bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Segunda parte    
 

La primera revolución rusa

 

   

 

 La prensa del partido

 

Es imposible decir exactamente la fuerza numérica del partido en 1905. Si tomamos las cifras de San Petersburgo, Mártov calcula que, en la primera mitad de 1905, los mencheviques tenían 1.200-1.300 trabajadores, y los bolcheviques varios cientos. En octubre, las dos organizaciones tenían aproximadamente el mismo número (no da la cifra, pero claramente eran muchos más). En otras palabras, los bolcheviques, proporcionalmente, ganaron más. Otros escritores difieren. V. I. Nevski calcula la militancia obrera de ambas fracciones en San Petersburgo sólo entre 890 y mil a finales de primavera76. Sin embargo, en los meses siguientes, la militancia experimentó un crecimiento rápido. Al final del verano, los bolcheviques moscovitas ascendían a 1.035. Los bolcheviques de Riga tenía, en primavera, 250 miembros y una presencia en 25 fábricas, aunque los mencheviques todavía tenían la mayoría allí. El comité de Ivanovo-Voznesensk se dobló en la primera mitad de año, de 200 a 400; Voronezh pasó de 40 a 127; Nizhny Novgorod de 100 a 250, y Minsk de 150 a 300. Después, el crecimiento fue explosivo. A pesar de la naturaleza incompleta y probablemente inexacta de estas cifras, el cuadro era de un crecimiento muy rápido, duplicando y triplicando la militancia en cuestión de meses. A finales de año, la organización de Nizhny Novgorod triplicó su tamaño, y pasó de 500 a 1.500. En Saratov y Minsk los bolcheviques tenían 1.000 miembros en diciembre77.

Los bolcheviques eran más fuertes en el norte, noreste, la Región Industrial Central, el Volga y los Urales. Los mencheviques también crecieron, pero su influencia era mayor en el sur —Tiflis, Kutais, Batum, Guri y en el Cáucaso, que ahora era un feudo menchevique— y en occidente. De acuerdo con un cálculo reciente, en 1905, había 8.400 "bolcheviques organizados". Probablemente, los mencheviques tenían lo mismo78. Pero en el contexto de fermento general prerrevolucionario, la esfera de influencia del partido era mucho más amplia. El campo de acción aumentó enormemente después de la publicación del Manifiesto de Octubre. Mártov recuerda que: "En total, durante todo este período, en víspera de las jornadas de octubre, la socialdemocracia en las filas de las organizaciones ilegales podía reunir a varios miles de trabajadores, estudiantes, soldados y campesinos; pero la esfera de influencia organizativa inmediata abarcaba a cientos de miles de personas en la ciudad y el campo"79.

El crecimiento de los bolcheviques fue especialmente rápido en la capital. A finales de año la organización de San Petersburgo alcanzó la cifra de 3.000, un incremento de diez veces en el curso de un año. Este crecimiento numérico estuvo acompañado por una transformación interna y por una rápida afluencia de nuevos jóvenes trabajadores a los órganos de dirección a nivel local y provincial. Eran los "líderes naturales" de la clase obrera arrojados por la propia revolución. Lenin, con razón, podía afirmar "en la primavera de 1905 nuestro partido era una unión de círculos clandestinos; en otoño se había convertido en el partido de millones de proletarios". Esto no era una exageración. Los trabajadores que realmente se organizaban en el partido podían ascender a decenas de miles. Pero había una gran periferia de cientos de miles pidiendo a gritos las ideas socialistas y que se consideraban socialdemócratas.

El advenimiento de las condiciones legales también creó unas mayores posibilidades para la prensa del partido. La antigua prensa ilegal era completamente inadecuada en esta situación. Diez días después de la publicación del Manifiesto del zar, salió el primer número del periódico bolchevique Novaya Zhizn’. El periódico se publicó legalmente en nombre de la esposa de Gorki, María Fedorovna Andréyeva. El editor era un poeta, Minski. Esto, sin embargo, era una tapadera del Comité de Redacción real, a cargo de Krasin y Gorki, hasta que el propio Lenin asumió el control después de su regreso en noviembre. Estas precauciones eran muy necesarias. Aunque era teóricamente un periódico "legal", Novaya Zhizn’ se publicaba bajo el ojo vigilante del censor. Cuando el primer número publicó el programa del POSDR fue rápidamente confiscado. Novaya Zhizn’ se convirtió, de facto, en el portavoz oficial del bolchevismo hasta su cierre a principios de diciembre. Su circulación estaba entre los 50.000 y 80.000 ejemplares, un logro importante para un partido que más o menos un mes antes estaba en la clandestinidad.

