bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Segunda parte    
 

La primera revolución rusa

 

   

 

 La derrota

 

El heroico proletariado de Moscú ha mostrado que es posible una lucha activa y ha incorporado a ella a vastos sectores de la población urbana hasta ahora considerados indiferentes en política, cuando no reaccionarios. Los sucesos de Moscú no han sido sino una de las más relevantes expresiones de la ‘corriente’ que ha irrumpido en todos los confines de Rusia. La nueva forma de acción se encontraba ante problemas tan gigantescos que, por supuesto, no podían ser resueltos todos a la vez.

Lenin 101

Las insurrecciones armadas no se limitaron a Moscú. En realidad, hubo toda una serie de insurrecciones armadas —Járkov, Donbas, Yekaterinoslav, Rostov-en-Don, el norte del Cáucaso, Nizhni-Novgorod y otros centros—. La cuestión nacional también estalló con insurrecciones en Georgia y los estados bálticos en particular. Incluso antes del levantamiento de Moscú, hubo una huelga general y una insurrección en Letonia. También en Georgia la huelga general de diciembre dio lugar a una insurrección armada en el distrito obrero de Tiflis (Tblisi), encabezada por el legendario Kamo (Ter-Petrosyán). Esta insurrección fue aplastada por los campesinos reaccionarios. Hubo también insurrecciones en Siberia (trabajadores ferroviarios) y en muchas otras áreas se proclamaron "repúblicas" locales. Hubo importantes insurrecciones a lo largo de las líneas ferroviarias en la región de Donetsk, con batallas en varias estaciones, que atrajeron el apoyo de campesinos de los distritos circundantes. En Yekaterinoslav, las noticias de la insurrección de Moscú agruparon a bolcheviques, mencheviques, bundistas y socialrevolucionarios en una acción unida por la huelga política. Hubo huelgas en las minas y fábricas de la región del Donbass organizadas por los soviets o los comités de huelga. En muchas zonas hubo choques y batallas con el ejército y la policía. La radicalización de los mencheviques se demuestra por el hecho de que organizaron y encabezaron la insurrección en Rostov-en-Don, que fue aplastada por los cosacos con artillería. Pero la insurrección de Moscú no consiguió despertar al proletariado de San Petersburgo. Esto demostró ser una debilidad fatal. La ausencia de una insurrección en la capital significaba que el gobierno podría concentrar sus fuerzas en aplastar a los trabajadores de Moscú, y después aplastar los movimientos locales uno por uno. Al final, la derrota en Moscú descabezó todo el movimiento.

Amargamente desencantados ante el fracaso de que la clase obrera petersburguesa llegase en ayuda de la insurrección, algunos sectores de los socialdemócratas inicialmente echaron la culpa de la derrota a los trabajadores de la capital. Estas reacciones en un momento de desesperación, son quizás comprensibles. Sin embargo, en años posteriores, los estalinistas pusieron en circulación, sin ningún tipo de escrúpulo, una interpretación de estos acontecimientos completamente falsa, comenzando con ese famoso compendio de mentiras, la Breve historia del PCUS de Stalin, donde dice que "el Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo, siendo el soviet del centro revolucionario e industrial más importante de Rusia y la capital del imperio zarista, debería haber jugado un papel decisivo en la revolución de 1905. Sin embargo, no llevó a cabo su tarea (¡), debido a su mala dirección menchevique. Como sabemos, Lenin todavía no había llegado a San Petersburgo, estaba en el extranjero. Los mencheviques se aprovecharon de la ausencia de Lenin para preparar su camino al soviet de San Petersburgo (?) y tomar su dirección (?). No fue sorprendente que en estas circunstancias los mencheviques Jrustalyov-Nosar, Trotsky (¡), Parvus y otros consiguieran que el soviet de San Petersburgo se pusiera en contra de la insurrección"102. Esta es una fórmula, particularmente burda, de expresar una cuestión que se ha repetido con todo tipo de variedades. Sin embargo, esta calumnia ignorante fue respondida por anticipado por Lenin, quien en innumerables ocasiones expresó su completa solidaridad con la línea táctica general del soviet de San Petersburgo.

En su biografía de Lenin, Krúpskaya recuerda el ambiente reinante en la época entre la clase obrera de San Petersburgo: "El Comité Central convocó al proletariado de San Petersburgo a que apoyara la insurrección de los trabajadores moscovitas, pero sin una acción coordinada no se consiguió. Un distrito comparativamente inexperto, como el Moskovsky, respondió al llamamiento, pero un distrito avanzado como el Nevski no lo hizo. Recuerdo lo furioso que estaba Stanislav Volski —había llevado a cabo la agitación es ese distrito—. Perdió la fe y dudaba de si el proletariado era tan revolucionario como pensábamos. No comprendía que los trabajadores de San Petersburgo estaban cansados de las huelgas anteriores y, lo más importante de todo, que eran conscientes de lo mal organizados y escasamente armados que estaban para una lucha decisiva contra el zarismo. Ésa sería una lucha a muerte y tenían el ejemplo de Moscú para comprobarlo".

