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Documentos El Militante

Apéndice 2

Hablan los trabajadores venezolanos


 

Durante su estancia en Venezuela, el corresponsal de El Militante Jorge Martín se entrevistó con decenas de trabajadores y sindicalistas venezolanos. No podemos aquí, por razones de espacio, reproducir todas estas entrevistas a las que podéis acceder en nuestra web pero sí publicar dos que nos parecen especialmente interesantes. Estas entrevistas constituyen el mejor material para conocer de primera mano el desarrollo de la revolución venezolana, combatir todas las mentiras de los grandes medios de comunicación burgueses y acercarse a las verdaderas aspiraciones y los debates que centran la atención de los activistas y militantes obreros más avanzados de Venezuela.

 

I

Entrevista realizada

el 19 de diciembre en Barquisimeto (Estado Lara) con dirigentes sindicales de la corriente

"El Topo Obrero"

 

· Marisa Luna, secretaria general de Fintrasuteca que organizamos a trabajadores del barrido de las calles y recolección de basura.

· Ricardo Galíndez, secretario ejecutivo de la CTV en el estado Lara.

· Gustavo Paz, delegado sindical de SUMETAL-Lara, de trabajadores metalúrgicos.

 

El Militante.— ¿Cuál es vuestra opinión sobre este paro convocado por la CTV y Fedecámaras?

Marisa Luna.— Yo como venezolana rechazo completamente las acciones hechas contra el gobierno, porque es un acto completamente golpista que se inicia en la industria principal de nuestro país. También se ha visto la posición de los trabajadores de varios sectores, buhoneros, aseo urbano, metalúrgicos, gran cantidad de sectores que hemos rechazado esta posición golpista.

Ricardo Galíndez.— Este es un intento de golpe de carácter transnacional y del capital bancario y financiero. Un golpe que está siendo impulsado por las cúpulas dirigentes tanto del empresariado de Venezuela, como por la cúpula político-partidista de la CTV, tanto en su ala derecha como en su supuesta ala de izquierdas encabezada por Froilán Barrios, y está financiado encubiertamente por el imperialismo norteamericano. Es de un carácter netamente antiobrero, antinacional. Uno de sus objetivos es la privatización de PDVSA, así como acelerar la privatización de la Seguridad Social. Los trabajadores como tales, en ningún momento y en ninguna parte de Venezuela han hecho manifestaciones para apoyar este paro. La paralización de los trabajadores se ha dado por la vía obligada, ya que son los industriales los que se han parado, han cerrado sus portones y les han garantizado a sus trabajadores el pago de sus salarios. Entonces, no se da un apoyo de los trabajadores. Inclusive en muchas empresas donde a los trabajadores se les ha permitido decidir si van o no al paro, estos han decidido ir a trabajar, entre ellas la industria azucarera, algunas medianas empresas de aquí de la ciudad. Y el pueblo como tal, desde el propio 2 de diciembre, se vio como tomaba las calles y utilizaba su día libre, pagado por el empresariado para realizar sus compras. En ningún momento ha sido apoyado ni por la clase obrera ni por el pueblo en general. Si acaso el comercio si se paralizó un 20 o un 30% en las grandes ciudades, no así en las pequeñas, y la industria se paró en un 60%, pero no la industria básica, con la excepción de PDVSA. Pero quien paraliza PDVSA es la llamada nómina mayor.

Gustavo Paz.— Yo como representante de un sector de los trabajadores metalúrgicos te puedo decir que, recogiendo la voz de los trabajadores, nosotros rechazamos totalmente este matrimonio antihistórico de Fedecámaras, que representa a los empresarios, y la CTV que representa a los trabajadores, porque nosotros entendemos que está hecho para darle un golpe de estado al presidente Chávez. Eso significaría un retroceso inmenso y quitarnos esos espacios que los trabajadores hemos conquistado a través de la conciencia que nos ha levantado el presidente Chávez con este proceso revolucionario que realmente nos ha elevado el nivel de conciencia a los trabajadores. Hemos conquistado espacios en el sindicato. En el que yo estoy, el presidente es un burócrata golpista de Acción Democrática y ha recibido bastantes golpes a raíz de ese nivel de conciencia que se ha elevado. Definitivamente nosotros entendemos que esta alianza entre estas dos fuerzas, empresarios y la central sindical es para meterle la mano al negocio petrolero y por que ellos saben que se les viene encima un proceso revolucionario que les puede rebasar, sobretodo a esas burocracias sindicales enquistadas en la CTV.

