bolchevismo El camino a la revolución 
Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre  

 
  Primera parte    
       
 

El nacimiento del marxismo ruso

 

   

 

 Tensiones en el Comité de Redacción

 

Lenin, en su artículo Los perseguidores del zemstvo y los Aníbales del liberalismo, dio una enérgica respuesta a Struve: "En la política no hay lugar para la sumisión, y el método policial de larga tradición de divide et impera, divide y vencerás, que cede lo no importante para conservar lo esencial, que da con una mano y quita con la otra, no debe de confundirse con sumisión como resultado de una simplicidad ilimitada (simplicidad tanto sagrada como astuta)"127. Todo el contenido del artículo de Lenin es una denuncia devastadora del liberalismo. Desde los albores mismos del movimiento obrero ruso, la actitud hacia los partidos burgueses siempre fue la piedra angular de un enfoque revolucionario. Lenin siempre mostró la más implacable intransigencia sobre esta cuestión. Significativamente, esta arremetida contra Struve y los liberales causó un desacuerdo en el Comité de Redacción de Iskra. Plejánov y Axelrod se quedaron sorprendidos por la brusquedad de la polémica.

Plejánov escribió a este último, expresando sus dudas: "La opinión del autor sobre la introducción al memorando es totalmente correcta y no hay nada que mitigue esto, incluso aunque le hubiera gustado muchísimo a Vera Zasúlich. Pero su tono hacia los liberales y el liberalismo en Rusia es demasiado malévolo. Tiene mucha razón en lo que dice sobre nuestros liberales, pero no está bien maltratarlos como él hace. Y una cosa más. Es importante que leas cuidadosamente el pasaje que trata con la importancia del trabajo en el zemstvo. Tú eres nuestro táctico más perspicaz y eres tú quien debe de juzgar si el autor tiene razón. Tengo la idea de que algo falla aquí"128.

A regañadientes, Lenin insertó al final un párrafo conciliatorio. No obstante, la idea central del artículo está bastante clara: que los liberales burgueses habían demostrado ampliamente su cobardía e impotencia y, careciendo de poder, tuvieron que recurrir a suplicar a la autocracia que hiciera concesiones, utilizando sin escrúpulos la amenaza de una revolución por abajo; que inevitablemente se venderían por un compromiso podrido con el gobierno, que les engañaría con falsas promesas, "para agarrarles por el pescuezo y golpearles con el látigo de la reacción. Y cuando eso ocurra, caballeros, no nos olvidaremos de decir, ¡se lo merecen!". La disputa sobre el artículo de Lenin, con la sabiduría que da la experiencia, no fue una casualidad. A pesar de las críticas de Plejánov a Struve, había una tendencia entre los miembros del Grupo Emancipación del Trabajo que no veía la necesidad de una ruptura radical con esa capa de intelectuales burgueses de la tendencia marxista legal, que ahora claramente estaba girando a la derecha con un pie firme en el bando del liberalismo burgués. Medio bromeando, Lenin y Krúpskaya apodaron a Zasúlich y Potrésov los "Struvefreundliche Partei", que puede ser traducido aproximadamente como la "Tendencia de-ser-buenos-con Struve".

Los viejos hábitos se resisten a morir. Si dejamos a un lado a Plejánov que, a pesar de todas sus faltas, era un gigante, a los otros miembros del viejo grupo se les volvió cada vez más difícil adaptarse a la nueva situación. En general, sólo líderes muy especiales son capaces de hacer la transición necesaria de una época histórica, con sus exigencias particulares, a otro período completamente diferente. No es una casualidad que cada período de transición tiende a ir acompañado de crisis y escisiones en las que una cierta capa, incapaz de adaptarse a las condiciones nuevas, se queda atrás en el camino. La creación de un partido obrero de masas es incompatible con los métodos amateur e informales que caracteriza el período inicial de la actividad de propaganda. La necesidad de realizar un trabajo más profesional fue uno de los temas centrales de los escritos de Lenin en este período: "la necesidad de organizar el trabajo sobre una base práctica, de un modo tal que el elemento personalista no desempeñara ningún papel en el mismo, que los caprichos y las relaciones personales que se habían formado históricamente no ejercieran su influencia sobre la decisión", escribió Krúpskaya, "quedaba planteada en toda su magnitud"129.

Las tendencias al localismo y a la falta de profesionalidad que prevalecieron en muchos comités estaban frenando el trabajo en un momento en que se abrían grandes posibilidades. No había lugar para ninguna tendencia que buscara compromisos, conciliaciones o perpetuar este desorden. El mensaje de Iskra, basado en la necesidad de luchar por la teoría marxista, por un partido unificado, por un trabajo más profesional, tuvo una respuesta positiva de los trabajadores. No obstante, al final de 1901 sólo había nueve representantes de Iskra en toda Rusia y la tendencia de Iskra se encontraba todavía en minoría. Al principio, muchos miembros de los comités locales eran escépticos o incluso hostiles. Así, en el II Congreso, uno de los delegados comentó: "Recuerdo el artículo ¿Por dónde empezar? en los números 3 o 4 de Iskra. Muchos de los compañeros activos en Rusia lo encontraron falto de tacto; otros pensaron que este plan era fantástico, y la mayoría lo atribuyó exclusivamente a ambición. Después, recuerdo la amargura que una mayoría de los comités mostró hacia Iskra; recuerdo toda una serie de escisiones..."130.