Incluso en una situación revolucionaria, capas diferentes de la clase obrera se mueven a velocidades diferentes y en momentos diferentes. Por utilizar una analogía militar, el talón de Aquiles de la revolución de 1905 consistía en el hecho de que el grueso de las reservas estaban entrando en acción en un momento en que la vanguardia estaba agotada y era incapaz de continuar la lucha. Esto explica el hecho aparentemente contradictorio de que los barrios obreros más atrasados estaban dispuestos a salir, mientras que los sectores más avanzados no respondieron. La misma observación es aplicable al campesinado, sin el cual la revolución en las ciudades estaba condenada al fracaso. Sólo en el curso de 1906 el movimiento en las aldeas adquirió proporciones de masas. Pero en ese momento la columna vertebral del movimiento de la clase obrera ya estaba rota, aunque entonces esto no se veía tan claro.

La derrota de diciembre fue un duro golpe. Krúpskaya recuerda que: "La derrota de Moscú fue una amarga experiencia para Ilich. Era obvio que los trabajadores estaban mal armados, que la organización era débil, que incluso los vínculos entre Petersburgo y Moscú eran muy pobres"103. Incluso después de la derrota de diciembre, Lenin no creía que la revolución se hubiese agotado. A lo largo de 1906 hubo una serie de luchas y movimientos del proletariado, lo que llevó a Lenin a creer que la revolución estaba todavía en el orden del día. Lejos de criticar a los trabajadores petersburgueses por no levantarse en armas en diciembre, Lenin dio la siguiente valoración de la situación: "La guerra civil está en ebullición. La huelga política, como tal, comienza a consumirse, a desaparecer en el pasado como desgastada forma del movimiento. En Petersburgo, por ejemplo, los obreros, hambrientos y exhaustos, no han podido realizar esta huelga de diciembre. Por otra parte, el movimiento en su conjunto, aunque ahogado en este momento por la reacción, se ha elevado sin duda a un nivel mucho más alto".

El movimiento campesino iba en aumento y podría haber dado un impulso a las ciudades, particularmente en primavera. El propio régimen estaba en crisis, se enfrentaba con la posibilidad del colapso financiero. La cohesión interna de las fuerzas armadas todavía estaba en juego. Era esencial que los trabajadores unieran su fuerza en la medida de lo posible para llevar adelante una lucha decisiva en toda Rusia. Lenin advirtió específicamente a los trabajadores petersburgueses del peligro de una provocación: "Para el gobierno sería muy ventajoso aplastar las acciones de los proletarios, dispersas como antes. El Gobierno querría provocar inmediatamente a los obreros, también en Petersburgo, a combatir en unas condiciones que son las más desventajosas para ellos. Pero los obreros no se dejarán provocar y sabrán mantenerse en su camino, que consiste en preparar por su cuenta la próxima acción en toda Rusia"104.

Con la sabiduría que da el tiempo pasado, es posible ver que el período que transcurrió desde la huelga de octubre hasta la insurrección de diciembre, representó la marea alta de la revolución de 1905. Con la derrota del proletariado moscovita, el movimiento en las ciudades, a pesar del todavía poderoso movimiento huelguístico de 1906, en realidad se había roto. El poderoso arrebato del campesinado llegó demasiado tarde. El partido, que era débil y estaba dividido al inicio de la revolución, había crecido de una manera impresionante en el espacio de unos meses, pero la tarea de unir y dirigir a un movimiento de millones, iba más allá de la capacidad de unos cuantos miles de cuadros, a pesar de su comportamiento y sacrificio heroicos. Lo más increíble no es que los marxistas rusos no hubieran conseguido conducir al proletariado en 1905 hasta la victoria, sino la forma en que un puñado de revolucionarios, que con apenas dos décadas de trabajo tras de sí, habían pasado de ser círculos de propaganda insignificantes, a ser un partido poderoso, con decenas de miles de activistas dirigiendo a cientos de miles de trabajadores, en el espacio de sólo unos meses.

