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I. Diagnóstico.
Este Manifiesto de la Comunicación aparece hoy
porque importa, más que nunca, organizarnos contra las amenazas y
los enemigos: la prostitución imperialista, el "mercado global" de
los buitres, la guerra ideológica acompañada con misiles, los mas
media y su "opio del pueblo"evangelico y mercantil.
Aparece este manifiesto hoy porque la explotación contra los
trabajadores de la comunicación se agudiza y porque hay, más que
nunca, lebreles hambrientos, pagados para reprimir, por los
patrones neoliberales en fábricas, aulas, oficinas, calles... porque
vivimos en una realidad de miseria y barbarie, explotación y
alienación donde el arte, la ciencia, la creación, la inteligencia
podrían servir a la Revolución con independencia y libertad
relativas, contra toda imposición. Realidad cruda donde los
trabajadores de la Comunicación, alienados también, pueden sacudirse
los parásitos que les roban la riqueza producida por el trabajo.
Para salvarse, los trabajadores sólo cuentan con los trabajadores,
organizados y concientes.
Este Manifiesto de la Comunicación sabe que hay
riesgos, como nunca, en las circunstancias presentes. Que es
imposible revitalizar el mundo en que vivimos, que es inútil
aferrarse a él, que es preciso atreverse a cambiarlo desde sus
logros mejores. Este Manifiesto de la Comunicación apunta a la
dignificación de los trabajadores en el campo de la Comunicación, y
de la Comunicación social misma, según su significado más profundo y
más preciso e imposible de dilucidar mediante la razón de la
miseria, la razón de la sociedad quebrada en clases y la
razón de la alienación galopante. Este Manifiesto apunta a un
orden nuevo de abajo a arriba, organización de trabajadores
entusiasmados con dar un estirón fuerte, sensible e inteligente.
Entre el mundo burgués y nosotros, trabajadores de la Comunicación,
la ruptura está claramente establecida. No podemos engañarnos porque
es suicida. Es necesario un golpe letal contra la alienación, la
mentira, la deformación de las conciencias, el mercadeo obsceno de
las farándulas impunes, la vorágine de los buitres sobre los
cerebros de los niños, la prostitución emocional y física de las
mujeres, el desparpajo de los machismos discriminadores y racistas,
la barbarie rentable de los milagreros mediáticos, curas,
candidatos, ejecutivos de empresas… Hace falta una gran revolución
cultural, informativa y comunicacional. No adelante de los pueblos,
no encima, no escondida… si al lado de sus luchas mejores. Padecemos
el gran embrollo de las mafias mercantiles trasnacionales que
secuestraron las herramientas para la producción de la
Comunicación y hay que expropiárselas. Porque entre otras cosas
sirven para censurar y asesinar al espíritu rebelde de los
trabajadores y los pueblos, sus creaciones, enseñanzas y
comunicaciones legítimas.
En general el esmero, detalle,
pulcritud y palabrería con que se elaboran los planes y
plataformas para la Comunicación burguesa, con sus lenguas y sus
lenguajes… con los gobiernos al servicio de los monopolios mass
media… sirven como púlpitos para todo tipo de clientelismo que
extorsiona a los pueblos con todo tipo de jugarretas emocionales y
fraudes intelectuales. Golpes bajos. No les faltan especialistas,
títulos ni argumentos de clase, son impecables en la logística de
las prebendas y canonjías. Son suficientemente escolásticos y
eclécticos, y, sobre todo, son eficientemente demagógicos. Rinden
informes detallados, hacen pasar por riqueza una red
miserable de auto-proclamaciones llenas de aplausos para un rey
tuerto que gusta de tragar ojos de súbditos. Algunos ganan premios
internacionales.
A la Comunicación, que es una de las más
importantes conquistas de la humanidad, también ha ocurrido el
saqueo, la malversación, el robo y la censura para beneficio de unos
cuantos y la explotación de la mayoría. Muchos de los mejores logros
de la Comunicación viven secuestrados bajo el imperio de
comerciantes que hacen pasar por "logro moral" su habilidad impune
para beneficiarse con lo que es propiedad humana colectiva: la
producción del pensar y el saber… la Comunicación, la Cultura y el
Trabajo. Maquinarias, medicamentos, tecnología, medios de
Comunicación, pinturas, esculturas, lenguajes… una arsenal de
conquistas humanas al servicio de un sector o clase que con
violencia administrada (Cultura bélica) saquea y destruye las
fuerzas productivas a diestra y siniestra.
¿Qué nos falta para trabar tareas creativas y
poderosas unidas contra la miseria que nos ahoga? Si los explotados
somos mayoría. ¿Qué nos falta para caminar juntos aun con nuestros
debates, qué nos falta para derrotar al circo de mentiras
"informativas", y a sus patrocinadores, que no son otra cosa más que
barbarie cultural desatada en la ruta de la destrucción de toda
fuerza productiva, fuerza creativa, fuerza comunicativa… la fuerza
nuestra que, pese a todo, ignoramos tanto?. ¿Qué nos falta, a caso
comunicación?
II. ¿Qué papel juegan los trabajadores de la Comunicación?
Este Manifiesto de la Comunicación es un llamado
a todos los trabajadores que la producen en cualquiera de sus
especialidades: fotógrafos, intelectuales, camarógrafos,
peguntadores, estudiadores y enseñadores, en la
radio, la televisión, la prensa… y también en los teléfonos, las
carreteras, los medios todos… que sueñan y luchan para transformar
el mundo, que anhelan unirse en un frente único mundial por la
construcción de una revolución también cultural, comunicacional e
informativa permanente. Este Manifiesto aparece en un momento en que
el imperialismo neo-nazi avanza, los gobiernos aplican políticas de
superexplotación en todas partes. Las dos terceras partes del mundo
son colonias. Los rebeldes sobreviven perseguidos, calumniados,
encarcelados, o exiliados.
Este Manifiesto de la Comunicación aparece con el
sueño de organizarnos para ganar espacios en la transformación del
concepto Comunicación y su práctica rumbo a la liberación definitiva
de la humanidad. Tarea que logrará identificar la Comunicación con
el Trabajo y con las relaciones sociales todas, en la ciencia como
en las artes, en el arado como en el microscopio; desalineada. Tarea
para quebrar todo exclusivismo de la Comunicación atribuido sólo a
los mass media monopólicos. Tarea y lucha que, desde un campo
específico, busca ampliarse y tejerse con la lucha de todos contra
la explotación. Tarea y lucha en el campo técnico y en el campo
teórico que deben luchar siempre juntos.
Este Manifiesto de la Comunicación, imperfecto,
limitado y provisional parte de la idea de que los trabajadores de
la Comunicación, desde su lugar, como puedan y con lo que tengan,
pueden ya iniciar, enriquecer o asumir una beligerancia
revolucionaria renovada con la certeza de que es posible alcanzar
una vida mejor, la certeza de que es posible cambiar al mundo sobre
la base de un plan mundial construido por el espíritu rebelde
de una humanidad organizada y dispuesta a sacudirse la explotación,
ésta vez para siempre. De una vez por todas. Certeza del salto
cualitativo que la conciencia da, dialécticamente, hacia un estadio
superior, certeza que se moviliza, desde y hacia, programas del
dicho al hecho. Comunicación sin ataduras.
Un trabajador de la Comunicación es un trabajador
más, igual que todos, sus posibilidades de desarrollo están
determinadas por el nivel de desarrollo de todos y su Trabajo,
incluso con las peculiaridades más innovadoras, debería ser
contribución al desarrollo general de los seres humanos liberados de
la explotación. Los poetas, pintores, músicos, teatristas, vídeo
astas, intelectuales, bailarines… no son más dueños ni más hacedores
de la Comunicación que los obreros, los panaderos, los
electricistas... La idea de creación en Comunicación restringida a
"inteligentes" o "genios" reproduce la separación clasista de la
sociedad y la fetichiza. Es una estupidez y los talentos
individuales, que son innegables, deben explicar históricamente a
qué intereses de clase sirven.
