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E
l 16 y 17 de junio de 1998 las autoridades
cubanas, en un intercambio con el FBI, entregaron una gran cantidad
de material relacionado con las actividades terroristas anticubanas
realizadas en territorio estadounidense, incluidas 230 páginas de
documentos, cinco videos de material grabado por cadenas de televisión
norteamericanas sobre las actividades terroristas contra Cuba y ocho
cintas de audio con dos horas y cuarenta minutos de conversaciones
entre terroristas centroamericanos encarcelados y sus contactos en
el exterior.
Menos de dos meses después, el 12 de septiembre, el FBI a primera
hora de la mañana realizó unas redadas en las que arrestó a cinco
cubanos en Miami. ¿Estaban éstos relacionados en las actividades
terroristas contra Cuba? Más bien lo contrario, eran agentes
cubanos trabajando infiltrados en los grupos terroristas anticubanos
en Miami y también habían participado en la recopilación de la
información que se pasó al FBI.
Este fue el principio de un caso legal prolongado contra estas cinco
personas ahora conocidas como los “Cinco de Miami”. Se trata de
un caso injusticia y manipulación política del sistema judicial y
que demuestra la hipocresía de la “guerra contra el terrorismo”
de Bush. Y probablemente esta es la razón por la que no aparece
nada sobre el caso en los principales medios de comunicación.
Los Cinco de Miami, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino
Salazar, René González Sehwerert, Fernando González Llort y
Antonio Guerrero Rodríguez, han recibido las sentencias más largas
posibles por los “crímenes” de los que se les ha acusado.
Gerardo Hernández ha sido condenado a dos cadenas perpetuas y 15 años
de cárcel. Otros dos, Antonio Guerrero y Ramón Labañino también
han sido condenados a cadena perpetua. René González y Fernando
González han sido condenados a 19 y 15 años de prisión.
Desde el momento de su arresto, los Cinco de Miami fueron sometidos
a un trato extremadamente duro. Después de 15 días en el Centro de
Detención Federal de Miami, fueron trasladados al Special House
Unit, más conocido como “el agujero”, en celdas aisladas de 15
por 7 pies. Estas celdas son utilizadas para los criminales muy
peligrosos, generalmente acusados de asesinato y según las leyes,
los prisioneros no pueden pasar ahí más de 60 días. Dos de los
Cinco de Miami, Gerardo Hernández y Ramón Labañino han estado allí
durante 17 meses.
¿De que se les acusó a los Cinco de Miami? Hay varios cargos
menores, incluido actuar como agentes de un gobierno extranjero sin
ser registrados por las autoridades norteamericanas (algo admitido
por los cinco), pero los dos principales cargos de los tres por los
que han sido condenados a cadenas perpetuas están relacionados con
el espionaje y el asesinato.
Desde el principio, los medios de comunicación locales hablaban de
un grupo peligroso de espías cubanos que habían puesto en peligro
la seguridad nacional de EEUU. Pero en los siete meses largos del
juicio (que lo convierte en uno de los casos judiciales más largos
de la historia de EEUU), el fiscal no pudo presentar ni una sola
prueba que respaldara esa acusación. Los abogados defensores
llevaron a declarar a oficiales de la armada norteamericana, activos
y retirados, a altos funcionarios de la inteligencia estadounidenses
y otros, todos testificaron que después de mirar las pruebas creían
que los cinco acusados no habían visto ningún material
clasificado.
Incluso el fiscal del caso dejó claro en su declaración inicial al
jurado que “arrestamos a estos 5 hombres y confiscamos 20.000 páginas
de documentos de sus ordenadores, pero damas y caballeros, de estas
20.000 páginas no podemos presentar ni una sola página de
información clasificada”. Como no podía presentar ni una sola
prueba de la acusación de espionaje, el fiscal decidió acusarles
de “conspiración para espiar”. La conspiración es un término
muy vago y difícil de demostrar. Eso significa que los cinco
estaban juntos y decidieron ir a espiar. ¿Cómo puede alguien
demostrar esto? E incluso si existieran pruebas (que no es el caso),
¡no es normal que tres de ellos recibieran la mayor de las condenas
posibles que se pueden recibir por espionaje (cadena perpetua) sólo
por “conspirar” para espiar!
