bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Segunda parte    
 

La primera revolución rusa

 

   

 

 La Comisión Shidlovski

 

Consciente del peligro al que se enfrentaba por todas los lados, el régimen actuó con una mezcla de crueldad y astucia. Mientras intentaba aplastar el movimiento con nuevos arrestos, deportaciones, ley marcial y pogromos, el gobierno, simultáneamente, intentaba cortejar a la burguesía liberal con el Manifiesto del 18 de Febrero y puso en movimiento una maniobra diseñada para dividir y desorientar a la clase obrera. Utilizando el engaño consagrado de la clase dominante en todos los países cuando se siente contra la pared, el gobierno zarista creó una comisión encabezada por el senador Shidlovski para "investigar las causas del descontento entre las masas". El objetivo de esta estratagema era claramente un intento de calmar la situación, desviando a los trabajadores de la acción revolucionaria e impidiéndoles que se movieran en dirección al marxismo. En un movimiento sin precedentes, el gobierno anunció que los trabajadores estarían representados en la comisión a través de delegados electos.

Esta maniobra enfrentó los marxistas a un problema táctico. Por un lado, los objetivos reaccionarios del gobierno eran bastante claros. Por otro lado, negarse a participar sería renunciar a la espléndida oportunidad de llevar las ideas del socialismo revolucionario a las masas obreras. Para los líderes mencheviques, con sus inclinaciones oportunistas, no era un problema particular. Inmediatamente defendieron el uso de la comisión como una "tribuna" desde la cual dirigirse a los trabajadores de toda Rusia. Entre los bolcheviques de Petersburgo, sin embargo, el ambiente dominante estaba inicialmente a favor del boicot. Un opinión similar existía también entre los trabajadores mencheviques que estaban más a la izquierda que los dirigentes en el exilio. En el III Congreso, Rumyantsev (Filipov en las actas), declaró que "no había diferencias en la necesidad del boicot a la comisión [Shidlovski]"25. Sin embargo, el ambiente general de los trabajadores estaba contundentemente a favor de la participación y los bolcheviques pronto cambiaron su posición a favor de la participación, al menos en la elección de delegados, aprovechándose de las oportunidades legales para la agitación entre una capa más amplia de trabajadores de lo que normalmente sería posible.

El movimiento huelguístico continuó y se intensificó. Las demandas planteadas por los trabajadores iban desde la demanda de agua caliente para el té y facilidades para lavarse, a la demanda de la jornada de ocho horas y una asamblea constituyente. Estas últimas reivindicaciones demostraban la influencia de las ideas socialdemócratas. Aún más significativa era la demanda del derecho a elegir diputados y que todos los representantes electos de los trabajadores disfrutaran de inmunidad. Esto ya era un anticipo de la formación de los soviets durante los meses siguientes. Si las autoridades pensaban que con la creación de una comisión conseguirían detener el movimiento de masas, tendrían un duro despertar. "Los trabajadores de base", escribe Surh, "eran más intransigentes y estaban menos dispuestos a posponer las huelgas y a confiar las demandas a las deliberaciones de la comisión en la que estaban sus diputados".

A través de la lucha colectiva los trabajadores comienzan a ser conscientes de su fuerza como clase y de su valor y dignidad como seres humanos. Una demanda común, que reflejaba el despertar de la conciencia de los trabajadores, era la demanda de un tratamiento cortés a los trabajadores por parte de los directores y capataces: "Un tratamiento cortés incondicional por la dirección de la planta", era una de las demandas de Putílov, "a todos los trabajadores, sin excepción, y la abolición del uso de ‘ty’ con los trabajadores [ty es la forma familiar de ‘tu’ y que estaba reservado para dirigirse en público a los niños y seres inferiores como siervos y criados]". Los trabajadores de los Astilleros del Báltico declaraban que "capataces, subcapataces y toda la dirección en general, deben sin excepción tratar a los trabajadores como personas y no como un objeto... y no permitir el uso de palabras innecesarias y desagradables, como se hace ahora"26.