Aunque fue derrotada, la revolución no fue en vano. De la misma forma, en la ciencia, incluso un experimento infructuoso no necesariamente es una pérdida de tiempo. Existen algunos similitudes con la historia de las revoluciones, aunque el coste humano es, por supuesto, incomparablemente más grande. Sin la experiencia de la Comuna de París y sin la experiencia de 1905, el éxito de la revolución de 1917 habría sido imposible, como Lenin señaló muchos años después: "Todas las clases actúan abiertamente. Todas las concepciones programáticas y tácticas son contrastadas por la acción de las masas. Lucha huelguística sin precedente en el mundo por su amplitud y dureza. Transformación de la huelga económica en política y de la huelga política en insurrección. Comprobación práctica de las relaciones existentes entre el proletariado dirigente y los campesinos dirigidos, vacilantes e inestables. Nacimiento, en el desarrollo espontáneo de la lucha, de la forma soviética de organización. Las disputas de aquel entonces sobre el papel de los soviets son un anticipo de la gran lucha de 1917-20. La sucesión de las formas de lucha parlamentarias y no parlamentarias, de la táctica del boicot del parlamentarismo y de participación en el mismo y de las formas legales e ilegales de lucha, así como sus relaciones recíprocas y los vínculos existentes entre ellas, se distinguen por una asombrosa riqueza de contenido. Desde el punto de vista del aprendizaje de los fundamentos de la ciencia política —por las masas y los jefes, por las clases y los partidos—, cada mes de este período equivale a un año de desarrollo ‘pacífico’ y ‘constitucional’. Sin el ‘ensayo general’ de 1905, la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 hubiera sido imposible"105.

La revolución de 1905 también tuvo efectos internos profundos. De la noche a la mañana, la idea de la huelga general se convirtió en una cuestión central de las discusiones del movimiento obrero internacional. La revolución sirvió de inspiración y estímulo para los trabajadores del resto de Europa. En Alemania hubo una oleada huelguística en 1905: 508.000 trabajadores fueron a la huelga, aproximadamente cuatro veces más que en 1904. En abril de 1906 Alemania vio la primera huelga general política de su historia. Los efectos de la revolución rusa no se limitaron a Europa. Tuvo el efecto de desarrollar movimientos revolucionarios en los pueblos coloniales. En diciembre de 1905 Persia experimentó su revolución burguesa, que alcanzó su cima en 1911. China en 1905 también estaba de lleno en un movimiento revolucionario de masas asociado al demócrata burgués Sun Yat Sen. Esto a su vez preparó la revolución burguesa china de 1911-13. Turquía también experimentó el ascenso de un movimiento revolucionario. Como una roca pesada que se arroja a un lago, la revolución rusa provocó grandes ondas capaces de alcanzar largas distancias.

El año 1905 fue un punto de inflexión decisivo. Por primea vez, la socialdemocracia revolucionaria se convertía en una fuerza decisiva dentro de la clase obrera de toda Rusia. En el espacio de nueve meses, el movimiento sufrió una transformación completa. La conciencia de los trabajadores avanzó a pasos agigantados sobre la base de grandes acontecimientos, que sacudieron los cimientos de todas las viejas creencias, hábitos y tradiciones, obligando a la clase obrera a enfrentarse a la realidad de su propia existencia. A través de un proceso de aproximaciones sucesivas, la clase obrera puso a prueba a una opción política detrás de otra, desde los curas obreros y peticiones humildes, pasando por las huelgas económicas por salarios y condiciones mejores, reformas constitucionales y manifiestos imperiales, pogromos sangrientos, manifestaciones en las calles y escuadrones de autodefensa obrera, a la más elevada expresión de la lucha de clases —la huelga general política y la insurrección armada—. En cada etapa, las masas rompían con sus viejas ilusiones y esto marcaba el ascenso y caída de las tendencias políticas y figuras accidentales de todo tipo. Los Gapón y los Jrustalyov-Nosar durante un breve instante asomaron en la escena histórica antes de desvanecerse para siempre y no dejar tras de sí ningún rastro. Pero la genuina tendencia revolucionaria representada por el bolchevismo, a pesar de todos los errores, de todas las alzas y bajas inevitables, avanzó resueltamente a su lugar natural a la cabeza del proletariado revolucionario. Las armas teóricas, políticas y organizativas que permitieron al Partido Bolchevique dirigir a los trabajadores a la victoria en octubre de 1917, se forjaron al calor de la revolución de 1905, y se templaron en la larga noche oscura de reacción que siguió.

 

Tercera parte

El período de reacción -->

   
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101. Lenin, El partido obrero y la situación actual, Obras Completas, Vol. 12, pág. 153.

102. Stalin, Breve Historia del PCUS, pág. 128 en la edición inglesa.

103. Kruspskaya, op. cit., Vol. 1, págs. 142 y 159.

104. Lenin, El partido obrero y la situación actual, Obras Completas, Vol. 12, págs. 152-3.

105. Lenin, La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo, pág. 35 (el subrayado es nuestro).