La segunda acusación por la que ha recibido Gerardo Hernández la
segunda cadena perpetua es conspirar para cometer asesinato. Fue
acusado de estar implicado en el derribo de dos aviones Cessna cerca
de la costa de La Habana por MIG cubanos en febrero de 1996. La
historia se remonta a 1995 cuando se llegó a un acuerdo entre las
autoridades cubanas y las estadounidenses para regular la política
de migración entre los dos países. Fue en aquella época cuando la
organización anticubana con base en Miami “Hermanos al Rescate”
comenzó a realizar sus actividades terroristas contra Cuba. Durante
los veinte meses que llevaron al derribo de los dos aviones,
realizaron 25 vuelos no autorizados sobre el espacio aéreo cubano.
¿Qué hizo el gobierno cubano? En cada uno de los casos realizó
una queja diplomática formal para esta violación del espacio aéreo
de su país. No recibieron respuesta.
En enero de 1996 las autoridades cubanas invitaron a Cuba al
almirante Carroll de la armada norteamericana y le expresaron, sin
dejar lugar a dudas, que su paciencia se había agotado y que no
tolerarían más violaciones de su soberanía nacional,
particularmente desde que les llegó la información de que los
Hermanos al Rescate estaban listos para armar estos aviones. Carroll
regresó a EEUU e informó al Pentágono y al Departamento de Estado
de que los cubanos eran muy serios en sus amenazas. Richard Nuccio,
en aquel momento asesor del presidente Clinton, testificó en el
juicio y dijo que estaba muy preocupado por la ostentación pública
(ante las cámaras de televisión) que hacía el líder de los
Hermanos al Rescate, José Basulto, sobre sus vuelos ilegales a
Cuba.
El 24 de febrero estos tres aviones Cessna, uno pilotado por el
propio José Basulto, abandonaron la base de Florida y se dirigieron
a Cuba. El personal de la base aérea les avisaron de que era muy
peligroso volar sobre el espacio aéreo cubano. Las autoridades
cubanas fueron avisadas de antemano. ¿Fue Gerardo Hernández quien
les avisó? No, fue la Agencia Federal de Aviación de EEUU la que
advirtió a los cubanos de que los aviones estaban en camino. A los
aviones se les avisó por radio de que estaban entrando en un área
militar restringida. Hicieron caso omiso de las advertencias. La
fuerza aérea cubana envió a dos cazas MIG y después de ignorar
una vez más los avisos derribaron los dos aviones. José Basulto
consiguió escapar. El gobierno cubano dice cuando fueron derribados
los aviones éstos estaban ilegalmente dentro de su espacio aéreo,
mientras que el gobierno estadounidense dice que estaban 4 millas
fuera de los límites.
Alguien se podría preguntar ¿cuál es la relación entre Gerardo
Hernández y este caso? Se le ha encontrado culpable de conspirar
para cometer un asesinato. La “prueba” presentada es un
telegrama a Gerardo, que estaba infiltrado en Hermanos al Rescate,
en el que le decían que no volara en esa fecha. Esta prueba es muy
endeble, particularmente para una acusación tan seria como esta. No
demuestra que Gerardo supiera que iban a atacar a los aviones, no
demuestra que él hiciera tuviera algo que ver con el propio ataque.
Todo lo que él hacía era informar de las actividades de la
organización terrorista que estaba operando desde territorio
estadounidense. Además, la información sobre de que los vuelos salían
y llegaban al sur de Florida es de dominio público.
Por último, en el fondo se trata de si un país soberano como Cuba
tiene el derecho o no a defender su espacio aéreo. Para un gobierno
como el de EEUU que insiste en la inmunidad de su personal armado
que trabaja en el extranjero, es un caso flagrante de doble rasero
al acusar de asesinato a un gobierno que está defendiendo su propio
territorio contra los terroristas que llegan desde EEUU. La acusación
contra Gerardo de conspiración es tan débil que en un movimiento
sin precedentes, decididos a llegar hasta el final, intentaron
cambiar el asesinato por homicidio. Pero tanto el tribunal como el
Tribunal de Apelación rechazaron la petición porque todo el juicio
se había basado en la acusación original.