Son nuestras armas… la poética engendrada por la
revolución como arma de Comunicación, además, el relato de la gesta
gracias a necesidades conscientes y a una imaginación colectiva no
alienada y en lucha. No son "panfletos", no son pose o moda
pogre. Las armas de la Comunicación revolucionaria son relato
de una teoría y práctica transformadoras que recuerdan siempre sus
objetivos como un reloj histórico que apunta, con sus manecillas, la
hora del triunfo. Nuestras armas no son distintas a las
armas comunes en función revolucionaria. Es decir, el arma
no es una representación simbólica de lo que la lucha, y el
mundo, son, sino herramienta de destrucción-construcción dialéctica
bajo la brújula de un programa revolucionario consensuado
ampliamente. Tatuado en las armas.
Esta idea de Revolución unida a la Comunicación
no es otra cosa que la Comunicación al servicio de la Revolución. En
el corazón de la Revolución reposa el amor, la poesía, lo
maravilloso. La vida no es un fluir lineal predestinado, fluye en
estallidos hacia fuera gracias al amor pleno, en todas su
expresiones, por eso los modos más elevados de Comunicación deben
son acción y reflexión en el pensamiento poético revolucionario. Hay
que comunicarlo. Para transformar a la Cultura toda, una y otra son
acción indisoluble.
Nosotros no hablamos de hacernos comprender bajo
las maneras ordinarias, hablamos de explorar lenguajes nuevos
no exclusivos ni excluyentes. Comunicación nueva ganada a lo mejor
que hemos logrado, con el filo de nuestra obstinación revolucionaria
encarnizada, para que conmocionemos, desequilibraremos el
pensamiento hegemónico. Y, sin negar los mejores logros, avanzar
desde donde estamos. Hablamos de caminar juntos, no revueltos,
no "calientes", oportunistas ni arribistas… caminar inteligentemente
con un programa de acuerdos, que están por crearse, aunque ya los
tengamos en mete. Hace mucho.
III. Una Moral de Lucha.
¿De qué manera hay que explicar lo urgente que es
una revolución comuncacional armada con cuantos medios sea necesario
para liberar a la humanidad de todo aquello que la hace prisionera
en los límites de sus más elementales necesidades?
Es necesaria una moral de lucha. No una "moral"
normativa y atemporal, no una moral de "sanciones" o de preceptos
extraterrestres. No una moral de patrones y de clérigos. Necesitamos
una moral de revolucionarios capaz de poner a salvo nuestro
entusiasmo guerrero y nuestras convicciones más hondas y solidarias,
es decir, colectivas y capaz de poner por delante de todo el valor
del trabajo, su dignidad y su liberación de todo cuanto lo explota,
aliena y brutaliza. La moral de lucha de quien produce Comunicación
y se entiende como trabajador al lado de los trabajadores. Moral de
lucha de trabajador que entiende su producción sometida a las mismas
calamidades explotadoras que padecen todos los trabajadores. Habrá
de valerse de cuantos medios se tenga al alcance para garantizar el
triunfo definitivo de la humanidad en contra de todas las
opresiones. Habrá que disponer de los mejores logros humanos para
convertirnos en militantes de la verdad, transformadores
revolucionarios de la conciencia para la creación de una sociedad
sin clases, sin estado, sin propiedad privada. Comunicadores
sociales militantes en la ciencia, la educación, la tecnología… la
poesía, para activar todas las fuerzas sociales en la resolución de
los problemas de la vida práctica. El socialismo mismo.
El comunicador necesario hoy debe, por qué no,
ser primero revolucionario. Quien abrace el trabajo de la
Comunicación deberá ser militante de la verdad y la libertad o será
nada. Y eso, en las condiciones actuales, es una gran revolución
aunque no toda. Deberá ser investigador y rebelde en la práctica
absoluta contra la alienación. Será un trabajador dispuesto a
transformar la realidad miserable en que vivimos para hacer caminos
a la libertad de todos... cuanto antes. Será un trabajador
consciente de sus contradicciones y de su necesidad de actuar
organizado. Creador de cierto trabajo no alienado, purificado y
purificante... en el crisol contundente de la praxis. Trabajo que no
es mejor o peor que otros, que no es beneficiario de "iluminaciones"
o privilegios de especie o clase.
A estas horas la Comunicación libre debe abrirse
para que las gargantas canten tempestades de insurrección bien
pensada y organizada. Comunicación primero ética que estética,
ciencia, técnica, artesanía, ancha e irreductible, un arma,
una forma superior de lucha con sus imágenes... una "álgebra
profunda y concreta". Quien abrase el trabajo de la Comunicación
antepondrá la ética la estética, con ciencia, técnica, artesanía,
anchas e irreductibles, como arma en lucha, con imágenes... una
"álgebra profunda" de la libertad expresiva verdadera. ¿Será pedir
mucho que nuestro trabajo beba de la Revolución y nos impulse para
salir de los marcos desesperantes de la vida miserable, la debilidad
y la impotencia?
Deberíamos re-inventar, con Comunicación
revolucionaria y a partir de sus logros máximos, las obras todas
dadas hace siglos. La hora de la Comunicación revolucionaria es
también una hora de transformación de nuestras necesidades en
rompecabezas bastante más refinados. Los conjuntos naturales de
objetos y de fenómenos, tocados por la Comunicación revolucionaria,
ya no coinciden con nuestros pensamientos ordinarios. La realidad
impone problemas nuevos, exige luchas nuevas y estrategias nuevas.
Dejemos de esquivar, levantemos la Comunicación
revolucionara contra la vida miserable a que nos condenan a vivir.
Levantemos unidos la Comunicación revolucionaria como ejército de
luz, contra las emboscadas. Al lado (o detrás) de millones de
obreros que levantan al cielo sus banderas de aurora, la única
esperanza, la última esperanza contra el hambre eterna y el
descorazonamiento, contra la angustia que cuelga de los pechos.
Se trata de una revolución que hallará militantes
amantes de la vida, que gozará por todos los poros una música
organizadora contraria a lo arbitrario, la estupidez y la gratuidad.
Y si logramos esa Comunicación necesaria, urgente, de la Revolución
(no las de una secta, no las de una imposición dogmática, no las de
una burocracia) le daremos otro valor y sentido a otra especie de
música intelectual desde el fondo del corazón. Pero hace falta
unidad fraternal y crítica que sirvan, sin contemplaciones, para
debatir y construir abiertamente, sin excluir los paradigmas que
faltaron en muchas discusiones, pensar en conjunto, incluir lo que
antes no pudimos, por ignorancia, prejuicio o atraso. Y abrir los
temas nuevos encanarlos colectivamente, Fecundarlos y cosecharlos.
¿Será esta la hora? Veremos.
IV. Ganar la Comunicación.
Denunciemos la barbarie que nos acorrala y
devasta, denunciemos los genocidios y la censura donde ocurran.
Denunciemos la miseria. Somos testigos, protagonistas y víctimas de
una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores
burgueses más nocivos y aberrantes. Nos falta Comunicación para
organizarnos y nos falta organizarnos para ganar la Comunicación.
Comunicación transformadora que expanda e
inaugure visiones y conciencia de una humanidad sin clases, sin
estado, sin propiedad privada. Comunicación magnética que
encienda todas las máquinas amorosas para la resolución de los
problemas en la vida práctica, armada también con poesía, para
liberar a la humanidad de todo aquello que la aprisiona en los
límites de sus necesidades más elementales. Comunicación que gozará
la vida Y si logramos una Comunicación "bella" será porque es
maravillosa, porque sólo lo maravilloso es bello, y semejante
maravilla no puede provenir más que de poner en común nuestra fuerza
para construir el futuro. Esa será la Revolución (no de una secta,
no de una imposición dogmática, no de una burocracia) Será
precisamente Comunicación revolucionaria en plena praxis.