Siguiendo el consejo de Gorki, los bolcheviques entraron en contacto con editores liberales que ayudaron a su lanzamiento. Como es habitual, Gorki jugó un papel indispensable en conseguir ayuda financiera para el período entre escritores e intelectuales acomodados. Bajo el impacto de la revolución, muchos escritores y poetas, que hasta entonces nunca habían soñado en participar en la política revolucionaria, empezaron a participar activamente con los bolcheviques a través de la prensa del partido. Poetas conocidos y escritores como Balmont, Leonid Andréyev y por supuesto el propio Gorki, contribuían con artículos y dinero. El grado en el cual realmente fueron absorbidos por el partido es cuestionable. Sin embargo, estos "compañeros de viaje", como se les conocía, sin duda jugaron un papel útil en popularizar y extender la influencia de las ideas bolcheviques. Aunque el periódico aparecía bajo el nombre de periodistas burgueses, en realidad en este período era un órgano oficial del partido. También había otros periódicos bolcheviques legales en las provincias: Borba y Vperiod en Moscú; Kavkazky Rabotchy Listok en Tblisi, etc. Los bolcheviques también colaboraban en otras publicaciones legales editadas por los burgueses liberales y los mencheviques, y en general, utilizaban cualquier plataforma para que sus ideas tuvieran la mayor audiencia posible.

Los mencheviques aún tenían un aparato más poderoso, más dinero y recursos, mejores facilidades de transporte y publicaciones, más grandes figuras que los bolcheviques. Por otro lado, su militancia era más dispar y menos disciplinada que la de los bolcheviques, que atraían a los trabajadores y jóvenes más conscientes y militantes. Pero todavía había mucho que hacer y el tiempo se agotaba. Lenin continuamente insistía en la necesidad de ganar a las masas. En su primer artículo en Novaya Zhizn’, escrito poco después de su regreso a Rusia a principios de noviembre, Lenin de nuevo insistía en la necesidad de abrir el partido. En respuesta a los hombres de comité, que se oponían a esto porque teóricamente llevaría a una disolución del partido, Lenin escribía lo siguiente:

"Podría considerarse un peligro el hecho de que de pronto ingresara en el Partido un gran número de elementos no socialdemócratas. El partido se diluiría en esa masa, el Partido dejaría de ser el destacamento consciente de vanguardia de la clase, el Partido quedaría reducido al papel de retaguardia. Este sería indudablemente un período lamentable. Y este peligro sin duda podría adquirir importancia muy seria si entre nosotros hubiese propensión a la demagogia, si estuviéramos totalmente desprovistos de los cimientos del Partido (el programa, las normas tácticas, la experiencia organizativa) o éstos fueran débiles y vacilantes. Pero todo consiste en que no se dan esos ‘síes’. Nosotros, los bolcheviques, no tenemos propensión a la demagogia; por lo contrario, siempre hemos luchado decidida, abierta y directamente contra el menor intento de demagogia, hemos exigido de quienes ingresan en el Partido una conducta consciente, hemos insistido en la gigantesca importancia de la continuidad en el desarrollo del Partido, hemos preconizado que todos sus miembros deben formarse y someterse a la disciplina de una organización del partido".

"La clase obrera es instintiva y espontáneamente socialdemócrata, y la labor de la socialdemocracia durante más de una década ha hecho una contribución nada desdeñable a la transformación de esa espontaneidad en adhesión consciente. ¡No imaginen horrores inexistentes, camaradas! No olviden que en todo partido vivo y en desarrollo habrá siempre elementos de inestabilidad, inseguridad y vacilación. Pero esos elementos son susceptibles de ceder y cederán a la influencia del núcleo firme y cohesionado de los socialdemócratas".

Una vez más Lenin repudiaba la perniciosa idea de que la conciencia socialista debe ser introducida en la clase obrera "desde fuera". Los trabajadores, insiste Lenin, son "instintiva y espontáneamente" socialistas. La tarea de los revolucionarios es dar una expresión consciente y organizada a las aspiraciones semiconscientes de los trabajadores de cambiar la sociedad. En este período, una y otra vez Lenin insiste en la necesidad de abrir el partido, ganar rápidamente a nuevas capas de trabajadores y jóvenes que están entrando en la lucha, aprender a hablar el mismo idioma que los trabajadores, vincular la actividad de un pequeño grupo de cuadros con la actividad de las masas recién despertadas. El mismo Lenin que estaba a favor de restringir la militancia en 1903, ahora escribía lo siguiente: "En el III Congreso del Partido expresé el deseo de que en los comités del partido hubiera aproximadamente ocho obreros por cada dos intelectuales. ¡Cómo ha envejecido esta sugerencia! Hoy sería de desear que en las nuevas organizaciones del partido, por cada miembro procedente de la intelectualidad socialdemócrata correspondieran varios centenares de obreros socialdemócratas"80. Es verdad que algunos de los que se llamaban a sí mismos bolcheviques nunca comprendieron lo que Lenin quería decir, y eso es verdad hasta el día de hoy. Pero eso no es culpa de Lenin. Incluso el aria más maravillosa puede ser arruinada por un cantante que no tiene buen oído.

 

 

Trotsky en 1905-->

 

   
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76. Surh, op. cit., pág. 261, nota.

77. Ver Historia of KPSS, Vol. 2, págs. 35-6 y 116.

78. Ver Lane, op. cit., pág. 12

79. Mártov y otros, op. cit., Vol. 3, pág. 575.

80. Lenin, Sobre la reorganización del partido, Obras Completas, Vol. 12, págs. 85-6 (el subrayado es nuestro) y 91, nota al pie de página.