¿Un juicio justo en Miami?
Claramente las pruebas contra los cinco eran demasiado débiles,
pero el jurado después de una breve deliberación les encontraron
culpables. Eso sólo se puede explicar por que el juicio se
celebrara en Miami. Desde el principio la defensa pidió que el
juicio se trasladara fuera de Miami. Es bien conocido que las redes
mafiosas de los rabiosos exiliados cubanos dominan la ciudad. Es muy
difícil tener un juicio justo y un jurado que no sea intimidado en
esta ciudad.
Además el juicio se celebró en las mismas fechas que el polémico
caso de Elián González, el niño cubano retenido en Miami por
algunos parientes en contra de los deseos de su padre. Los exiliados
cubanos organizaron manifestaciones y alborotos violentos durante
aquellos días, toda la ciudad estaba inmersa en una atmósfera de
histeria anticubana. ¿Cómo un juicio a cinco “peligrosos agentes
cubanos”, uno de ellos acusado de participar en el asesinato de
exiliados cubanos, puede celebrarse en este clima y ser un juicio
justo?
Incluso el gobierno norteamericano reconoció en un caso distinto un
año después que un caso relacionado con Cuba no se puede tratar
con justicia en Miami. El gobierno estadounidense ha sido acusado de
discriminación injusta a un empleado mexicano del Servicio de
Inmigración que decía haber sido despedido por su apoyo a la mafia
anticubana en el caso de Elián González. En este caso, que sólo
tiene una relación indirecta con Cuba, el gobierno defendió que no
podría juzgarle justamente en Miami y pidió el traslado del
juicio. La petición fue concedida. Pero en el caso de los Cinco de
Miami, que está directamente vinculado a Cuba y a los reaccionarios
exiliados cubanos que dominan la ciudad, la petición fue rechazada.
El gobierno de EEUU también utilizó otros trucos legales para
conseguir la condena de los cinco. Por ejemplo, utilizó la Ley de
Protección de Información Confidencial para no hacer públicas las
20.000 páginas de documentos incautadas a los cinco. Durante meses,
ni los acusados ni los abogados tuvieron acceso a estos documentos,
ninguno contenía información sensible para la defensa nacional de
EEUU o, como reconocía la fiscalía, información clasificada. A la
defensa no se le permitió utilizar el argumento de “estado de
necesidad” contra la acusación de actuar como agentes no
inscritos. Esto significa que no puedes quebrantar la ley para
servir a una buena causa. En este caso, la defensa defendió que se
infiltraron en estos grupos terroristas para salvar vidas y
propiedades.
Finalmente, también está la cuestión del duro tratamiento que
recibieron y están recibiendo los cinco en la cárcel,
particularmente con relación a las visitas de sus familiares. Olga
Salanueva, la esposa de René, y Adriana Pérez, la esposa de
Gerardo, ¡no han podido ver a sus maridos desde que están en la cárcel!
¿Cómo es eso posible? Simplemente porque no les conceden el visado
para entrar en EEUU. El servicio de inmigración estadounidense
dijeron que no podían alegar razones humanitarias en la concesión
de los visados por que eran un “amenaza para la seguridad nacional
estadounidense”. Esta medida vengativa va en contra de las propias
leyes penales y la Constitución de EEUU. Sus hijos crecen sin que
se les permita ver a sus padres. Los derechos de visita se aplican
incluso a los asesinos más peligrosos, entonces ¿por qué no se
les permite a los Cinco de Miami que son claramente víctimas
inocentes de un caso de encarcelamiento político?
