bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Segunda parte    
 

La primera revolución rusa

 

   

 

 Apertura del partido

 

A principios de año, tanto bolcheviques como mencheviques, eran realmente sectas con poco o ninguna influencia en las masas. Pero después del 9 de enero, comenzaron a crecer rápidamente. Cuando V. Frunze, el organizador del comité del partido en el importante centro textil de Ivanovo-Voznesensk, llegó a la ciudad en mayo, encontró "nada menos que entre 400 y 500 activistas", principalmente trabajadores locales. Mártov dice que aquí había 600 bolcheviques a mediados de 1905, el comité más grande en la región industrial central. El mismo autor dice que el partido después de octubre podía cuantificar la militancia de su organización clandestina en "unas cuantas decenas de miles de trabajadores y unos cuantos miles de soldados y campesinos". Pero en septiembre, la agitación socialdemócrata ya estaba consiguiendo eco no sólo entre los huelguistas sino en las reuniones de masas y en las universidades, y la mayoría de las consignas radicales comenzaban a obtener apoyo. Sin embargo, su esfera de influencia, que incluía a trabajadores que participaban en organizaciones directamente vinculadas al partido, estaba formada por "cientos de miles de la población urbana y rural"74.

El crecimiento rápido de la influencia del partido en las masas hizo necesario adaptar sus métodos y estructuras para admitir el crecimiento rápido. La lucha por construir el partido y extender su influencia a las más amplias capas posible de la clase, ahora asumía el carácter de una carrera contrarreloj. En una serie de conferencias internas celebradas en otoño, Lenin insistió en la apertura del partido y la introducción del principio electivo de arriba abajo, para cambiar la composición de los comités, con una afluencia de jóvenes y trabajadores nuevos. Había que presionar a los hombres de comité con la libre entrada de ideas frescas y críticas desde abajo y, donde fuera necesario, con la sustitución de algunos de los elementos conservadores y más viejos por gente nueva que fuera capaz de reflejar el ambiente real de la clase. Durante 1905, Lenin estaba impaciente por la lentitud con la que los hombres de comité dentro de Rusia giraban hacia las masas y utilizaban las enormes oportunidades que se les presentaban. Después del Manifiesto de Octubre, las condiciones de trabajo del partido cambiaron radicalmente. La libertad de reunión y de prensa se había conquistado, así como el derecho a organizarse en los sindicatos. En todas partes había un fermento de ideas y discusión. En todas partes, los trabajadores y jóvenes estaban buscando un vehículo con el cual expresar sus aspiraciones instintivas de cambiar la sociedad.

A los viejos métodos y costumbres de pensamiento les costaba morir. Durante todo el año 1905 hubo una lucha profunda sobre la necesidad de abrir el partido y democratizar las estructuras internas. Hay que tener en cuenta que hasta el otoño de 1905 el partido todavía estaba en la clandestinidad. Pero con el cambio de clima político el partido tuvo que adaptar su trabajo a las condiciones legales y semilegales y gastar todas sus energías en la penetración de las masas. En tal situación la vieja mentalidad del círculo estrecho con sus estructuras correspondientes tenía que dar paso a grupos del partido con una base mayor.

Lenin insistía reiteradamente en la necesidad de abrir el partido a los jóvenes y trabajadores. Esto, sin embargo, a menudo se encontró con la resistencia de los hombres de comité, que interpretaban los principios organizativos desde un punto de vista estrecho y mecánico. El hecho es que no existe una receta acabada para determinar las estructuras y los estatutos de un partido revolucionario. Las estructuras y estatutos del partido deben cambiar según lo hacen las circunstancias. El principio electivo y la democracia interna no se pueden ver con la misma óptica para una organización clandestina y un partido que busca conseguir una base de masas en unas condiciones de legalidad. El trabajo clandestino necesariamente impone ciertas limitaciones sobre la democracia interna, pero sólo las que puedan ser justificadas por las exigencias de seguridad. En otoño de 1905 Lenin pidió la apertura del partido. Esto se debía principalmente al cambio de las condiciones objetivas, pero no totalmente. La experiencia del período anterior le había creado una seria preocupación ante la estrechez de los hombres de comité bolcheviques. La experiencia del error cometido con el soviet le habían convencido ahora de la necesidad urgente de sacudir el partido e incrementar su composición obrera. Los activistas del partido debían encontrar un terreno común y un lenguaje común con las masas, no aislarse de ellas.

Las estructuras del partido tenían que cambiar radicalmente para adaptarse a las nuevas condiciones. Para subrayar el nuevo giro se crearon muchos grupos de fábrica. Los recién creados grupos de fábrica celebraban reuniones abiertas. El grupo de la fábrica Lessner registró una asistencia de 70 trabajadores a una de estas reuniones. Los comités de distrito en las grandes zonas industriales se dividían en unidades más pequeñas, subdistritos. Además, en varias zonas se crearon clubes de trabajadores, basados en las fábricas o en los barrios. En una serie de conferencias internas celebradas en otoño de 1905 se introdujo el principio electivo de arriba a abajo. Esta era una forma de asegurar una mayor participación de los trabajadores en el funcionamiento del partido, pero también era un medio de ejercer presión sobre los hombres de comité, de permitir la entrada de ideas frescas y críticas desde abajo y, si fuera necesario, de cambiar la composición de los comités a través de una afluencia de trabajadores nuevos, de modo que la voz de los trabajadores y sus instintos de clase y su experiencia en la lucha se pudiese escuchar y dejase su sello en las actividades del partido. Los comités de distrito en las grandes zonas industriales se dividieron en unidades más pequeñas que cubrían los subdistritos. En algunas zonas, el comité de la ciudad incluso tenía sus propios estatutos de acuerdo con las condiciones especiales prevalecientes en sus zonas. Este fue el caso, por ejemplo, en Petersburgo e Ivanovo-Voznesensk.

