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bolchevismo
El camino a la revolución |
| Primera parte | |||
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El nacimiento del marxismo ruso
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El nacimiento de Iskra
La incorporación de los dirigentes rusos del exilio a la lucha inclinó la balanza decisivamente a favor de Plejánov. Lenin, todavía en Siberia, formó la "troika" o triple alianza con Mártov y Potrésov quienes, a insistencia suya, dieron pasos para establecer lazos con el Grupo Emancipación del Trabajo. Su idea principal era la de reconstruir el partido alrededor de un periódico marxista genuino. Claramente, semejante empresa sólo era posible si se unían a Plejánov en el exilio europeo. Habiendo cumplido su condena como exiliado, Lenin viajó ilegalmente a San Petersburgo a principios de 1900 donde se reunió con Vera Zasúlich, la cual había sido enviada para establecer contactos con el interior. Los siguientes meses fueron dedicados a preparar la publicación del nuevo periódico Iskra, que incluyó una serie de visitas a grupos socialdemócratas en diferentes partes de la Rusia europea, donde Lenin y sus correligionarios se vieron agradablemente sorprendidos por la recepción favorable de sus ideas por parte de un sector significativo de la base. En el verano de 1900, todo estaba listo para establecer un contacto directo con el grupo de Plejánov. Lenin, con grandes esperanzas, fue a Suiza en julio. Pero su ánimo no duró mucho. Después de la amarga experiencia de la escisión en la Unión, Plejánov tenía los nervios de punta. Estaba malhumorado, resentido y muy suspicaz hacia los recién llegados. Las discusiones entre Plejánov, Axelrod y Zasúlich, por un lado, y Lenin y Potrésov, por el otro, se desarrollaron en una atmósfera extremadamente tensa. A Lenin y Potrésov les chocó la intolerancia y los modales bruscos de Plejánov. A veces parecía que las negociaciones iban a dar al traste. En Cómo la ‘Chispa’ casi se extinguió108, —un artículo que escribió poco después de su regreso con los acontecimientos recientes todavía vivos en su mente—, Lenin expresa la impresión dolorosa que el comportamiento de Plejánov le produjo: "Mi ‘amor’ por Plejánov también había desaparecido como por encanto; me sentía ofendido y amargado al extremo. Nunca jamás en mi vida había experimentado por ningún hombre una estima y un respeto tan sinceros, tal veneración; ante nadie me había comportado con tanta ‘humildad’, y jamás había recibido tan brutal ‘puntapié". El comportamiento de Plejánov puede entenderse. En su defensa, hay que decir que había tenido una serie de malas experiencias con gente joven que había venido del interior y todavía estaba resentido del golpe de la juventud en la Unión en el Extranjero. También había una opinión diferente en cuanto a cómo continuar. Lenin y los otros, ansiosos de recuperar el máximo de fuerzas del movimiento en Rusia, habían hecho una serie de concesiones a Struve, incluyendo en el borrador original la afirmación de que Iskra estaría abierta a diferentes tendencias políticas. Plejánov se agarró rápidamente a este error y desahogó la rabia acumulada con los asombrados recién llegados. Este incidente arroja una luz significativa del estado de cosas dentro del Grupo Emancipación del Trabajo. El largo período de aislamiento del movimiento de los trabajadores en Rusia se había hecho sentir. Muchos años más tarde, en 1922, cuando la Revolución de Octubre tenía ya cinco años y Plejánov llevaba muerto cuatro, Trotsky expresó los puntos fuertes y débiles del anciano con las siguientes palabras: "Plejánov hablaba como observador, como crítico, como publicista, pero no como dirigente. Todo su destino le negaba la oportunidad de dirigirse directamente a las masas, de elevarlas a la acción y de guiarlas. Sus puntos flacos provenían de la misma fuente de donde provenían sus méritos principales: había sido un pionero, el primer cruzado del marxismo en el suelo ruso. (…) No fue el líder del proletariado activo, sino simplemente su heraldo teórico; defendió polémicamente los métodos del marxismo pero no tuvo oportunidad de aplicarlos en la práctica. Aunque vivió varias décadas en Suiza, fue siempre un exiliado ruso. El socialismo oportunista de los cantones y el municipio suizo apenas despertaron, con su extremadamente bajo nivel teórico, su interés. No existía el partido