Comunicación contra el culto de la vanidad
salivosa. Contra todo engendro vomitado a destajo en trances de
prostitución o cursilería negociables. Comunicación contra la
palabrería santificada entre genitales insatisfechos con calenturas
patrioteras. Contra los retruécanos eyaculatorios de caballeros o
niñas sensibleros, se llamen como se llamen, publiquen lo que
publiquen, se premien como se premien. Es decir, Comunicación
necesaria, arma-herramienta de lucha capaz de iluminar con sus
fulgores las zonas más intrincadas del la vida, de los universos
interiores y exteriores, luz multi direccional, luz centrífuga y
centrípeta hacedora de formas nuevas, venidas de la materia, del
tiempo y el movimiento en la producción emocional de todos, la
magnificencia misma de la humanidad estremecida con poesía.
Comunicación con luz de metralla escalofriante, luz de repetición y
turbulencia que agita corazones y espasmos. Belleza convulsiva.
Comunicación magnética que atrae magnificencias al terreno de los
hechos. Comunicación lumínica que transforme al mundo... que
transforme la vida. No hemos visto todavía la mejor Comunicación y
no debemos seguir retrazando su desarrollo.
Una vez que hayamos asumido un estado de visión
semejante ya no será posible, como antes, confundir la mentira con
la verdad. No es la fuerza de las Comunicación un medio para acceder
a un mundo "ideal", "perfecto" dogma de sectarios, sino para salir
de uno falso. Para la reclasificación espontánea de las cosas según
un orden más profundo y más preciso e imposible de dilucidar
mediante la razón de la miseria. Para un orden, organización,
sensible e inteligente. Comunicación para hacernos comprender, en
consenso, no bajo las maneras ordinarias, sino con lenguajes nuevos
no exclusivos ni excluyentes, con el filo de nuestra obstinación
revolucionaria encarnizada, para que conmocionemos,
desequilibraremos el pensamiento hegemónico.
Hay algo esencial en la Comunicación que no
resuelve la transmisión (simple o compleja, nítida o
sucia, de signos, códigos, señales...); algo que no se actualiza
con el intercambio (de información o de cualquier cosa); algo
que ningún "medio" completa por sí mismo. Es un proceso complejo
material y dinámico y social, producto de las necesidades y la
inteligencia, que crea, transmite y recibe información no
linealmente en una red con desafíos cuantitativos y cualitativos,
muy precisos y siempre en tensión y lucha, para lograr la
movilización dialéctica de los grupos.
La Comunicación es un hacer social para
movilizarse que requiere coincidencia, asunción de riesgos,
superación de problemas, programa y evaluación permanente. Un
proceso in-atomizable. Comunicarse es un trabajo y el Trabajo mismo
es Comunicación. En esto radica la necesidad inobjetable de mantener
clara la relación del trabajador de la Comunicación con lo que
produce y en qué estado se encuentra su relación con lo producido y
con el conjunto de las relaciones sociales de los demás trabajadores
en lucha o no. Esta es una valoración inexcusable que permite
reconocer problemas y tareas en condiciones de urgencia evidente.
En nuestros días es necesario sembrar la
Comunicación Revolucionaria por todas partes, impulsar lenguajes y
"puesta en común" nuevos hasta que el espíritu alcance la idea
permanente de la necesidad revolucionaria, en el sístole y el
diástole, donde se pondrá en marcha la unidad, no uniforme, de todas
las categorías poéticas. Comunicación hecha por todos, no por uno.
V. Revolución de la Comunicación y Revolución Cultural. ¿Al ALBA?
Como es imposible crear, por ejemplo, el ALBA de
la Cultura y la Comunicación por decreto y de un plumazo, como eso
no será tarea de pocos, acordemos mantener el sueño bien puesto al
correr la legua (y la lengua) de nuestras luchas y contar a cuantos
trabajadores nos sea posible, de la manera más fiel y verdadera, qué
clase de pretensión anida en ese sueño quijotero que no tiene
dueño ni debe tenerlo, que no tiene límites, que no tiene santorales
ni catedrales. Tiene lo que debe tenerse en estos casos, tiene un
lenguaje que narra con símbolos propios el ascenso de la conciencia
que hace posible imaginar semejante integración latinoamericana y
mundial, el lenguaje propio de imágenes propias que re-semantizan
todas las luchas y las revoluciones todas y especialmente las
revoluciones en la cultura y la comunicación. Sólo nos falta estar a
la altura de los obreros para recuperar, como ellos y con ellos, la
Cultura y la Comunicación. Hablar entonces de socialismo sin miedo,
hablar a los cuatro vientos, comunicar libremente, sin miedo, cómo
hay que construir, entre todos, el socialismo. ¿Podríamos
apresurarnos?
Todo es posible en este mirar sencillo la
comunicación y la vida, nada será lo mismo. Esta Comunicación
revolucionaria teje ya su mañana. Se trata del estado superior de la
humanidad con sus medios y modos de comunicación en desarrollo
dialéctico destrabada de sus anclas capitalistas... con su "álgebra
profunda" libre. Su realización purificada y purificante... la
alquimia materialista del ser dialéctico. Terminada la causa de las
heridas que nos atan las alas, liberada la magia poética que limará
los barrotes y hurtará la llave de los sueños encerrados bajo una
certeza de raíces en cielo rebelde… la Comunicación será estrategia
de la vida, producción humana monumental que escampará horizontes,
revelará territorios, expandirá el deseo. Podemos creerlo, la
Comunicación revolucionaria tiene el mismo poder que los ojos de la
amada. Hace pensar en el comienzo del mundo que sigue su órbita
concienzudamente. La verdadera Comunicación revolucionaria es
incendio cósmico como el amanecer. Se propaga e ilumina sus
consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía. Huye de lo
sublime externo. Habla una lengua de corazones bajo las leyes del
sol entre nubes comunicantes y colchones de neblina intermitente.
Las llamas de la Comunicación revolucionaria ven las montañas, los
ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles. La
noche y el día, eje en que se juntan el gran poeta y su caballo, que
come alpiste, calientan su garganta con claros de luna. Por cada
gota de Comunicación revolucionaria la montaña hará suspiros que
conocen los secretos de la noche, los martillos y los monederos
falsos.
Aquél que bebe el vaso caliente de la
Comunicación revolucionaria conoce la ruta de la fatiga, la estela
hirviente que dejan los almacenes de recuerdos. La Comunicación
revolucionaria es semejante a una red parpadeante de aerolitos sin
testigo, se levanta en el corazón y baja los párpados para hacerse
la noche del reposo agrícola. Es cazadora de pájaros sin corazón.
Está quizá al extremo de la canción próxima y será como cascada en
libertad y rica como línea ecuatorial. Todas las cobardías, las
abdicaciones, las traiciones que quepa imaginar no lograrán impedir
la erupción descomunal de la Comunicación revolucionaria. Por eso la
fidelidad inquebrantable a las obligaciones que impone exige interés
por el riesgo. La Comunicación revolucionaria vivirá incluso cuando
no quede ni uno de aquellos que fueron los primeros en percatarse de
sus promesas.
Es demasiado tarde ya para que la semilla no
germine infinitamente en el campo humano, pese al miedo y a las
restantes variedades de hierbas de insensatez que aspiran a
dominarlo todo. Si deseamos librarnos de la apatía ante la miseria
hay que encuadrar la experiencia de la poesía revolucionaria en
todos los frentes donde se libre una lucha real contra la
ignorancia. Cada época padece de un mal concreto y la época actual
padece de un imperialismo agudo. No hay tiempo que perder, para
hablar de la Comunicación revolucionaria como un agricultor que sale
de los cruzamientos de la espera, urge una sinceridad nueva contra
la miseria. No hay tiempo que perder, todo esto como la letra cae al
medio de pájaros anónimos que cantan como el rubí en el cerebro de
las mariposas. No hay tiempo que perder, el buque tiene los días
contados, se abren las estrellas con sus banderas que estallan de
semillas y alguien aprieta los pedales del viento, pasa el rebaño de
estrellas en olas nuevas de materia desnuda. La revolución no viene
de tan lejos a pesar del odio petrificado como un sombrero. No hay
tiempo que perder, nos hablan los horizontes aun imprecisos con su
boca de selva montaña y noche. La Comunicación revolucionaria traza
ya sus arpegios sobre el camino. Y uno no puede estarse quieto.
