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bolchevismo
El camino a la revolución |
| Primera parte | |||
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El nacimiento del marxismo ruso
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Los economicistas en retirada
La base principal que siguió con los economicistas de la tendencia del Rabócheie Dielo fue la "Unión de Social Demócratas en el Extranjero" de los exiliados políticos. Un intento de lograr la unidad sobre bases de principios, después de la conferencia de unificación a principios de 1901, fracasó. Los seguidores del Iskra finalmente salieron de la Unión en septiembre y crearon el mes siguiente la "Liga de Social Demócratas Revolucionarios en el Extranjero". Los economicistas de la Unión de Social Demócratas en el Extranjero, viendo que la situación en Rusia se les escapaba de las manos, decidieron lanzar un ataque preventivo con la convocatoria apresurada de un congreso del Partido, que esperaban les daría ventaja. Los seguidores de Rabócheie Dielo se pusieron en contacto con el Bund que, aparte de su apoyo general al economicismo, tenían un interés particular en el asunto. Exigían, no solo autonomía dentro del partido, sino el derecho exclusivo de hablar en nombre del Partido Obrero Social Demócrata Ruso —establecido en el I Congreso, pero organizado adecuadamente en 1903— sobre los asuntos judíos. Esto llevó a un choque frontal con Iskra, el cual, como dice Krúpskaya, consideraba que "semejantes tácticas eran suicidas para el proletariado judío. Los obreros judíos nunca podrían salir victoriosos en solitario. Sólo con la fusión con otras fuerzas del proletariado de toda Rusia podrían fortalecerse"132. Para impedir que el Iskra convocase un congreso en el que sabían que ellos serían una minoría, los economicistas y el Bund recurrieron a una maniobra. Al final de marzo de 1902, convocaron el llamado Congreso de Byelostok. La idea era la de excluir a Iskra, pero la falta de representatividad de la reunión era tan patente (de hecho, había menos representación que incluso en el I Congreso), que la ficción no pudo mantenerse. Además, Iskra se enteró de la reunión y envió a un representante, Fyodr Dan, que se presentó sin estar invitado y consiguió que aquellos presentes dejaran de llamarlo congreso, que en su lugar se considerase una conferencia y que se eligiese un comité organizativo para un congreso. Poco después, la mayoría de los delegados a la conferencia fueron arrestados, junto con dos miembros del Comité Organizativo (CO). Después de aquello, todo el trabajo de convocar el congreso cayó sobre el Iskra. En una nueva reunión que se celebró en Pskov en noviembre de 1902, se formó un nuevo CO, esta vez con una mayoría de seguidores del Iskra. Las preparaciones para el II Congreso empezaron en serio. La tarea a la que se enfrentaba Iskra era bastante formidable. Tan sólo el transporte del periódico era una pesadilla. Iba a Rusia en maletas de doble fondo, encuadernados como si fueran libros, con marineros, con estudiantes, vía Marsella, Estocolmo, Rumanía, Persia e, incluso, Egipto. Grandes cantidades se perdían en ruta. Krúpskaya calculaba que no más de una décima parte llegaba a su destino. La correspondencia con el interior era irregular. A menudo los agentes del Iskra no mantenían contacto regular con el centro en Londres, lo que en ocasiones sacó a Lenin de quicio. Incluso cuando las cartas llegaron, los problemas no terminaron. Frecuentemente las direcciones eran ilegibles o caducadas. Mensajes cifrados no se podían leer porque la leche o el zumo de limón con que se habían escrito habían perdido sus propiedades. Y el trabajo era interrumpido frecuentemente con los arrestos. A pesar de todos los problemas, Iskra consiguió avanzar a un ritmo constante. La publicación de un periódico quincenal regular fue la clave del éxito de Iskra. A diferencia del carácter amateur de los periódicos locales rivales, Iskra se escribía y producía profesionalmente. La profesionalidad fue el distintivo del trabajo de Iskra. No por nada Lenin puso mucho énfasis en la importancia de esto en ¿Qué hacer? Los éxitos del Iskra en Rusia aumentaron enormemente la autoridad del Comité de Redacción en Londres, que actuó como el centro desde el que venía no sólo la orientación teórica sino también las directivas prácticas. Pero, sin que la militancia lo viese, había tensiones graves y crecientes entre las