ruso y para Plejánov su lugar era ocupado por el Grupo Emancipación del Trabajo, que era un círculo cerrado de simpatizantes (Plejánov, Axelrod, Zasúlich y Deutsch, que llevaban a cabo una ardua tarea). Cuanto más intentaba fortalecer las raíces teóricas y filosóficas de su posición, más pobres aparecían sus raíces políticas. Como observador del movimiento obrero europeo, pasó por alto las más colosales manifestaciones políticas de los cobardes partidos socialistas, propensos a las concesiones y de pocas perspectivas; sin embargo, estaba siempre en guardia contra toda herejía teórica en la literatura socialista. Esta violación de la unidad entre teoría y práctica, fruto del destino global de Plejánov, le fue fatal. Demostró no estar preparado para los grandes acontecimientos políticos a pesar de su enorme preparación teórica"109. La reunión con Lenin y Potrésov sólo reveló la distancia entre los miembros del Grupo Emancipación del Trabajo y las exigencias de la etapa en que se encontraba el movimiento. Los métodos informales, la debilidad organizativa, la mezcla de las cuestiones personales con los temas políticos, que son el distintivo de la vida de un pequeño círculo de propaganda, se vuelven obstáculos intolerables una vez que la organización de un partido de masas y una intervención seria en el movimiento de masas se encuentran en el orden del día. Gracias principalmente a la gran paciencia de Lenin —y también al hecho de que las consecuencias de una escisión estaban claras para todos— se evitó una ruptura. Y aunque rápidamente se restauraron unas relaciones de trabajo razonables, las causas más profundas del conflicto siguieron sin resolverse y estaban destinadas a reemerger con una fuerza redoblada en el futuro. El compromiso al que se llegó finalmente entre las dos partes significó que Iskra tendría un Comité de Redacción de seis, que consistiría en la troika —Lenin, Mártov y Potrésov— y el Grupo Emancipación del Trabajo —Plejánov, Axelrod y Zasúlich—, con Plejánov contando con dos votos. El control de la revista teórica, Zaryá, estaría en la práctica en manos de Plejánov. Pero las relaciones entre los viejos miembros del Grupo Emancipación del Trabajo y los nuevos editores se habían dañado gravemente. "Exteriormente", escribió Lenin, "toda la máquina debía continuar funcionando como si nada hubiera sucedido; era en el interior donde se había roto una cuerda, y en lugar de excelentes relaciones personales se habían iniciado relaciones prácticas, secas, calculadas constantemente según la fórmula si vis pacem, para bellum [Si quieres la paz, prepárate para la guerra]"110. La Declaración del Comité de Redacción de Iskra111 fue publicada en Septiembre. Su lectura suena como una declaración de guerra a las demás tendencias del movimiento obrero ruso. A diferencia del borrador original redactado por la troika, denuncia con nombres no sólo a Bernstein y a Rabóchaya Mysl’, sino también a Rabócheie Dielo y a Struve (Plejánov insistió particularmente en esto). El borrador inicial de Lenin fue escrito en general con una vena más conciliatoria. La versión corregida tiene un tono más implacable: "Antes de unificarse y para unificarse es necesario empezar por deslindar los campos de un modo resuelto y definido. De otro modo, nuestra unificación no sería más que una ficción que encubriría la dispersión existente e impediría acabar con ella de manera radical. Es comprensible, por tanto, que no nos propongamos hacer de nuestro órgano de prensa un simple depósito de concepciones diversas. Por el contrario, lo publicaremos en el espíritu de una orientación estrictamente definida. Esta orientación puede expresarse con una sola palabra: marxismo. Y no creemos que sea imprescindible agregar que propugnamos el desarrollo consecuente de las ideas de Marx y Engels y rechazamos con energía las enmiendas ambiguas, vagas y oportunistas hoy tan de moda gracias a E. Bernstein, P. Struve y otros muchos"112. La denuncia explícita del marxismo legal, mencionando a su representante más prominente por su nombre, fue un punto de inflexión. Incluso así, Struve no llevó a cabo inmediatamente una ruptura abierta con el marxismo e, incluso, contribuyó con uno o dos artículos al primer número del periódico. No obstante, el primer encuentro de Struve con Lenin en el exilio, a finales de 1900, llevó a una confrontación abierta. Las exigencias arrogantes de Struve de tener