RG.— En mi experiencia en las empresas, podríamos decir que de cada 10 trabajadores, entre 7 y 8 están identificados con este gobierno.

EM.— Entonces ¿qué tipo de legitimidad tiene la actual dirección de la CTV?

RG.— Para nadie es un secreto que las elecciones a la cúpula de la CTV, nacional y regional, son elecciones donde predominó la trampa y la zancadilla. Aunque el gobierno también tiene parte de culpa de lo que allí sucedió porque con su política desmovilizadora, ayudaron a revivir a la burocracia sindical. Desde el punto de vista legal son la dirección de los trabajadores. Pero de todas maneras lo que sucedió en el mes de octubre del año pasado en las elecciones sindicales no se aparta de la cultura de la burocracia sindical en Venezuela. Lo diferente es que pudimos participar corrientes que en otros momentos no lo podíamos hacer con todas las maniobras que allí se daban. Fue también la primera vez que hubo elecciones directas a ese nivel.
Sin embargo, a partir del 11 de abril, la dirigencia nacional y muchas de las regionales de la CTV pierden legitimidad porque se alían con Fedecámaras en función de dar un golpe de estado, destruir la constitución que nos dimos en elecciones libres y para fomentar una alianza con el imperialismo norteamericano. Porque aquí hubo muchísimas pruebas de que los gringos financiaron el golpe de estado del 11 de abril, participaron de una manera activa en su coordinación. Pero les falló una variante, que es la variante pueblo. Esa deslegitimación del 11 de abril se ratifica ahora a partir del "paro" del 2 de diciembre.

GP.— Yo te puedo dar el ejemplo del sector que represento de los trabajadores metalúrgicos. Trabajo en una empresa de zinc aquí en Barquisimeto, una fábrica de mallas electrosoldadas que en este momento tiene 85 trabajadores. En las elecciones sindicales de octubre pasado a la dirección nacional y regional de la CTV, la votación se hizo a mesa abierta, es decir se violó el voto secreto. Además los dos directivos sindicales responsables de la empresa donde yo trabajo, le indicaban a los trabajadores por qué candidato tenían que votar. "Ustedes van a votar por la plancha 1" que es la de los Adecos, en este caso, Carlos Ortega a nivel nacional. Y ellos estaban allí en cada extremo de la mesa comprobando los votos. A pesar de eso nosotros conseguimos nueve votos de la plancha 9 que representamos nosotros. Yo en ese momento no pude hacer nada, ya que estaba recién electo delegado sindical y mi trabajo era primero clandestino. Esta situación se vivió allí y en muchas otras empresas. Tenemos información de una de las empresas metalúrgicas más importantes del Estado Lara, de UNIVENSA, donde la gente de la plancha 9, que representa nuestra corriente del Topo Obrero, sacó una gran cantidad de votos, pero cuando llegaron las urnas a la sede del sindicato no teníamos ni un voto a favor nuestro. Y así en la mayoría de las empresas metalúrgicas, bajo presión de los mafiosos sindicales, ellos barrieron.

RG.— Te voy a dar otro ejemplo de los métodos "democráticos" de estos amigos. Nosotros en el proceso electoral tratamos de reinsertarnos en todas las empresas metalúrgicas principales y en dos oportunidades, tanto en UNIVENSA, ya mencionada, como en otra empresa importante como es Domínguez Continental, yo fui agredido físicamente. En un caso por el propio presidente de SUMETAL, Lara, y en otra por el secretario general. Después de estas agresiones físicas a portón de empresa cuando repartíamos la propaganda y nuestro periódico, un mes después fui agredido en mi oficina de trabajo y me causaron fracturas en la mano y en las costillas. Y fueron ellos, les hemos acusado y han sido citados para que rindan declaración y no se han querido presentar. A nivel de Educación, nos consta que en las mesas de votación, como los sectores clasistas, democráticos, éramos muy débiles y no teníamos representación en muchas mesas, bueno, los Adecos abiertamente recogían sus votos diciéndole a la gente por quien tenían que votar.