Las demandas para destituir a los capataces impopulares frecuentemente estaban basadas en la acción directa. Los trabajadores cogían al infractor, lo despedían y lo echaban de la fábrica. El 18 de marzo, la Inspección de Fábricas había registrado más de 20 casos de estos "despidos" en San Petersburgo. Después de dos despidos en los Talleres Putílov, los capataces aparentemente utilizaban las buenas maneras y eran extremadamente amables con los trabajadores. El nuevo ambiente de confianza de una clase obrera despierta era un terreno fértil para la agitación revolucionaria. Aprovechando las oportunidades legales presentadas por Shidlovski, los agitadores bolcheviques y mencheviques inundaron los centros de trabajo con sus panfletos y hablaban en muchas reuniones de masas. La táctica de ambas fracciones era participar en las elecciones, utilizarlas como una plataforma para llegar a un gran número de trabajadores, pero se negaron a participar en la comisión misma hasta que se cumplieran ciertas demandas.

La corrección de la decisión a participar en la campaña de la comisión Shidlovski se pudo ver en los acontecimientos subsiguientes. El 17 de febrero, 400 candidatos se presentaron a las elecciones, el 20% eran socialdemócratas, el 20% "trabajadores radicalizados", el resto eran trabajadores economicistas y otros. Pero a pesar de ser al principio una minoría, los delegados bolcheviques consiguieron imponer el tono de la reunión. El arresto de varios delegados creó un ambiente de militancia colérica en la cual los bolcheviques acertaron al dar un ultimátum al senador Shidlovski; en él exigían la libertad de expresión y asamblea, el derecho de los delegados a realizar sus actividades sin ningún tipo de obstáculo, el derecho a reunirse y discutir libremente con su electorado y la liberación de sus compañeros arrestados. Pero cuando, al día siguiente, se debía votar, el gobierno decidió que las cosas se le podían ir de las manos y se negó a aceptar las demandas de los trabajadores, con lo cual, la campaña por el boicot ahora seguía adelante en serio. Después de pasar por la experiencia de la comisión, junto al resto de la clase, ahora era relativamente fácil exponer la naturaleza fraudulenta de toda la maniobra, mientras simultáneamente agitaban por la jornada laboral de ocho horas, una política de seguro público, elecciones democráticas y el final de la guerra. Tres días después, las autoridades se dieron prisa para poner fin al primer y único intento de resolver los problemas laborales con métodos legales. Los trabajadores, mientras tanto, habían aprendido mucho de la experiencia que sentaba un precedente importante para la elección de los diputados de los trabajadores que jugaron un papel más tarde en la creación del soviet de Petersburgo.

Lenin comprendió claramente que todos los manifiestos, comisiones y promesas de reforma sólo eran una cortina de humo destinada a confundir a las masas, detrás de la cual la reacción intentaba ganar tiempo y preparar su venganza. El tiempo era esencial. En una corriente ininterrumpida de artículos, ridiculizaba a los liberales con sus ilusiones en la reforma constitucional pacífica, y criticaba duramente a los mencheviques por sus ilusiones en los liberales. Una de las facetas del genio político de Lenin era su capacidad para separar lo esencial de lo no esencial y llegar a la esencia del problema. Rápidamente fue consciente de que ahora era una cuestión de "o una cosa... u otra". El tiempo de jugar había pasado. O la clase obrera, bajo una dirección revolucionaria consciente, conseguía reunir a todas las masas oprimidas bajo su dirección, sobre todo a los campesinos pobres y las nacionalidades oprimidas, aplastar el poder del zarismo con una insurrección armada, o, inevitablemente, las fuerzas de la reacción destruirían la revolución, exactamente con una venganza sangrienta sobre la clase obrera. No había término medio. Todo, por lo tanto, dependía de la capacidad de los marxistas de ganar una mayoría decisiva de la clase obrera y, tan rápidamente como fuera posible, hacer los preparativos políticos, organizativos y materiales para una insurrección nacional armada. Esta idea era el punto central de todos los pronunciamientos de Lenin durante todo el año 1905 y en parte explica el tono a veces intenso de su correspondencia con el interior. No había tiempo que perder.