un mayor peso en la línea editorial del periódico puso de manifiesto sus auténticas intenciones. La relación entre los marxistas y la tendencia liberal de izquierdas que se hacía conocer con el nombre de marxismo legal, como Lenin explicó más tarde, fue el primer ejemplo de un acuerdo episódico entre los marxistas rusos y otra tendencia política. Sin hacer ninguna concesión de principios y manteniendo una crítica implacable de las desviaciones políticas de los marxistas legales, Lenin estuvo dispuesto a entrar en acuerdos prácticos con ellos para llevar adelante el trabajo en Rusia, burlando a la policía y a los censores y alcanzando una audiencia más amplia que no hubiera sido posible con las limitaciones estrechas del trabajo ilegal. Pero había una contradicción subyacente desde el principio. Las dos tendencias eran fundamentalmente incompatibles y, al final, la contradicción tendría que ser superada con el triunfo de una sobre la otra. En algún momento casi pareció como si los seguidores del economicismo y el revisionismo hubieran ganado. El movimiento obrero ruso se hubiera encontrado de esta forma atado de pies y manos al carro del liberalismo. Y el agente a través del que esta subordinación política se hubiera efectuado no era otro sino el marxismo legal. El lanzamiento de Iskra, con su postura intransigente hacia el economicismo y el revisionismo y su defensa implacable de la independencia de clase y de crítica de los liberales, transformó por completo la situación. Ahora, Struve y sus aliados se encontraron a la defensiva. A pesar de ello, Struve todavía intentó utilizar su nombre e influencia para dominar el nuevo periódico y empujarlo hacia un compromiso podrido con las viejas y desacreditadas ideas. Las quejas de Struve de que Lenin estaba intentando "utilizarle", a duras penas podían encontrar un eco cuando en el período anterior él mismo había utilizado cínicamente su considerable influencia entre las débiles e inmaduras fuerzas de la socialdemocracia rusa para aguar y distorsionar sus ideas fundamentales y convertirla en un mero apéndice del liberalismo. Contrariamente a la impresión creada por historiadores burgueses, no había nada ruin o desleal en la actitud de Lenin con oponentes políticos como Struve. Semejantes acuerdos prácticos, según se alcanzaban, se asumían libremente por ambas partes, y ambas partes mantenían sus ojos abiertos. Como hemos visto, Plejánov criticó severamente a Lenin por considerar que había hecho demasiadas concesiones a Struve. Esto era parte del carácter de Lenin. Aunque implacable en todo momento en las cuestiones de principios políticos, con las cuestiones organizativas y en su trato con la gente siempre mostró la máxima flexibilidad. Lenin sabía valorar a la gente con talento. Cualquiera que fuesen sus defectos, siempre procuró con admirable paciencia utilizar sus capacidades para construir el movimiento. Pero también había otro lado. Una vez que Lenin había llegado a la conclusión de que alguien era un enemigo irreconciliable de las ideas del marxismo, no dudaba en sacar todas las conclusiones necesarias y llevar a cabo una lucha política implacable contra esa persona. En esto, el método de Lenin contrastaba abiertamente con el de los miembros del Grupo Emancipación del Trabajo. Los miembros del viejo grupo, especialmente Zasúlich y Axelrod, no fueron capaces de quemar los puentes que todavía les unía a la capa de compañeros de viaje intelectuales semiliberales como Struve, incluso cuando, después de 1902, su transición al campo del liberalismo burgués estaba clara para todos. Y no obstante, fue Plejánov quien exigió que Lenin insertara un ataque público a Struve en una declaración en la editorial. Este incidente también muestra las diferencias en cuanto a estilo y personalidad de los dos hombres. Zasúlich lo expresó gráficamente en los siguientes términos: "Jorge (Plejánov) es un galgo: sacude la pieza y acaba por dejarla; usted (Lenin) es un bulldog: no la suelta"113. Ya para 1895, Axelrod había criticado a Lenin por sus ataques fogosos a Struve en el artículo El contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve114: "Usted tiene una tendencia", se quejaba Axelrod, "que es exactamente la contraria a la tendencia del artículo que yo estaba escribiendo para la miscelánea [el artículo, como era típico, no fue terminado ni apareció nunca]. Usted identifica nuestra actitud hacia