figuras dirigentes de Iskra. Según avanzaban las preparaciones para el Congreso y se acercaba la fecha decisiva, también las contradicciones asumieron un carácter cada vez más insoportable. La mayor parte del trabajo descansaba sobre los hombros de Lenin y su esposa, Nadyezhda Konstantinovna Krúpskaya. Lenin era editor de facto y la dedicada e incansable Krúpskaya llevó a cabo maravillas en el trabajo organizativo, manteniendo una enorme correspondencia con el interior. Este fue un elemento importante en el éxito de Iskra. Había otra gente entregada a su trabajo, como Blumenfeld, el impresor del Iskra: "Era un excelente cajista y un magnífico compañero", escribió Krúpskaya, "Tenía mucho entusiasmo con su trabajo. (…) Era un compañero del que uno podía fiarse completamente. Cualquier cosa que emprendiera, la terminaba". Mártov jugó un papel importante en el frente literario. Plejánov era un gigante teórico. Pero en la práctica los otros miembros más veteranos del grupo de Plejánov jugaron un papel muy pequeño o ninguno. Acostumbrados durante décadas a los pequeños círculos de refugiados políticos, caracterizados por una extremada informalidad y donde las personalidades dominaban y, a veces, eclipsaban la política, los veteranos cada vez más dejaron de hacer pie en la nueva situación. Los miembros del Grupo Emancipación del Trabajo achacaban mucha importancia a la capacidad organizativa de Deutsch, pero cuando al final vino a Londres, pronto se volvió claro que los largos años de exilio había dejado su marca. Después de un corto período de tiempo en Londres, Deutsch cambió de idea y regresó a su ambiente más jovial entre los exiliados de París, dejando a Lenin con la carga de preparar el Congreso. Krúpskaya recuerda la situación en los ajetreados meses de actividad que precedieron al II Congreso: "De hecho, todo el trabajo del Comité Organizador y la preparación del Congreso cayó sobre los hombros de Vladímir Ilich. Potrésov estaba enfermo; sus pulmones no soportaban las nieblas de Londres y se encontraba en tratamiento en algún lugar. Mártov estaba cansado de Londres y de su vida solitaria y había ido a París donde estaba como un pez fuera del agua"133. El Comité de Redacción se componía de seis miembros (Lenin, Plejánov, Axelrod, Zasúlich, Mártov y Potrésov), que frecuentemente se encontraban embrollados en disputas amargas. En el período previo al Congreso, había una batalla entre Lenin y Plejánov sobre los borradores de los programas que cada uno de ellos había escrito. En una atmósfera de alta tensión, el tono de la discusión a menudo se acaloraba. Cuando Plejánov presentó su borrador en enero de 1902, Lenin y Mártov plantearon algunas críticas que Plejánov, como siempre, tomó como un insulto personal. Cuando se propuso que el borrador se votara punto por punto, su respuesta fue la de marcharse de la reunión. Posteriormente, Lenin escribió un borrador alternativo que se discutió en una atmósfera muy tensa. Hubo escenas de ira, amenazas y ultimátums. La descripción que hace Krúpskaya de esta reunión nos proporciona un cuadro vivo del funcionamiento interno del Comité de Redacción de Iskra en este período: "Se preparaba el programa del Partido para el Congreso. Para discutirlo vinieron a Munich Plejánov y Axelrod. Plejánov atacó algunos de los pasajes del programa esbozados por Lenin. Vera Ivánovna no se hallaba de acuerdo sobre todos los puntos con Ilich, pero tampoco estaba completamente conforme con Plejánov. Axelrod estaba también de acuerdo con Lenin en ciertos puntos. La reunión fue muy laboriosa. Vera Ivánovna quería hacer objeciones a Plejánov, pero éste adoptó una actitud inaccesible, y, cruzando las manos sobre el pecho, le miró de tal modo a Vera Ivánovna, que ésta perdió completamente los estribos. En el momento de la votación, Axelrod, que se había mostrado de acuerdo con Lenin en esta cuestión, declaró que tenía dolor de cabeza y que quería ir a dar una vuelta. Vladímir Ilich estaba muy agitado. ‘Así no se puede trabajar. ¿Es que una discusión semejante se puede calificar de discusión práctica?"134. El desacuerdo inicial se refería a la formulación de Plejánov de que en Rusia el capitalismo se "estaba volviendo la forma de producción dominante". A primera vista, esto es sólo un matiz. Pero es un matiz que, en el borrador de Lenin, enfatiza la madurez de las condiciones objetivas en Rusia para el papel dirigente del proletariado. "Y si el capitalismo