La tendencia del Iskra fue establecida gradualmente con un trabajo paciente alrededor del propio periódico. El Iskra, empezando como un mensual, más tarde apareció quincenalmente. Despacio pero seguro, construyó una red de corresponsales obreros en las fábricas y en los distritos obreros para la distribución del periódico, la recogida sistemática de fondos, la vinculación con diferentes organizaciones y el establecimiento de una periferia de simpatizantes. Un papel clave en este trabajo fue jugado por el creciente número de representantes de Iskra, hombres y mujeres que se dedicaron por completo al trabajo revolucionario. En condiciones difíciles y peligrosas de clandestinidad, acometieron la tarea de construir la tendencia dentro de Rusia, manteniendo un contacto estable con el centro en el extranjero, organizando el transporte ilegal de material político, estableciendo imprentas clandestinas, etc. Trotsky, comentando sobre este período en el que él jugo un papel activo dentro del Iskra, nos da un cuadro vivo del trabajo y estilo de vida de estos agentes:

"La tarea inmediata de Iskra fue elegir entre los trabajadores locales las personas de más brío y utilizarlas en la creación de un aparato central capaz de dirigir la lucha revolucionaria en todo el país. El número de adictos a la Iskra era considerable y crecía por momentos. Pero el número de iskristas auténticos, de agentes de confianza del centro enclavado en el extranjero, era limitado por necesidad: no excedía de veinte a treinta personas. Lo más característico del iskrista era su apartamiento de la propia ciudad, del propio Gobierno, de la propia provincia, con objeto de estructurar el Partido. En el diccionario del Iskra, ‘localismo’ era sinónimo de atraso, mezquindad, casi de retroceso. ‘Unidos en un compacto grupo conspirador de agitadores profesionales’, escribía el general de la Gendarmería Spiridovich, ‘iban de un lugar a otro, adonde quiera que hubiese comités del partido, se ponían en contacto con sus miembros, les entregaban literatura ilegal, les ayudaban a montar imprentas clandestinas y recogían a la vez información para la Iskra. Se introducían en los comités locales, hacían su propaganda contra el economicismo, eliminaban a sus adversarios ideológicos, y de este modo sometían los comités a su influencia’. El gendarme jubilado da en estas líneas una caracterización bastante exacta de los iskristas. Eran miembros de una orden errante, por encima de las organizaciones, en las cuales sólo veían un escenario donde ejercitar su influencia"131.

Los primeros tres centros para la distribución del Iskra estuvieron en el sur (Poltava), en el norte (Pskov) y en el este (Samara). Más tarde se unió Moscú en el centro. La tendencia fue construida alrededor del periódico, según la teoría de Lenin del "periódico como organizador", estableciendo una red de corresponsales obreros en las fábricas, para la distribución, la producción de artículos, la recogida de fondos, la vinculación con otras organizaciones y el cultivo de una periferia local de contactos. El periódico era el centro de todo el trabajo de la tendencia. El período de desorganización y caos se reflejaba en la proliferación de periódicos y panfletos locales. Iskra fue una fuerza poderosa para la unificación, uniendo comités locales de toda Rusia y dándoles un vínculo estable con el centro dirigente en el extranjero. Así empezó el trabajo sistemático de conquistar los comités dentro de Rusia para la tendencia de Iskra. El trabajo estaba lleno de dificultades. Los agentes del Iskra no sólo tenían que evadir al Estado policial permanentemente vigilante, sino que algunas veces tenían que batallar hasta para entrar en los comités.

Algunos historiadores burgueses modernos acusan falsamente a Iskra de maniobrar para ganar el control. Fueron los economicistas los que, totalmente incapaces de defender sus ideas contra la crítica marxista, recurrieron a métodos burocráticos para silenciar a sus oponentes. El líder economicista del comité de San Petersburgo, Tókarev, era tan entusiasta expulsando a cualquiera que simpatizase con Iskra que se ganó el apodo de Vishibalo (el Gorila). El avance del movimiento revolucionario suministró un terreno fértil para la extensión de las ideas de Iskra; en muchas áreas, la lucha por la influencia dentro de los comités llevó a escisiones. No obstante, invariablemente, los comités anti Iskra tendían a debilitarse y desaparecer, mientras que el número de comités del Iskra viables continuó creciendo. Este éxito del Iskra no escapó a la atención de la policía. Un gran número de agentes del Iskra fue arrestado a finales de 1901 y principios de 1902. Pero este revés no detuvo el avance de la tendencia.

 

 

Los economicistas en retirada-->

 

   
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127. Lenin, Obras completas, Vol. 5, pág. 70. 128. Perepiska GV Plekhanova i PB Aksel’roda, Vol. 2, pág. 154. El énfasis es nuestro.

128. Perepiska GV Plekhanova i PB Aksel’roda, Vol. 2, pág. 154. El énfasis es nuestro.

129. Krúpskaya, Recuerdo de Lenin, págs. 72-3.

130. 1903, Actas del II Congreso del POSDR, pág. 181.

131. Trotsky, Stalin, Tomo I, pág. 62.