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bolchevismo
El camino a la revolución |
| Primera parte | |||
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El nacimiento del marxismo ruso
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La ruptura de Trotsky con los mencheviques
En su última obra, Stalin, Trotsky señala que las diferencias reales no tenían nada que ver con centralismo contra democracia, o incluso con "duros" contra "blandos", sino que eran mucho más profundas. "Cierto es", escribió, "que la firmeza y la resolución predisponen a una persona a aceptar los métodos del bolchevismo. Pero estas características, por sí solas, no bastan para decidir. Había muchas personas de carácter firme entre los mencheviques y los socialistas revolucionarios. Y, en cambio, entre los bolcheviques no era raro encontrar personas débiles de espíritu. La psicología y el carácter no lo son todo en la índole del bolchevismo que, en primer término, es una filosofía de la historia y una concepción política"182. En su autobiografía, Trotsky recuerda cómo un sector de los viejos líderes se inclinaba hacia los liberales: "La prensa empezaba a perder el miedo; los ataques terroristas se sucedían cada vez con mayor frecuencia; los liberales comenzaron a moverse y empezó la ‘campaña de los banquetes’. Los problemas fundamentales de la revolución se agudizaron. En mi cerebro las abstracciones cobraban un contenido muy plástico de carácter social. Los mencheviques, y principalmente Vera Zasúlich, ponían sus esperanzas, cada vez más abiertamente, en los liberales"183. La caracterización que hizo Trotsky de los liberales estaba clara a raíz de un artículo que apareció en Iskra a mediados de marzo de 1904, donde los describió como "imprecisos, desganados, faltos de decisión e inclinados a la traición". Fue precisamente éste artículo lo que provocó que Plejánov presentase un ultimátum a los editores de Iskra exigiendo su remoción del Comité de Redacción. A partir de entonces, el nombre de Trotsky desapareció del Iskra y su colaboración activa con los mencheviques a efectos prácticos terminó. El "crimen" de Trotsky en estos años fue el del "conciliacionismo". No obstante, este conciliacionismo era un intento de reunificar el Partido, una postura compartida por muchos dentro de la fracción bolchevique y del Partido en general. Esto no tenía nada que ver con una actitud conciliadora hacia los enemigos de la clase trabajadora —los liberales y la llamada burguesía progresista—. Una idea contra la que también Lenin pasó toda su vida luchando. Sobre esta cuestión, nunca hubo diferencia alguna entre Lenin y Trotsky, quien escribió que "yo estaba con Lenin sin reservas en esta discusión, la cual se volvió más crucial cuanto más se entró en ella. En 1904, durante la campaña liberal de banquetes, que rápidamente llegó a un punto muerto, planteé la cuestión ‘¿Y ahora qué?’ y la contesté así: la salida sólo puede encontrarse mediante una huelga general, seguida por un levantamiento del proletariado que se pondrá a la cabeza de las masas contra el liberalismo. Esto agravó mis desacuerdos con los mencheviques". Fue el apoyo de los mencheviques a los liberales y, en particular, su respaldo a la campaña de banquetes del zemstvo lo que causó la ruptura de Trotsky con los mencheviques en septiembre de 1904. En respuesta a las mentiras de los estalinistas de que había sido un menchevique desde 1903, Trotsky explica: "Esta conexión con la minoría en el II Congreso fue breve. Antes de que hubieran pasado muchos meses, ya se habían vuelto evidentes dos tendencias dentro de la minoría. Yo abogué por dar pasos hacia una unión con la mayoría tan pronto como fuese posible, porque creí que la escisión era un episodio excepcional pero nada más. Para otros, la escisión del II Congreso fue el principio de la evolución hacia el oportunismo. Pasé todo el año de 1904 discutiendo con los grupos dirigentes de los mencheviques sobre las cuestiones de política y organización. Los argumentos se concentraban sobre dos temas: la actitud hacia el liberalismo y hacia los bolcheviques. Yo