no se ha convertido todavía en la forma dominante", objetó Lenin, "¿no deberíamos de posponer, quizás, el movimiento socialdemócrata?". La insistencia de Lenin sobre este punto, y la reticencia de Plejánov a aceptarlo, ilustra de forma llamativa la diferente composición psicológica y política de los dos hombres: Lenin, el realista revolucionario, impaciente con fórmulas abstractas, siempre listo para sacar conclusiones prácticas audaces y buscando una aplicación concreta y revolucionaria para la teoría; y Plejánov, cuyo intelecto inmensamente sutil y talentoso no estaba acompañado por un instinto revolucionario y quedó desconcertado por las exigencias del movimiento vivo. Las formulaciones de Plejánov, como declaraciones generales de principios, habían jugado un papel progresista en la lucha contra el narodnismo, pero estaban fuera de lugar en la nueva etapa de la lucha de clases en Rusia. Lenin se quejó de que el borrador de Plejánov no era una guía para la acción revolucionaria, sino un libro de texto para estudiantes "en su primer año, a los que uno habla del capitalismo en general y, no todavía, del capitalismo ruso"135. No obstante, la esencia del desacuerdo no se centró tanto en las cuestiones fundamentales, como en una nueva forma de enfocar el trabajo y en una concepción diferente del papel del programa. Había algo abstracto en el borrador de Plejánov, que Lenin encontró demasiado académico e insuficientemente concreto. Era la voz del propagandista exiliado y no el grito aglutinador de un nuevo partido revolucionario de masas. En cuanto a Plejánov, no hay duda de que había un cierto rencor en sus ataques a Lenin, que contenían frases, como se quejó Mártov, que normalmente reservaba para los enemigos políticos. Plejánov había llenado el borrador de Lenin de dobles subrayados, interjecciones, comentarios sarcásticos sobre el estilo, y demás. Las relaciones entre Lenin y Plejánov se encontraban en un punto de ruptura. Habiéndose sometido pacientemente en nombre de la unidad a todas las indignidades del comportamiento de Plejánov, los nervios de Lenin estaban en su límite: "Por supuesto", comentaba amargamente, "no soy más que un ‘caballo’, uno de los caballos del cochero Plejánov, pero el hecho es que incluso el más paciente de los caballos derribará a un jinete excesivamente exigente"136. En algún momento, Lenin consideró sacarlo todo al público, llevando sus diferencias con Plejánov a la base, pero al final se contuvo, dándose cuenta del daño que tal escisión causaría en la víspera del Congreso. No obstante, la amarga experiencia de estas peleas interminables le convencieron gradualmente de la imposibilidad de continuar sobre las viejas bases. "Mucho me temo", escribió a Axelrod a finales de marzo, "que, a falta de un cambio en la composición de los votantes, en la ausencia de un acuerdo sobre cómo votar exactamente y quién vota, y qué significado debería de dársele al voto, nuestro Congreso de Zurich, una vez más, no resolverá nada"137. La combinación de una carga excesiva de trabajo, preocupaciones sobre las dificultades continuas de comunicación con Rusia y la presión del conflicto en el Comité de Redacción minó la salud de Lenin. Desarrolló una enfermedad llamada Fuego de San Antonio, que se manifestaba con una inflamación de las terminaciones nerviosas de la espalda y el pecho. Lenin y Krúpskaya no tenían una sola guinea par ir a un médico inglés y se tuvo que someter a un doloroso tratamiento casero. Lenin, a su llegada a Ginebra, perdió la salud totalmente y tuvo que pasar dos semanas en cama justo en la víspera del Congreso. Sólo la presión de Axelrod y Zasúlich inclinó a Plejánov a retroceder y disculparse. Al final se llegó a un compromiso, pero el incidente sirvió para precipitar la intolerable situación del Comité de Redacción. Zasúlich y Mártov normalmente actuaban como conciliadores entre Lenin y Plejánov. Mártov, un individuo con un gran talento, había venido del interior, como Lenin, pero su temperamento y estilo de vida le hizo acercarse más a Zasúlich y los otros. Zasúlich, Mártov y Alexéyev compartían una existencia bohemia en un tipo de comuna, que el desdeñoso Plejánov denominó irónicamente "la Guarida". Krúpskaya y otros han dejado un cuadro vívido de Vera Zasúlich encerrada en su habitación, agonizando delante de un artículo fumando un cigarrillo tras otro y viviendo de interminables tazas de fuerte café solo. "Consideré a