VI. Lo
mejor es organizarse, no amontonarse: Unidad no es uniformidad.
No soñemos con una Comunicación plena y libre en
una sociedad partida en clases y enferma. Soñemos la transformación
de la sociedad y además la transformación de su Cultura, su
Comunicación y lenguajes. No se puede (o debe) pensar la
Comunicación, la Cultura y los lenguajes al margen del estado que
guarda objetivamente el desarrollo de las fuerzas productivas. No se
debe pensar el trabajo de expresarse libremente (incluido el de la
Cultura, el Arte, la Filosofía…) sin los trabajadores, sus
circunstancias, las calamidades que los marcan y también sus
potencialidades revolucionarias objetivas. No hay tesis coherente
sobre la Comunicación, si se omiten las condiciones concretas donde
se produce y de quienes la producen.
Pero no para hacer triunfar intereses
individuales, sino para cambiar la vida, las estructuras sociales y
la realidad del individuo. Y no serán los "comunicólogos" quienes
hagan la revolución, serán los obreros y los campesinos organizados
bajo un programa en el que no estará ausente una táctica y
estrategia de Comunicación que ayude a que los trabajadores del
mundo nos unamos. Comunicación en la que ayuden los escritores
revolucionarios, los poetas llamados a sumarse en la lucha como un
guerrero más, bajo crítica y autocrítica permanente, acompañante de
los protagonistas y protagonista a su vez. No adelante, no arriba de
los trabajadores, sino al lado, codo a codo, como trabajadores
también. No se aceptan gurues.
Sin un programa político de Comunicación
Revolucionaria para modificar radicalmente el paisaje de barbarie y
miseria actual, es decir ganar las herramientas de producción
comunicativa en manos de los trabajadores y hacia el socialismo,
cualquier discurso es simplemente más de lo mismo. Demagogia,
reformismo, burocracia o sectarismo que ya nos ha mostrado su
incapacidad para impulsar el desarrollo de las fuerzas expresivas
bajo un plan distinto que sea hecho desde una humanidad en sí y para
sí.
En todos sus significados la producción
desalienada de la Comunicación Revolucionaria, con sus lenguajes no
alienados y no alienantes, supone la lucha por el trabajo no
alienado y la posibilidad de participar libremente, y mundialmente,
en la transformación de la sociedad toda. Supone un pie de igualdad
en las condiciones de su producción, un acceso irrestricto a las
herramientas de producción y la construcción de espacios, medios y
modos para la exhibición libre de las propuestas y logros. Pero
especialmente supone conciencia de las necesidades puesta en
programas legitimados colectivamente para una Comunicación no
sectaria, no iluminista y no burocrática de la creación y recreación
de la Cultura. Sólo organizados los trabajadores podremos avanzar en
esta lucha.
Ya hemos visto que a la Comunicación se la usa
como Caballo de Troya. En las escuelas, los espectáculos, los
círculos intelectuales y científicos… para desembarcar ejércitos
ideológicos y doctrinas domesticadoras que "elevan" al espíritu de
los pueblos y lo alejan de esos de hábitos "ignorantes" que afean el
decorado burgués. Ya hemos visto, bajo todas sus variantes, el
ataque modelizador de conductas que se visten con lentejuelas
"cultas" para esconder discursos donde sólo los valores dominantes
tienen cabida. Ya hemos visto el circo oligárquico de los
empresarios que ven en la Comunicación ese toque de "gran estilo"
que hace pasar por "culto" cualquier ardid para llenar teatros,
hoteles, aviones… destinos turísticos. Ya hemos visto lo que las
burocracias son capaces de hacer con la Comunicación para hermosear,
con dadivas tramposas, el ejercicio de su poder y de sus
presupuestos. Desde el capitalismo hasta el estalinismo.
Contra las alucinaciones de la angustia, tantos
siglos acumulada como lágrima inmensa. Contra la muerte infiltrada
de rapsodias burócratas, infiltrada de pianos tenues y banderas
camaleónicas con transfusiones eléctricas de pesadilla y fatalidad
en nombre de un idiota. Démonos la unidad, no uniforme, como flor de
manos en acción y muchedumbres de aullidos rebeldes. Para que los
sueños de los trabajadores galopen en órbitas sin angustia. Para
no vivir aterrados por la pérdida del trabajo. Para no vivir
angustiados porque el dinero no nos alcanza porque los patrones nos
saquean y disfrutan de nuestro sueldo y de la canallada. Para que no
vivan impunes, riendo en las fiestas familiares con sus nenes en las
rodillas o en las universidades más caras gracias al trabajo que nos
hrutan. Para que se rompan los candados del cerebro y un huracán de
fortaleza y entusiasmo inteligente arrastre con nuestra lucha toda
la podredumbre. Para que resuene otra música de pueblos liberados,
con trabajadores dueños de su futuro, acompañando al piano a la
revolución. Para que esta vez nuestra voz de trabajadores traiga su
gramática nueva, su comunicación socialista y perfumada de futuro…
triunfal y permanente como tempestad dialéctica ardiente en nuestros
cráneos. Tatuada para siempre en todas nuestras banderas nuevas, del
sístole al diástole. Ahora mismo.
VII. Consejo Consultivo.
Sobre la necesidad de un
Consejo Consultivo Latinoamericano en materia de Comunicación no
alienada con 13 tareas concretas. Sin un diagnóstico contextuado,
amplio y profundo, sobre las implicaciones económicas, culturales y
políticas de la educación dominante en materia de
"comunicación"... sin oponerle estrategias y tácticas de
transformación consensuada, es imposible dar el menor paso hacia la
asunción de tareas correctas dirigidas a la emancipación total de
los trabajadores, los docentes y los estudiantes de comunicación: La
lucha contra la alienación.
Marco General:
Es necesario a caso un Movimiento Consultivo
Internacional Revolucionario que contribuya, no burocráticamente, a
fortalecer metodologías concretas en la producción simbólica del
imaginario revolucionario, el papel de los medios en la lucha contra
la alienación mediática. Para caminar hacia:
- Una revolución, no atomizada, de la Comunicación.
- Un marco de prioridades mundiales en Comunicación no alienada.
Forma y fondo.
- Un movimiento teórico-práctico para la Comunicación crítica.
- La creación de redes de Comunicación no alienada.
- Un debate profundo, creador, sobre las relaciones entre
educación y Comunicación dominante y sus responsabilidades
sociales, además romper el cerco de los "académicos" y gestar una
interrelación inexcusable con obreros, campesinos y organizaciones
populares.
- Un acuerdo abierto de acción comunicativa conjunta que
facilite recursos de producción a los movimientos sociales de
base, organizaciones campesinas y obreras.
- Estimular la investigación para crear y experimentar en
Comunicación, sus medios y modos.
- Un debate jurídico sobre las responsabilidades individuales y
sociales en Comunicación.
- Un diagnóstico sobre los recursos y contribuciones actuales de
la Comunicación no alienada.
- Un Banco de Información Libre para investigadores y creadores
que rompa el cerco de los cenáculos "ilustrados" y democratice la
ciencia.
- Una construcción teórico-práctica, dialéctica, sobre la
problemática sociopolítica, estética y cultual de la información y
sus mediaciones, la Comunicación y sus cualidades.
- Re definir los mass media como herramientas dinámicas de
creación y liberación permanente en oposición a su uso alienante.
- El desarrollo dialéctico de lenguajes nuevos, la poética de la
Revolución misma.
Una corriente incipiente, nada nueva,
recorre el mundillo de la comunicación. Es una corriente de
insurrectos no uniforme, no uniformada, que rema contra
corriente esquivando sanciones, despidos, amonestaciones y
descalificaciones que suelen imponer los "patrones". Hay peligros y
persecuciones de todo tipo, al acecho, tras las puertas de las
aulas, las oficinas, los baños... hay "orejas" y "espías"
voluntariosos atentos a "denunciar" todo lo que suene a "zurdito",
"rojo", "rebelde", "marxista"... cualquier queja, propuesta,
observación, crítica, diagnóstico... que no coincida con el modelo
de perfección patronal, enciende de inmediato las sospechas y
los riesgos. Hay, una corriente en pie de lucha contra eso, con
resistencia y con oposición y organización de importancia mayúscula.