EM.— Vosotros habéis planteado desde El Topo Obrero la consigna de "fábrica cerrada, fábrica tomada". Yo lo que quería preguntar es qué efecto ha tenido esta consigna, si se ha materializado, o si ha habido algunos ejemplos en que se haya discutido en asambleas, etc.

RG.— En el caso del estado Lara el sector dónde más impacto ha tenido ha sido en el sector agro-industrial de la caña de azúcar, particularmente en Torres. En el paro pasado de antes del 11 de abril, nosotros hasta logramos impedir que la patronal cerrase algunas haciendas donde se había pagado el salario a los trabajadores y se les había dado el día libre con motivo del paro. Nosotros llevamos autobuses de obreros, forzamos la apertura de los portones para que se pudiera cortar la caña. En esta ocasión no pudimos hacer lo mismo en las haciendas porque el patrón escondió las unidades autobuseras. Pudimos llevar a algunos trabajadores pero la empresa montó una vigilancia especial que impidió el intento de los trabajadores de entrar. Y en la factoría donde se procesa la caña sí logramos trabajar un día. En Lara, que nosotros sepamos, éste es el sector dónde como clase trabajadora se discutió más a fondo y logramos lo que ya he mencionado.

EM.— ¿Cuál fue el papel de los trabajadores en la derrota del golpe de estado del 11 de abril?

RG.— Como clase trabajadora, como sindicatos no se participó de forma organizada, pero sí que se participó como pueblo, todos nuestros compañeros, aquí y en Caracas se pusieron a defender a este gobierno, pero más bien a través de organizaciones barriales. Ahora bien la participación del pueblo fue masiva, particularmente en Caracas y en Maracay. La expresión de apoyo a Chávez fue nacional, hasta en los pueblos más remotos de 15 o 20.000 habitantes. Inclusive en Maracay se formaron columnas de trabajadores, de reservistas que se apostaron frente a los cuarteles exigiendo ser reincorporados para defender al gobierno con las armas si fuera necesario.

EM.— ¿En qué sectores tiene más influencia la corriente de El Topo Obrero?

RG.— A nivel de la dirección sindical del Estado, nosotros tenemos una secretaría ejecutiva, aunque sin ningún cargo específico. Luego tenemos compañeros en varios sindicatos, lo fundamental en el sector agro industrial dónde hemos ganado la mayoría en toda una serie de haciendas a través de asambleas de trabajadores. En Torres, en el punto más fuerte del corte de caña nuestros sindicatos agrupan a dos mil trabajadores, en un municipio que tendrá 250.000 habitantes. Después tenemos algunos delegados en el sector industrial más importante del Estado, que es el metalúrgico. Tenemos compañeros en el sector de los peajes y atención vial, en el sindicato de Mercabar, que es el centro de abasto más importante del país, de compraventa de alimentos para todo el país. También en el sector del aseo urbano y en el sector textil. Y somos también la primera fuerza en el sector de la vigilancia privada, dónde si estamos en proceso de ganar el sindicato que tendría unos 2.000 afiliados. Teníamos otros pero que han desaparecido junto con las empresas a raíz de la crisis.

EM.— Por último, ¿qué mensaje enviaríais a trabajadores y sindicalistas en Europa acerca de lo que está sucediendo en Venezuela?

RG.— Lo primero sería a todos nuestros hermanos de clase, obreros y trabajadores en general, que no se crean que la clase obrera, a través de su central mayoritaria está en contra de este gobierno, porque lo que está en contra del gobierno es una cúpula dirigente tanto nacional como regional. Los obreros, como clase, hemos dejado de laborar porque los patronos han bajado la Santa María [reja], están pagando el día y son pocas las empresas en las que hemos podido evitar esto. Pero en las fábricas, como clase, estamos incorporados al proceso social revolucionario que se abrió y se potenció a través de la victoria del comandante Hugo Chávez Frías. Necesitamos toda la solidaridad posible, política, militante. Necesitamos que ustedes presionen, pero también de ser posible que vengan a nuestra patria. Tenemos un gobierno que no es de la clase trabajadora, sino tímidamente nacionalista, y quizás necesita ese empuje para que entienda que está en riesgo su vida y la de la clase obrera. Hasta ahora hemos logrado resistir y consolidar posiciones. Ni siquiera entre los empleados públicos, la mayoría no se ha incorporado a este paro, que no es un paro cívico sino un paro terrorista.