defendía una resistencia inflexible a los intentos de los liberales de apoyarse en las masas y, al mismo tiempo, precisamente por esto, exigía con resolución la unión de las dos fracciones socialdemócratas"184. A pesar del hecho de que las diferencias políticas entre el bolchevismo y el menchevismo estaban saliendo a primera plana, muchos dirigentes bolcheviques no entendían la postura de Lenin y tendieron a minimizar las diferencias. La tendencia predominante entre los bolcheviques dentro de Rusia fue precisamente el conciliacionismo. La gran mayoría de los activistas del partido no entendieron las razones de la escisión y la rechazaron. Incluso los colaboradores más cercanos de Lenin estaban, en la práctica, trabajando en su contra. En febrero de 1904, después de un largo período de vacilación, el CC del interior de Rusia rechazó la llamada de Lenin por un congreso con cinco votos en contra y uno a favor. Esto supuso un revés público para Lenin. Aquellos que votaron en contra —Krzyzanowski, Krasin, Galperin, Gusárov y Noskov (Zemlyachka votó a favor)— habían sido cercanos colaboradores de Lenin desde la fundación de Iskra, o incluso antes. Habían jugado un papel destacado en la organización de la tendencia marxista revolucionaria en Rusia. ¿Cómo podían comportarse de esta manera? Estos eran, en muchos sentidos, auténticos tipos bolcheviques —incansables, trabajadores dedicados al partido, buenos organizadores, disciplinados y abnegados—. Pero eran lo que podría llamarse prácticos, cuyo trabajo consistía en mil y una tareas organizativas minuciosas. Sin esta gente, ningún partido revolucionario puede tener éxito. Pero había también un aspecto negativo en la mentalidad de los hombres de comité bolcheviques, como se les conocía: una cierta limitación organizativa, una estrechez de miras y horizontes teóricos restringidos. Tipos como estos, inevitablemente tendían a mirar con cierto desdén a los matices más sutiles de la historia y consideraban tales controversias igual que las que tuvieron lugar en el II Congreso: meras riñas de refugiados políticos sin una importancia práctica. Si la mayoría de ellos se posicionó al lado de Lenin y Plejánov, no fue como resultado de un compromiso ideológico profundo, sino porque la postura organizativa de la mayoría les pareció estar más de acuerdo con el "espíritu del Partido", que era la fuerza impulsora de sus vidas. Pero después de la deserción de Plejánov, las cosas empezaron a volverse más complicadas. La antigua mayoría ahora se parecía mucho a la minoría, al menos en los organismos dirigentes. El total aislamiento de Lenin parecía destacar su debilidad. Y, para los prácticos, los argumentos de Plejánov tenían más peso. ¿A qué viene tanto alboroto? Lenin intentó señalar las cuestiones de principios que había involucradas en su libro Un paso adelante, dos pasos atrás. Pero muchos de los hombres de comité se quedaron imperturbables. En enero de 1904, Lenin consiguió organizar un Buró de Comités de la Mayoría para hacer campaña por un congreso. Dos miembros del CC, Lengnik y Essen, fueron enviados a Rusia para este propósito, pero fueron arrestados. Mientras tanto, la mayoría de los conciliadores bolcheviques del CC destituyeron al único seguidor de Lenin, Zemlyachka. La dirección bolchevique se estaba haciendo pedazos. Desmoralizado, Gusárov se volvió inactivo, y Krzyzanowski dimitió del CC. Los miembros del CC que permanecieron, Krasin, Noskov y Galperin —todos bolcheviques conciliadores— se dispusieron a llevar a cabo un golpe sin principios. En el verano, cuando Lenin se encontraba convaleciente en los Alpes Suizos, el triunvirato celebró una reunión secreta del CC y aprobó lo que pasó a llamarse la "declaración de julio", donde llamaban a la reconciliación entre los bolcheviques y los mencheviques y, en efecto, a rendirse a las condiciones de la minoría. Aceptaban la "legalidad incuestionable" del nuevo Comité de Redacción de Iskra y la "igualmente incuestionable superioridad del órgano central en todo lo que concierne a la defensa y clarificación de los principios básicos del programa y tácticas de