Corriente que dignifica la lucha diaria.
Hay una lista enorme de
urgencias diversas que, amontonadas gracias la corrupción
capitalista, se vuelve lastre descomunal. Hay que abrir los libros
de los patrones, en todos los sentidos, mirar qué cuentas manejan en
lo económico y en lo académico, ver sus "deudas" y sus
"inversiones", sus sueldos y los de todos, ver las tecnologías y las
canonjías. Hay que ver las postergaciones y sus razones, los
silencios y los corrillos, hay que ver los documentos y los
emonumentos. Y hay que ver los contenidos teóricos, las prácticas,
los casos concretos, las investigaciones, la experimentación... las
publicaciones. A quién sirven, para qué. Abrir los libros en todos
los sentidos para ver cómo se reparten los puntos y los ascensos,
las vacaciones, las becas, los apoyos didácticos. Cómo se negocian
las investigaciones, las citas mutuas, cuántos puntos vale,
cuánto vale asistir a congresos, cursos, postgrados... abrir los
libros y sacar las cuentas en público y sin concesiones. Bonito lío.
Es una lucha añeja. Tarea de los trabajadores. Una asamblea mundial
y crítica con trabajadores delegados de los movimientos más
avanzados, marcaría rutas muy claras. ¿Por qué no?
VIII. Derecho a la Información y a la Comunicación.
No hay libertad social sin producción libre
(revolucionaria) de la información, la Comunicación y la cultura.
Todas las relaciones sociales son, además de muchas otras cosas,
intercambios febriles de información y Comunicación. De punta a
punta, en los extremos e intersticios de la lucha histórica entre
clases, desiguales y combinadas, la información y la Comunicación
han sido consustanciales de la vida social. Con sus medios y
mediaciones, virtudes, deformaciones y atrasos.
Nuestro problema central frente a los mass
media es, (además de su realidad odiosa como monopolios), su
tableteo alienante y sus galimatías tecnológicos, ¿cómo expropiarlos
y convertirlos en herramientas para la libertad y el desarrollo de
las mejores fuerzas creadoras conscientes de sí?. ¿Tenemos derecho?
Nuestro problema no es sólo identificar los males, nuestro verdadero
problema es resolverlos científicamente, poéticamente… y cómo
facultarnos para estar a la altura de las circunstancias dialécticas
que las sociedades imponen hacia su liberación definitiva de toda
esclavitud. Nuestro problema radica en atizar los amores, sea cuales
fueren, suficientes y dinámicos para emprender la ruta pasional de
una Comunicación enamorada de la revolución permanente. Nuestros
problemas son filosóficos y metodológicos, teóricos y prácticos (sin
separarlos), saber qué hacer y cómo hacerlo sin traicionarnos, a
sabiendas o no. Saber y hacer… hacer para saber. Y nos asiste la
razón jurídica de la "Utilidad Pública", en Comunicación más que en
otras actividades productivas.
A la defensiva y a la ofensiva, contra el empirio-criticismo,
contra el neoliberalismo y contra el desánimo. Nadie impedirá que La
Comunicación revolucionaria se clave en la eternidad para alumbramos
con fuego la suerte. Y con nuestra carne florezca donde el aliento
se corta para hinchar las campanas de todas las estrellas sobre los
ríos desbordados como hoguera imperativa con olor de pasión que
invadirá al orbe del futuro. La Comunicación revolucionaria se ocupa
y se ocupará constantemente, ante todo, de reproducir este momento
ideal en que el hombre, presa de una emoción particular, queda
súbitamente a la merced de algo «más fuerte que él» que le lanza,
pese ciertas limitaciones de su realidad, hacia los ámbitos de la
revolución permanente. Eso es un derecho fundamental.
Es nuestro derecho que la Comunicación
signifique, en la práctica y en la teoría, todo lo contrario a lo
que padecemos hoy. Deberá ser sinónimo de justicia, bienestar,
creatividad, imaginación y dignidad. Esto no es un problema
metafísico ni extraterrestre… es consecuencia de la propiedad
privada de las armas y la administración corporativa de la violencia
legalizada. Eso puede cambiarse. Derecho a la Comunicación como
fuerza creadora y des-alienante, trampolín de la conciencia, llave
para la claridad, construcción colectiva querida, vigilada,
cultivada… respetada por todos inexcusablemente… Y derecho también
para denunciar la alienación que nos acorrala. Derecho para
irritarse y propagar la prosa de nuestras denuncias más
irrefutables, para probar cuánto podemos movilizarnos. No es un
chiste.
Derecho a cambiar la historia, cambiar la vida.
Terminar con la usurpación de las fuerzas y talentos expresivos y su
sometimiento al enriquecimiento de los patrones. Terminar con la
destrucción de las fuerzas productivas de la Comunicación. Y derecho
a crear la Comunicación y la información colectivas y nuevas.
Comunicación no alienado, en movimiento ascendente de la conciencia.
Que no nos quite el derecho a proclamar nuestras revoluciones,
plenas de energía, para curarnos la carne raída bajo el vértigo de
la acumulación capitalista. Derecho y legitimidad a la Revolución
Permanente de los trabajadores de la Comunicación como aliados
naturales de todos los trabajadores. Derecho a luchar contra el
impasee salarial que nos deja sin duración, sin respiración, sin luz
y sin control. Derecho para suprimir la supresión de la esclavitud.
Quitémonos las lágrimas y pongámonos las mejores luchas de los
trabajadores, de un continente a otro. Hagamos permanente este
llamado mundial para el rescate del Trabajo de los comunicadores
como una operación social conjunta. Cada fábrica, tierra, actividad
laboral cualquiera, debe abrirse con furia, con nuestros motivos,
profundos y pesados, por el vórtice y el vértigo, nuevo y eterno,
contra un mundo esclavizante que nos ata los cascabeles de la
explotación más infernal cabalgando a lomos de sollozos resignados.
Va siendo la hora de rescatar el Trabajo y la Comunicación de ese
mundo mutilado donde nos desgarramos, va siendo la hora de pegar un
salto grande hacia la revolución del Trabajo y de la Comunicación,
de una vez por todas, que cambie el mundo… que cambie la vida. La
revolución hecha por todos. Acordemos hacerlo juntos. Tenemos
Derecho pleno.
IX. Usar la ley.
Toda ley es objetivamente insuficiente si no
pertenece a una lucha y un movimiento social que la sostenga. Una
ley de Comunicación será insuficiente sin un movimiento social capaz
de abandonar la idea de que la Comunicación es sólo cosa de los
"medios" y sus "dueños". Una ley de Comunicación será letra muerta
sin un movimiento mundial que analice minuciosamente los rincones
más inopinados donde las relaciones sociales requieren una
transformación profunda de sus relaciones e intercambios
informativos y de Comunicación. Una ley de Comunicación será carne
de buitres, palabrería de leguleyos o cementerio de voluntades si no
se integra al armamento social contra las opresiones. Incluidas las
laborales, las ideológicas… Información y Comunicación no son sólo
"medios". Son ideas y fuerzas.
Aunque en la concepción burguesa de la
Comunicación se den cita enunciados con apariencia "pluralista",
"democrática" e incluso "revolucionaria"… es necesario establecer
que en una sociedad dividida en clases el debate sobre la
Comunicación es ineludiblemente un debate de clase. No sólo un
debate de "leyes". La Comunicación no es un acontecer abstracto que
puede despegarse de las condiciones concretas y las necesidades
colectivas. Laborales. La Comunicación sólo se desarrollará sobre
sus mejores conquistas, dialéctica y colectivamente, cuando la
sociedad logre su emancipación definitiva. Y permanezca armada para
defenderse. Mientras tanto los logros impulsados desde las ciencias,
artes o tecnologías y la jurisprudencia, hasta hoy privilegio de
pocos, son sólo índices de un grado importantísimo, pero parcial,
del desarrollo humano total.