El largo brazo de la mafia anticubana en Miami
Las implicaciones de este caso van más allá si uno se toma la
molestia de trazar los antecedentes de algunas de las personas
implicadas. Por ejemplo, tomemos a Héctor Pesquera, agente especial
a cargo de la agencia regional del FBI en Miami y responsable del
arresto de los cinco. ¿Cuáles son sus antecedentes? Se convirtió
en figura destacada cuando estuvo implicado en la investigación que
llevó al arresto de cuatro cubanos en Miami en 1997. La guardia
costera norteamericana les arrestó en octubre de ese año cuando
apresó un yate en aguas portorriqueñas. Encontraron siete cajas de
munición, uniformes militares, dos rifles de asalto y otro
equipamiento militar. Uno de los detenidos, Ángel Alfonso Alemán,
rápidamente declaró que estaba al mando y que su misión era
asesinar a Castro durante su visita a Isla Margarita en Venezuela.
Héctor Pesquera, el agente del FMI a cargo del caso, prometió
llevar a cabo la investigación pero añadió que “podría haber
implicaciones de política exterior” y que en ese caso él “no
descartaba nada”.
La investigación pronto llevó a la Fundación Nacional Cubano
Americana (FNCA), la organización más importante de los exiliados
cubanos reaccionarios, con estrechos vínculos con los partidos
republicano y demócrata de EEUU. El propietario de uno de los
rifles era Francisco Hernández, presidente de la FNCA y el líder
contrarrevolucionario más importante. El propietario del yate era
un miembro del Comité Ejecutivo de la FNCA. El miembro del grupo a
cargo de las comunicaciones también era un activista conocida de la
FNCA. Uno de los acusados, que estaba en libertad condicional, fue
arrestado de nuevo por la DEA (agencia antidroga norteamericana)
acusado de entrar en el país más de 350 kilogramos de cocaína.
Todos los acusados negaron su culpabilidad, con la excepción de
Alfonso que intentó eludir la acusación diciendo que estaba muy
bien relacionado y enseñó fotografías suyas con el presidente
Clinton, con el senador Torricelli (demócrata y el segundo receptor
más grande del dinero cubano americano en las campañas electorales
norteamericanas), con el ahora fallecido líder de los exiliados
cubanos, Jorge Mas Canosa, etc., Su abogado, que es también primo
del agente investigador del FBI Héctor Pesquera, incluso llegó a
decir que si la CIA había intentado asesinar muchas veces a Castro,
¡cómo podían imputarle ahora un crimen por intentar hacer lo
mismo!
La mafia cubana lanzó todo su peso en este caso y finalmente los
acusados fueron liberados. Los jueces, los acusados en incluso el
propio agente especial Pesquera, todos celebraron el resultado con
una fiesta (estos elementos siempre son muy “piadosos”).
Como si fuera una recompensa por haber fracasado en la tarea de
conseguir pruebas suficientes contra los acusados, el agente
especial Pesquera fue enviado a Miami y nombrado Agente Especial a
cargo del sur de Florida.
Apenas doce días después, los Cinco de Miami fueron arrestados.
Fue la primera vez que se rompía una “red de espías cubanos”
en territorio norteamericano desde la revolución cubana. Pesquera rápidamente
se atribuyó todo el mérito de la operación, ¡a pesar de que
llevaba en el cargo menos de dos semanas! El caso de los Cinco de
Miami fue claramente diseñado para satisfacer a la FNCA, con la que
mantiene buenas relaciones Pesquera, a pesar de que algunas de sus
figuras más destacadas han sido (en cierta medida)
“investigadas” por él mismo con relación a actividades
terroristas.
Debemos recordar que George W. Bus dijo que “ayudar y albergar a
terroristas” está al mismo nivel que cometer actos terroristas.
Pero parece que esta regla sólo se aplica a los terroristas
“malas”, no a los que están de parte de Washington y que en
algunas ocasiones hacen el mismo trabajo sucio de la Casa Blanca.
Por no mencionar la enorme influencia política que la FNCA tiene en
Florida, el estado gobernado por el Jeb, el hermano de Bus, y en el
que Bus “ganó” la presidencia.
Las acciones de los terroristas anticubanos (con una pequeña
ayuda de la CIA)
Otra historia que merece la pena contar es la de Orlando Bosch, la
personas cuyas actividades tenía que vigilar Fernando González,
uno de los Cinco de Miami. Bosch dejó Cuba en 1960 y se fue a EEUU.
