bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Primera parte    
       
 

El nacimiento del marxismo ruso

 

   

 

 El auténtico significado de la escisión de 1903

 

Por muy significativas que fuesen las consecuencias de la escisión de 1903 en el futuro, las diferencias que surgieron en el Congreso todavía tenían un carácter poco desarrollado. La aserción de que en el II Congreso, el bolchevismo y el menchevismo ya existían como tendencias políticas no tiene ninguna base. En todas las cuestiones políticas hubo unanimidad prácticamente total dentro de la tendencia de Iskra. Y, no obstante, siempre ha habido unos intereses creados poderosos tratando de leer en estas divisiones mucho más que su auténtico contenido. Esto no es una casualidad. Los historiadores burgueses tienen un interés personal en identificar el leninismo con el estalinismo, y los estalinistas necesitaban demostrar que Trotsky era un menchevique desde 1903 en adelante.

La tendencia política representada por el menchevismo sólo tomó forma en el período que siguió al Congreso. Las líneas de demarcación todavía eran confusas. Plejánov, el futuro socialpatriota, al principio se posicionó con Lenin. Trotsky, el futuro líder de la Revolución de Octubre y fundador del Ejército Rojo, se encontró temporalmente en el bando de la minoría. En oposición a la calumnia estalinista de que Trotsky fue un menchevique desde 1903 en adelante, éste rompió con el grupo de Mártov en septiembre de 1904 y a partir de ese momento permaneció fuera de ambas fracciones hasta 1917. Políticamente, Trotsky siempre estuvo mucho más cercano al bolchevismo, pero, organizativamente, tenía la ilusión de que era posible unir ambas alas del Partido. La historia demostró finalmente que esto era imposible. Pero como vamos a demostrar, Trotsky no se encontraba solo en este error.

A pesar de este hecho evidente, los estalinistas durante décadas han persistido en citar la reacción acalorada de Trotsky cuando tenía 23 años en el II Congreso como prueba de su supuesto menchevismo. Así, leemos declaraciones como la siguiente: "Los discursos de Lenin (?) y otros bolcheviques demuestran que en la cuestión fundamental del programa (!) y el reglamento del partido, Trotsky estaba de acuerdo con los otros mencheviques y luchó amargamente contra la línea revolucionaria bolchevique (!)"151. Esta calumnia básica tiene su origen en la campaña contra el trotskismo lanzada en 1923-24, cuando Lenin yacía en su lecho de muerte, paralizado e imposibilitado. Zinóviev, que había formado un bloque secreto con Kamenev y Stalin, con vistas a formar la dirección después de la muerte de Lenin, fue muy lejos al escribir una supuesta "historia del bolchevismo", cuyo principal propósito era desacreditar a Trotsky haciendo una descripción falsa y tendenciosa de la historia del Partido. Con relación a 1903, Zinóviev se refiere al "compañero Trotsky, el cual era un menchevique en aquel momento"152.

Por su lado, los historiadores burgueses como Leonard Shapiro intentan caricaturizar los argumentos de Lenin a favor del centralismo para pintar un cuadro de dictador despiadado, sin la menor consideración por la democracia. De hecho, la escisión de 1903 tuvo un carácter principalmente accidental. Nadie había anticipado que esta división iba a tener lugar. Los propios participantes estaban conmocionados y aturdidos por el giro inesperado de los acontecimientos. El hecho de que Lenin no lo vio como una ruptura definitiva se ve por los incesantes intentos para lograr la unidad con la minoría en los meses que siguieron al Congreso. Krúpskaya recuerda que en una ocasión cuando ella mencionó la posibilidad de una escisión permanente, Lenin replicó: "Eso sería una auténtica locura"153.

Lo que se encuentra detrás de la escisión de 1903 es la dificultad de salir de la fase inicial de la vida del pequeño círculo. Todo período de transición de una etapa de desarrollo del partido a otra, inevitablemente conlleva una cierta cantidad de fricción interna. Ya hemos comentado el estrés y presión que supuso la anterior transición de la propaganda a la agitación. Ahora reaparecieron los mismos problemas, pero con unos resultados mucho más graves. El objetivo principal de la tendencia marxista representada por Iskra era el de sacar al partido del período embrionario de la vida de círculo (kustarnichestvo) y poner unos cimientos firmes para un partido obrero marxista fuerte y unido en Rusia. No obstante, incluso antes del Congreso, Mártov empezó a expresar dudas y vacilaciones acerca de si era deseable convocar un Congreso del Partido. ¿No sería mejor convocar un Congreso de la tendencia de Iskra? Las vacilaciones reflejaban el conservadurismo, la rutina y el miedo de los veteranos de emprender un nuevo camino.