Sobre el debate político y conciencia de su
fuerza como trabajadores… de unidad con el conjunto de los
explotados… casi no se habla, las leyes menos, muchos creen que
"queda mal". Y muchas personas caen en el juego, muerden el anzuelo,
algunas son buenas personas, que en el mejor de los casos son
víctimas de su ingenuidad. Se prestan y "engordan el caldo" de las
burocracias sin haber librado un debate político de fondo, sin poner
el claro el lugar principal del trabajador, su obra y aporte por
encima de los administradores… se prestan y hacen comparsa
sin debate político que haga entender que la cosa es exactamente al
revés, que nos son los burócratas, que no deben ser ellos, quienes
deben gobernar o dirigir la producción de la Comuncación, y ninguna
otra, con el control extorsivo del dinero, con el control extorsivo
de las herramientas y los espacios de producción y exhibición… que
no, que ¡ya basta!, que la cosa es exactamente al revés, que son los
trabajadores los que han de organizarse sobre sus tiempos y premisas
y que los administradores están para obedecer los acuerdos de base,
las necesidades y estrategias de los que producen la riqueza toda,
la de la Comunicación también… es al revés. Ninguna ley por encima
de esto.
Hay que decirlo en los talleres de artesanos, en
los laboratorios científicos, en los centros de investigación, en
las panaderías… hay que decirlo a los albañiles y en las escuelas,
institutos de dramaturgia y teatro, escuelas de arte, cine, atriles,
caballetes, muros… a los profes, a los espectadores y a todo
mundo: los demagogos de la Comunicación se santiguan con sus sueldos
y se sienten satisfechos por "llevar Comunicación y Cultura al
pueblo" gozan orgásmicamente cuando el jefe les da una
palmadita en la cabeza y les aumenta alguna ganancia económica o
política. Mueven la cola complacidos con su esperpento ideológico…
su "Comunicación" de elite triunfante, que sólo sirve a algunos
elegidos. Millonarios.
Hay que erradicar todo modelo de elite con el que
muchos leguleyos "planifican y programan" leyes a espaldas de
quienes producen verdaderamente la Comunicación. No sólo en lo
artístico, lo tradicional o lo folklórico. Algunos estamos cansados
de las verborragias gobierneras que hacen de la Comunicación
un manjar que sólo ellos disfrutan aunque seamos otros quienes lo
fabrican. Algunos estamos hartos de financiar viajes y cócteles de
esa gente culta y linda que va por el mundo llenando agendas
de embajadas, clubes sociales y centros de Comunicación y algunas
veces lavan dólares de sus maridos. ¿Quién controla los negociados
internacionales, ¿cuánto le toca a los trabajadores? ¿Quién controla
el saqueo de trabajo comunicacional? ¿Alguien alguna vez miró de
cerca los inventarios y dónde quedaron los documentales, las series,
los reportajes de muchos trabajadores que aparecían como enlatados y
luego se venden al mundo sin avisar a sus productores? ¿Alguien
alguna vez hizo un recuento de cuánto dinero se asigna a todas las
actividades que se justifican como "Comunicación"? ¿Cuánto se gasta
en hacer leyes sin respaldo social legítimo?. Si se destapara esta
cloaca quedaría bien clara una expresión absolutamente corrupta del
capitalismo disfrazado de moderno, con todo y sus leyes. ¿Esto
incomoda a alguien? ¿Hay que pedir disculpas?
X. Algunos acuerdos pa pronto.
Acordemos luchar contra quienes consienten que la
Comunicación sea sometida disciplinas incompatibles con la libertad
humana y la libertad de sus medios, ratifiquemos nuestra voluntad
deliberada de atenernos a la fórmula: toda la libertad en
Comunicación Revolucionaria. Coincidamos en que bajo las condiciones
actuales de genocidio, en todas sus formas, la tarea suprema de la
Comunicación, el arte, la ciencia y el pensamiento… es participar
conciente y activamente en la preparación de la revolución.
Acordemos que ni científicos, ni intelectuales, ni aristas pueden
servir a la lucha emancipadora a no ser que estén subjetivamente
penetrados por la necesidad revolucionaria organizada, social e
individual, que traduzca el sentido y drama de la revolución en sus
nervios para que procure libremente dar una encarnación artística,
científica, comunicacional etc. a su mundo interior y exterior.
Coincidamos en no someternos a burocracia o secta alguna. En no
aceptar la felicidad por etapas o en un solo país. No esperemos de
la burguesía, de las burocracias, las sectas y del estalinismo nada
que no sea execrable. Coincidamos en que es necesario comunicarnos,
organizarnos, que si la organización es, en lo posible, expresión de
avance, nuestra situación es francamente atrasada, poco inteligente
y acaso miserable. Aunque nos cueste a muchos será necesario someter
a crítica atenta ciertos pensamientos nuestros que nos impiden
luchar juntos. ¿Queremos, podremos? Seremos capaces de encontrar la
Comunicación Revolucionaria si trabamos un conflicto universal
contra la lógica de la miseria. Si nos oponemos a cuanto reduce la
Comunicación a un marco farandulero o decorativo. Si reunimos
fuerzas de sobra para dar fin a toda farsa siniestra, a esta pulsión
burguesa delirante y enloquecida que nos explota, a este circo de
bestias asesinas. Todo está aún por hacerse, lo estará siempre.
Es nuestra realidad. Batalla arco-iris en las
entrañas del cielo que tomaremos por asalto con el engranaje
perfecto de pétalos a caballo galopando la risa de Marx, de Lenin,
de Trotsky y de Engels. Es decir una Comunicación revolucionaria
como luz que busca el ojo hasta que lo encuentra, como balbuceo que
busca su lengua astronómica y la encuentra, como luz de idioma
magnético. La Comunicación revolucionaria pastará ensimismada sobre
las voces obreras nuevas. Algún día, lo sabremos sin secretos,
saldrá un arco-iris como un tranvía, haciendo el amor y del amor
saldrá una selva, una flecha, una liebre, una cinta, una catarata,
una mirada nueva hoy escondida al fondo del ojo. Cuantos se impongan
la misión de construir una pensar y hacer Comunicación
revolucionaria lucharán contra los sacerdotes de la "inteligencia"
burguesa, y apuntarán, contra todas las miserias, las armas del
marxismo de largo alcance. Y nos urge organizarnos. Es necesario que
se sepa, es necesario que alguien lo diga con voz de mariposa
milenaria, profeta de constelaciones, mientras bailamos sobre el
azar de la vida y empezamos los años y los siglos nuevos como
cascada épica sobre el cielo.
Después de tantos siglos y más siglos andará por
la tierra la Comunicación revolucionaria con miríadas de frases
proféticas que se convertirán en constelaciones. Como una ruta hacia
el horizonte de la revolución ahora luciérnaga-volcán del futuro
donde los astros crujirán las entrañas y el cielo cruzará la
garganta del poeta que lo toma por asalto. Desafiaremos al silencio
incluso con blasfemias y gritos hasta que caiga el rayo ansiado de
esa alquimia de Comunicación revolucionaria que nos llevará al otro
lado de la periferia consciente e inconsciente… Sonora como el fuego
de una orquesta de sirenas. Como cuna de todas las lenguas nuevas de
donde salga una flecha contra la barbarie higiénica, limpia, entre
ruinas de humanos en los mercados plantados de preceptos.
Comunicación revolucionaria para escuchar la elocuencia de las
estrellas y la oratoria del árbol, del alma y la luna almendra.
Comunicación protesta en gritos oceánicos y araño al destino de los
miserables. El eco de voz que hace tronar el caos.