Mártov como un tipo bohemio bastante encantador con algo de estudiante eterno en su apariencia", escribió Lunacharski, "un frecuentador empedernido de cafés, indiferente a la comodidad, discutiendo perpetuamente y un poco excéntrico"138. Lenin siempre tuvo un buen concepto de las cualidades intelectuales de Mártov. De hecho, Mártov representa una de las figuras más trágicas en la historia del movimiento revolucionario ruso. Como Trotsky escribió: "Escritor de talento, político lleno de recursos, de mentalidad penetrante y graduado en la escuela del marxismo, Mártov entra en la historia de la revolución proletaria, sin embargo, con un enorme signo negativo. Su pensamiento adolece de coraje, su agudeza adolece de voluntad. Su tenacidad no era la suficiente, incluso lo destruía. (...) Yace en Mártov indudablemente un instinto revolucionario. Su primera reacción ante los grandes acontecimientos revelaban siempre una aspiración revolucionaria. Pero después de tal esfuerzo su pensamiento, al no verse sostenido por el resorte fundamental de la voluntad, se desintegraba y hundía, como puede observarse en los primeros chispazos del ascenso de la revolución"139. La sensación por parte de los miembros más veteranos de que estaban quedándose rezagados dio lugar a un resentimiento contra Lenin apenas disimulado. Por ejemplo, Axelrod lamentaba el hecho de que Iskra estuviese basado en Londres en lugar de en Suiza. El trabajo del Comité de Redacción fue obstaculizado por el hecho de que los seis miembros estaban divididos frecuentemente en dos grupos iguales. Lenin estaba buscando desesperadamente un joven compañero capacitado de Rusia para cooptar al Comité de Redacción y así romper con la situación de estancamiento. La llegada de Trotsky, recién escapado de Siberia, fue rápidamente aprovechada por Lenin para este propósito. Trotsky, que entonces solo tenía 22 años, ya se había ganado un nombre propio como escritor marxista; de aquí su nombre de guerra Pero (Pluma). En las ediciones más tempranas de las memorias de Lenin, Krúpskaya da una descripción honesta de la actitud entusiasta de Lenin con Trotsky, el "joven águila". Ya que estas líneas han sido recortadas de todas las ediciones posteriores, aquí las citamos en su totalidad: "Tanto las cordiales recomendaciones del ‘joven águila’ como esta primera conversación hicieron que Vladímir Ilich prestara una atención particular al recién llegado. Habló con él largo y tendido y se fueron juntos a dar paseos. "Vladímir Ilich le preguntó por su visita a Yuzhny Rabochii [el Obrero del Sur, el cual adoptó una postura vacilante entre Iskra y sus oponentes]. Estaba muy complacido con la manera precisa en que Trotsky formuló la postura. Le gustó la forma en que Trotsky era capaz de entender inmediatamente el fondo de las diferencias y de percibir, debajo de las capas de declaraciones bien intencionadas, los deseos de mantener la autonomía de un pequeño grupito bajo la excusa de un periódico popular. "Mientras tanto, se recibía con mayor insistencia la llamada desde Rusia para que se mandase a Trotsky de vuelta. Vladímir Ilich quería que permaneciese en el extranjero para ayudar en el trabajo de Iskra. "Plejánov inmediatamente miró a Trotsky con sospechas: le vio como un seguidor del sector más joven del Comité de Redacción de Iskra (Lenin, Mártov y Potrésov) y como un discípulo de Lenin. Cuando Vladímir Ilich envió a Plejánov un artículo de Trotsky, respondió: ‘No me gusta la pluma de tu Pluma’. ‘El estilo es meramente un asunto que se adquiere’, respondió Vladímir Ilich, ‘pero el hombre es capaz de aprender y será muy útil"140. En marzo de 1903, Lenin pidió formalmente la inclusión de Trotsky como el séptimo miembro del Comité de Redacción. En una carta a Plejánov, escribió: "Estoy presentando a todos los miembros del Comité de Redacción la propuesta de cooptar a Pluma como un miembro de pleno derecho del Comité. (Tengo entendido que para cooptar no es suficiente una mayoría sino que hace falta una decisión unánime.) "Tenemos una gran necesidad de un séptimo miembro porque simplificaría las votaciones (al ser seis un número par) y también porque reforzaría el Comité. "Pluma ha estado escribiendo en todos los números durante varios meses. En general, está trabajando para el Iskra muy enérgicamente, dando discursos (y con tremendo éxito), etc. Para nuestra sección de artículos de actualidad y otras cosas será no solo muy útil sino