La personas pueden cambiar. En una revolución pueden cambiar muy rápidamente. A principios de febrero, el propio Gapón, después de girar temporalmente a la izquierda por sus experiencias, publicó una Carta abierta a los Partidos Socialistas de toda Rusia, en la que incluía un llamamiento a la insurrección armada: "Requiero a todos los partidos socialistas de Rusia a que lleguen entre ellos a un acuerdo inmediatamente y procedan a una insurrección armada contra el zarismo. Todas las fuerzas de cada partido deben movilizarse. Y debería haber un solo plan de acción... El objetivo inmediato es derrocar a la autocracia, un gobierno revolucionario provisional que amnistíe a todos los luchadores por las libertades políticas y religiosas, que arme al pueblo, y que inmediatamente convoque la Asamblea Constituyente sobre la base del sufragio universal, igual y directo con papeleta secreta"27.

El llamamiento de Gapón recibió una calurosa bienvenida por parte de Lenin, quien, en su artículo Un acuerdo de lucha para la insurrección, insistía en la necesidad de un frente unido de todas las fuerzas revolucionarias para preparar la insurrección, sobre la base de la antigua consigna: "marchar por separado y golpear juntos". Sin embargo, aquí, y en todos sus otros artículos, Lenin insiste en la necesidad absoluta de mantener una completa independencia política de la clase obrera y su partido: "Vemos en el Partido independiente e inconciliablemente marxista del proletariado revolucionario la única garantía de la victoria del socialismo y el camino hacia la victoria que más libre está de vacilaciones. Por esa razón, no renunciaremos jamás, ni aun en los momentos más revolucionarios, a la total independencia del Partido Socialdemócrata, ni a la absoluta intransigencia de nuestra ideología".

Bajo la presión del movimiento de masas, los mencheviques, en particular aquellos que se encontraban sobre el terreno en Rusia, comenzaron a girar a la izquierda. No sólo el Vperiod bolchevique, también el Iskra menchevique publicaba artículos y diagramas de la lucha callejera. Sin embargo, las tendencias oportunistas que ya eran aparentes antes del 9 de enero, se revelaron en el papel exagerado que los mencheviques atribuían a la burguesía liberal y a la insistencia de Mártov en la preparación política, más que técnica, de las masas para la insurrección armada, ante lo cual Lenin comentó concisamente: "La separación del aspecto ‘técnico’ de la revolución del aspecto político de la revolución es la mayor de las tonterías"28.

La cuestión de armar a los trabajadores, que Lenin insistentemente planteaba, surgía de las necesidades del momento. Mientras hacían ruidos conciliadores, el gobierno sistemáticamente preparaba las fuerzas de la reacción. Sacudidas por la muestra de solidaridad entre los trabajadores de diferentes nacionalidades, las autoridades intentaron romper esta unidad organizando pogromos sangrientos. A principios de febrero, los agentes del régimen incitaron a los tártaros en Bakú para que lanzaran un ataque y asesinaran a los armenios de esa ciudad. Durante todo el año 1905, por toda Rusia, la policía sobornó con dinero y vodka al populacho para que golpeara y asesinara a judíos, socialistas y estudiantes. Al organizar la defensa de los trabajadores, las diferentes organizaciones del partido cooperaron en esta acción. Para propósitos prácticos, los bolcheviques, mencheviques, bundistas, socialistas de otras nacionalidades e incluso organizaciones pequeñoburgueses como el nacionalista Partido Socialista Polaco o los socialrevolucionarios, todos llegaron a un acuerdo para llevar adelante un plan de acción conjunto.

En teoría, no había nada equivocado, en estas condiciones, en llegar a acuerdos prácticos y episódicos, incluso con los liberales burgueses, por ejemplo, para la defensa conjunta contra los pogromos, mientras que al mismo tiempo se mantenía una completa independencia organizativa y política. Pero en realidad, estos acuerdos con los liberales en la práctica no existían. Los últimos luchaban, no por una insurrección armada, sino por un acuerdo con el zarismo, apoyándose durante un tiempo en las masas para asustar al régimen y garantizar una constitución. Los artículos de Lenin de este período estaban llenos de profundos ataques a los liberales, avisando de su traición y combatiendo los intentos mencheviques de borrar la línea divisoria entre la clase obrera y los liberales burgueses y el fomento de ilusiones en estos últimos.

 

 

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25. Tretiy s’yezd RSDRP (Protokoly), pág. 179.

26. G. D. Surh, 1905 in St. Petersburg, págs. 209 y 181.

27. Citado por F. Dan, The Origins of Bolshevism, pág. 305.

28. Lenin, Un acuerdo de lucha para la insurrección, Obras Completas, Vol. 9, págs. 285-6.