Mientras los astros y las olas tengan algo que
decir será por boca de la Comunicación revolucionaria que hablará a
los hombres como procesión de instintos que asciende en pos de la
verdad a la hora de vivir la libertad como instinto contagioso de
campanas con pies de arroyo. Lo posible, mientras tanto sigue siendo
extenso y desafiante. También lo imposible. A estas horas el sol
tantea el último rincón donde se cocina la Comunicación
revolucionaria. Y nace una selva mágica y sube un canto de mil
barcos que llegan. Es hora de despertar en todas partes un sueño que
saca al hombre de la tierra para que tome el cielo por asalto. Y
lance pájaros con esperanza al amanecer de la bóveda como amor y
paciencia de la Comunicación revolucionaria con que nos frotamos las
manos y reímos, nos lavamos los ojos y jugamos. Cada tiempo tendrá
insinuación distinta. Eso no lo hará alguien en soledad… urgen las
manos de todos.
XI. Darse prisa, darse prisa.
Están listas las semillas y esperan una orden
para florecer por su escalera proletaria antes del viaje al cielo.
La Comunicación revolucionaria hace temblar a la licantropía con sus
garras viento. No hay tiempo que perder, conocemos el camino sin
límites obediente al instinto de los sentidos. En el tapiz del cielo
se juega nuestra suerte y urge tomarlo por asalto. Un cortejo de
horas golpea el futuro, se juega el alma, la suerte vuela todas las
mañanas con los ojos llenos de fusiles refugio del cielo. La
Comunicación revolucionaria tiene los pies atados a su estrella
propia que plantará continentes sobre los mares. Lo aprovechable
sólo lo aprovechable para la vida que preparan los obreros con sus
astros sonrientes color mundo y carne. Catarata libertad y río lleno
de corazón sobre la tierra pájaro celeste tras los barcos magnéticos
de las Comunicación que tienen sombra de astros. Comunicación que
tiene fuego de rayos e incendios para que no se conge la lengua,
Comunicación con imanes para el alma de luz y cascadas lujosas.
La Comunicación revolucionaria será música de
espíritu cítara, plantada en el cuerpo que estallará en luminarias
dentro del sueño. Comunicación revolucionaria mojada en mares no
nacidos como un combate de estrellas y veleros que parten a
distribuir el alma rebelde por el mundo. Verdaderamente no se puede
jugar con la Comunicación. La función de la Comunicación
revolucionaria consiste en organizar de manera diferente ideas e
intuiciones que tenemos medio esbozadas, hacernos ver mejor,
hacernos ver "a través de", ponernos en sintonía con nosotros
mismos, y con todo lo que nos rodea para organizarnos mejor, luchar
mejor, buscar lo mejor en cada acción humana. Las anotaciones
personales y los subrayados desde el primer momento deben tener una
proyección hacia el futuro, de cara a la revolución.
Cuanto más importante es el problema y más densa
la problemática de clase, tanto más necesaria la Comunicación
revolucionaria. Hay que trabajar sobre la Comunicación con la poesía
para la revolución en caliente, desde una concepción de clase. El
meteoro de la militancia cruza por el cielo como aviador de
estrellas cuidado por la aurora como aeronauta y estrella errante
que los ojos han visto entre los pájaros. Ante la guerra sin
cuartel, debajo de las luces y las ropas colgadas, la tierra y su
cielo cantan en las ramas del cerebro la clave del campo
inexplorado. Hay un espacio despoblado que es preciso poblar con
Comunicación revolucionaria, con semillas abiertas, juegos y
aerolitos de violín que nos traen el recuerdo del horizonte nuestro.
Si nos armamos con la poesía revolucionaria y la vivimos plenamente,
desde el interior, aprenderemos a orientarnos en estos mundos.
Las preguntas fundamentales no provocarán en
nosotros el reflejo feo de hojear mentalmente el pasado, para
"volver a ver" la página en la que está todo explicado, sino, más
bien, el reflejo de "situarnos" con la imaginación concreta en una
revolución plena, en una solución impregnada de amor geológico, y
después al "mirar a nuestro alrededor", describiremos que vemos una
humanidad para si. Todos los lenguajes son un instrumento, no un
fin. Sin Comunicación puede suceder que, si sólo sabemos los
lenguajes, nada tengamos que decir. Hay que estudiar los lenguajes
todos mientras se estudian otras cosas, no en lugar de estudiar. La
poesía revolucionaria se baña en algún piano donde brotan las
Comunicación como recuerdo de música en el silencio. Al salto
magnifico de lo cuantitativo y lo cualitativo hacia su desarrollo en
contra de todo lo que lo frena. Lúcido y alerta, sale, después, a
enfrentar un paso nuevo. Lo más importante radica en que es
ineludible semejante experiencia, plena de emoción, que no dejará de
expresar su campanilleo misterioso, ya que, efectivamente, la
humanidad comienza a auto-pertenecerse. La Comunicación
revolucionaria tiene un mirar de vértigos. Alborada que borda
certezas sobre el cielo que tomará por asalto y del que todos
tomaremos tinta sin nombre. Comunicación lengua de obra y lucha que
hablaremos para siempre vertiginosos. Belleza convulsiva que abrirá
para siempre esta caja de mil fondos llamada humanidad.
No hay métodos rápidos ni técnicas milagreras
para Unidad ni para la Comunicación Revolucionaria. El comunicador
revolucionario debe saber que toda oficina, toda fábrica tiene su
buena cuota de ritualistas obsesivos, de sádicos, de petulantes...
El especial sadismo de la burguesía sabihonda a costa del ignorante
tiene una larga historia, densa y amarga... Durante siglos, los
profesores, los preceptores, los maestros de música y de canto eran,
entre otros, en realidad, sirvientes... ¿Y hoy? ¿Dónde estamos
parados? ¿Qué nos une? ¿Quién fabrica nuestra incapacidad
organizativa, de unidad, de lucha, juntos… no revueltos? La
Comunicación revolucionaria está aquí ¿Se escucha? Está detrás del
ruido siniestro en los pechos cerrados. Abrirá la puerta del alma
con un suspiro de huracán. ¿Acudiremos?
XII. Fecha de Inicio.
Hoy. Y la tarea primera sigue siendo contribuir,
sin dogmas, con la organización revolucionaria como un telescopio
que apunta la cola de un cometa infatigable. No hay puerta de salida
sin la revolución y sin su Comunicación. La unidad producirá grietas
al fondo del infortunio, del tiempo y de nosotros mismos… por ahí se
filtrará, a través de todos los espacios y todas las edades, el
viento de la revolución que se enredará en la voz contra esta noche
fría de gruta en huesos de miseria. ¿Eso es poco? Desorganizados
somos como un barco que se hunde y apaga sus luces en las aguas de
la impotencia, mientras, los perros burócratas ladran a las horas
que se nos mueren. Coincidamos en unirnos en un Frente Mundial
revolucionario con lugar para disentir y construir. Frente que sea
frente y no espaldas de algo o alguien. Frente que no nos diluya,
que no nos corporativice. Frente para no dejar de ser lo que
pensamos y somos y para dejar de serlo sólo si lo deseamos y
acordamos. Frente para ganar, no para que nos ganen. Frente para
acompañar la revolución obrera y campesina, no para ilustrarla ni
usufructuarla. Frente para la unidad no para la uniformidad. Frente
confiable, no rentable. Coincidamos, porque es posible, para lo
inmediato y lo mediato. Para lo de hoy y lo de siempre. Por lo legal
y por lo legítimo. Por la esperanza y por la panza. Por la dignidad
y por la espontaneidad. Por el humor y por el amor. Por el salario y
por el ideario.
Esta Revolución será indómita o será nada.
Revolución fuerza capaz de llevar en sí la única compensación
perfecta a las miserias que soportamos. Cualquier emoción y
cualquier espontaneidad revolucionarias serán lucha de la pasión que
encuentra su camino… "el destino eterno del hombre", destino nada
místico más bien carnal, Revolución que extraerá su torrente de lo
dado, de las operaciones humanas más verdaderas. Revolución que a
pesar de las decepciones y de los fracasos nos llevará a dar el
salto definitorio desde el reino de la necesidad hacia el reino de
la libertad.
Es la más audaz de nuestras prerrogativas… esa
que miramos fijamente a la altura de los astros. La Revolución que
es para la mirada humana tan bella como el cielo que hemos de tomar
por asalto. Revolución de aire puro y orgullo de pensamiento.