también bastante indispensable. Sin lugar a dudas, es un hombre de una habilidad mayor que el promedio, convencido, enérgico y prometedor. Y podría contribuir grandemente en el terreno de las traducciones y de la literatura popular. "Debemos de atraer fuerzas jóvenes: esto les animará y les alentará a considerarse escritores profesionales. Y que tenemos pocos de estos está claro como lo demuestra 1) la dificultad de encontrar editores de las traducciones; 2) la escasez de artículos que analizan la situación interna, y 3) la escasez de literatura popular. Es en el terreno de la literatura popular donde a Pluma le gustaría probar. "Posibles argumentos en contra: 1) su juventud; 2) su temprano (quizás) regreso a Rusia; 3) una pluma (sin comillas) con trazas de estilo de folletín, demasiado pretencioso, etc. "Adenda 1) Pluma es propuesto no para un puesto independiente sino para el Comité. En él, ganará experiencia. Indudablemente tiene la ‘intuición’ de un hombre de Partido, un hombre de nuestra tendencia; en lo que se refiere a conocimiento y experiencia, estos pueden adquirirse. Que trabaja duro es igualmente incuestionable. Es necesario cooptarle para finalmente involucrarle y animarle..."141. No obstante, Plejánov, adivinando que Trotsky apoyaría a Lenin, lo que le colocaría en minoría, vetó airadamente la propuesta. "Poco después", añade Krúpskaya, "Trotsky fue a París, donde empezó a avanzar con gran éxito"142. Estas líneas de la compañera de toda la vida de Lenin son incluso más interesantes por haber sido escritas en 1930, cuando Trotsky había sido expulsado del Partido, vivía en el exilio en Turquía y bajo prohibición total dentro de la Unión Soviética. Sólo el hecho de que Krúpskaya era la viuda de Lenin le salvó de la ira de Stalin. Más tarde, fue forzada mediante intolerable presión a bajar la cabeza y aceptar pasivamente la distorsión de los datos históricos, aunque al final rehusó resueltamente unirse al coro de glorificación de Stalin, que juega un papel mínimo en las páginas de su biografía —lo cual, en verdad, refleja la situación real—. La experiencia de los últimos tres años demostró la necesidad de poner el Partido sobre nuevas bases. Era necesario efectuar una ruptura decisiva con el pasado, terminar con la mentalidad de pequeño círculo, con los métodos amateur, con la debilidad organizativa y poner las bases para un partido obrero de masas fuerte y unificado. A la vista del daño hecho por el localismo y la necesidad de adaptarse a condiciones clandestinas difíciles, Lenin puso mucho énfasis en la necesidad del centralismo. El futuro congreso tendría que elegir una dirección en una situación en que los líderes políticos más importantes estaban en el exilio. Claramente, el interior tenía que estar representado en los organismos dirigentes, pero Lenin se opuso a la idea de que el Comité de Redacción del Iskra —que era totalmente responsable para la reconstrucción del Partido— renunciara a la dirección. Trotsky, quien, como hemos visto, acababa de escapar de Siberia, se sorprendió con la formulación de Lenin: "Yo, al venir al extranjero, traía el convencimiento de que la Redacción debía estar ‘sometida’ al Comité Central. Y ése era, desde Rusia, el modo de pensar de la mayoría de los partidarios de Iskra. "‘No, no puede ser’, me replicó Lenin cuando hablamos de esto. ‘Las fuerzas son muy desproporcionadas. ¿Cómo quieren dirigirnos desde Rusia? No puede ser... Nosotros formamos un centro fijo, somos los más fuertes ideológicamente y dirigiremos el movimiento desde aquí’143. Nadie podía sospechar que en el anhelado II Congreso, la tendencia Iskra se iba a escindir precisamente sobre la cuestión de los organismos dirigentes.
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132. Krúpskaya, O Vladimirye Ilyiche, Vol. 1, pág. 89. 133. Ibíd., pág. 63 (pie de página) y pág. 88. 134. Krúpskaya, Recuerdo de Lenin, pág. 72. 135. Leninskiy Sbornik, Vol. 2, págs. 84 y 65. 136. Ibíd., Vol. 3, pág. 395. 137. Pis’ma PB Aksel’roda i YO Martova, pág. 60. 138. A.V. Lunacharski, Revolutionary Silhouettes, págs. 132-3. 139. Trotsky, Perfiles políticos, págs. 137-8. 140. Krúpskaya, O Vladimirye Ilyiche, Vol. 1, págs. 85-6. 141. Lenin, A G.V. Plejánov, 2 marzo 1903, Obras completas, Vol. 43, págs. 110-1. El énfasis es nuestro. 142. Krúpskaya, O Vladimirye Ilyiche, Vol. 1, pág. 86. 143. Trotsky, Mi vida, pág. 125.
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