los liberales con las actitudes socialistas hacia los liberales en Occidente. Y justo estaba preparando un artículo titulado El requerimiento de la vida rusa, en el que iba a demostrar que en este momento histórico, los intereses inmediatos del proletariado en Rusia coincidían con los intereses principales de los otros elementos progresistas de la opinión pública. (…) "Ulyánov replicó sonriendo: ‘¿Sabe? Plejánov dijo exactamente lo mismo acerca de mi artículo. Él dio un término pintoresco a su pensamiento: ‘Usted le vuelve la espalda a los liberales’ dijo, ‘y nosotros volvemos la cara hacia ellos…"115. En todo el tiempo, la oposición implacable de Lenin a los liberales fue la manzana de la discordia con los viejos editores. Zasúlich estaba particularmente ofendida por ello: "Vera Zasúlich, con esa voz especial, tímida y a la vez pertinaz, que sacaba en trances como éste, se quejaba de que atacábamos demasiado a los liberales. Era su punto sensible. "Yo creo que no deberíamos despreciar sus esfuerzos por aproximarse a nosotros’, y al decir esto no miraba a Lenin, aunque era principalmente a él a quien se dirigía. ‘Struve exige que los liberales rusos no rompan con el socialismo si no quieren exponerse a la triste suerte del liberalismo alemán, y opina que sería mucho mejor que tomaran el ejemplo de los radicales socialistas franceses’. "Cuanto más pretendan acercarse a nosotros, más duro hay que pegarles’, dijo Lenin riendo de buena gana y con ánimo visible de irritar a Vera Ivánovna. "¡Hombre, es curioso!’ exclamó Vera indignada. ‘¿De modo que si nos tienden la mano vamos a contestarles con una paliza?"116. El éxito de Iskra se debió a que supo responder a toda una serie de necesidades. Como periódico obrero era un modelo. Aquí estaba la respuesta teórica a las ideas de los economicistas y sus aliados, expresada simplemente en un idioma que, sin ningún rastro de condescendencia, podía ser entendido por cualquier trabajador inteligente. Después de los años de confusión ideológica, se puede comparar la acogida del nuevo periódico entre los trabajadores socialistas en Rusia con la caracterización que hizo Aristóteles del filósofo Anaxágoras cuando le comparó con "un hombre sobrio entre borrachos". La cabecera del periódico reproducía una cita de los decembristas* cuando escribieron al poeta Pushkin desde el exilio siberiano: "¡La chispa encenderá la llama!". Estas líneas, casi un siglo después de que fuesen escritas, estaban destinadas a volverse verdad. Junto a la denuncia sistemática de los crímenes del zarismo en casa, se incluía una explicación detallada de la política exterior, dejando al desnudo las intrigas y maniobras de la democracia burguesa. Se seguía de cerca la vida del movimiento obrero internacional. Pero, sobre todo, Iskra era un periódico que reflejaba fehacientemente la vida, las luchas y las aspiraciones de la clase trabajadora. En cada número se dedicaba un gran espacio a pequeños informes de las fábricas y de los distritos obreros, recogidos con mucho tesón por los agentes de Iskra dentro de Rusia y enviados al exterior por métodos clandestinos. De esta forma, a menudo con un retraso de meses, los trabajadores de diferentes partes de Rusia se enteraban de las luchas de sus hermanos y hermanas en otras partes del país y en el extranjero. No es de extrañar que el periódico fuese un éxito inmediato en el interior. El número de comités locales del partido adhiriéndose al nuevo periódico crecía rápidamente, abriendo nuevas posibilidades a diario, pero también imponiendo una gran carga sobre el aparato, todavía inadecuado, a disposición del centro en el exilio. En Iskra nº 7 (agosto de 1901), una carta de un tejedor expresaba vívidamente el entusiasmo con el que los trabajadores avanzados de Rusia recibían cada ejemplar del periódico: "Mostré Iskra a muchos obreros y el ejemplar era leído hasta hacerse trizas: ¡cómo lo atesorábamos! Mucho más que Mysl’, aunque no hay nada nuestro impreso en él. Iskra escribe sobre nuestra causa, sobre la causa de toda Rusia, lo cual no puede ser valorado en copecs ni medido en horas: cuando lees el periódico, puedes entender por qué los gendarmes y la policía tienen miedo de nosotros, los trabajadores, y de los intelectuales a quienes seguimos. Es un hecho que son una amenaza, no sólo para los bolsillos de los jefes, sino también para el zar, los empresarios y todos los demás. (…) Ahora no