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bolchevismo
El camino a la revolución |
| Primera parte | |||
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El nacimiento del marxismo ruso
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Lenin y el Grupo Emancipación del Trabajo
En el invierno de 1894-95, en un mitin en Petersburgo de representantes de grupos socialdemócratas de varias partes de Rusia, se aprobó una resolución a favor de publicaciones más populares para los trabajadores y que éstas se produjesen en el extranjero. Lenin y E. I. Sponti, del Sindicato de Trabajadores de Moscú, fueron elegidos responsables para negociar esta cuestión con el Grupo Emancipación del Trabajo de Plejánov. En la primavera de 1895, primero Sponti y después Lenin, fueron a Suiza para establecer contacto con el Grupo. El impacto que esto causó entre los refugiados políticos está expresado en la correspondencia de Plejánov y Axelrod: "La llegada de E. I. Sponti y después, en un grado mucho mayor, de V.I. Lenin (Ulyánov) fue un gran acontecimiento en la vida del Grupo Emancipación del Trabajo; fueron prácticamente los primeros socialdemócratas que habían ido al extranjero con una petición de aquellos que estaban llevando a cabo el trabajo activo de los círculos socialdemócratas para negociaciones con el Grupo"77. Hasta ese momento, los miembros del Grupo Emancipación del Trabajo en el exilio se habían visto reducidos al papel de espectadores y comentaristas de las grandes luchas que estaban teniendo lugar en Rusia. También la experiencia de fracasos en el pasado con gente que venía del interior les había vuelto cautelosos. Pero los recién llegados pronto les convencieron de que ahora existían bases reales para la extensión de las ideas marxistas en Rusia. La nueva generación unió fuerzas con los veteranos exiliados. Los dos emisarios regresaron a Rusia con un compromiso por parte del Grupo de empezar la publicación de un periódico marxista: Rabotnik (El Trabajador), al tiempo que en el interior se publicaría un periódico más popular con el título de Rabócheie Dielo (La Causa Obrera). El futuro del marxismo ruso parecía asegurado. No obstante, poco después del regreso de Lenin a Rusia hubo un desastre. En la noche del 19 de diciembre, según estaba siendo preparado el primer número de Rabócheie Dielo por los impresores, la policía llevó a cabo una redada a gran escala que se llevó a la mayoría de los dirigentes. Lenin, cuando fue arrestado, calmadamente negó que fuese un socialdemócrata, y cuando se le preguntó por qué llevaba material ilegal encima, se encogió de hombros y dijo que debía de haberlo cogido del piso de alguien cuyo nombre había olvidado. En un intento valiente de hacer creer a la policía que se había equivocado al realizar los arrestos, los restantes líderes, con Mártov a la cabeza, dirigieron una proclamación mimeografiada a los trabajadores: "La Liga para la Lucha (…) continuará con su trabajo. La policía ha fracasado. El movimiento de los trabajadores no será aplastado por los arrestos y el exilio: las huelgas y las luchas no cesarán hasta que se haya logrado la total liberación de la clase obrera del yugo capitalista"78. La treta fracasó y el 5 de enero de 1896 Mártov y los otros también fueron arrestados. Mientras que estaba en prisión, Lenin hizo planes para una obra teórica importante, El desarrollo del capitalismo en Rusia, e, incluso, consiguió mantener correspondencia con la organización utilizando métodos clandestinos rudimentarios pero eficaces. Se escribían recados con leche entre las líneas de los libros que se volvían marrón amarillento cuando se ponía encima de una vela. Hizo un "tintero" de miga de pan y se lo metía en la boca cuando se acercaba un guardián. "Hoy me he comido seis tinteros", escribió. Una proclama, Al gobierno del zar, escrito de esta forma, se hectografió y se distribuyeron cientos de copias. La policía buscaba frenéticamente al autor, sin imaginarse que ya era un invitado [a la cárcel] de Su Majestad. A pesar de todo, Lenin conservó su sentido del humor. Escribió a su madre: "Me encuentro en una situación mucho mejor que la mayoría de los ciudadanos de Rusia. Nunca me podrán encontrar"79. A algunos de los prisioneros no les fue tan bien. Uno de los líderes de la Liga de Petersburgo, Vaneyev, que fue apresado con Lenin, cogió tuberculosis —todavía el azote de las cárceles rusas de hoy— y nunca se recuperó. Otro se volvió loco... Los arrestos de los veteranos tuvieron un efecto muy grave en el desarrollo inmediato de la organización. Eliminados del escenario los cuadros más experimentados y más desarrollados políticamente, la dirección cayó en manos de gente más joven, algunos de los cuales eran completamente inexpertos. El promedio de edad de los viejos era de unos 24 o 25 años. El apodo de Lenin era Starik (el viejo) ¡y tenía 26 años! Los jóvenes que ocupaban ahora los puestos de dirección tenían 20 años o menos. Tenían mucho entusiasmo y dedicación, pero sin instrucción política. Esta diferencia se hizo sentir pronto. El gran éxito del movimiento agitativo ejerció una influencia poderosa sobre la juventud y la intelligentsia, los cuales estaban apartándose de las ideas desacreditadas del narodnismo y el terrorismo individual. Gente nueva entró en el movimiento, pero el nivel teórico general bajó. La batalla contra la vieja mentalidad estrecha del círculo de propaganda había sido ganada. Pero en su anhelo de extender la influencia de masas de la socialdemocracia mediante la agitación económica, un sector de los estudiantes más impresionable se inclinó a presentar el tema de una forma unilateral. Así, en 1895-96 apareció en Petersburgo un grupo en el Instituto Tecnológico dirigido por un estudiante de medicina con mucho talento y energía, K. M. Tajtarev, el cual empezó a argumentar que los socialdemócratas no tenían que verse a sí mismos "dirigiendo" a los trabajadores, sino sólo "sirviéndoles" y ayudándoles en las huelgas. Tal era el aumento de la influencia de los marxistas, que los dirigentes encarcelados fueron sustituidos rápidamente. Pero la calidad de la dirección había sufrido un golpe grave. La tendencia que dirigía el estudiante Tajtarev pronto ganó control sobre los viejos, quienes, por todas partes, eran empujados a un lado. Los éxitos prácticos de la agitación sedujeron a estos "activistas" que buscaban una salida fácil al complejo problema de construir un partido revolucionario. Al principio, casi de forma imperceptible, empezaron a adaptarse a los prejuicios de las capas más atrasadas de la clase trabajadora con el argumento de que las ideas políticas eran demasiado difíciles para las masas y que, en cualquier caso, la política no era un asunto de importancia para los trabajadores interesados más en mejorar sus condiciones económicas.
La controversia ‘economicista’-->
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77. Perepiska GV Plekhanova i PB Aksel’roda, pág. 127. 78. Istoriya KPSS, Vol. 1, pág. 228. 79. Citado en R. Payne, La vida y muerte de Lenin, pág. 112. |
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