la socialdemocracia internacional". Estas acciones representaron un repudio explícito de Lenin, a quien quitaron su derecho a representar el CC en el extranjero. Insistieron incluso en su derecho a censurar los escritos de Lenin ("la publicación de sus escritos (...) se llevará a cabo en cada caso con el acuerdo de todos los miembros del CC"185) y prohibieron toda agitación a favor de un tercer congreso. Más aún, a Noskov se le encargó la reorganización del trabajo técnico del partido en el extranjero, lo cual supuso la eliminación de seguidores de Lenin como por ejemplo Bonch-Bruyévich, que había estado involucrado en la publicación de material bolchevique en el extranjero, y Lyadov, que estaba encargado de las finanzas. Además, tres bolcheviques conciliadores y tres mencheviques fueron cooptados al CC. Cuando finalmente Lenin se enteró de lo que estaba ocurriendo, escribió una carta furiosa al CC desafiando la legalidad de sus acciones. Escribió otra carta a los miembros de los comités bolcheviques, desenmascarando las actividades del CC. Incluso envió una carta a Iskra pidiéndole que no publicara la declaración ilegal. Pero los editores, ignorando la petición de Lenin, la publicaron en el número 72 bajo el título Declaración del Comité Central. No le quedaba a Lenin ninguna otra alternativa sino la de romper todas las relaciones con los conciliadores. La situación no podía ser más desalentadora. Todo lo que había sido logrado por el II Congreso estaba en ruinas. Uno tras otro, los organismos dirigentes habían sido capturados por la minoría. Los martovistas parecían haber triunfado en todos los frentes. Lenin parecía estar completamente aislado. Pero, en realidad, la victoria de los mencheviques había sido lograda con maniobras por arriba. A nivel de la base, las cosas eran diferentes. Un número cada vez mayor de comités estaba posicionándose a favor de un nuevo congreso como la única forma de resolver la crisis. Los comités del Partido en Petersburgo, Moscú, Yekaterinoslav, Riga, la Unión del Norte, Voronezh, Nizhegorod y, quizás más sorprendente, Baku, Batum y la Unión Caucasiana, manifestaron su apoyo. Incluso en el extranjero, los grupos socialdemócratas en París, Ginebra y Berlín salieron en contra de los mencheviques. Según una carta escrita por Lyubímov a Noskov en el otoño de 1904: "Sobre la declaración [del CC], ha habido tal disputa que no tiene pies ni cabeza: todos los comités —excepto Járkov, Crimea, Gornozavdsk y Don— son comités de la mayoría. (...) El CC ha recibido un voto de confianza de un número de comités muy insignificante"186. Animado por la respuesta del interior de Rusia, Lenin convocó una conferencia de 22 bolcheviques en Suiza en agosto de 1904, los cuales adoptaron su llamamiento Al Partido, que se convirtió en una llamada aglutinante para la convocatoria del III Congreso del Partido. Con su acostumbrada honestidad, Lenin describió la grave crisis por la que estaba pasando el Partido, añadiendo que: "Consideramos, sin embargo, que esta enfermedad del Partido es una enfermedad de crecimiento. A juicio nuestro, el fundamento de la crisis debe buscarse en el tránsito de los círculos al Partido en la vida de la socialdemocracia; la raíz de su lucha interna se halla en el conflicto entre el espíritu de círculo y el espíritu de partido. Por eso, en cuanto se sobreponga a esta enfermedad, nuestro Partido podrá transformarse en un verdadero Partido". Sólo ahora Lenin habló de las fuerzas de clase que se encontraban detrás de la escisión: "Por último, aparecen, en general, como cuadros fundamentales de la oposición aquellos elementos de nuestro Partido que se componen, ante todo, de intelectuales. A diferencia del proletariado, la intelectualidad es siempre más individualista debido a sus propias condiciones de vida y trabajo, que no implican directamente una amplia agrupación de fuerzas, ni se educan directamente por medio del trabajo común organizado. De ahí que los elementos intelectuales se adapten con más dificultad a la disciplina de la vida de partido, y que quienes no son capaces de estar a la altura de ella, se subleven, naturalmente, contra las obligadas limitaciones en materia de organización, eleven a la categoría de un principio de lucha este anarquismo espontáneo, y proclamen erróneamente que es un deseo de ‘autonomía’, una demanda de ‘tolerancia’, etcétera187". Para el otoño, las perspectivas para los bolcheviques parecían más prometedoras. Un nuevo equipo dirigente estaba tomando forma gradualmente con nuevas llegadas de Rusia —gente como Bogdánov, Lunacharski, Olminski, etc.