economía de libre empresa, que, tan sólo en los países industrializados, condena a 22 millones de seres humanos a una vida de inactividad forzada, derrochando el potencial creativo de toda una generación. La sociedad occidental se encuentra en un callejón sin salida, no sólo económica, política y socialmente, sino también en el terreno de la moralidad y la cultura. La caída del estalinismo, que fue anticipada por los marxistas hace décadas, no puede disfrazar el hecho de que, en la última década del siglo XX, el sistema capitalista se encuentra en una crisis profunda a escala mundial. Los estrategas del capital miran hacia el futuro con un profundo desasosiego. Los más honestos se hacen una pregunta que no se atreven a contestar: ¿No tenía Marx razón después de todo?

Independientemente de si uno acepta o rechaza las ideas del marxismo, es imposible negar el impacto colosal que han tenido. Desde la aparición del Manifiesto comunista hasta el día de hoy, el marxismo ha sido un factor decisivo, no sólo en la palestra política, sino también en el desarrollo del pensamiento humano. No obstante, los que lucharon en su contra, se vieron obligados a tomarlo como punto de partida. A pesar de la situación actual, es un hecho indiscutible que la Revolución Rusa cambió todo el curso de la historia mundial. Por lo tanto, un conocimiento riguroso de las teorías del marxismo es una condición necesaria para cualquiera que desee comprender alguno de los fenómenos fundamentales de nuestra época.

El papel de Engels

Agosto de 1995 marca el centenario de la muerte de Federico Engels, el hombre que, junto a Carlos Marx, desarrolló una forma totalmente nueva de observar la naturaleza, la sociedad y el desarrollo humano. El papel jugado por Engels en el desarrollo del pensamiento marxista es un tema al que no se le ha hecho justicia. Esto se debe, en parte, al monumental genio de Marx, que, inevitablemente, ensombrece la contribución hecha por su amigo y compañero de toda la vida. Y, en parte, emana de la humildad innata de Engels, que siempre quitó importancia a su propia contribución y prefirió resaltar la preeminencia de Marx. Engels dio instrucciones para que a su muerte su cuerpo fuera incinerado y sus cenizas arrojadas al mar en Beachy Head en el sur de Inglaterra. No quería ningún monumento. Al igual que Marx, detestaba cualquier cosa que se asemejase remotamente a un culto a la personalidad. El único monumento que querían dejar tras de sí era el imponente conjunto de las ideas, las cuales constituyen una base ideológica completa para la lucha por la transformación socialista de la sociedad.

Muchos no se dan cuenta de que el marxismo se extiende bastante más allá de la política y la economía. La filosofía del materialismo dialéctico es la columna vertebral del marxismo. Marx tenía la intención de escribir una obra a fondo sobre el tema, pero, desgraciadamente, la tarea colosal de escribir El capital se lo impidió. Si excluimos sus obras tempranas, como La sagrada familia y La ideología alemana, intentos importantes, aunque preparatorios, de desarrollar una nueva filosofía, y los tres volúmenes de El capital, que son un ejemplo clásico de la aplicación concreta del método dialéctico a la esfera particular de la economía, entonces las obras principales de la filosofía marxista fueron todas obra de Engels. Quien quiera entender el materialismo dialéctico debe empezar con un conocimiento a fondo de Anti-Dühring, Dialéctica de la naturaleza y Ludwig Feuerbach.

¿Hasta qué punto los escritos filosóficos de este hombre que murió hace un siglo han superado la prueba del tiempo? Ese es el punto de partida de esta obra. Engels definió la dialéctica como "las leyes del movimiento más generales de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano". En la Dialéctica de la naturaleza en particular, Engels se basó en un estudio cuidadoso del conocimiento científico más avanzado de su tiempo, para demostrar que "en última instancia, el funcionamiento de la naturaleza es dialéctico". Y esta es la tesis fundamental del presente trabajo: que los descubrimientos más importantes de la ciencia del siglo XX suministran una impresionante confirmación de esto.

No sorprenden tanto los ataques contra el marxismo, como la ignorancia total que de éste ostentan sus detractores. Mientras que a nadie se le ocurriría ejercer de mecánico de coches sin estudiar mecánica, todo el mundo se siente libre para expresar una opinión sobre el marxismo sin el menor conocimiento del mismo. La presente obra es un intento de explicar las ideas básicas de la filosofía marxista y mostrar la relación entre ésta y la posición de la ciencia y la filosofía en el mundo moderno. La intención de los autores es escribir una trilogía que cubra los tres componentes principales del marxismo: 1) filosofía marxista (materialismo dialéctico), 2) la teoría marxista de la historia y la sociedad (materialismo histórico) y 3) economía marxista (la teoría del valor del trabajo).

Nuestra idea original fue la de incluir una sección sobre la historia de la filosofía, pero, en vista de la extensión de esta obra, hemos decidido publicar aquella por separado. Empezamos con una reseña de la filosofía del marxismo, el materialismo dialéctico. Esto es fundamental porque es el método del marxismo. El materialismo histórico es la aplicación de este método al estudio del desarrollo de la sociedad humana; la teoría del valor del trabajo es el resultado de la aplicación del mismo método a la economía. Un entendimiento del marxismo es imposible sin una comprensión del materialismo dialéctico.

La prueba última de la dialéctica es la naturaleza misma. El estudio de la ciencia ocupó la atención de Marx y Engels toda su vida. Engels intentó escribir una obra exhaustiva, esbozando en detalle la relación entre el materialismo dialéctico y la ciencia, pero no le fue posible debido a la fuerte carga de trabajo que le supusieron los volúmenes segundo y tercero de El capital, que quedaron sin terminar a la muerte de Marx. Sus manuscritos incompletos de la Dialéctica de la naturaleza tan sólo vieron la luz en 1925. A pesar de su estado inacabado, constituyen una fuente muy importante para el estudio de la filosofía marxista y proporcionan ejemplos brillantes de la aplicación de la dialéctica a los problemas centrales de la ciencia.

Uno de los problemas con que nos hemos enfrentado al escribir esta obra es el hecho de que la mayoría de la gente sólo tiene un conocimiento de segunda mano de los escritos básicos del marxismo. Esto es una pena ya que la única manera de entender el marxismo es leyendo las obras de Marx, Engels, Lenin y Trotsky. La gran mayoría de los escritos que pretenden explicar "lo que significa Marx" carecen de todo valor. Así, pues, hemos decidido incluir un gran número de citas extensas, particularmente de Engels, en parte, para dar al lector un acceso directo a esas ideas sin ninguna "traducción" y, en parte, con la esperanza de que le estimulará a leer los originales él mismo. Este método, que no facilita la lectura del libro, es, en nuestra opinión, necesario. De la misma manera, nos hemos sentido obligados a reproducir algunas citas largas de autores con los que estamos en desacuerdo, basándonos en el principio de que siempre es mejor permitir a nuestros oponentes que hablen por ellos mismos.

Londres, 1 mayo 1995

Primera parte: Razón y sinrazón 
1. Introducción