Su primera actividad terrorista fue en 1968 cuando estuvo implicado
en el envío de un paquete bomba a La Habana. En ese año fue
responsable de más de cuarenta atentados terroristas. A finales de
ese año fue arrestado en Miami, juzgado y declarado culpable del
ataque a un barco polaco y condenado a diez años de cárcel. En
1974, en libertad condicional, huyó de EEUU y siguió con sus
actividades terroristas. Confesó haber participado en atentados con
bombas en Miami, Nueva York, Venezuela, Panamá, México y
Argentina.
En octubre de 1976 fue arrestado en Venezuela relacionado con el
atentado terrorista contra un avión civil cubano en el que murieron
73 personas, hombres, mujeres y niños. Fue el primer atentado del
mundo contra un avión civil. Después de pasar once años en las cárceles
venezolanas, se demostró que había estado asociado con los otros
dos hombres acusados de homicidio en el mismo caso, finalmente fue
liberado. En 1987 regresó a Miami y fue arrestado por el servicio
de inmigración. Comenzaron los trámites para su deportación.
Pero la enorme presión política ejercida por la mafia cubana y sus
socios, consiguieron su liberación. Una figura destacada en esta
campaña fue la senadora Ileana Ros-Lehtinen (republicana y la mayor
receptora de dinero cubano americano en las campañas electorales
norteamericanas). Entre los implicados estaban Jeb Bush, el hermanos
de George W. Bus, que en aquel entonces era el director de la campaña
electoral de Ileana. Finalmente George Bush padre concedió la
liberación de este conocido y convicto terrorista, además le otorgó
el permiso de residencia permanente en EEUU.
Otro de los implicados con Bosch en el atentado contra las aerolíneas
cubanas en 1976 era Luis Posada Carriles. Éste huyó de Cuba en
1959 después de haber sido un agente policial durante la dictadura
de Fulgencio Batista. La mayor parte de su vida la dedicó a un
objetivo: el asesinato de Castro, trabajando para la CIA y, de
acuerdo con su propia confesión en una entrevista aparecida en The
New York Times en 1998, para Jorge Mas Canosa, el anterior
responsable de la FNCA.
Cuando Bosch y Posada fueron arrestados por las autoridades
venezolanas, la mafia cubana en Miami recogió los 50.000 dólares
necesarios para sobornar a las autoridades y le dejaron en libertad.
Después se unió al teniente coronel Oliver North quien le dio un
trabajo agradable en la CIA en la organización de la Contra, la
banda de asesinos contrarrevolucionarios destinados a sabotear la
revolución sandinista nicaragüense en los años ochenta. Después
de terminar esa “campaña”, a mediados de los años noventa
concentró su atención en una campaña de bombas contra
instalaciones en Cuba y que provocaron la muerte de un turista
italiano inocente.
El 17 de noviembre de 2000 Posada y otros tres destacados miembros
de la mafia cubana, con estrechos vínculos con los líderes de la
FNCA, fueron arrestados en Panamá acusados de participar en un
complot para asesinar a Fidel Castro durante su visita a ese país
para asistir a una cumbre regional. En abril de 2004 fueron juzgados
y declarados culpables de amenazar la seguridad pública y
falsificar documentos. En el veredicto de la acusación no se
mencionó el complot para asesinar a Fidel Castro. Pero el 26 de
agosto de 2004, los cuatro recibieron el perdón de la presidenta
saliente de Panamá, Mireya Moscoso, justo seis días antes de que
entregara el poder al presidente electo Martín Torrijos.
La decisión llegó poco después de la visita de Colin Powell a
Panamá. Posada se fue a Honduras y los otros tres, todos
terroristas convictos, regresaron a Miami donde recibieron una
afectuosa bienvenida por parte de la mafia anticubana, no es
sorprendente que las autoridades de inmigración estadounidenses lo
permitieran. Los tres han realizado actividades terroristas en
territorio norteamericano. Uno de ellos, Guillermo Novo, fue acusado
de participar en la colocación de un coche bomba que asesinó al
antiguo ministro de exteriores chileno, Orlando Letelier, en 1978 en
Washington. A propósito, los otros dos acusados de colocar el coche
bomba contra Letelier fueron liberados por el presidente Bush en
contra de los avisos tanto del FBI como del INS.