—. Después de un mes en los Alpes, la salud de Lenin había mejorado bastante. "Hubiérase dicho que al lavarse con el agua de los manantiales se quitado echado de encima la telaraña de los comadreos y de la chismografía mezquinos", escribió Krúpskaya188. Llegaban informes alentadores de Rusia, donde Al Partido había sido distribuido clandestinamente a los comités del Partido. Según Krúpskaya, a mediados de septiembre, doce de los veinte comités con pleno derecho de voto se habían posicionado a favor de un congreso y el número seguía creciendo. Desde este momento, los bolcheviques eran una fuerza organizada seria dentro de Rusia. A finales del año se estableció en el interior un Centro Organizador Bolchevique, con el respaldo de trece comités del Partido. Pero la situación seguía siendo muy frágil. A diferencia de sus oponentes, los bolcheviques estaban desesperados por la escasez de fondos. La cuestión de un periódico estaba descartada en un primer momento. Como un sustituto temporal, Lenin y Bonch-Bruyévich lanzaron una "Casa Editorial para Literatura del Partido Socialdemócrata" que desde principios de septiembre empezó a publicar títulos individuales de Lenin y sus colaboradores. Esto era, por lo menos, un comienzo. Pero los mencheviques tenían todas las cartas en sus manos cuando se trataba de las publicaciones. No sólo controlaban el prestigioso Iskra, sino que además tenían un buen suministro de fondos de simpatizantes ricos. No dudaron en utilizar esto sin ningún escrupulo como un arma en la lucha fraccional. Krúpskaya recuerda con una nota de amargura cómo los mencheviques presionaron a los simpatizantes para que dejaran de ayudar a la mayoría: "Naturalmente, Vladímir Ilich y yo mandamos al diablo a esos ‘simpatizantes’ que no formaban parte de ninguna organización y que se imaginaban que con los pequeños servicios que prestaban podían ejercer una influencia sobre la marcha de las cosas en nuestro Partido proletario"189. La cuestión de los fondos del extranjero fue, indudablemente, un factor en la capitulación de los conciliadores bolcheviques en el CC del centro de refugiados políticos. A pesar de su falta de recursos, los bolcheviques decidieron lanzar un nuevo periódico llamado Vperiod (Adelante). En una reunión en Ginebra el 3 de diciembre, se eligió un Comité de Redacción compuesto de Lenin, V. V. Vorovski, M. S. Olminski y A. V. Lunacharski, con Krúpskaya como secretaria. Como siempre, la falta de fondos se compensó con el sacrificio personal. Todos buscaban calderilla por todos los lados. Vorovski entregó algunos honorarios de derechos de autor que acababa de recibir. Olminski se deshizo de un reloj de oro. De una manera u otra, consiguieron juntar mil francos —apenas suficientes para un ejemplar y medio—. Pero nadie estaba desalentado por esto. El primer ejemplar del primer auténtico periódico bolchevique salió puntualmente de la imprenta el 22 de diciembre de 1904. Una quincena más tarde, los refugiados políticos rusos estaban asombrados al oír los estridentes gritos de los vendedores de prensa en las calles de Ginebra: "¡Revolución en Rusia! ¡Revolución en Rusia!".
Segunda
parte
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182.
Trotsky, Stalin, pág. 76. 183. Trotsky, Mi vida, pág. 131. El énfasis es nuestro. 184. Citado en Deutscher, El profeta armado, págs. 86, 166 (el énfasis es nuestro) y 165. 185. Istoriya KPSS, pág. 509 en ambas citas. 186. Ibíd., pág. 509. 187. Lenin, Al partido, Obras completas, Vol. 9, págs. 14 y 15. 188. Krúpskaya, Recuerdo de Lenin, pág. 121. 189. Ibíd., pág. 112. |
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