GP.— Yo por mi parte mandar un saludo solidario y revolucionario de aquí de Venezuela. Como trabajador hago la misma petición del camarada Ricardo Galíndez, necesitamos muchísima solidaridad para seguir avanzando y conquistando ese espacio. De verdad que la clase obrera no está con ese paro golpista y ese matrimonio anti histórico CTV-Fedecámaras. Aquí los trabajadores estamos muy claros de cual es nuestro papel a jugar dentro de la historia. Un saludo.

ML.— Este es un mensaje donde solicitamos, como han dicho los compañeros, la solidaridad. Y sobretodo manifestar que la cúpula de la CTV no representa los intereses de los trabajadores aquí en Venezuela. En anteriores oportunidades ya vendió las prestaciones de los trabajadores así como otras reivindicaciones. También pedimos solidaridad a nivel político. Queremos saber cual es el pensamiento político de ustedes.

 

 

II

Entrevista a petroleros

del movimiento clasista

La Jornada de Puerto

la Cruz sobre el sabotaje petrolero y el control obrero en PDVSA

 

[La Jornada es un movimiento de trabajadores petroleros surgido en 1995 en Puerto La Cruz para luchar dentro del sindicato petrolero FEDEPETROL contra el sindicalismo burocrático y por una orientación clasista y combativa. Tanto en abril de 2002 como en diciembre consiguieron hacer fracasar los planes golpistas de la burocracia sindical y la burocracia de PDVSA y durante el cierre patronal de diciembre recuperaron la producción petrolífera paralizada y mantuvieron la planta trabajando bajo control obrero.]

 

· Héctor Rincón, miembro de FEDEPETROL.

· José Boda, directivo de FEDEPETROL de Puerto la Cruz.

· Manuel Pérez, trabajador petrolero y de FEDEPETROL.

 

El Militante.— ¿Cómo combatisteis en Puerto la Cruz el sabotaje petrolero de Diciembre y cual fue la experiencia de los trabajadores?

HR.— Fue una situación bastante difícil, pero debido a la actitud y las acciones de los trabajadores se mantuvieron las operaciones. El sabotaje fue por parte de la nómina mayor y ejecutivos de la industria, promovido por los altos gerentes de PDVSA a nivel nacional. En Puerto la Cruz la situación estuvo bastante crítica en el sector del despacho de crudo hacia el terminal marino de Guaraguao. En la parte administrativa hubo un ausentismo laboral de casi un 98%, no así en la parte operacional. En lo que es refinación y producción los trabajadores entendieron la situación a la que se enfrentaban. Asumimos una actitud en defensa de la industria. En las plantas de proceso, los controladores, los operadores y los técnicos estuvieron en un 98% apegados a la institucionalidad. Por supuesto, los gerentes todos abandonaron las instalaciones y fueron los trabajadores los que manejaron y dirigieron las operaciones. Ahí se rompieron muchos mitos. Anteriormente para arrancar una planta tenía que estar el gerente o el superintendente. En este caso se demostró que los operadores pueden arrancar y para una planta. Los gerentes asumieron que los trabajadores que estaban laborando eran unas personas inexpertas. Esta fue la única planta de refinamiento de PDVSA dónde se mantuvieron las operaciones en un 100%, en condiciones seguras y confiables.

Otro de los aspectos fue la reanudación de las actividades del llevadero de gandolas. Allí los trabajadores conjuntamente con el pueblo organizado tomamos las instalaciones y las pusimos a trabajar. Por supuesto que tuvimos saboteo, nos tumbaron los sistemas de auto-despacho y eso se tuvo que hacer manualmente, a través de órdenes de servicio, pero controlado por los trabajadores y con el apoyo de la comunidad y las fuerzas armadas.