Está bastante claro que el gobierno cubano había tomado medidas
para evitar ataques terroristas de estos grupos ya que las
autoridades norteamericanas no sólo no hacen nada para impedirlo
sino que además cierran los ojos o colaboran con ellos. Estos
atentados terroristas en Cuba (la mayoría contra objetivos civiles,
como la campaña de bombas contra hoteles y centros turísticos)
desde 1959 han provocado 2.478 muertos y 2.099 incapacitados para
siempre.
¡Libertad para los Cinco de Miami!
El caso de los Cinco de Miami está claramente relacionado con el
derecho de un país soberano a defenderse contra las acciones
terroristas de un país vecino que las alberga y que no mueve un
solo dedo para detener estas acciones. El caso deja al descubierto
la hipocresía de la clase dominante norteamericana cuando pretende
encabezar una guerra contra el terrorismo. También descubre el
papel importante que juega en la política norteamericana la
reaccionaria mafia anticubana de Miami, tanto en el partido
republicano como en el demócrata. Es por lo tanto un caso
abiertamente político y la clase dominante norteamericana y sus
medios de comunicación no están interesados en publicarlo porque
desvelaría detalles muy perjudiciales para ellos.
Los socialistas de todo el mundo debemos exigir que se respeten los
derechos humanos para los Cinco de Miami (comenzando con el derecho
a visitas), que el juicio, que ahora está sometido a una apelación
legal, sea revisado y se desarrolle en unas condiciones justas con
plenos derechos legales, y finalmente, que los Cinco de Miami, cuyo
único crimen es luchar contra los terroristas reaccionarios de la
mafia anticubana de Miami, sean liberados. Pero esto no se puede
hacer simplemente desde un punto de vista legal. Un caso político
hay que lucharlo con métodos políticos. Las organizaciones del
movimiento obrero y progresistas de EEUU deben conocer el caso y
adoptar una posición clara.
El escándalo del caso de los Cinco de Miami demuestra completamente
la hipocresía cínica del gobierno Bush en su guerra contra el
terrorismo. Al igual que en escándalo aún más bárbaro del campo
de concentración de la Bahía de Guantánamo, ha revelado la
vaciedad de sus llamamientos a la democracia, al comportamiento
civilizado y al cumplimiento de la ley. Eso debe ser condenado ante
el tribunal de la opinión pública mundial.
El movimiento obrero debe investigar los vínculos entre los
terroristas anticubanos en Miami y el aparato del estado
norteamericano, sus servicios de seguridad, el sistema legal, etc.,
Esta es una cuestión crucial que el movimiento obrero y
progresistas estadounidenses deben considerar de alta prioridad. Los
mismos métodos sucios que utiliza la clase dominante estadounidense
contra los gobiernos y movimientos progresistas alrededor del mundo
son utilizados en casa también ¾ y lo serán ¾ contra
los trabajadores norteamericanos y sus organizaciones.
El “crimen” real de Cuba desde el punto de vista de la clase
dominante es que sirve de ejemplo de cómo, a través de la
expropiación de la clase capitalista, se puede proporcionar gratis
cosas como una educación superior y sanidad de calidad. Y este es
un ejemplo muy peligroso para los trabajadores y campesinos en el
resto de América Latina, pero incluso para los trabajadores en EEUU,
millones de los cuales no tienen derecho a cuidado médico y son
excluidos de la educación superior. Los socialistas y los
activistas sindicales de todo el mundo deben condenar las acciones
del imperialismo estadounidense, que constituyen una amenaza seria
para los derechos democráticos de los trabajadores en todas partes.
¡Libertad para los Cinco de Miami!
¡Hay que luchar por la defensa de los derechos democráticos!
¡Abajo con el imperialismo!
15 octubre de 2004
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