En todo esto podemos ver como la concepción de la organización de Lenin siempre fue extremadamente flexible. El centralismo democrático engloba dos ideas aparentemente contradictorias, el centralismo y la democracia. Pero en cualquier huelga vemos cómo ambas ideas se combinan en la práctica: la mayor libertad de discusión hasta que se toma una decisión, pero después de eso, el mayor grado de unidad en la acción. En determinados momentos de su historia, el Partido Bolchevique tuvo que insistir más en el centralismo, por ejemplo, durante los largos períodos en que estaba obligado a trabajar en condiciones de clandestinidad. Pero en el período donde estaba permitido trabajar en unas condiciones legales "normales", los bolcheviques, como vemos aquí, favorecían formas más abiertas y democráticas. El partido revolucionario es un organismo vivo, no un fósil inerte. En algunas etapas en su historia el Partido Bolchevique tuvo que poner el énfasis en su aspecto centralista, pero en otras ocasiones predominaba el elemento democrático. El trabajo legal abrió perspectivas más amplias para el trabajo agitativo y la propaganda. Mientras que anteriormente la prensa del partido llegaba sólo a un número relativamente pequeño de trabajadores, ahora podía llegar a las masas con periódicos legales, con reuniones y otros métodos. Las reuniones se celebraban en los clubes obreros, bibliotecas y otros locales públicos, con la vigilancia de los escuadrones de defensa del partido.

En el curso de 1905, y especialmente después del Manifiesto de Octubre, se presentaron grandes oportunidades para trabajar en una serie de organizaciones legales y semilegales —sindicatos, comités de fábrica embrionarios, sociedades de seguros, etc.—. Con relación a los clubes obreros, creados en los "días de libertad", Schwarz escribe: "Los trabajadores y los clubes obreros socialdemócratas eran mayoritariamente organizaciones no partidistas, que a menudo ni siquiera aspiraban a la militancia formal del partido, concentrándose en la formación política y general"75. Los mencheviques iniciaron este trabajo. Su club en los Talleres Bálticos en Petersburgo tenía una militancia de 120 personas. Siguiendo su ejemplo, el barrio mayoritariamente bolchevique de Vyborg, creó un club con 300 miembros. La militancia normal de los clubes de este tipo parece que estaba entre los 200 y 300, al menos en Moscú y Petersburgo.

Una muestra del creciente movimiento revolucionario fue el rápido crecimiento, de la noche a la mañana, de las organizaciones sindicales. La tarea de penetrar en los sindicatos, la unidad básica de la organización de la clase obrera, era una prioridad absoluta para los socialdemócratas. Incluso las capas más atrasadas estaban influenciadas por el instinto de organizarse. Sin embargo, era precisamente la debilidad del sindicalismo en Rusia lo que dio al soviet su colosal autoridad y fuerza como la principal organización del proletariado. Los soviets se convirtieron en el centro principal de actividad y, en cierto modo, desplazaron a los sindicatos en 1905. Sin embargo, los sindicatos todavía eran un campo importante de trabajo, especialmente para los trabajadores más cualificados. Esto era particularmente cierto en los grandes centros industriales, los más notables en Moscú y Petersburgo. Pero los bolcheviques a menudo tardaban en aprovechar las posibilidades; preferían concentrarse en la vida de estrecho círculo que les habían dado buen resultado y les era familiar. Lenin protestó reiteradamente contra este rutinismo organizativo. En este campo también los mencheviques tomaron la cabeza a los bolcheviques, para mayor consternación de Lenin. Los mencheviques tomaron la iniciativa creando organizaciones sindicales en Petersburgo, Moscú, Saratov, Bakú, Odessa, etc. Los sindicatos rápidamente adoptaron las tradiciones socialdemócratas. En general, los socialrevolucionarios no participaban. Sin embargo, naturalmente, dentro de los sindicatos había muchos trabajadores sin partido. Después de todo, ese es el papel esencial de los sindicatos. Unir a las capas más amplias de la clase para luchar en defensa de sus propios intereses. La tarea de los socialistas es luchar por influir dentro de ellos, conseguir la mayoría y ejercer influencia sobre las capas más amplias de la clase.

Había muchos sindicatos sin partido, particularmente en el sur y en la región del Volga. En occidente predominaban el Bund y los mencheviques. Moscú era un feudo bolchevique. La única razón por la cual los mencheviques pudieron tomar la iniciativa en Moscú fue porque los bolcheviques locales tuvieron inicialmente una posición equivocada acerca de los sindicatos. Intentaron separar los sindicatos con una identidad política de partido definida, y lo justificaban con el objetivo de luchar contra el "no partidismo". Por ejemplo, la creación de un sindicato bolchevique entre los panaderos, técnicos ajustadores y torneros. Esto fue una posición radicalmente equivocada que posteriormente fue criticada por Lenin en su célebre obra La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, donde afirma concretamente que es un error de los marxistas intentar dividir los sindicatos y crear sindicatos "revolucionarios" separados de las organizaciones de masas. Sobre esta cuestión también los hombres de comité bolchevique revelaban su ausencia de comprensión de la posición de Lenin. Por supuesto el partido debía luchar contra las tendencias "no partido", pero los sindicatos deben abarcar a todos los sectores de la clase obrera, independiente de su filiación política. La única tendencia política que debería ser excluida de los sindicatos son los fascistas. Lenin escribió un artículo en esta línea en Novaya Zhizn’ el 2 de diciembre de 1905.

 

 

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74. Mártov y otros, op. cit., Vol. 3, pág. 575 en ambas citas.

75. Schwarz, op. cit., pág. 242.