Revolución como tizón que asciende y apresura encuentros. Revolución
sol de encrucijada y amor que hunde su proa sideral en el horizonte.
Revolución como murmullo de flores en las temporadas más
imprevistas. Revolución insólita llena de criaturas humanas que son
ella misma. Revolución que se nos nace a nivel del corazón.
La Revolución remolino y brisa. La Revolución totalidad indivisible
a la que nadie puede substraerse ni siquiera aquellos que desconfían
de ella porque implica, también, una intervención interior. La
Revolución no está fuera de nosotros, posee dirección, sentido,
porque es nosotros mismos. La Revolución afirma el sentido de un
modo paradójico: posee sentido porque va más allá, fuera de sí para
ser permanente o será nada. Crecerá como un árbol, desde abajo, o
será nada. Será mundial o será nada y hasta nueva orden todo cuanto
signifique amor loco es revolucionario.
¿A qué le tenéis miedo?
La Revolución que nace no es un engendro de la
euforia. La Revolución ha probado que quienes se entregan a ella la
disfrutan como un amor que es principalmente un placer.
La comprensión de esta premisa complementa toda nuestra táctica y
estrategia... mostrar al amor como una ceremonia (un lenguaje) que
no se realiza a espaldas de la sociedad y que es una necesidad
primordial para una vida que se dignifique en y con la lucha. Lucha
en primera y última instancia con amor revolucionario en un mundo en
transición hacia un amor revolucionario permanente. El amor es en
nuestra definición guerrera, reconocimiento de la Revolución en la
persona amada, es la libertad, es ceremonia, purificación y piedra
de fundación: el misterio de la persona libre. La poesía se hace en
el lecho como el amor. Sus sábanas deshechas son la aurora de las
cosas. La poesía se hace en los bosques y en las fábricas, en las
escuelas y en los límites debe tener todo el espacio que necesite.
Incluido el cielo.
Nada de esto es mucho pedir. Aguardamos la hora
en que la humanidad entera, sea por las razones que sea, se decida a
dictar la orden para su liberación definitiva, con sus mejores armas
y sus causas justas. Aguardamos sin distracción y con
intervenciones. Aguardamos con paciencia y con urgencia. Aguardamos
enamorados y esperanzados. Aguardamos en acción y sin desbocarnos.
Aguardamos en la hora prima, tercia, sexta, nona y en maitines
también. Aguardamos la coincidencia, la organización y la
movilización. Aguardamos con un ojo al gato y otro al garabato. Nada
de esto es mucho pedir.
XIII. La revolución, el acto de amor, el
acto de poesía y el acto de Comunicación no son incompatibles.
El amor como forma superior de la Comunicación.
La puesta en Común. El "ismo" de lo común.
Algo que tenemos en Común es la lucha añeja por
la liberación humana y eso es un amor longevo.
La comprensión de esta premisa complementa toda
nuestra táctica y estrategia… mostrar al amor como una ceremonia (un
lenguaje) que no se realiza a espaldas de la sociedad y que es una
necesidad primordial para que la vida se dignifique en y con la
lucha. Forma superior de la Comunicación. Lucha en primera y última
instancia con amor revolucionario en un mundo en transición hacia un
amor revolucionario permanente. El amor es, en nuestra definición
guerrera, reconocimiento de la revolución en la persona amada, es la
libertad, es ceremonia, purificación y piedra de fundación: el
misterio de la persona libre. La poesía y la Comunicación tienen un
lugar en el lecho como el amor. Sus sábanas deshechas son la aurora
de las cosas. La Comunicación Revolucionaria se hace en los bosques
y en las fábricas, en las escuelas y en los límites. Debe tener todo
el espacio que necesite. Para preguntar por la hora de la revolución
la humanidad debe preguntar por sí. Entonces otro mundo puede nacer
de la contradicción entre lo que vivimos y cómo queremos, debemos,
merecemos vivir. Puede nacer una revolución ahí donde la conciencia
se disponga a evitar toda caída en la miseria del mundo. Eso será
también poética y Comunicación revolucionaria que, de la teoría a la
práctica, y viceversa, contribuya, objetiva y subjetivamente, en la
destrucción del imperio burgués y al ascenso del espíritu libre,
hacia una humanidad plena. Seguramente lo que no avance con la
revolución terminará disecado en alguna vitrina de la historia,
acaso como testimonio de lo que hubo de morir para que naciera lo
nuevo. Y la poesía no está exenta de semejante dialéctica. Hubo
quizá gérmenes revolucionarios en toda obra que se propuso impulsar
el desarrollo humano. Probablemente estuvo presente en todo salto
cualitativo que implicó avance.
La revolución de la Cultura y la Comunicación
conducirá a la humanidad a sus fuentes verdaderas. Pondrá a trabajar
incluso los miedos todos en la construcción solidaria del futuro.
Una vez que hayamos asumido un estado de visión semejante ya no será
posible, como antes, confundir la mentira con la verdad. No
consideramos a la Comunicación un medio para acceder a un mundo
"ideal", "perfecto" dogma de sectarios, sino para salir de uno
falso. A condición de pensar una revolución permanente de la
Comunicación, nos proponemos una revolución aplicable a todos los
estados del espíritu, a todos los géneros de la actividad humana, a
todos los estados del mundo, a todos los hechos de moral
establecida, a todos los órdenes del espíritu. Esta revolución
apunta a una transformación general de los valores, apunta a la
ruptura y la descalificación de la lógica explotadora a la que
perseguiremos hasta la extirpación de todos sus reductos.
Tomemos el derecho de llevar adelante, tanto en
literatura como en arte, en ciencia, en educación, en agricultura y
en carpintería… la investigación de nuevos medios de Comunicación,
como derecho de la humanidad de continuar profundizando el problema
humano de la libertad y renunciar a juzgar la calidad de una obra
por la actual vastedad de su público. Opongámonos a cualquier
tentativa de limitación del campo de observación y de acción que la
humanidad aspire a crear intelectualmente para atender sus
necesidades cambiantes. Logremos un acuerdo sobre las condiciones
que, desde un punto de vista revolucionario la Comunicación, la
poesía faculte al arte, a la ciencia… Sin que libertad implique
indiferencia, sin que libertad suponga falta de solidaridad con la
lucha obrera y campesina.
El caso es que una buen día quizá cuando el
cansancio y la rabia nos antesalen a la noche, antes de caer
dormidos, percibiremos nítidamente articulada, hasta el punto de que
resulte imposible cambiar ni un solo elemento, la imagen de una
revolución plena, no ajena al sonido de nuestra voz, de cualquier
voz, nuestra Comunicación como una frase nueva que llegará hasta
nosotros sin llevar en sí el menor rastro de distancia y que, según
ciertas revelaciones de la conciencia, nos ocupara el resto de la
vida. Esa frase, la frase revolucionaria, parecerá, en un
insistente, casi atrevida como el cristal. Aparecerá como un
lenguaje nuevo de guerra poética, que no podrá entenderse más que
hundiendo sus raíces en el humus revolucionario de los obreros y los
campesinos para nacer como una planta nueva siempre. Grabemos
rápidamente tal frase en la memoria, y, cuando nos dispongamos a
pasar a otro asunto, el carácter orgánico de la frase retendrá
nuestra atención. Y entonces poblaremos su vientre con una
militancia nueva que se prolongara en la sangre a que responderemos
sobre el surco de un arado de luz y ojos enaltecidos. En el examen
de la historia no sólo hay que saber, sino que hay que saber de una
cierta manera poética... comunicativa. Tiemblen farsantes, uno
conoce muy bien sus estrategias. Estamos en pie de guerra con
nuestro cielo lleno de estrellas que esperan convertirse en
Comunicación revolucionaria, con salpicaduras de astro que sopla
sobre el pecho montañas a altura de los deseos. El entusiasmo
intacto. Vivitos y coleando. Nos daremos la vida, desde esta muerte
que nos dan y contra ella, si juntamos todas las frases
revolucionarias, si las organizamos, aquí y allá, para tomar el
cielo por asalto, hoy cercado con balas.
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