bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Primera parte    
       
 

El nacimiento del marxismo ruso

 

   

 

 El movimiento obrero judío

 

Paradójicamente, el zarismo fomentó el desarrollo industrial de Polonia a modo de "escaparate" y en un intento vano de descabezar el movimiento nacionalista. Pero el desarrollo mismo de la industria estaba minando el régimen y creando una fiebre de descontento en las ciudades de las tierras fronterizas occidentales de Rusia. Las condiciones y los salarios eran espantosos. No obstante, los beneficios del 40-50% eran cosa normal, y los del 100% no eran inusuales. La super explotación de los trabajadores creó condiciones favorables para la extensión de la propaganda socialista. En medio de este paisaje lunar de reacción sombría, el partido conocido como Proletariado —el "precursor prometedor del movimiento socialista moderno en Polonia"53 fue lanzado por el estudiante Ludwig Warjinski. El grupo de estudiantes socialistas de Warjinski formó círculos de obreros y sindicatos embrionarios. En 1882, los diferentes grupos se unificaron para formar la organización Proletariado, la cual dirigió una serie de huelgas que culminaron en una huelga masiva en Varsovia, reprimida violentamente por las tropas. Muchos de los líderes de Proletariado fueron sentenciados a largos periodos de encarcelamiento. Cuatro fueron ahorcados. El propio Warjinski no tuvo tanta suerte. Sentenciado a 16 años de trabajos forzados en la infame Fortaleza de Schlusselburg, cerca de San Petersburgo, murió de muerte lenta.

Después de las detenciones, Proletariado prácticamente se hizo trizas. Cuando la joven Rosa Luxemburgo entró en el movimiento, sólo quedaban restos. Leo Jogiches, hijo de una familia judía adinerada, utilizó sus considerables ingresos personales para financiar la creación de un nuevo grupo socialista en Vilnius en 1885. Más tarde, los socialdemócratas de Vilnius jugaron un papel pionero en el desarrollo de la técnica de agitación de masas entre la clase trabajadora que, posteriormente, fue adoptada por los marxistas de toda Rusia. Las fuerzas jóvenes del proletariado polaco recibieron un impulso poderoso de las recién despiertas fuerzas de la clase trabajadora judía.

La mayoría de los judíos vivían en Polonia y en las provincias occidentales, las cuales, desde 1881, pasaron a constituir las únicas zonas donde se les permitía vivir. En 1886, los judíos fueron despedidos en masa de todos los puestos de la administración y excluidos de la mayoría de las profesiones. En la universidad se permitía acceso a un máximo de un 10% (5% en Moscú y San Petersburgo). Desde 1887 se aplicó la misma regla a la enseñanza secundaria. En 1888, todos los judíos que percibían becas gubernamentales fueron añadidos al registro como ortodoxos. A los niños se les bautizada contra los deseos de sus padres. A los judíos que se volvieron ortodoxos se les concedía un divorcio sin hacérseles ninguna pregunta. Se exigieron impuestos especiales a las Sinagogas y a la carne Kosher*. Las autoridades, para dividir y desorientar a los trabajadores, organizaron pogromos sangrientos contra los judíos; sus casas fueron saqueadas y hombres, mujeres y niños fueron asesinados o mutilados por hordas lúmpenes en connivencia con la policía.

La considerable población judía en estas áreas, con sus numerosos artesanos y pequeños negocios, vivía permanentemente al borde del abismo. Los obreros y artesanos judíos, la capa más oprimida de la sociedad, proveyó un terreno fértil para la extensión de las ideas revolucionarias. No por casualidad, los revolucionarios judíos proporcionaron al movimiento marxista una cantidad de líderes que no correspondía a su peso específico en la sociedad. La cosmopolitana Vilnius, con su gran concentración de obreros y artesanos judíos, fue uno de los primeros bastiones de la socialdemocracia en el Imperio ruso. Desde 1881 y hasta la Revolución de Octubre, el estallido de estos actos bárbaros de violencia racial fue una amenaza permanente sobre las cabezas del pueblo judío. Los pogromistas incitaban a los campesinos polacos y rusos atrasados contra los judíos, utilizando los prejuicios religiosos (el período más común de los pogromos era la Semana Santa), y el odio al judío comerciante y prestamista. Pero la mayoría aplastante de los judíos se componía de obreros y artesanos pobres. En 1888, una comisión gubernamental informó que el 90% de los judíos era "una masa que vive al día, rodeada de pobreza y en las condiciones sanitarias y generales más opresivas. El propio proletariado es ocasionalmente el objetivo de sublevaciones populares tumultuosas [es decir, pogromos]"54.