costará mucho para que se produzcan explosiones por parte de la clase trabajadora. Todo lo que hace falta es una chispa, y el fuego prenderá. ¡Qué verdaderas son las palabras ‘La chispa encenderá la llama’! En el pasado, cada huelga era un acontecimiento importante, pero, hoy, todos ven que las huelgas por sí solas no son suficiente y que ahora debemos de luchar por la libertad, ganarla por medio de la lucha. Hoy, todo el mundo, viejos y jóvenes, están interesados en leer, pero lo triste es que no hay libros. El domingo pasado, reuní a once personas y les leí ¿Por dónde empezar? Lo discutimos hasta tarde. Qué bien lo expresaba todo, cómo sabe llegar al meollo de las cosas. (…) Y nos gustaría escribir una carta a vuestro Iskra y pediros que nos enseñéis, no sólo cómo empezar, sino cómo vivir y cómo morir"117. Plejánov y Axelrod querían que el periódico se publicase en Suiza, donde ellos podían mantener un ojo en él. Lenin, Mártov y Potrésov estaban decididos a que se publicase en otro sitio y se trasladaron a Munich. De hecho, los miembros del Grupo Emancipación del Trabajo no entendieron del todo la significación de Iskra como un medio para organizar el partido. Centraron su atención en Zaryá, que fue publicada legalmente en Stuttgart entre abril de 1901 y agosto de 1902. Salieron un total de cuatro números publicados en tres revistas. El único miembro del Grupo Emancipación del Trabajo que tenía interés en participar en Iskra era Vera Zasúlich, la cual viajó a Munich con un pasaporte búlgaro falso. La mayoría del trabajo de organizar el periódico cayó sobre Lenin. Su esposa, Nadezhda Krúpskaya, jugó un papel inestimable con relación a la extensa correspondencia que les llegaba indirectamente de Rusia, a través de las direcciones de los compañeros alemanes, los cuales se la entregaban a Krúpskaya. La tarea de organizar una red de transporte ilegal estaba llena de dificultades. Según Osip Pyatniski, (apodado Freitag), a quien más tarde se le hizo responsable de este trabajo, el transporte de Iskra desde Berlín a Riga, Vilna y Petersburgo les llevaba varios meses. Tampoco este trabajo se libraba de errores de todo tipo. En su autobiografía, Memorias de un bolchevique (Zapiski Bol’shevika), Pyatniski cuenta cómo utilizaban los servicios de los estudiantes rusos para llevar material en maletas de doble fondo. Estas maletas eran manufacturadas por una pequeña fábrica en Berlín. Se hizo un pedido grande de este producto. Pero los guardias fronterizos pronto descubrieron el truco. Aprendieron a escoger las maletas delatoras. ¡Todas eran iguales! Después de aquello, empezaron a utilizar maletas normales, con 100-150 copias del periódico escondidas en un fondo falso de cartón fuerte. Pero la demanda de Iskra sobrepasaba siempre la oferta. Había que encontrar nuevos métodos. Entre 200 y 300 copias podían ser llevadas en chalecos y faldas especialmente cosidos. Incluso así, estos métodos tenían que ser reforzados por el establecimiento de imprentas clandestinas en el interior, que imprimirían Iskra a partir de las planchas montadas en el extranjero y traídas de contrabando al interior. Finalmente, se establecieron imprentas de este tipo en Moscú, Odessa y Bakú. Los interminables detalles que suponía tal trabajo absorbía una cantidad de tiempo y energía colosales. También costaba mucho dinero, que los agentes de Iskra en Berlín, París, Suiza y Bélgica recogían de los simpatizantes. Estos buscaban continuamente fondos y viajeros dispuestos a transportar material político, contactos, direcciones de seguridad y demás.
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108. Ibíd., Vol. 4, págs. 352-371. 109. Trotsky, Perfiles políticos, págs. 122-4. 110. Lenin, Cómo la ‘Chispa’ casi se extinguió, Obras completas Vol. 4, pág. 370. 111. Lenin, Obras completas, Vol. 4, págs. 373-9. 112. Véase el borrador inicial en Lenin, Borrador de una declaración del Comité de Redacción de Iskra y Zarya, Obras completas Vol. 4, págs. 340-351. 113.
Trotsky, Lenin, pág. 99. 114. Lenin, Obras completas, Vol. 1, págs. 333-507. 115. Perepiska GV Plekjanova i PB Aksel’roda, pág. 270. 116. Trotsky, Mi vida, pág. 131. * Decembristas: Revolucionarios rusos de la nobleza, combatientes contra el régimen de servidumbre y la autocracia, que se alzaron en una insurrección armada el 14 de diciembre de 1824. 117. Iskra, nº 7. |
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