Los trabajadores en sí no se limitaron a su propia área, sino que fueron mucho más allá, estaban pendientes de que si entra un barco, cuanto se recibe de los troncales de la zona sur, etc. Lo que vimos fue una situación de gestión obrera. Al irse los gerentes, los supervisores y superintendentes, fueron los trabajadores los que eligieron a las nuevas autoridades, y entre todos se discutía y se buscaba la mejor manera de solucionar los problemas de manera democrática. Hoy en día en la refinería de Puerto la Cruz nuestra meta es de seguir en esa situación y que la reestructuración de PDVSA se haga con participación de los trabajadores.

EM.— ¿Se puede decir entonces que los trabajadores petroleros salvaron al gobierno en esta ocasión?

HR.— Sí, fue como una luz en el túnel a nivel nacional, porque prácticamente todas las instalaciones de PDVSA fueron paralizadas y en Puerto la Cruz eso no fue así. Nosotros venimos haciendo un trabajo de concienciación de los trabajadores desde 1996 como La Jornada, sacando un periódico, orientando políticamente a los trabajadores desde un punto de vista de clase. Esto se refleja en dos ejemplos, allí dónde La Jornada tiene un radio de influencia ya establecido la deserción en este paro fue de un 5%. No así en las otras áreas dónde la deserción fue de un 98%, por ejemplo en el área administrativa y en el muelle. Eso se viene gestando desde antes del paro de Abril. En aquel entonces se argumentó a favor de la "meritocracia", de una supuesta "no politización". Pero los trabajadores se han dado cuenta de que precisamente aquellos que nunca han respetado la meritocracia son la alta gerencia. Los que siempre han pisoteado a los trabajadores son precisamente la alta gerencia.

MP.— Ya a partir del golpe de Abril el movimiento La Jornada empezó a trabajar. Allí en Puerto la Cruz, nosotros como vanguardia, como sector avanzado, junto con otros sectores progresistas formamos el Bloque Patriótico Petrolero, para darle una respuesta a lo que venía en diciembre. El 13 de abril era el mismo sabotaje, pero no se profundizó tanto, pero en Puerto la Cruz la refinería no se paró. Lo mismo en Diciembre. Los trabajadores entendieron esa política de la burguesía y la gerencia y ellos se quedaron en sus áreas. Los trabajadores decidieron en ese momento cuales iban a ser sus líderes operacionales. En Occidente las operaciones prácticamente se paralizaron, pero en Oriente como ya habíamos caracterizado el ataque, ese bloque junto con el pueblo pudimos mantener las operaciones. Incluso ahora, cuando ya la producción está recuperada totalmente en 3,1 millones de barriles, nosotros tenemos claro que se está preparando un nuevo sabotaje. Bajo este sistema la burguesía no se va a rendir, no hay conciliación posible y ya estamos preparándonos políticamente para enfrentar el zarpazo que viene. La clase está entendiendo la política de la burguesía para tumbar al presidente. Con la formación de la nueva central las masas obreras están rompiendo con el esquema de la CTV que era un ala de la burguesía de FEDECAMARAS. Se ha desarrollado un nivel político importante de la clase obrera durante estos dos intentos de golpe.

EM.— Durante el sabotaje se dio una situación de control obrero. Ahora ¿cómo está la situación? ¿Siguen los trabajadores controlando las instalaciones?

JB.— Hay sectores dónde todavía existe la autogestión. Por ejemplo en una refinería en Urucual, en el estado Monagas dónde los trabajadores discuten en asamblea todos los días la producción. En Vitore, en la parte de orimulsión en Monagas hay dos trabajadores que tienen la posición de gerentes elegidos por los trabajadores a nivel nacional. En las demás áreas, aunque al principio se escogió a los supervisores inmediatos y gerentes, ahora se está restableciendo la institucionalidad y hay una serie de roces, un choque de visión. Nosotros apostamos por una reestructuración de PDVSA en la que hagamos lo que dice la constitución bolivariana que establece la cogestión, la participación de los trabajadores. En Puerto la Cruz estamos impulsando para el 2, 3 y 4 de mayo un congreso regional de trabajadores petroleros para darnos una política nacional de impulso de la cogestión obrera.