Los hábitos arraigados de un pequeño grupo en el exilio instintivamente se revelaron contra el desbaratamiento de las viejas formas de vida. La idea de elecciones formales, sumisión de la minoría a la voluntad de la mayoría, trabajo disciplinado, mientras que aceptable en teoría, demostró en la práctica ser duro de tragar. Los miembros del viejo grupo de Plejánov, acostumbrados a la vida de un círculo de amigos pequeño e informal, habían disfrutado durante mucho tiempo de una autoridad política inmensa como veteranos y miembros del prestigioso Comité de Redacción de Iskra, lo cual no estaba estrictamente justificado por el papel que jugaban ahora. Axelrod y Zasúlich sintieron un miedo incontrolable a perder su autoridad personal y a ver su individualidad absorbida por el nuevo ambiente, dominado por la nueva generación de cuadros jóvenes del interior de Rusia. Las actas del Congreso muestran el papel insignificante que jugaron los veteranos, con la excepción natural de Plejánov. Debieron sentirse totalmente perdidos.

El elemento de prestigio personal puede jugar un papel muy destructivo en las organizaciones en general, y no sólo en la política. Pequeñas peleas por puestos, rivalidades personales y ambiciones pueden causar problemas en un club de fútbol, en un templo budista o en un círculo de bordadoras, donde no están en juego problemas ideológicos o de principios. Bajo ciertas condiciones, pueden causar escisiones y disputas bastante venenosas en organizaciones políticas, incluidas las anarquistas, las cuales, en teoría al menos, no apoyan el centralismo, aunque en la práctica semejantes grupos están dominados frecuentemente por camarillas e individuos dictadores. El problema es particularmente agudo en organizaciones pequeñas y aisladas de las masas, especialmente en aquellas donde domina un elemento pequeño burgués. Los veteranos del Grupo Emancipación del Trabajo nunca creyeron seriamente que las decisiones del Congreso iban a cambiar el status del movimiento. Pensaban que las cosas iban a seguir prácticamente igual que antes. Era impensable que fuesen a ocupar ninguna otra posición excepto las más importantes, como siempre había sido el caso. Cuando Lenin planteó la elección de un Comité de Redacción de tres miembros, causó una protesta airada, que le cogió totalmente por sorpresa —y mucho más porque esta propuesta había sido aceptada ya por los editores antes del Congreso—. Pero este era sólo un acuerdo superficial. La propuesta de excluir a los viejos editores les chocó e hirió profundamente. En los pasillos del Congreso, iban de un sitio a otro quejándose de la supuesta falta de tacto e insensibilidad de Lenin.

Para preservar la unidad del Partido, tanto la organización del Iskra como el Grupo Emancipación del Trabajo se disolvieron formalmente en el Congreso. Pero cuando se planteó el cierre de Yuzhny Rabochii, sus seguidores llevaron a cabo una última batalla a favor de seguir como un periódico "popular" —un concepto que fue firmemente rechazado por la mayoría—. Las propuestas a las que la dirección de Iskra había llegado a un acuerdo antes del Congreso eran la de un Comité Central de tres miembros (del interior), un Comité de Redacción de tres y un Consejo del Partido compuesto de ambos organismos además de Plejánov. No obstante, inmediatamente surgieron tensiones sobre la composición del CC. Los iskristas de la línea dura estaban a favor de un CC compuesto enteramente de seguidores de Iskra. Los blandos, dirigidos por Mártov, querían darle representación al centro (Yuzhny Rabochii), y presentaron su propia lista de candidatos. Esto significaba que la corriente blanda de Iskra, representada por Mártov, estaba tratando de llegar a un compromiso con la tendencia vacilante y centrista de Yuzhny Rabochii. Su intento de posponer la decisión sobre esta cuestión provocó una conmoción en la sala. Pero la disputa sobre Yuzhny Rabochii no fue nada en comparación con el espectáculo tormentoso que acompañó a la siguiente sesión.

La propuesta de Lenin de un Comité de Redacción de tres personas no era el reflejo de centralismo dictatorial, sino una simple expresión de la realidad. No puede haber duda de que la lógica estaba totalmente del lado de Lenin, como Plejánov se vio obligado a reconocer. El viejo Comité de Redacción de seis no había conseguido reunirse ni siquiera una sola vez. En los 45 ejemplares de Iskra bajo seis editores, había 39 artículos escritos por Mártov, 32 por Lenin, 24 por Plejánov, ocho por Potrésov, seis por Zasúlich y sólo cuatro por Axelrod. ¡Esto en un período de tres años! Todo el trabajo técnico lo hacían Lenin y Mártov. "De hecho", escribió Lenin después del Congreso, "añadiría, este trío [Lenin, Mártov y Plejánov], a lo largo de estos tres años en 99 casos de 100 siempre fue el organismo central decisivo, políticamente decisivo (y no literario)"154. La noción de que un miembro del Comité de Redacción del periódico oficial del Partido pudiese ser alguien que no participaba personalmente en el trabajo y cuya única contribución era la de escribir algún artículo de vez en cuando para su publicación no cuadraba con la concepción de una organización proletaria luchadora.