El movimiento obrero judío en Rusia occidental, Polonia y Lituania tenía una larga historia. La oleada huelguística que barrió estas regiones al comienzo de 1892 produjo un fermento entre todas las nacionalidades oprimidas, especialmente los judíos, que sufrían la opresión nacional más extrema. La vida cultural empezó a despertar como un tipo de renacimiento nacional. La intelligentsia judía, rompiendo con el peso muerto de una cultura fosilizada durante dos mil años, se abrió a las ideas más radicales y revolucionarias. En lugar del viejo exclusivismo y aislacionismo, buscaban ansiosamente contacto con otras culturas, particularmente la cultura rusa. Ya en 1885, un sector de los estudiantes pobres de las yesivah, que estudiaban para convertirse en rabinos, ayudó a lanzar en Vilnius la organización revolucionaria narodnik. Ahora los obreros judíos se unían a la lucha, aprendiendo ruso entusiasticamente para poder leer libros y descubrir nuevas ideas por sí mismos.

Los obreros judíos habían organizado sociedades de amistad o kassy, que recogían fondos para beneficio mutuo hacía mucho tiempo —posiblemente desde que los judíos fueron expulsados de los gremios en Alemania y Polonia—. La estructura de estas sociedades recuerda la de las corporaciones medievales, o los primeros sindicatos gremialistas británicos, con sus solemnes rituales de iniciación, sus vacaciones gremiales anuales y un secretismo estricto de todos sus asuntos. Los artesanos y obreros organizados en el kassy eran de miras conservadores, hostiles a las ideas socialistas y normalmente estaban vinculados a la sinagoga. No obstante, la doble carga que los obreros judíos tenían que soportar, oprimidos como obreros y como judíos, creó condiciones excepcionalmente favorables para la extensión de ideas revolucionarias y socialistas. "Un movimiento espontáneo", escribió Akimov, "barrió como un fuerte viento las profundidades más bajas de la sociedad judía y los estratos que habían parecido inmóviles e incapaces de comprender o guiarse a sí mismos mediante ninguna idea consciente"55. Debido precisamente a esto, los obreros e intelectuales socialistas judíos jugaron un papel en el movimiento revolucionario ruso fuera de toda proporción a su número.

Los fondos recogidos por los kassy eran utilizados al principio no sólo para ayudar económicamente a los enfermos y cosas parecidas, sino también para comprar a escote un ejemplar de la Tora. No obstante, en el nuevo ambiente de lucha de clases, los fondos de los trabajadores pasaron a usarse cada vez más para conflictos obreros. La primera huelga de que se tiene constancia de obreros judíos tuvo lugar en Vilnius en 1882 —una huelga de trabajadores de géneros de punto en la que, significativamente, las mujeres jugaron un papel importante—. Los elementos más activos eran los artesanos judíos —joyeros, calceteros, cerrajeros, sastres, carpinteros, impresores, zapateros—. En 1895, tan sólo en Vilnius ya había 27 organizaciones artesanales, con un total de 962 miembros. "Dentro del propio movimiento obrero judío, los artesanos fueron los pioneros y los obreros de la fábrica de tabaco y cerillas los que iban rezagados". Esta composición de clase del movimiento obrero judío, tan diferente a sus organizaciones hermanas del resto de Rusia, fue sin duda un factor en el papel conservador jugado por el Bund, la organización judía, en los primeros años del Partido Obrero Social Demócrata Ruso (POSDR). Los sectores más avanzados de la sociedad judía no estaban ni remotamente afectados por el tipo de nacionalismo judío por el que más tarde abogaron los Sionistas. Por el contrario, vieron la salvación del pueblo judío en el rechazo del viejo tradicionalismo dogmático y en su incorporación a la vida cultural y política rusa. "Nosotros éramos asimilacionistas", escribía un activista socialista de este período, "que no soñábamos siquiera con un movimiento de masas separado judío. Vimos nuestra tarea como la de preparar los cuadros para un movimiento revolucionario ruso y aclimatarles a la cultura rusa"56. Los socialdemócratas judíos vestían ropas rusas, llevaban libros rusos y hablaban ruso tanto como podían.