Nosotros observamos que la burguesía se está reagrupando, que hay planes de sabotaje en la industria eléctrica, que no se han ido todos los golpistas de PDVSA y la situación de las fuerzas armadas, aunque se han depurado en gran medida con los generales que se fueron a la Plaza Francia, sabemos que la única forma de que podamos derrotar a la burguesía es profundizando la revolución. Es necesaria la participación de la clase obrera como clase revolucionaria en este proceso, como ya lo hizo en diciembre impidiendo el golpe de estado. Sabemos muy claro que estamos peleando por la soberanía de nuestra patria. El monstruo del imperio de EEUU necesita cada vez más nuestros recursos, particularmente el petróleo. La burguesía que tenemos acá es históricamente parasitaria, que vive del petróleo, que vive del estado, una burguesía que nunca estuvo comprometida con el desarrollo del país. Desde el punto de vista capitalista es una burguesía incapaz de poder sobrevivir sin el estado. Ahora con las medidas de control de cambio y otras, a pesar de no ser medidas revolucionarias, sino dentro del marco capitalista, por la gran descomposición y parasitismo de la burguesía ésta se ha lanzado a una lucha a muerte.

En la nueva oleada que se viene, nosotros apostamos por la organización nacional de la clase obrera para enfrentarles. Esta es una lucha histórica de los trabajadores, del pueblo, de los campesinos, de los indígenas que quieren liberarse. No es una lucha nueva sino que viene de más de 500 años. Apostamos a profundizar la revolución. Si la revolución no se profundiza, si la clase obrera no logra sus conquistas políticas, entonces seremos derrotados. Pero ya hemos aprendido, no vamos a hacer como los sandinistas que negociaron todo, no hay posibilidad de negociar. Esta revolución no se negocia, se profundiza.

EM.— Para nosotros la revolución tiene que profundizarse en dirección al socialismo, es decir el control obrero en las empresas estatales y la nacionalización bajo control obrero de los bancos y las empresas privadas (de la alimentación, medios de comunicación, etc) para que sena gestionados democráticamente en beneficio de la mayoría.

JB.— Ahora mismo se está dando una discusión de abajo a arriba. Nosotros nos oponemos por ejemplo al pago de la deuda externa que está desangrando a nuestro pueblo. En un país en que la renta petrolera es la mayor parte del ingreso no tiene ningún sentido ingresar el pago de los salarios del sector público a la banca privada. Estas son batallas que vamos dando hacia la derrota de la burguesía. Somos conscientes de lo que significa el capitalismo y más en este país, dónde no existe una burguesía industrial. O llegamos al socialismo o vamos hacia la barbarie. No estamos solos en el mundo. Vemos los procesos que se están dando en el mundo. En Brasil, independientemente de la política de Lula, pero más allá de él hay unas masas, unos campesinos que luchan por un cambio. También en Ecuador, más allá de Lucio está el movimiento del pueblo de los campesinos. En Bolivia vemos las luchas indígenas, en Argentina y por supuesto en Venezuela. Incluso en Europa hay un movimiento contra la invasión y la masacre del pueblo iraquí. Nosotros apoyamos al pueblo iraquí, más allá de su gobierno, porque creemos en la autodeterminación de los pueblos y serán los pueblos los que luchen por el gobierno que quieran y nadie es quien para masacrarlos por el petróleo. Quedó muy claro el papel de las NNUU que no son más que un colchón de las superpotencias. Cuando se trata de sus intereses, las NNUU actúan, pero ante las luchas de los pueblos, las NNUU actúan como quinta columna del imperialismo.

Aquí en Venezuela tenemos la presencia de Gaviria, secretario general de la OEA, que está representando los intereses de las oligarquías de América Latina y del imperialismo de EEUU, pretendiendo negociar la revolución para que no avance. La presencia del Grupo de Amigos, que en realidad son enemigos de la revolución. ¿Cómo es posible que el gobierno de España que apoyó el golpe de Abril, hoy venga acá como "amigo"?

La posición de Aznar en la guerra de Iraq es vergonzosa y encima ni le llevan al rancho de Bush en Texas. Sabemos muy bien que no representa al pueblo ni a los trabajadores ni a los estudiantes en España. Sabemos que más del 90% de los españoles están en contra de esta invasión. Lo mismo con Bush y Blair.

Por todo esto decimos que no estamos solos en nuestra lucha. Como dijo el comandante Che Guevara, el presente es de lucha, el futuro nos pertenece. El futuro de la humanidad nos pertenece a los trabajadores.


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