Al principio, los miembros más jóvenes del Comité de Redacción, Mártov y Potrésov, estaban de acuerdo con el cambio, pero, bajo la enfurecida presión de Zasúlich y Axelrod, cambiaron de postura. Trotsky planteó la reelección del viejo Comité de Redacción de seis. Pero la retirada de los Bundistas y de los seguidores de Rabócheie Dielo significó que los duros del Iskra tenían ahora la mayoría. La propuesta de Trotsky fue rechazada y se eligió un nuevo Comité de Redacción consistente en Lenin, Plejánov y Mártov, pero Mártov anunció su negativa a participar en él. La escisión entre la mayoría dura (Bol’shinstvo) y la minoría blanda (Menshinstvo) se volvió una realidad. Cuando la escisión salió claramente a la superficie, asumió un carácter violento. En la sesión donde se discutía la composición del Comité de Redacción la atmósfera era tormentosa y, en ocasiones, "histérica", según informaron posteriormente los bolcheviques en el Congreso de Ámsterdam de la Internacional Socialista (1904).

La indignación que provocó este tema entre los revolucionarios jóvenes e impresionables es descrita por Trotsky en su autobiografía: "En 1903 no había otra salida que eliminar de la redacción de Iskra a Axelrod y a la Zasúlich. Yo sentía por ellos no sólo respeto, sino simpatía. También Lenin les había tenido aprecio, en consideración a su pasado. Pero habiendo llegado al convencimiento de que eran un estorbo cada vez más molesto en la senda del porvenir, sacó la conclusión lógica de esta premisa y creyó necesario separarlos del puesto directivo que ocupaban. Yo no podía avenirme a ello. Todo mi ser se rebelaba contra esa mutilación despiadada de viejos luchadores cuando habíamos llegado al fin hasta el umbral de un partido organizado. Este sentimiento de indignación me hizo romper con Lenin en el II Congreso. Su conducta me parecía intolerable, indignante, espantosa. Y, sin embargo, era políticamente acertada y, por consiguiente, necesaria para la organización. No había más remedio que romper con los viejos, que se obstinaban en seguir aferrados a la fase preparatoria. Lenin supo comprenderlo antes que nadie. Quiso ver si aún era posible retener a Plejánov, separándolo de los otros dos. Pero los hechos se encargaron de demostrar muy pronto que no podía ser"155.

En los meses posteriores al Congreso, los seguidores de la minoría levantaron un revuelo sobre las supuestas "tendencias dictatoriales" y el "centralismo despiadado" de Lenin. Estos arranques de cólera, que no tenían la más mínima justificación, sirvieron de cortina de humo para cubrir el comportamiento anárquico del grupo de Mártov, quienes, a pesar de todas las promesas hechas en el Congreso, rehusaron someterse a la decisión de la mayoría y llevaron a cabo una campaña desleal contra la dirección democráticamente elegida en el Congreso. Rompiendo con las normas más elementales de conducta aplicables a cualquier partido, exigieron que la minoría decidiese y, en la práctica, trataron de sabotear el trabajo del Partido rehusando colaborar con los órganos electos. Un partido revolucionario no es un club de discusión, sino una organización combativa. No obstante, la idea del Partido Bolchevique como una estructura monolítica, donde los líderes ordenaban y la base obedecía, es una falsedad maliciosa. Por el contrario, el Partido Bolchevique fue el partido más democrático de toda la historia. Incluso en los periodos más difíciles de trabajo clandestino, en medio de la revolución y en los días más peligrosos de la guerra civil, el régimen interno y, especialmente, su más alta expresión, el Congreso, era el foro de discusión abierta y honesta, con el choque de ideas diferentes. Pero hay un límite para todo. Al final del día, un partido que busca no sólo hablar, sino también actuar, debe de tomar decisiones y ponerlas en práctica.

En el fondo, la actitud hacia la organización y la disciplina del partido es una cuestión de clase. El obrero aprende la disciplina en la experiencia diaria de la vida de la fábrica. La experiencia de la huelga enseña una lección muy dura —la necesidad imperiosa de acción unida disciplinada como la precondición para el éxito—. Por otro lado, la noción de organización y disciplina es difícil de entender para el intelectual. El o ella tienden a ver el partido precisamente como un grupo de discusión gigantesco, en el que se puede hablar largo y tendido de los puntos de vista de uno en todos los temas. El individualismo anárquico de la minoría en el fondo reflejaba el punto de vista de la pequeña burguesía con su incapacidad orgánica de disciplina y su tendencia a mezclar las cuestiones personales con los principios políticos. Por muy eruditos que sean y por mucha lectura que hayan hecho, los intelectuales que no se posicionen al lado de la clase trabajadora, quedarán paralizados precisamente cuando las auténticas tareas del movimiento obrero empiecen, es decir, en el terreno de la acción. "Los filósofos sólo han interpretado el mundo de diferente maneras", explicó Marx, "la cuestión es, no obstante, cambiarlo".

 

 

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151. V. Grigenko y otros, The Bolshevik Party’s Struggle against Trotskyism (1903-Febrero 1917), pág. 30.

152. Zinóviev, History of the Bolshevik Party, pág. 85.

153. Historia KPSS, Vol. 1, pág. 486.

154. Lenin, A Alexandra Kalmykova, 7 de septiembre de 1903, Obras completas, Vol. 34, pág. 162.

155. Trotsky, Mi vida, pág. 128.