En los círculos socialistas, toda una generación de jóvenes judíos despertó a la vida política y cultural. Fue particularmente llamativa la valentía de las jóvenes judías de procedencia obrera, decididas a participar en el movimiento a pesar de la implacable hostilidad de sus mayores: "Las veo ahora", recuerda un participante, "cesteras, trabajadoras del jabón, trabajadoras del azúcar… aquellas entre las que yo dirigí un círculo: pálidas, delgadas, con ojos rojizos, bateadas, terriblemente cansadas. Se reunían a última hora de la tarde. Nos sentábamos hasta la una de la mañana en un cuarto mal ventilado con tan solo una pequeña lámpara de gas. A menudo, había niños dormidos en la misma habitación y las mujeres de la casa estaban atentas por si venía la policía. Las chicas escuchaban el discurso y hacían preguntas, olvidándose completamente de los peligros, olvidando que les costaba tres cuartos de hora volver a casa en medio de barro y nieve profunda, arropadas en los restos de un frío y desgarrado abrigo, que llamarían a la puerta y tendrían que aguantar un torrente de insultos y maldiciones por parte de sus padres, que en la casa podría no quedar ni un trozo de pan y tendrían que ir a la cama hambrientas (…) y, después, en unas pocas horas, levantarse y correr a trabajar. Con qué arrebatadora atención escuchaban las charlas sobre historia cultural, sobre la plusvalía, (…) salarios, la vida en otras tierras (…) ¡Qué alegría iluminaba sus ojos cuando el dirigente del círculo traía un nuevo ejemplar de Yidisher Arbayter, Arbayter Shtimme, o incluso un folleto! Cuántas tragedias sufrirían las jóvenes trabajadoras en casa si se llegaba a saber que iban por ahí con Akhudusnikers, con los "hermanos y hermanas", que estaban leyendo libros prohibidos. ¡Cuántos insultos, golpes y lágrimas! ¡En vano! ‘Les atrae como imanes’, se lamentaban unas madres a otras".

En Lituania y Bielorrusia, los obreros judíos y la intelligentsia judía, completamente rusificada, estaban llevando a cabo una forma de agitación que tenía una base mucho más amplia que la actividad limitada que se daba en la propia Rusia. Publicaron panfletos escritos en el lenguaje de las masas de obreros judíos —yídish (lengua común de los judíos que habitaban Alemania, Polonia y la parte occidental de Rusia, se basaba fundamentalmente en el alemán, aunque con muchas palabras hebreas)— que trataban de las reivindicaciones inmediatas de las masas. En aquel entonces, un estudiante de 19 años llamado Yuri Mártov, expulsado de San Petersburgo por su actividad revolucionaria, llego a Vilnius, ya un próspero centro de la socialdemocracia. Mártov recuerda como el tema de la agitación fue planteado por los propios trabajadores, obligando a los marxistas a ir más allá de los límites del trabajo de círculo: "En mi trabajo", escribió, "en dos ocasiones entré en detalles de los objetivos y métodos del socialismo, pero la vida real seguía interfiriendo. (…) O bien los miembros del círculo planteaban la cuestión de algún acontecimiento que había ocurrido en su fábrica (…) o alguien de otro taller aparecía y teníamos que pasar el tiempo discutiendo las condiciones en su trabajo"57.

El éxito del grupo de Vilnius les llevó a publicar un folleto que causó bastante conmoción en aquel entonces, Sobre la agitación, escrito por Arkady Kremer y Mártov, y que pasó a conocerse como "El Programa de Vilnius". El documento, a pesar de sus toques de "espontaneidad", con la idea central de que la tarea de la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los trabajadores mismos, levantó un gran interés en el período de 1893 a 1897 cuando estaban teniendo lugar por todas partes discusiones frenéticas sobre el giro hacia la agitación. Representó básicamente una reacción sana contra la estrecha mentalidad de "pequeño círculo" y un deseo de forjar contactos con las masas. El nuevo folleto representó un reto audaz a las condiciones existentes: "El movimiento socialdemócrata ruso va por mal camino", proclamó. "Se ha metido en un círculo vicioso. Debería de escuchar el pulso de la multitud y dirigirla. Los socialdemócratas pueden y deben dirigir a las masas trabajadoras porque la lucha ciega del proletariado inevitablemente lo conduce al mismo objetivo y al mismo ideal que los socialdemócratas revolucionarios han elegido conscientemente"58.

 

 

La Liga de Lucha de Petersburgo-->

 

   
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53. Paul Frolich, Rosa Luxemburgo, pág. 20.

* Kosher: Carne preparada según el ritual judío.

54. Nora Levin, Jewish Socialist Movements, 1871-1917, pág. 16.

55. V. Akimov, On the Dilemmas of Russian Marxism 1895-1903, pág. 209.

56. Citado en N. Levin, op. cit., págs. 226 y 234.

57. Ibíd., pág. 240 en ambas citas.

58. Ibíd., págs. 240-1.